sábado, 22 de marzo de 2025

Soñar con colas

El aporte más visible que el estatismo le hace al paisaje urbano es la proliferación de colas. Quien haya visitado Cuba y logre ver la realidad, habrá podido constatar que hay colas para todo: cola del pan, cola del arroz, cola para que le digan que no hay nada. Una buena parte de la pobreza se explica por la genial planeación que lleva tener un buen porcentaje de la población parada haciendo colas.
La progresiva intromisión del estado en el sistema de salud está instaurando un novedoso entramado de colas cada vez más largas que son primicia en noticieros.
En la medida en que se siga el camino de reducir la libre competencia y se imponga cada vez más la planeación central, veremos como nos vamos llenando de colas para todo. Habrá que hacerlas para enfermarse y con toda seguridad para morir. Sobre todo si es por falta de medicamentos. En 40 años de ejercicio profesional, nunca había enfrentado una escasez tan grave. No hay duda que el gobierno del cambio está siendo creativo en los métodos para diezmar población. Según la nueva lógica que propone reducir el crimen cambiando el código penal, acabar con el daño de los estupefacientes legalizándolos y reducir la emisión de gases comprando los combustibles fósiles en vez de producirlos, no demora el discurso en el que se propondrá que la forma más efectiva de reducir la tasa de ciertas enfermedades, es facilitarle a los afectados su reincorporación con el polvo cósmico.
Desde luego que ministros y funcionarios repetirán la cartilla de su trasnochado instructor: no está pasando nada. Si se los confronta con la abrumadora evidencia, siempre estarán los gobiernos anteriores y la oligarquía para cargar con la culpa. Jamás reconocerán los daños de sus disparatadas políticas. Su visión de la realidad económica les impide entender que la abundancia es el resultado de cientos de años en los que la oferta se ha ido ajustando a la demanda. Incapaces de ver que el odiado mercado no es otra cosa que un pueblo demandando productos y servicios al mismo pueblo que encuentra la forma de ofrecerlos, ven vampiros y traficantes de la muerte en el esencial movimiento económico de la medicina.
Para probar su punto, llenan chivas de ilusos, confundidos y violentos con los que pretenden implantar el despotismo del tropel para probar que la oclocracia es el camino más seguro a la dictadura.
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viernes, 14 de marzo de 2025

Ideas


Una de las mayores señales de escaso desarrollo intelectual es creer que las ideas, por sí solas, pueden mejorar a la humanidad de forma automática.
Quien piensa que tener una idea brillante equivale a haber dado el gran salto hacia la transformación, está perdido.
Inventar algo como un bombillo no consiste en ver un rayo e imaginar que la electricidad puede producir luz. Implica estudiar y entender la física de los electrones y realizar miles de experimentos durante años hasta lograr un prototipo imperfecto, que luego será mejorado por otros.
Idear un nuevo tipo de comida para un restaurante está muy lejos de crear una exitosa cadena que genere empleo y sea apreciada por todos. Convertir la idea en realidad exige planificación, cálculos, integración de equipos, motivación, creación de estándares y una infinidad de detalles, cada uno desarrollado por un especialista en un área específica.
Tener la idea para un libro es apenas una mínima parte del proceso. Es necesario poseer talento, haber leído mucho, conocer distintos estilos y géneros, además de someter el texto a revisiones, correcciones y la compleja tarea de editarlo, distribuirlo y promocionarlo, para que finalmente llegue a un público que decidirá si lo lee o no.
Todo lo valioso en nuestra existencia ha surgido de ideas convertidas en realidad. Sin embargo, pocos comprenden que el verdadero valor está en el arduo y difícil proceso de aplicación. Lo que sí resulta muy popular, es la falsa creencia de que tener fe en un conjunto de ideas, generalmente llamado ideología, equivale a tener resueltos los problemas. Basta con que sean bonitas y el pueblo también se las crea.
Por eso abundan quienes ascienden a cargos de gobierno con la cabeza llena de ideas, pero sin experiencia en ejecución. Han pasado su vida criticando el trabajo ajeno, y cuando finalmente deben HACER, descubren que nada les resulta porque no saben cómo. Aún si se asumen buenas intenciones, chambonean y dilapidan recursos. Esto lo está aprendiendo el compañero Presidente cuando habla de lidiar con la "praxis". Desconocen las innumerables disciplinas que demandan años de formación para dominar competencias que son imprescindibles. Al final, no les queda más opción que continuar con sus diletantes discursos, ocultando su incapacidad al culpar a los demás.

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viernes, 7 de marzo de 2025

Hackear la mente

Si usted cree que los engaños son para los demás, porque está “vacunado”, conoce todas las trampas y no hay posibilidad de que lo engañen, entonces reúne los requisitos para que le hackeen la mente.
Usted se mueve como pez en el agua por internet. Tiene cuentas en varias redes y usa con comodidad los programas de mensajería. Lee lo que su mente le pide y opina lo que quiere sobre cualquier tema cuando le parece. Nadie puede limitar su libertad ni influenciar su libre albedrío. En la medida en que viva aferrado a esta linda ilusión, su mente será cada vez más controlada: inducen sus opiniones, sus compras, sus simpatías, sus odios y su voto.
Tal vez le interese saber que hay cientos de ingenieros diseñando algoritmos capaces de conocerlo mejor de lo que usted mismo se conoce, con solo analizar su patrón de clics y lo que con tanta ligereza publica en redes. Luego, lo “alimentan” con lo que saben que lo engancha. ¿Alguna vez le llegó un video y pensó: “Lo veo en dos minutos y sigo en lo que estaba”, para terminar, una hora después, atrapado en una cadena de 20 videos que “usted escogió”? ¿Se ha aterrado al hablar de algo y luego ver un anuncio relacionado al abrir el celular? ¿Concluyó que lo están espiando a través del micrófono y que esa es una terrible intromisión en su vida? Es peor. No es que lo escuchen, es que lo conocen mejor que su propia madre y pueden predecir sus intereses.
Si hablamos de la gaseosa que “prefiere” o del zapato que “escoge”, el tema parece inofensivo: solo le están quitando dinero. Pero si hablamos de una elección o del grupo al que ha decidido odiar, las consecuencias pueden ser dramáticas. Si no lo cree, ¿por qué será que los peores matones son elegidos? Y peor aún, ¿por qué se logran perpetuar, gracias al respaldo de grandes sectores de la población, pese a sus descaradas mentiras, sus confusos discursos, sus ridículas explicaciones y su evidente desconocimiento de valores y principios que antes eran pilares de la diplomacia, la decencia y la cortesía?
No hay que dejarse apabullar por el dominio de quienes reúnen el perfil de capos mafiosos, haciendo “ofertas que no se pueden rechazar”, chantajeando con su poder y amenazando a quienes no se arrodillan. Como ocurrió hace 90 años, los Matones Unidos pasarán, y quedarán unos votantes con mejor capacidad para tomar decisiones.

