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viernes, 4 de septiembre de 2026

Los Comunicadores

Aun los más severos críticos de Trump reconocen su extraordinaria habilidad como comunicador. Se las ha arreglado para permanecer durante años en primera línea de las noticias y tiene 111 millones de seguidores que han leido cada uno de sus 60.000 mensajes con devoción casi religiosa. Algo semejante ocurre con Petro. Se puede cuestionar su gestión, pero difícilmente su capacidad para ocupar titulares. Lleva décadas apareciendo en portadas y noticieros y ha construido una comunidad digital de 9 millones dispuesta a incorporar sus 160.000 interminables mensajes como la verdad revelada.

¿Cómo han logrado dos personajes, desde polos opuestos, posicionarse de manera tan exitosa ante sus respectivas comunidades?

La explicación no es única, pero las semejanzas son sorprendentes. Ambos padecen un severo trastorno narcisista de la personalidad. Se consideran seres excepcionales, convencidos de ocupar un lugar trascendental en la historia. Se califican constantemente con superlativos y seleccionan, exageran o distorsionan cifras para demostrar la grandeza de sus realizaciones.

¿Por qué tantos los siguen con semejante fervor?

Desde que la humanidad comenzó a organizarse en grandes sociedades ha buscado líderes capaces de ofrecer explicaciones sencillas para problemas complejos. Ante la incertidumbre, muchos encuentran alivio en relatos que identifican culpables, prometen redención y anuncian un futuro maravilloso. Durante siglos esa necesidad alimentó monarquías y religiones. El rey gobernaba por voluntad divina y la Iglesia lo confirmaba. Los nuevos mesías políticos crean una comunidad de creyentes utilizando las mismas estrategias probadas por siglos.

Trump y Petro usan además, una formidable herramienta para la era digital: el disparate. Una afirmación escandalosa o una cifra inverosímil obliga a periodistas, académicos y adversarios a dedicar horas a demostrar que es falsa. El truco también es viejo: que hablen bien o mal, pero que hablen. La verdad, la precisión y hasta la coherencia pasan entonces a segundo plano. Habiendo superado en Colombia esta etapa tan errática lo que hay que hacer es quitarle el micrófono y dejarlo reposar en el oscuro closet de la historia que objetivamente se merece. No seguir cayendo en la trampa de controvertir disparates o aclarar mentiras. Solo sirve para mantenerlo vigente.

Publicado El País de Cali 26247



domingo, 25 de enero de 2026

Fotos patéticas

La sonrisa se parece a la de mi nieto cuando le doy una medalla que yo gané, como premio por haberse portado bien. La mira con orgullo unos segundos y luego la olvida. A sus tres años ya sabe que no es suya, que puede tocarla pero no le pertenece. No la ganó.
Pero la sonrisa de Trump es otra cosa. Es de satisfacción plena. De premio largamente deseado y finalmente obtenido. En su rostro se lee: “por fin es mío, mío, todo mío”. Su mente distorsionada cree que tocar el oro significa merecerlo. Tan grotesco fue el espectáculo que el Comité Noruego tuvo que aclarar —como a un niño caprichoso— que el Nobel no es transferible ni regalable. Ningun premio lo ha sido. Ni el Nobel ni ningún otro.
La expresión de María Corina también es reveladora: “hago lo que sea con tal de hacerlo pensar en los venezolanos y no en el petróleo”. Inocente. Decente. Buenota.
Es trágico que la humanidad no logre ver, detrás de los discursos promeseros, la distorsión patológica de quien los pronuncia. “Como su país no me dio el Nobel, no me siento obligado a pensar en la paz” es la respuesta esquizofrénica a un llamado diplomático al diálogo, mientras amenaza con desatar una guerra con sus propios aliados europeos.
En otra foto, Delcy está de pie, más bien tiesa, estirando la mano a un sonriente director de la CIA. No está arrodillada. No hace venia. Faltaba más. Frente a ella está quien planeó la extracción de su adorado jefe, una operación militar que dejó 51 venezolanos y 32 cubanos muertos; el mismo que propinó una paliza humillante al régimen. Podrá ser el enviado para dictar instrucciones, pero ella no se inclina. Tal vez cuando llegue el virrey. O el rey. Por ahora, pretende transmitir que su dignidad permanece intacta mientras el amado líder trasnocha en una celda de tres por dos, y el país sigue dando tumbos con una represión que no cede
Las dos fotos ayudan a poner en contexto la reunión entre el “narco-capo, matón y hostil” y el “senil, grosero, esclavista y nazi”, como ellos mismos se califican. Por más que lo deseemos, es muy improbable que dos narcisos tan patológicos lleguen a acuerdos que beneficien a sus países.
El cinismo estratégico del gran negociante ha dado para pensar que el cuento de la llamada y el “gran honor” sean otra jugada para ahorrarse los 570 millones de dólares que le costó sacar a Maduro.


La tercera foto es local y más prosaica. “El País”, 17 de enero: los patios de Cali repletos de motos decomisadas. La denuncia habla de mala gestión, pero nadie menciona el absurdo central: miles de vehículos amontonados, inubicables, millones de pesos arrancados a los caleños más pobres y enviados a China e India, sin beneficio alguno para la ciudad.

