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viernes, 5 de junio de 2026

Engaño Magistral

Muchos se preguntan, desconcertados, cómo es posible que 9.6 millones de compatriotas sigan creyendo un relato tan repetidamente desmentido por la realidad.

La explicación es sencilla: llevan décadas perfeccionando la técnica. Igual que sus referentes históricos —Castro, Chávez y tantos otros— se presentan como demócratas ejemplares. Prometen respetar elecciones, la propiedad privada, promover empresas, rescatar a los pobres, multiplicar la producción agrícola y hacerlo todo en un ambiente de paz, protección de derechos humanos y la naturaleza. ¿Quién podría oponerse a un programa tan atractivo?

Una vez en el poder aparecen las reformas constitucionales para perpetuarse, la persecución de la oposición y la prensa independiente, los controles crecientes sobre la economía y las regulaciones que terminan asfixiando la iniciativa privada. Cuando aumenta el descontento, surge una segunda herramienta indispensable: la estadística oficial. Algunas cifras pueden ser ciertas. El truco consiste en la forma de presentarlas. Se seleccionan períodos de comparación convenientes, se mezclan porcentajes con cifras absolutas y se atribuyen al gobierno tendencias que venían desarrollándose desde mucho antes. Una cifra que lleva décadas mejorando se compara únicamente con un pasado lejano. Asi, cualquiera resulta el protagonista de un progreso extraordinario. Con ese artificio reducen la mortalidad infantil, la pobreza, el desempleo, la inflación, y aumentan el turismo, los decomisos de droga, las vías terciarias o algunos indicadores de salud.

Un análisis serio de las series históricas muestra algo distinto: la mayoría de los indicadores favorables simplemente continúan tendencias previas que dependen mucho más de un empresariado pujante que de la acción del gobierno. En cambio las cifras preocupantes se confunden en una neblina informativa: homicidios, secuestros, expansión de grupos armados, déficit fiscal, producción y exportación de cocaína, caída de la inversión, emigración de talento y corrupción. Todo queda diluido en una verborrea galáctica o en la promesa fantasiosa de que, con cuatro años más de lo mismo, ahora sí llegará el paraíso anunciado.Vender sueños imposibles y volverlos realidad con estadísticas maquilladas ha sido la estrategia para prolongar durante décadas regímenes comunistas fracasados.
Publicado El Pais de Cali 26157






viernes, 27 de febrero de 2026

Fabrica de ilusiones


En una reciente reunión política, un senador enumeraba lo mal que le ha ido al Valle con el gobierno Petro: el dragado de Buenaventura, la vía Mulaló–Loboguerrero, el tren de cercanías. Proyectos que estaban “en la puerta del horno” cuando empezó este gobierno y que, por el apoyo masivo que recibió de Cali y el Valle, supuestamente iban a despegar. No ocurrió nada.

“Es difícil entender cómo Petro sigue teniendo apoyo mayoritario en Cali”, dijo alguien. Otro añadió un dato desconcertante: en una encuesta entre petristas, el 80% considera que la salud ha mejorado notablemente.

“¿Qué?”, fue la reacción. ¿En qué mundo viven?

La respuesta la dio Álvaro Uribe hace un tiempo ante sus seguidores: “mis bodegueros son todos ustedes”.

He preguntado obsesivamente a varios candidatos cuál es su estrategia digital. La respuesta suele ser ingenua: basta con tener presencia en redes; los seguidores espontáneamente ayudan y así el mensaje se difunde.

Una visión peligrosamente candorosa.

Para no entrar en teoría, describamos cómo opera una bodega real. Hay un director y decenas de influencers cada uno con múltiples aparatos. Un grupo rastrea debilidades del candidato que va punteando: una frase sacada de contexto, una foto incómoda, un error menor. Se toma el hecho, se distorsiona, se exagera. Si no escandaliza lo suficiente, se manipula. Texto, imagen, video. Todo es editable.

La meta no es informar, sino producir vergüenza y desprestigio. Cada influencer activa su cadena de seguidores —en su mayoría menores de 35 años— que replican y añaden dramatismo. En minutos hay miles, millones de pantallas amplificando la distorsión. Se mide el impacto. Si fue viral, se multiplican las versiones. Si no funcionó, se fabrica otra historia. El ciclo puede repetirse varias veces en un solo día: propaganda positiva del aliado, demolición sistemática del adversario. Como llega de tantas fuentes, se convierte en verdad indiscutible. Una realidad virtual.

Nada de esto tiene que ver con la “diseminación espontánea” que imaginan los candidatos cándidos. Es ingeniería emocional, segmentada y dirigida.

Mientras unos juegan ajedrez digital, otros creen que están en un picnic democrático.