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viernes, 28 de febrero de 2025

El engaño politico

La molestia con el engaño es una de las expresiones más críticas a los políticos. Todos los candidatos engañan. Una cosa es lo que dicen en campaña y otra lo que hacen en el poder. Lo que no se comprende es que el origen del engaño está en la esencia de la democracia. Al elegir un candidato, no escogemos qué partes de su programa nos gustan. Debemos aceptar el “paquete completo” tal como lo diseñó. Votamos por él porque nos parece el menos malo o el más cercano a nuestro pensamiento. Pero, una vez en el cargo, muchas de sus decisiones no nos gustan y las promesas que nos motivaron a votar por él son incumplibles. Por su lado, la mitad de la población que votó en contra, se ve obligada a convivir con un programa que rechazó.
Esta situación genera descontento, escepticismo y arrasa con el respaldo al elegido. Aún asumiendo que se habla con la verdad. Cuando en realidad nos encanta que nos engañen. Queremos oír propuestas atractivas, inmediatas y fáciles de entender. Un político astuto identificará los temas que más preocupan y ofrecerá soluciones simples y efectistas.
El ciclo esperanza-frustración es parte del juego democrático. Pero cuando el engaño tiene como propósito destruir la democracia, las consecuencias pueden ser devastadoras. Si Lenin o Hitler hubiesen revelado sus verdaderas intenciones, su votación habría sido minúscula. Son muy conocidos los videos de Chávez y de Fidel, en los que se presentan como defensores de la libre empresa, la propiedad privada y las instituciones democráticas, comprometiéndose a entregar el poder cumplidamente.
No se puede decir que el engaño del Gran Narciso haya sido excepcional. Aunque acudió a una notaría para garantizar que respetaría la Constitución, un análisis cuidadoso de sus propuestas, el lenguaje de sus discursos, sus simpatías y alianzas, combinado con su reconocida ineptitud permitían predecir la debacle. El aumento del crimen organizado y desorganizado, la fuga de capitales y talentos, el derroche, la corrupción y el nepotismo sin precedentes, junto con la caída de todos los indicadores de prosperidad, son el resultado de unas ideas equivocadas y la ejecución de un equipo de gobierno discapacidado, ignorante y sin experiencia de gestión.
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viernes, 21 de febrero de 2025

Pobre Salud

Se cierran salas de atención obstétrica y neonatal. Cientos de clínicas y hospitales están al borde de la quiebra debido a carteras irrecuperables. Enfermos desesperados protestan ante las EPS.
La crisis financiera del sistema de salud es cada vez más grave, pero sus raíces no son las que repiten los compañeros históricos. Es cierto que existen casos de corrupción y abuso dentro del sistema, con directivos de EPS, clínicas e incluso médicos que han abusado. Pero estos casos son minoritarios en comparación con la gran mayoría que actúa con honestidad y profesionalismo.
La realidad es que la mayoría de las EPS y los prestadores de servicios médicos han brindado atención de alta calidad a precios considerablemente más bajos que en otros países. Esto ha sido posible gracias a la inventiva y eficiencia de administradores que han aprendido a controlar costos sin sacrificar la calidad, así como al esfuerzo de los médicos, quienes han aceptado algunas de las tarifas de honorarios más bajas del mundo. El 70 % de los servicios de salud es prestado por manos privadas con una calidad igual o superior a la del mundo desarrollado, pero a una fracción del costo.
Si bien no existen estudios formales, quienes trabajamos en la primera línea del sufrimiento y hemos viajado por el mundo constatamos la gran eficiencia de los prestadores colombianos. Si tuviéramos más autoestima y fuésemos capaces de difundir lo que hacemos, podríamos contribuir a reducir las largas listas de espera en países desarrollados, que atormentan a los enfermos.
Las cirugías y procedimientos realizados en Colombia cuentan con equipos e insumos de calidad equivalente a los estándares internacionales, pero con tarifas mucho más accesibles. Esto ha sido un salvavidas para quienes no pueden costear tratamientos en los países donde residen, así como para todos los desatendidos por fallos dell sistema.
La raíz de la crisis no está en la cacareada corrupción, sino en la insuficiencia de recursos. Las EPS han intentado cubrir todos los bellos deseos, pero se enfrentan a una realidad económica limitada. La salud para todos es un ideal noble, pero sin los recursos adecuados se convierte en una falacia. Se proclama el derecho de todos a recibir todo, pero, al ignorar la realidad, solo la rosca política y quienes tienen recursos propios lo obtienen.

