Mostrando las entradas con la etiqueta USA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta USA. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de enero de 2026

Discursos y dislates

Hay discursos que revuelven el estómago por la profunda vergüenza que producen. Vergüenza con la humanidad. ¿Cómo es posible que más de 80 millones hayan votado por alguien capaz de soltar tantos dislates durante 70 minutos en Davos? ¿Cómo es posible que un 40% de los colombianos sigan apoyando a quien se dedica a “iluminar” audiencias con disparates que solo exhiben ignorancia, fanatismo y una desconexión alarmante con la realidad?
Pero para nuestro alivio —y como antídoto contra la náusea— es reconfortante constatar que aún existen estadistas de gran calibre, capaces de observar el mundo con lucidez, comprender sus desafíos y actuar en consecuencia. Mark Carney, primer ministro de Canadá, pertenece a esa rara especie. Su intervención en Davos fue una lección de realismo, coherencia y responsabilidad política.
Carney sostuvo que no estamos viviendo una transición, sino una ruptura del orden mundial. Que el llamado sistema internacional basado en reglas se ha erosionado, y que las grandes potencias ya no disimulan el uso de la economía, las finanzas y las armas para imponerse. Frente a ese escenario, los países medianos no pueden seguir fingiendo neutralidad ni refugiarse en la nostalgia del multilateralismo.
La respuesta no es aislarse ni construir fortalezas nacionales, sino fortalecer capacidades propias y tejer alianzas flexibles entre países con valores compatibles. Soberanía hoy no significa encerrarse, sino reducir vulnerabilidades: producir energía, alimentos, tecnología, defensa y conocimiento sin depender de un solo hegemón.
Carney propuso un realismo basado en valores: defender la democracia, los derechos humanos y la legalidad internacional, pero entendiendo que el mundo es imperfecto y que el poder sin principios conduce al desastre. Canadá, dijo, apuesta por diversificar relaciones, invertir masivamente en su economía real y construir coaliciones prácticas para cada problema. Un guión perfecto para Colombia.
Mientras algunos líderes convierten la política global en un espectáculo de egos, amenazas y resentimientos, otros aún recuerdan que gobernar va mucho más allá de las quejas e insultos. En tiempos de ruido, los estadistas no abundan. Por eso, cuando aparece uno, conviene escucharlo.
2631

viernes, 11 de abril de 2025

Bye Bye USA

El ocaso de la “Era Americana” se intuía en el horizonte, pero pocos imaginaron que un megalómano le imprimiría semejante impulso hacia su declive. La clave de su hegemonía global no residía en la fuerza militar ni en la riqueza, sino en la prodigiosa concentración de talento. A lo largo de su historia, supieron convocar a los espíritus más brillantes, atraídos por universidades de excelencia y por un sistema que exaltaba la libertad de emprender. La humanidad produce genios a un ritmo constante; quien logre reunirlos, posee la fórmula secreta de la supremacía.
En las últimas décadas, los apellidos de los grandes referentes en ciencia y tecnología han empezado a cambiar. En los congresos médicos, por ejemplo, las figuras estelares llevan rostros asiáticos: chinos, indios, de orígenes diversos. El muro de restricciones migratorias y la sombra de la xenofobia, alentadas por el trumpismo, amenazan con erosionar esta ventaja histórica.
Mientras tanto, China ha leído con agudeza el signo de los tiempos. Supo que debía educar y liberar. Pasó de inundar al mundo con baratijas a construir, con paso firme, una potencia interna deslumbrante: autopistas infinitas, trenes que desafían al tiempo, rascacielos que se elevan como esculturas, industrias pujantes y una tecnología que ya no imita, sino crea. La innovación, antaño bastión americano, empieza a tener nuevos dueños.
Con un PIB que roza al estadounidense, una población tres veces mayor y una voluntad clara de expandir su influencia, no es arriesgado predecir que el eje del poder girará. Junto a India y otros países que han comprendido los secretos del capitalismo, conformarán un bloque que superará con holgura la gravitación de Estados Unidos.
Como corolario, las absurdas guerras arancelarias han sembrado desconfianza en el comercio global. Muchos países buscarán nuevos caminos, tejiendo redes entre sí, comerciando con Asia y con todo aquel que entienda que la prosperidad nace de la apertura, no del encierro.
En este nuevo tablero, naciones como Colombia tendrían una oportunidad dorada, si tan solo lograran romper con la vieja liturgia del lamento y la protesta, esa ideología fatigada que convierte la pobreza en un dogma y el odio en bandera.
25102

viernes, 7 de febrero de 2025

Autorretrato

Los prudentes asumen que Petro tiene que estar borracho o drogado para escribir o expresar sus disparates con tanto desparpajo. Pero él se aplica a probar que ese es su estado natural. La carta de amor a Trump, las declaraciones que siguieron y su show de desgobierno en vivo son joyas para los estudiosos de la enfermedad mental.
Expone su alma violenta con lo unico que lo emocionó de Washington: las barricadas de los barrios negros, reminiscentes de los “estallidos” que organizó y lo hacen delirar con la recuperación de Panamá.
Exuda narcisismo. Él es único, el último Aureliano, el legatario de la espada de Bolívar, dispuesto a morir envuelto en su bandera de dignidad.
Involucra al país en su megalomanía: como Colombia es el centro del mundo, él preside el planeta y ésta es la cuna del arte y la libertad.
El sabe que “su pueblo” y la humanidad lo respaldan y quienes no, son esclavistas y fachos. Por eso invita a Trump a sumarse a la “histórica” tarea de tumbar o matar a tan gloriosa víctima.
Revela su racismo al restregarle al hombre naranja la superioridad del mestizaje, que diluye los determinantes genéticos de enfermedad. Confunde raza con cultura ignorando las ventajas de la anglosajona. No entiende el valor del esfuerzo individual, el trabajo duro, el estímulo a la iniciativa y la innovación con protección de la propiedad intelectual y física, el rechazo institucional a todas las formas de violencia que ha producido un entramado de prosperidad envidiado por el mundo y que tantos quieren disfrutar. Ese es precisamente el origen de la crisis de los migrantes.
Refuerza su sesgo ideológico al declararse seguidor de Noam Chomsky, padre intelectual de la idiotez latinoamericana y reafirma su cantaleta del fin de la humanidad.
Le sobró recalcar sus dos rasgos más conocidos. Su afición por el whisky y su terquedad sublime.
Se declara dueño de flamantes tonterías. Sin explicar desde cuando estaba cerrada, declara que Colombia se abrirá al mundo al que le venderemos… maíz!!!. ¿Será el mismo maíz que importamos de Estados Unidos? ¿Venderemos todas las 6 millones de toneladas que les compramos? No producimos ni el 20% de nuestro consumo.
En medio del adornado sancocho, una sola verdad: “Nuestros pueblos son ingenuos y amables”. Por eso se engañan con facilidad usando una verborrea confusa y votan equivocadamente.
2539