La pregunta no es cómo alguien mantiene apoyo pese a los hechos.

La pregunta es cómo tantos siguen creyendo que la guerra digital no existe y si habrá quién reaccione.

Publicado El País de Cali 2659





viernes, 6 de junio de 2025

Bodegueros, Unios!

“Bodeguero” es el desafortunado término que se ha popularizado para referirse a esos “influencers” —otro mal término— que han perfeccionado el arte de manipular el pensamiento político. Los recursos que usan son tan variados como astutos: se inventan historias, las “sustentan” con clips de video editados, actuados, sacados de contexto o generados por inteligencia artificial. Deben ser escandalosos, emotivos o indignantes, para que el consumidor desprevenido o ingenuo se convierta en replicador gratuito. Manipulan cifras, tergiversan hechos, editan declaraciones… todo vale con tal de “hacerse viral”, es decir, lograr que un chisme se esparza instantáneamente gracias a las redes sociales. Nunca había sido tan real aquello de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

A quienes todavía les sorprende que una ciudad de tres millones sea sitiada por dos mil adolescentes, les falta entender el verdadero poder de la manipulación organizada en redes. De ahí el concepto de “bodegas”: no se trata de opiniones espontáneas, sino de estrategias centralizadas, donde decenas de cuentas comparten al mismo tiempo el mismo mensaje para lograr un efecto multiplicador. Dirigen y ajustan la estrategia según los resultados medidos cada minuto. Es como sembrar un virus en varios puntos a la vez, no esperar a que se propague espontáneamente a partir de un infectado. Este mecanismo —basado en la nueva realidad social que crearon las redes— lo ha entendido y usado a la perfección la izquierda internacional. Solo han modernizado los preceptos de Lenin. Mientras tanto, la “derecha” —rótulo donde cabe cualquiera que no participe en la manipulación— ni se entera. Solo se lamenta cada vez que constata que una minoría gana elecciones. No se trata de usar los mismos trucos y engaños sino de diseñar una estrategia para que la verdad y el pensamiento racional le llegue a las mentes veleta.

“Mis bodegueros son todos ustedes”, dijo Uribe a un grupo, desconociendo que la verdad espontánea queda pisada por la mentira dirigida. En reiteradas ocasiones he hecho la misma pregunta a excelentes candidatos: ¿cuál es su estrategia digital y cuántas personas componen su equipo de redes? La evasiva o ausencia de respuesta me lleva siempre a la misma conclusión: escalar una montaña con los pies amarrados debe ser realmente difícil.

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viernes, 28 de febrero de 2025

El engaño politico

La molestia con el engaño es una de las expresiones más críticas a los políticos. Todos los candidatos engañan. Una cosa es lo que dicen en campaña y otra lo que hacen en el poder. Lo que no se comprende es que el origen del engaño está en la esencia de la democracia. Al elegir un candidato, no escogemos qué partes de su programa nos gustan. Debemos aceptar el “paquete completo” tal como lo diseñó. Votamos por él porque nos parece el menos malo o el más cercano a nuestro pensamiento. Pero, una vez en el cargo, muchas de sus decisiones no nos gustan y las promesas que nos motivaron a votar por él son incumplibles. Por su lado, la mitad de la población que votó en contra, se ve obligada a convivir con un programa que rechazó.
Esta situación genera descontento, escepticismo y arrasa con el respaldo al elegido. Aún asumiendo que se habla con la verdad. Cuando en realidad nos encanta que nos engañen. Queremos oír propuestas atractivas, inmediatas y fáciles de entender. Un político astuto identificará los temas que más preocupan y ofrecerá soluciones simples y efectistas.
El ciclo esperanza-frustración es parte del juego democrático. Pero cuando el engaño tiene como propósito destruir la democracia, las consecuencias pueden ser devastadoras. Si Lenin o Hitler hubiesen revelado sus verdaderas intenciones, su votación habría sido minúscula. Son muy conocidos los videos de Chávez y de Fidel, en los que se presentan como defensores de la libre empresa, la propiedad privada y las instituciones democráticas, comprometiéndose a entregar el poder cumplidamente.
No se puede decir que el engaño del Gran Narciso haya sido excepcional. Aunque acudió a una notaría para garantizar que respetaría la Constitución, un análisis cuidadoso de sus propuestas, el lenguaje de sus discursos, sus simpatías y alianzas, combinado con su reconocida ineptitud permitían predecir la debacle. El aumento del crimen organizado y desorganizado, la fuga de capitales y talentos, el derroche, la corrupción y el nepotismo sin precedentes, junto con la caída de todos los indicadores de prosperidad, son el resultado de unas ideas equivocadas y la ejecución de un equipo de gobierno discapacidado, ignorante y sin experiencia de gestión.
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viernes, 2 de agosto de 2024