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lunes, 17 de febrero de 2025

El anhelado cambio

Sin importar la ubicación en el espectro ideológico, casi sin excepción, todo el que opina sobre Colombia sostiene la necesidad de un cambio para acabar con la corrupción y la inequidad, que tienen la connotación de una maldición de los cielos.
Si el analista se inclina hacia la izquierda, el cambio implica estatizar, subir impuestos, controlar precios, intervenir la justicia, las elecciones, la prensa y aplicar una larga lista de regulaciones y barreras que “aseguren la justicia social”. Lo llaman cambiar el sistema.
Si se inclina hacia la derecha, defiende la propiedad privada, la libertad de empresa, el respeto a los precios establecidos por el mercado, la separación de poderes y la libertad de opinión. Aún así, coincide en lograr un sistema que de igualdad de oportunidades, educación y salud gratuitas, garantizadas por el Estado y la obligación de quienes logran cierta prosperidad de contar con un brazo social. Se apoyará en la moral cristiana y encontrará muchas coincidencias con la teología de la liberación.
Si analizamos la inequidad, es cierto que en el índice de Gini salimos mal, pero hay que considerar que su cálculo ignora la informalidad (consecuencia del exceso de regulaciones, controles y tributos) y se basa en encuestas de percepción. Su confiabilidad genera dudas: según este índice, EE. UU. está peor que Haití y Bolivia, mientras que Venezuela aparece mejor que Costa Rica. Quienes se lamentan por nuestro Gini deberían preguntarse cuántas balsas van de Florida a Haití. Además, en distribución de riqueza estamos mejor que EE. UU., Brasil y Rusia, y en desarrollo humano estamos a la par de México, Brasil y China.
Si queremos disminuir la inequidad y la corrupción el remedio no consiste en más Estado. Somos pobres por la violencia y la corrupción del estatismo. Para prosperar, basta con leer nuestro escudo: Libertad y Orden.
El cambio necesario consiste en aplicar una fórmula probada: reducir el poder de las bandas criminales, fortaleciendo la justicia. Al recobrar la confianza y la libertad que da la paz, la economía florece. Regresan los talentos colombianos y se atraen otros. Para entenderlo, no hay que estudiar economía; basta con comparar cómo evolucionaron los índices entre 2002 y 2010 y cómo han cambiado desde 2023. Se está probando que el cambio puede ser para empeorar.

viernes, 7 de febrero de 2025

Autorretrato

Los prudentes asumen que Petro tiene que estar borracho o drogado para escribir o expresar sus disparates con tanto desparpajo. Pero él se aplica a probar que ese es su estado natural. La carta de amor a Trump, las declaraciones que siguieron y su show de desgobierno en vivo son joyas para los estudiosos de la enfermedad mental.
Expone su alma violenta con lo unico que lo emocionó de Washington: las barricadas de los barrios negros, reminiscentes de los “estallidos” que organizó y lo hacen delirar con la recuperación de Panamá.
Exuda narcisismo. Él es único, el último Aureliano, el legatario de la espada de Bolívar, dispuesto a morir envuelto en su bandera de dignidad.
Involucra al país en su megalomanía: como Colombia es el centro del mundo, él preside el planeta y ésta es la cuna del arte y la libertad.
El sabe que “su pueblo” y la humanidad lo respaldan y quienes no, son esclavistas y fachos. Por eso invita a Trump a sumarse a la “histórica” tarea de tumbar o matar a tan gloriosa víctima.
Revela su racismo al restregarle al hombre naranja la superioridad del mestizaje, que diluye los determinantes genéticos de enfermedad. Confunde raza con cultura ignorando las ventajas de la anglosajona. No entiende el valor del esfuerzo individual, el trabajo duro, el estímulo a la iniciativa y la innovación con protección de la propiedad intelectual y física, el rechazo institucional a todas las formas de violencia que ha producido un entramado de prosperidad envidiado por el mundo y que tantos quieren disfrutar. Ese es precisamente el origen de la crisis de los migrantes.
Refuerza su sesgo ideológico al declararse seguidor de Noam Chomsky, padre intelectual de la idiotez latinoamericana y reafirma su cantaleta del fin de la humanidad.
Le sobró recalcar sus dos rasgos más conocidos. Su afición por el whisky y su terquedad sublime.
Se declara dueño de flamantes tonterías. Sin explicar desde cuando estaba cerrada, declara que Colombia se abrirá al mundo al que le venderemos… maíz!!!. ¿Será el mismo maíz que importamos de Estados Unidos? ¿Venderemos todas las 6 millones de toneladas que les compramos? No producimos ni el 20% de nuestro consumo.
En medio del adornado sancocho, una sola verdad: “Nuestros pueblos son ingenuos y amables”. Por eso se engañan con facilidad usando una verborrea confusa y votan equivocadamente.
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viernes, 31 de enero de 2025

Dignidad

Es la palabra más socorrida por quienes se inflan llamándose progresistas, aunque sus ideas generen tan evidente regresión. Fue la favorita de Fidel para aislar a Cuba y condenarla a una pobreza irremediable, llevando a la mayoría de los cubanos a vidas miserables y forzándolos a huir en balsas, al realizar que perdían toda opción para una vida digna. Abandonar su país, su entorno y su familia es el mayor golpe a la dignidad de una persona. El destierro se consideró por siglos peor castigo que la cárcel o la muerte.
Es la palabra que brilló en una mente turbada en la mitad de la noche, desatando un absurdo duelo de narcisos. El loro tropical desafió al oso blanco y salió desplumado. Un arranque impulsivo que nada tiene de valentía, sino que está cargado de irracionalidad y desprecio por las consecuencias para su país. Más allá de las fijaciones ideológicas, es fácil entender que es mucho más inteligente cooperar con los poderosos, esquivando abusos con astucia. Japón, Alemania e Italia lo hicieron tras humillantes derrotas, y muchas naciones pequeñas han prosperado priorizando la cooperación y el lenguaje respetuoso sobre el discurso hirsuto y agresivo. En cambio, quienes eligen la confrontación siguen el camino seguro de la pobreza.
Honradez, nobleza, integridad y coraje son valores admirables, pero cuando nacen de un ego desproporcionado, llevan a un país al desastre. Vociferar orgullo no otorga superioridad; basta con revisar los discursos guerreristas que han desatado las peores tragedias. Pueden tener siempre una amplia corte de áulicos que aplauden pero termina sufriendo una gran masa empobrecida.
No podemos confundir el impasse con un asunto de principios. Condenamos con firmeza el trato de criminales a unos desvalidos migrantes. Se trata de gobernar con sensatez y no con arranques emocionales de un trasnochado incapaz de medir las consecuencias de un twitazo. De consultar opiniones y discutir opciones creativas y prudentes. Para no mencionar su carta de amor a Trump, una joya para una clase de psiquiatría, confirmatoria de la severidad de su trastorno, que merece toda una nota.
En medio de todo el barullo que se produjo, reconforta ver que el país, incluyendo a sus cercanos colaboradores, demostró la capacidad para negarse a seguir el camino de la indignidad de un trastocado aspirante a poeta.
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sábado, 25 de enero de 2025

Confianza en la incertidumbre

Cuando un evento introduce muchas variables, todos los análisis que pretenden evaluar sus efectos tienen alto riesgo de equivocarse. Hay muchos desconcertados o asustados con la ocupación del cargo más importante del mundo por un Narciso irremediable, adornado con una larga sarta de mentiras y contradicciones.
Promete ser el lider unificador del mundo pero se sale del acuerdo de Paris, de la OMS, amenaza a NATO, a China y ofrece tomarse Groenlandia, Panamá y anexar Canadá. Invalida por tramposo un sistema electoral que lo ha elegido dos veces. El gran pacificador dejó pasar ya el primer día en que iba a acabar la guerra en Ucrania, se adueña de un alto al fuego en Gaza que será como tantos otros un corto alivio. Acabará la inflación pero no reconoce que la dejó en el 9% y la está recibiendo en 3% y promete desencadenar una guerra de tarifas que inflará el costo de vida.

Será un humanitario protector de sus compatriotas expulsando y atropellando a millones de supuestos locos y criminales que han sido infiltrados en su país.
Es el enviado De Dios a un país fundado en el secularismo y va a restablecer la confianza y la unidad repitiendo mentiras comprobadas y persiguiendo a los “traidores que han acabado con la fe y la libertad”, mientras libera a los delincuentes que asaltaron el capitolio y causaron la muerte de policias.
Envuelto en su vanidad, va a arreglar todo, hasta los incendios forestales que destruyen las mansiones de quienes lo acompañan, lo que califica de “interesante”. Siguiendo la retórica del ególatra de este vecindario, todo lo que hará será histórico, como su posesión que equipara al día de la liberación mientras borra con el codo su reciente presidencia del horrible país que recibe. Restaurará la salud combatiendo las vacunas. Convertirá a su país en el mayor productor de petróleo del mundo, título que ya tiene y acabará el mandato de carros eléctricos y la legislación verde que no existen. Todo será “beautiful” como las mujeres que siempre lo rodean.
Manifiesta una especial debilidad por los autócratas con quienes se identifica porque son “fuertes” como él. Su declaración de guerra a los carteles del narcotráfico, clasificados como grupos terroristas sugiere que el entendimiento con nuestro Narciso, quien ha optado por la política de los abrazos, no será muy fluido.
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viernes, 17 de enero de 2025

Fascismo del sigloXXI

Habrá sorprendidos con la amorosa foto de Maduro, Diaz Canel y Ortega abrazados en su objetivo de expandir el Fascismo del Siglo XXI que estimula pesadillas sobre nuestro futuro.
Los une la convicción de pertenecer a un grupo superior que ya no es la raza sino una ¨clase¨que les da superioridad moral. Como no todos los fieles encuadran, hay que inventar símbolos que los diferencien del resto. Un gorrito rojo, y un arma les da la identidad que les permite considerar “escuálidos”, “gusanos”, “fachos” a los demás.
Las milicias bolivarianas de allá o las campesinas de acá siguen el modelo de las SS Hitlerianas. “Proteger la revolución” consiste en darle garrote a quien levante cabeza.
El mundo se asombra con el simplismo intelectual de Maduro y la ignorancia que con tanto orgullo exhibe, pero es que el fascismo no requiere complejidades. Todo el pensamiento cabe en un librito rojo (lease Mao o Kim) y juzgar cualquier cosa, desde una obra de arte hasta un proyecto de ley es candorosamente sencillo: sirve si le conviene a la revolución, tal como la entiende el sabio líder. Si no, a la hoguera. Las sofisticadas estrategias para vender la mentira oficial siguen las enseñanzas de Goebbels, padre de la tramoya propagandística. Su guión se sigue con fidelidad: si los medios no se pliegan, se cierran, hay parlamento mientras sea sumiso y sus miembros aprendan a aplaudir como es debido, la justicia y el sistema electoral son solo para dar apariencia de independencia de poderes, pero quien controvierta, ¨se seca¨, para citar a Maduro.
El militarismo es el eje central del dominio. Se les entrega el control de la economía oficial y subterránea, se los llena de privilegios y quien dude conoce el paredón.
A diferencia del nazismo, el control estatal en manos de perezosos, ignorantes y corruptos solo sirve para generar miseria.
Puestos en el oficio de analizar y comparar sistemas políticos, es difícil encontrar, en la vasta gama de variantes ideológicas, dos que se parezcan tanto como el fascismo y el socialismo del siglo XXI.
Por eso resulta tan irónico el término "facho", usado como insulto, cuando un camarada criollo quiere referirse a alguien que no comulga con su "progresista" dogma.
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domingo, 12 de enero de 2025

Menu dictatorial

La historia de los dictadores más destacados de los últimos cien años ha sido variada.
Muchos comenzaron con golpes militares o después de cruentas guerras, como Franco, Mao, Pol Pot, Suharto, Idi Amin, Gadafi, Bokassa, Mugabe, Batista, Castro, Trujillo, Pinochet y Videla.
Algunos lograron el poder después de turbios procesos en los que fueron “designados”, como Stalin, Hitler, Mussolini, Kim Il Sung, Ceaușescu, Hussein y Maduro.
Otros lo heredaron, como Baby Doc, Somoza, Assad o la dinastía Kim.
Y unos pocos fueron elegidos, pero les quedó gustando el poder, como Papa Doc, Ortega o Chávez.