El Gran Embuste

El cubrimiento mediático de las recientes “elecciones” se contaminó con la farsa. Actuaron todos como si estuviesen reportando una verdadera elección democrática. Cuando el Patán al mando había proclamado que ganaría “por las buenas o por las malas”, había amenazado con “baño de sangre”, había inhabilitado a los principales candidatos, encarcelado a miles de opositores, silenciado la prensa, asesinado a cientos de inconformes y conformado “colectivos” que reparten bala y golpes sin piedad. Cualquiera de esos hechos que no fueron documentados en los reportajes, habría sido suficiente para reconocer que todo el proceso era una farsa.

Los noticieros Colombianos fueron especialmente anodinos. Destacaban como evidencia de participación los pocos cientos de votantes en los consulados. Cuando la realidad fue que menos del 1% de los 8 millones de exiliados pudieron participar. Una tercera parte de la población del país anulada. Si además se consideran las misiones internacionales de observación a las que no se les permitió entrar y los auditores de la oposición a los que se les negó la vigilancia, la evidencia era abrumadora. Un trabajo periodístico serio habría consistido en recopilar estas cifras para demostrar que la elección no reunía los mínimos requisitos para merecer un cubrimiento como si se tratase de una justa libre y abierta.

El trabajo cuidadoso del equipo de Corina, de duplicar el recuento con la fuente directa de las actas, finalmente comprobó la patraña. No importaba lo que dieran las sumas, se sabía que el ventrudo dictador saldría a agitar sus llantas envuelto en su disfraz de bufón, en la gran tarima que armaron, al mismo tiempo que la trampa.
No demoraron los aplausos de Putin, Xi y distinguidos payasos de latinoamérica, quienes validaron “la autonomía de los pueblos”, y el “respeto por los asuntos internos”, aun antes de anunciarse los resultados, demostrando que la hipocresía se convierte en virtud, cuando es tan descarada.

Pero la estulticia no para. Ahora resulta que si publica las actas, el mundo le va a creer. Obviamente no coincidirán con los datos que recogió la oposición, pero ya dispondremos de 6 años para resolver el entuerto.
Mientras tanto el líder galáctico se interesa por submarinos y distrae con guerras mientras toma buena nota de la fórmula para eternizarse en el poder.



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viernes, 28 de junio de 2024

Centro de mentiras

La empresa Reality Defender se especializa en detectar mentiras. Mentiras profundas o “deep fakes”, se refiere a todos los engaños que se crean imitando, caras, voces, videos que los humanos de este mundo diseminan con banalidad. El repertorio es variadísimo. La búsqueda de la verdad es ya una especialidad, por lo que crearon un registro abierto al público, el “Deepfake News Center” (DNC). Solo en 2024 van 1570.

La fascinación con la mentira, la facilidad con que se consume y disemina es un fenómeno psicológico y sociológico que no está del todo dilucidado.

Es difícil de explicar como el preferido de las mayorías es un billonario que hizo su fortuna a punta de engaños y trampas de las que se ha sabido librar con abogados fulleros, que dispara mentiras y dislates en todas las direcciones, que ha demostrado su desprecio y abuso por las mujeres, por los latinos, los amarillos, los oscuros, los inmigrantes, los pobres y en general todo el que no le haga venia, que hace mofa de todos los lideres decentes del mundo y se congracia con los peores tiranos, que ha hecho lo posible por atropellar una democracia que parecía sólida y que pasa horas alabando su genialidad y belleza. Durante su presidencia se abrió un registro de mentiras que pasó de las 30.000.

Por estos lares, el logro del elegido, siguiendo las pautas del Norte, fue también con una bien diseñada conjura de mentiras y engaños. Y ahora que ejerce ha refinado sus habilidades compitiendo con Trump en el frenesí de mensajes emocionales e irreflexivos que siguen la misma receta: estan poseidos por la convicción narcisista de tener la misión de salvar no solo el país sino el mundo, estimulan el odio que por este tropico es para todo aquel que ha logrado descollar y se atreve a llamarse empresario o es clasificado de rico. Comparten muchos despóticos amiguitos internacionales, todos con un Ego que no les cabe en sus estrechas fronteras. No responden por nada.

La hegemonía de la mentira se ha convertido en el reto más importante para la humanidad. Todos los esfuerzos que se hagan para develar los engaños van a ayudar a devolvernos por la senda de la civilización y la decencia.

Siguiendo el ejemplo del DNC, me he propuesto crear “Centro de Mentiras”, convocando a los interesados a colaborar. Las instrucciones se encuentran en : https://bit.ly/centrodementiras.



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viernes, 26 de abril de 2024

Tres mentiras y un truco

Era previsible que el ensimismado líder climático no captase el mensaje.
Con la estrategia propia del facho, se rodea de un séquito zalamero que incluye periodistas, para aislarse de la realidad. Así convirtieron en 180.000, el número de participantes en las marchas de todo el país, cuando los recuentos serios, incluyendo los que cualquier escéptico puede hacer calculando densidad y extensión en fotos, dieron 2.5 millones.
Una rebajita del 93%, con la que acomoda la segunda mentira. Salió la “clase dominante”. No podría su Marxista cerebrito verlo de otra forma. Aquí no hay posibilidad de acuerdos, ni de gobierno para todos. Aquí lo que hay es un iluminado apretando a unos pocos opresores que se molestan porque ya no pueden seguir pisando a los oprimidos.
La enojosa contradicción resulta cuando se hacen las cuentas bien y se revisa la variadisima participación. Las monjitas y ancianos en silla de ruedas con oxígeno pertenecen a la clase dominante! Sin duda, una de las más numerosas del mundo.

La tercera, la más descarada y cínica y la más repetida por su rebaño es que lo masivo de la marcha prueba que estamos ante un gobernante tolerante y pacífico. “Nunca antes habían podido los Colombianos protestar en paz” , balan, sin el menor asomo de sonrojo. Las marchas blancas han sido pacíficas por decisión de quienes protestan. Desde las masivas, de rechazo a las FARC, hasta las más recientes. Todas las demás, especialmente las promovidas por Petro y sus secuaces han terminado en ataques a policías, quemas y destrucción. Siempre han sido los manifestantes los responsables de la violencia que la policía ha tratado de contener.

Las mentiras son tan descaradas que hasta sus partidarios se alarman.
Por eso saca de su sombrero de ilusiones el truco de la victimización, usado por todos los que, estando en el poder, se niegan a asumir su responsabilidad. Que todos son asesinos. (si, incluyendo las ancianas y los niños). Que lo quieren matar. Que la protesta es parte de un golpe. Que no lo dejan arrasar este sistema miserable para reemplazarlo por el paraíso que describe con primor la declamación viral de un niño petrista. Mostrará que la pelea es con sindicatos pagados, hampones negociados, e indígenas comprados, quienes respaldarán su fallida gestión y demostrarán con la agresión, cómo pretenden imponerse.

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miércoles, 28 de febrero de 2024

Los arrepentidos

En la medida en que se van dando cuenta del inocultable desastre que está resultando el salvador cambio, los arrepentidos votantes buscan explicaciones a su limitada visión.

Una de las que más está haciendo carrera es la hipótesis del enfermito. Debemos tener compasión y comprensión porque sus disparates, sus ausencias, sus incumplimientos se explican por un problema de adicción. Y que si nos revela cuál de los múltiples polvos o líquidos que tanto alaba como inocuos es el que le confunde la mente, y se pone en tratamiento, el país va a coger por buen camino.

La historia resultará muy útil para aliviar la culpa de quienes fueron tan livianos a la hora de votar. Pero la tesis es falsa, porque así sea verdad que el abuso de psicoactivos han contribuido a empeorar las cosas, la explicación es superficial y no va al meollo del asunto.

La realidad es que el trastorno narcisista de la personalidad se podría diagnosticar fácilmente oyendo un par de discursos o entrevistas. Lo advirtieron muchísimos expertos en el asunto y bastaba hacer una sencilla búsqueda en google para confirmar que no sólo reúne todos los criterios que lo confirman, sino que formas muy avanzadas son prácticamente intratables. Pero además que era muy seguro que la condición se iba a empeorar si lograba el gran triunfo de la Presidencia.
La gravedad del asunto se podía anticipar con la simple lectura del programa de gobierno que no es sino un trasnochado socialismo del siglo XXI, o sea Marxismo mal reciclado, disfrazado de renovación política y económica.

Quienes ahora se desconciertan con el desproporcionado aumento de la burocracia, con los cabecillas del crimen en pomposos cargos con jugosos sueldos, con el aumento de todas las formas de delito, con la poca seriedad y los incumplimientos, con la incontrolable paseadera, con la progresiva asfixia a la clase media, solo tienen que revisar la historia reciente para saber que todo se podía predecir.

Los arrepentidos tienen que ser conscientes de su deber con el país, con todos los Colombianos. Si expresan abiertamente lo que están sintiendo y explican su desconcierto, y las razones por las que cayeron en el engaño, van a hacer una enorme contribución a que los montajes y embustes del futuro sean detectados y expuestos y el destino del país no vuelva a caer en mentes tan irresponsables y chapuceras.
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