Todos han competido en atrocidades, muertes y sufrimiento con sus connacionales, siempre sustentados en una caprichosa y pasajera ideología convertida en culto.
Hay que tener la objetividad muy comprometida para no reconocer que el socialismo del siglo XXI hasido un desastre para Venezuela. Todos los indicadores de bienestar son negativos, y el éxodo de un tercio de la población condena, sin discusión, al atroz régimen.

El final de estos dictadores también ha sido diverso
Tranquilos y con mausoleo terminaron Franco, Mao, Stalin, Kim Il Sung, Papa Doc, Castro y Chávez.
Asesinados, linchados o suicidados fueron Hitler, Mussolini, Ceaușescu, Trujillo, Somoza, Gadafi y Hussein.
Sacados a escobazos fueron Batista, Videla, Pol Pot, Suharto, Baby Doc, Idi Amin, Bokassa, Mugabe y Assad.

Así, la probabilidad de que Maduro salga por las buenas es muy baja. Solo uno de 27 (Pinochet) ha hecho una entrega pacífica del poder. No es alentador saber que el 50 % de la población mundial vive bajo monarquías o dictaduras. Todo indica que, al paso que va, si no lo sacan por la fuerza, le estará disputando el mausoleo a Chávez en unos años —ojalá pocos— para que lo visiten los pocos venezolanos que queden.

Casi todos los dictadores se han inventado una pantomima democrática que pretende legitimidad. Pero nunca se había podido develar la trampa con tan poderosa evidencia. El insulso pronunciamiento de “no voy, pero estoy” demuestra, una vez más, la comunidad de propósitos. Si no terminamos en la ominosa lista, será por la resiliencia y la dignidad de los compatriotas que todavía prefieren trabajar en lugar de parasitar, y no van a permitir que se acabe con el país por seguir la vacua ilusión del Estado salvador.



martes, 7 de enero de 2025

Estado Todopoderoso

Clasificar las medidas liberales estilo Milei como insensibles ante el sufrimiento humano, se basa en varias falacias:
1- Asumir que se propone suspender las ayudas a los débiles cuando lo que se cuestiona es la eficiencia del Estado. Los sistemas de libre mercado y seguros han demostrado ser confiables para proveer seguridad social.
2- Asumir que hay magia en llamar derecho a las necesidades. Quienes vayan a recibir su pensión en 30 años y se den cuenta que no hay nada ahorrado y que el Estado no da más, podrán juntarse con Argentinos, Venezolanos y Cubanos y contrastar los bellos decretos con la miseria que reciben.
3- Asumir que sin estado no hay nada, y con él, se resuelve todo. La realidad es un continuo en el que se mejora o empeora, en forma lenta y gradual, según todas las posibles combinaciones de sistemas privados movidos por el mercado con sistemas oficiales costosos e ineficientes.
4- Asumir que la planeación central es la solución, cuando invariablemente ha sido un desastre. Unos genios se reúnen y deciden cuántos enfermos hay, cuánto se gasta para curarlos, cual es la educación que se requiere y cómo se entrega, cuánto y cómo se debe ahorrar para el futuro. Pero los cálculos siempre se equivocan y después del jolgorio de unos primeros años en los que se gastan recursos ahorrados, se acaba la fiesta y vienen las penurias.
5- Asumir que por ser implacable, hay terrenos prohibidos para el mercado. No existe mejor control que el pueblo decidiendo libremente lo que hace con sus recursos. La comida, la ropa y el transporte son esenciales y el mercado ha llevado a la baja más espectacular de sus precios de la historia. En cambio, donde interviene el Estado, todo escasea. La doctrina de que solo el Estado es capaz de controlar la ambición y ayudar a los necesitados está en el polo opuesto a la defensa del libre y espontáneo intercambio que abre oportunidades. La una le asigna al estado la protección de los pobres y los reproduce, la otra dice que hay que acabarlos volviéndose ricos.

La búsqueda de la mejor forma de generar prosperidad para todos no es con “inaceptables”. Es analizando resultados reales. No los que imaginamos o deseamos, sino lo que es posible y funciona. Argentina y Venezuela demostraron el incremento de la pobreza con estatismo. Si Milei voltea la torta, habrá ganado ese partido.
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viernes, 27 de diciembre de 2024

Duradera

La expectativa de vida aumentó mucho en el siglo pasado. Aunque hay quienes controvierten, casi todo el mundo está de acuerdo en que los principales factores han sido las vacunas, la disponibilidad de agua potable y sistemas de alcantarillado, la disminución de la violencia (con patrióticas excepciones) y los progresos de la medicina, que redujeron la mortalidad infantil y lograron avances en la prevención, detección y tratamiento de enfermedades crónicas.
En promedio, y para los países desarrollados, aumentó un 3% por cada década. Si a principios de 1900 la expectativa era de 50 años, hacia el final del milenio había subido a 80.

¿Seguiremos en esta tendencia? ¿Ya deberíamos aspirar a llegar a los 100 años?

Un estudio poblacional de gran alcance analizó los últimos 30 años, hasta el 2019, para excluir los efectos de la pandemia, y encontró que la tendencia se ha desacelerado. Parece que hubiéramos llegado a una meseta en la que la lucha contra la vejez ha sido infructuosa. Existen medicamentos nuevos y una gran cantidad de conocimientos sobre lo que significa el envejecimiento a nivel molecular, del ADN y de las células. Pero, a pesar de todo el bombo y las esperanzas, los datos muestran que todavía no hay avances medibles.
Como ha ocurrido a lo largo de la historia, el lenguaje científico es secuestrado por charlatanes que han montado una gigantesca industria basada en las ilusiones de quienes valoran llegar a la vejez en buenas condiciones. Por ahora, ese privilegio es para muy pocos. Solo el 2% de los hombres está llegando a los 100 años, y, si seguimos con la tendencia actual, solo un 5% lo logrará para finales de este siglo.

Si ocurre algún cambio, será consecuencia de investigaciones serias y estudios muy bien controlados en poblaciones grandes. Sin embargo, el auge de la pseudociencia y el progresivo dominio de la industria farmacéutica en la investigación médica, guiada predominantemente por resultados cortoplacistas, no auguran un cambio significativo en esta tendencia.
Es un hecho estadístico que, cuanto más vivimos, más años se suman a la expectativa de vida. Por ejemplo, la expectativa de vida de un joven de 20 años es 75. En cambio, para alguien que ya llegó a los 70, es 85.
Así, la recomendación basada en estadística que se puede dar para vivir más tiempo es: “siga durando”

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sábado, 21 de diciembre de 2024

Telestar

“Colombia atraviesa una crisis económica de gravedad progresiva..se establecen alzas al subir el precio de la gasolina..ha habido fuga de capitales de quienes se sienten perseguidos e inseguros..no se abren nuevos frentes de trabajo porque no se dan las circunstancias favorables para que inviertan los que pueden abrirlos..si lo que quisieran es el bienestar del pueblo Colombiano, están logrando lo contrario..no es fácil acabar con un enfrentamiento de 30 años..el mayor enemigo de Colombia y su democracia es la corrupción..los que viajan por cuenta del estado.. con cualquier pretexto..si nos acercamos a la gente que trabaja y lucha, el balance es favorable”

Son algunos apartes de una columna “Telestar” de Clarita Zawadzki escrita en 1985. Hace casi 40 años, y los comentarios podrían ser perfectamente apropiados para el presente.
Tiene mucho valor repasar lo que escribían los columnistas hace décadas, especialmente para quienes creen que están inventando la pólvora al hacer análisis políticos y sociológicos.

Clarita nació en un periódico, y eso influyó para que desde temprana edad desarrollara una fluidez extraordinaria para escribir. Lo que para la mayoría de los mortales implica un esfuerzo considerable, revisiones y correcciones, ella lo hacía en minutos. Tuvo la paciencia y disciplina de recortar todos sus escritos —que sumaron miles— y encuadernarlos en tomos que mantenía muy organizados. Incluso cuando logró superar el terror al computador, lo que le dio aún más agilidad, se negó al archivo digital “para no llenar el disco duro” y continuó con su práctica de recortar, pegar y encuadernar.
Los libros de papel, tan amados por muchos, se van amarillando y apolillando con el tiempo. Por ello, la labor de escanear, clasificar y publicar todas las columnas de “Telestar” y sus libros ha sido larga y dispendiosa, pero está siendo completada gracias a la ayuda de familiares y amigos. Quienes se apegan al papel sabrán que su permanencia sólo ocurre en el mundo virtual.

Quizá no queden muchas personas que disfruten releer “Telestar”, pero, como demuestro con el fragmento inicial, es valioso confirmar que la historia se repite y que resulta muy instructivo leer una pluma tan ágil y diversa. Los admiradores y los numerosos amigos que tuvo, pueden volver a disfrutar de sus notas en bit.ly/claritatelestar

viernes, 13 de diciembre de 2024

Morir a tiempo

Aunque en países como España un 70% de la población está a favor de la eutanasia, entendida como la muerte asistida dentro de un estricto marco regulado por la ley, el término tiene una connotación herética para una teología insensible al sufrimiento. Por ello, puede resultar valiosa la discusión con quienes creen en la libertad individual y dudan en encender las velas de su torta de cumpleaños cuando piensan en el calentamiento. La sola mención de la muerte en el ámbito familiar genera perturbación y escapismo. Es vista como algo inapropiado y de mal agüero.

Gina Montaner ha escrito un conmovedor libro sobre la eutanasia de su padre, Carlos Alberto Montaner, ese gigante del pensamiento racional que abordó la actualidad mezclándola con apuntes históricos y filosóficos para iluminar la controversia entre socialismo y capitalismo. Fue un columnista que publicaba sin falta en varios periódicos de prestigio internacional y gran difusión. Su demoledora crítica a la dictadura de Fidel Castro solo pudo ser rebatida con el epíteto de "gusano", un insulto que enalteció aún más la importancia de un intelectual honesto, provisto de una argumentación inteligente y bien documentada. Siempre promovió la transición pacífica hacia un régimen democrático que devolviera la libertad a su querida Cuba, de la que había salido muy joven escapando de la cárcel.
Gina describe la firme decisión de su padre de no aceptar el deterioro causado por una enfermedad neurodegenerativa, que iba reduciendo sus facultades y lo conducía a una vida sin dignidad, provocando además un enorme sufrimiento a su familia. Aunque no toca el aspecto económico, no sobra saber que el 50% del gasto en salud de un estadounidense promedio ocurre durante los últimos 15 días de vida.
En su hermoso libro, Gina relata en detalle la lucha contra la burocracia médica y la infinita paciencia que exigen los tiempos de la medicina socializada.

No solo me identifico con los discursos y escritos de este gran pacifista en vida, sino también con su forma de enfrentar la muerte. Siempre he intentado comprometer a quienes me rodean en la ayuda para ese último empujón "cuando deje de ser persona". Montaner fue más preciso: "Quiero morir sabiendo quién soy". Es su mejor legado para quienes creemos, junto a Sampedro, que vivir es un derecho, no una obligación.



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viernes, 6 de diciembre de 2024

Parásitos

Los parásitos invaden un organismo, crecen, se multiplican, y consumen sin aportar. Si las defensas no actúan, no se detienen hasta matar a su víctima; entonces comienzan a morir por falta de sustento o saltan desesperados buscando otro huésped.

La riqueza de las sociedades se puede determinar por el balance entre personas que producen y las que solo consumen.

El capitalismo padece parásitos que viven únicamente de una renta pero en la medida en que no aportan, el mercado los va eliminando. En cambio el socialismo busca multiplicar a quienes creen tener el derecho a recibir sin necesidad de producir. Poco a poco, la generación de riqueza y bienestar se agotan y el organismo-país comienza a desfallecer.
Los parásitos, que al principio chupaban felices mientras el cuerpo estaba gordo y rozagante, terminan peleándose por los restos demacrados hasta encontrarse con los huesos. No les queda más opción que saltar, incluso en maltrechas balsas o por peligrosas trochas, para buscar sustento en otros lugares.

Quienes conciben una sociedad de parásitos no logran entender lo que ocurre. Su mantra ha sido combatir el egoísmo y culpar al mercado por la supuesta perversidad del dinero. Mientras piden sacrificio y austeridad a los demás, justifican moralmente el abuso del poder y disfrutan de una opulencia robada.
A medida que la escasez y la pobreza aumentan, aplican más controles, más prohibiciones, más subsidios y menos libertad, cerrando así el círculo de la miseria. Un sector se dedica a producir, y surge la economía subterránea con un mercado negro que mantiene al famélico organismo con vida, aunque con un dramático incremento de la desigualdad.

Es sorprendente que una teoría diseñada para explicar y resolver la pobreza —que no resistió un análisis de coherencia teórica y que, en la práctica, ha generado tanto sufrimiento— siga colonizando mentes que se niegan a estudiar una realidad tan sencilla de sumar y restar.
Es comprensible que influya en mentes jóvenes que, sin haber trabajado nunca, solo perciben derechos y consideran que todo está mal hecho. Sin embargo, cuando personas maduras repiten esta misma cantaleta, queda al descubierto que el discurso igualitario es una farsa. Lo usan para obtener votos y así ascender a niveles de riqueza que jamás habrían alcanzado con su propio trabajo y talento.

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lunes, 2 de diciembre de 2024

Nukeados

Los americanos que todo lo abrevian, hablan de “nukes”, para referirse a las bombas nucleares. Con Ucrania calentándose muchos han vuelto a revisar los arsenales y el significado de una guerra nuclear, y así calcular cuántas veces se puede destruir el planeta con la “limitada colección” que lucen los 9 miembros del Club de Exterminio. Desde las 20 de Corea del Norte hasta las 5977 de Rusia solo se puede meditar en cuanta estupidez hay que sumar para seguir caminando por el filo del precipicio. Un documental de Hiroshima, es espeluznante. No cabe en la imaginación, multiplicarlo por treinta mil. No puede ser que la suma de todas las arrogancias y ficciones de unos pocos puedan poner a la humanidad en riesgo de extinción.

Pero asusta revisar la historia de barbarie que han sido las guerras. Desde que los primeros grupos de machos inventaron historias para salir a matar al prójimo, primero con palos y cuchillos, y luego con fusiles, cañones, bombas y misiles demostraron que tienen una gran creatividad para mejorar la eficiencia en destrucción y muerte. Con visos de imbecilidad difíciles de creer. Alinear 10.000 jovencitos de un lado, para que se disparan mutuamente con 12.000 que están al frente pareciera de una crueldad inadmisible pero es lo que se sigue repitiendo con tanques, artillería y bombardeos. Buena parte del oficio de la historia, ha sido contar los muertos, que guardan estrecha relación con el tamaño del monumento que sustenta el mito de la “Gloria”. No sea que las futuras generaciones entren en razón y dejen de matarse.

Por un tiempo se pensó que la cadena de horrores se vería interrumpida con la invención de los “nukes” pues su uso no permite terminar en la victoria de un bando sino en un absurdo suicido colectivo, que se extiende a todo el planeta.

Pero ahí están, a un botón que puede activar el dedo inquieto de un enfermo mental que ha decidido creer la elaborada sarta de falacias de su distorsionada mente. ¡Imposible! nos repetimos mientras Kim y Putin siguen blandiendo sus cohetes.

Que la estupidez humana es infinita, ya lo dijo quien sentó las bases físicas para llegar a la barbaridad nuclear. Ojalá haya tiempo para educar en psicopatología y no seguir entregando poder a enfermos mentales, y que ellos puedan desarmar sus juguetes mortales mientras ellas se sientan a dialogar y cooperar.
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viernes, 22 de noviembre de 2024

Mi pueblo

Aunque es improbable que un historiador universal como Yuval Noah Harari haya estudiado o conocido a Colombia, su capítulo sobre populismo en el libro Nexus describe con asombrosa precisión los eventos de los últimos años en el país. El populista cree auténticamente que él es el único que representa a “su pueblo”. Si pierde elecciones, es porque le hacen trampa o tienen al pueblo engañado. Si las gana violando la ley, es una oligarquía que inventa y aplica reglas para usurpar el poder de su pueblo que no está conformado por un grupo de personas sino que es un cuerpo místico, interpretado solo por el infalible jefe. “Ein Volk, ein Reich, ein Fürher”, resume a la perfección el dogma. Quienes no creen o no apoyan, solo merecen ser linchados en las calles porque son traidores que se niegan a entender que solo el líder sabe lo que necesita “su pueblo”, una categoría a la que se entra por el solo hecho de creer en Él. Contar votos se convierte en una necedad ya que es obvio que los explotados son muchos más y solo Él vela por sus intereses.
El culto ha logrado establecer que todas las instituciones de la democracia son una farsa de unos cuantos corruptos quienes conspiran para repartirse el poder. Por eso hay que atacar a la prensa, los gremios económicos, las cortes, las universidades, las fuerzas armadas y el congreso. Ellas promueven un dañino diálogo y crítica que frena el impulso del plan de salvación. Para el populista todas son parte del mismo “pantano que hay que drenar”, para usar términos de Trump, o exterminar para usar los de Stalin o Hitler. En su cínica visión de la sociedad coinciden los extremos en entender toda actividad como una lucha por el poder. Los periodistas, los magistrados e inclusive los científicos no trabajan en la búsqueda del bien común y solo defienden sus intereses para enriquecerse con la explotación del pueblo.
Desprestigiar las instituciones independientes destacando sus ocasionales y evidentes errores, es esencial para la implantación del poder dictatorial populista. Mientras tontos y arrepentidos siguen en la búsqueda del “gran acuerdo”, olvidando que ya se hizo en el 91 y se llama Constitución, el diálogo democrático se va desarmando, en una progresiva centralización del poder que se logra presentar como “conquista popular”, estableciendo el derecho a defenderla con violencia.

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viernes, 15 de noviembre de 2024

Sabiduria ancestral

La inyección verde del COP16 significa que Colombia puede hacerse una reflexión sobre sus valores, la forma de aprovecharlos y convertirse en ejemplo.
Es posible que el trabajo de la “zona azul” no tenga un impacto muy significativo en la biodiversidad del mundo, pero si el entusiasmo de la “zona verde” se estimula y amplifica a todo el país, se abre una gran oportunidad de un desarrollo armónico con la naturaleza.

En contravía del documento aprobado, dudo mucho que eso se logre gracias a los “saberes ancestrales” de los indígenas.
Si es verdad que los grupos indígenas más primitivos no han destruido su entorno, pero más que por sabiduría ha sido por ignorancia. No conocen la imprenta, la agricultura, ni ninguno de los avances científicos que han permitido que la humanidad crezca, se extienda por el mundo y mejore su calidad de vida. Es válido que todo ser humano aspire a una vida sana, una alimentación equilibrada y unas comodidades básicas que no ha generado ninguna sabiduría ancestral. Los indígenas no han dañado la naturaleza porque no han progresado, y llevan unas vidas precarias y dificiles. La gracia es que hayan logrado subsistir los 10.000 años que lleva la humanidad progresando y arrasando.
La sabiduría rescatable es la del conocimiento empírico de algunas plantas medicinales, muchas de las cuales ya han sido estudiadas y diseminadas por la farmacología. Y sin duda sus elementales bases filosóficas de integración y respeto con la Pacha Mama, nos sirven mucho para enmarcar lo que debemos hacer para no seguir destruyendo nuestro entorno.

La oportunidad para Colombia no consiste en imitar a los indígenas y volver a la primitiva vida de la selva. Consiste en usar la ciencia y la tecnología para lograr un desarrollo que mejore la calidad de vida sin dañar el entorno. Legislación fuerte e ideas innovadoras, como muchas de las que se vieron en la zona verde, que permitan parar el daño y recuperar lo dañado. Asumir el costo y el esfuerzo de limpiar ríos y mares, conservar bosques y selvas, proteger la fauna y flora, imponer una agricultura e industria que no afecten el entorno natural.
Si, viviendo la realidad de lo que hemos sido capaces de hacer, logramos sacudir los mitos ideológicos, podremos ir arreglando todo lo que nos ha quedado mal, con un diálogo civilizado y pacifico.
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viernes, 8 de noviembre de 2024

Trumpeados

Es probable que la división de las sociedades en dos mitades casi iguales sea consecuencia del flujo de información por las redes. Al no haber una dirección que guíe, las opiniones se van distribuyendo a lado y lado de una línea imaginaria que las divide. En USA, en Colombia y en muchas elecciones honestas la división es tan exacta que se vuelve problemática, por la dificultad de definir el ganador. Por eso, independiente de la frustración del 50%, los resultados rápidos y contundentes evitan confusión y confrontación. Un conteo muy apretado y demorado, tenía el potencial de degenerar en violencia alentada por quien sin duda iba a gritar “fraude!” e iba a convocar a sus fanáticos a pelear infernalmente. “Fight like hell” fue el llamado en Enero del 2021.
Inquieta la pregunta de lo que pasará con Colombia y lo más probable es que no mayor cosa. Primero habría que explicarle dónde queda y porque no es “Columbia”. Y en cuanto a diferencias ideológicas con Petro, también habría que explicar qué es ideología. Porque Trump no profesa ninguna, excepto el culto a sí mismo y su inmarcesible genialidad. Es un pragmático que solo ve a la humanidad en términos de transacciones, y es su habilidad para sacar adelante negocios lo que vale. Por algo escribió un libro que la promueve como arte.
Así que no hay que temer hostilidad. Él se entendió muy bien con AMLO, Putin, Kim y otros sátrapas, que lo supieron lamber. Con Petro, que ya sacó la lengua, encontrará mucha afinidad. Ambos son narcisos irredentos, desprecian la democracia y sus instituciones, incluyendo el poder judicial y electoral, cuando no les favorece. Ambos son virtuosos de la mentira que usan para sembrar odio y crear divisiones generando desconcierto y relatividad moral y ambos usan turbas violentas para imponerse. Pero sigue siendo incierta su estrategia con una región que considera su patio trasero y a la que le da muy poca importancia.
Con relación al mundo, se debe reconocer que a pesar de su insufrible personalidad, no inició guerras durante su mandato y posiblemente termine la de Ucrania con una oferta que Zelenski no podrá rechazar. O entrega las provincias orientales o se queda sin apoyo. Apretará muy duro a Irán reduciendo los niveles de agresión en el medio oriente.
Contentos o no, Trumpeados quedamos y solo queda apegarse a lo positivo.
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