¿Nunca hubo una autoridad capaz de La preguntarse si tiene sentido decomisar lo que no se puede guardar, administrar ni devolver?

Tres fotos distintas. El mismo fondo: poder sin mérito, dignidad fingida e incompetencia institucional. Todo perfectamente en foco.

Publicado El País de Cali 2624



viernes, 12 de diciembre de 2025

Los valores de la bolsa

Los admiradores de Trump hablan de “un hombre de resultados”. Para muchos, si la economía se movió, lo demás son minucias. En el análisis económico siempre se pueden “escoger cerezas”: se muestran solo cifras en el período y contexto que convienen y los fanáticos aplauden sin auditar.
Como lo demuestra constantemente nuestro narciso tropical, el análisis objetivo de indicadores económicos está muy afectado por ideologia y factores externos, que suelen interpretarse a conveniencia. Si se habla del PIB, todos los presidentes recientes han surfeado el mismo rango del 2–3%. Si se mira la Bolsa (el dato que a Trump le infla el ego y la chequera), Clinton y Obama le ganaron. Y si hablamos de déficit fiscal, Trump dejó uno de los más altos de la historia… y ahora con su “bella ley”, le agrega unos cuantos trillones más la deuda sin el menor sonrojo. Pero incluso si concediéramos que sus números deslumbran, la historia muestra que los liderazgos que de verdad han mejorado a la humanidad no se miden en dólares sino en valores. Y ahí es donde Mr. Orange no clasifica.
Para Trump, el único “valor” es el que se embolsilla él y su clan. Ha demostrado una y otra vez que la ética empresarial es un artilugio estorboso. Que la honestidad es asunto de tontos e inocentes condenados a la pobreza. Que la mentira, el engaño y la manipulación no sólo son válidos: son su “ciencia política”. Que el respeto a las reglas de vida en comunidad solo aplica para los seres inferiores. El flota por encima de cualquier ley, moral o Constitución. Su cosmovisión es simple: triunfar es su derecho natural; quien se interponga merece ser humillado, procesado, encarcelado. La democracia existe para coronarlo. Si gana, es prueba de su genialidad; si pierde, es fraude. Estados Unidos es un templo erigido para él, y el mundo un tablero donde solo se juega a “America First”… entendida como “Trump First”. La historia, con escalofriante consistencia, ha demostrado que líderes muy eficaces pero carentes de valores, han resultado trágicos para la humanidad Es difícil creer que en la democracia americana se logre la excepción.
La confrontación con los dos payasos airados al otro lado del caribe, afectados ambos por la misma enfermedad mental será material de futuros textos de psiquiatría. Solo hay que aspirar a que no generen mucho sufrimiento.

domingo, 26 de octubre de 2025

¿Narcotraficante?

“No creo que el presidente sea narcotraficante, ni creo que sea una persona involucrada en el mundo de lo ilícito”, dijo el eterno candidato de las medias tintas, pocos días después de la genial revelación de la extirpación de la i, para convertir todo en lícito. La declaración no podía ser más insípida. Porque el punto, tal como lo ha planteado el gobierno estadounidense —y como lo viven millones de colombianos—, no es si Petro es un capo mafioso, sino si ha sido facilitador del narcotráfico. Y los hechos, muchos de ellos admitidos o incluso celebrados por los protagonistas, no dejan mucho margen a la duda. Ahí están el “pacto de la Picota”, discutido y conocido; los quince mil millones de aporte fraudulento que Benedetti aseguró haber puesto; los millones que Nicolás no entregó; el maletín de Laura Sarabia; la financiación de Maduro y hasta el famoso turbante lleno de dólares. No se trata de teorías conspirativas, sino de confesiones a micrófono abierto.

Y las pruebas del cumplimiento de esos pactos están a la vista: excarcelaciones y nombramientos de condenados; rechazo a la extradición de narcos; otorgamiento de estatus político a grupos que se autodefinen como criminales; la llamada “paz total” convertida en festival de impunidad; el tarimazo con hampones; el apoyo abierto a Maduro y los acuerdos fronterizos que permiten el libre flujo de armas, coca y delincuentes. A eso se suma el debilitamiento del Ejército, el rompimiento con Israel y la provocación hacia Estados Unidos para dinamitar la cooperación antidrogas. Todo aderezado con una solidaridad conmovedora hacia los traficantes “atacados injustamente”.

Independiente de la credibilidad de Trump, quien revise objetivamente los hechos concluiría que el actual gobierno colombiano ha sido de enorme utilidad para que la exportación de cocaína crezca y los carteles acumulen más poder, dinero y armas, con las que aseguran su influencia política. En 2010 teníamos unas 40.000 hectáreas de coca. Hoy, gracias al modelo progresista, superamos las 250.000. La producción subió un 53% solo en este gobierno, y las incautaciones, medidas como porcentaje de lo producido, están en su punto más bajo histórico. Con las mismas cifras que el gobierno exhibe con orgullo, queda claro que Colombia lanza al consumo mundial más cocaína que nunca.
Así que, aunque el presidente no sea narcotraficante, sus resultados son dignos de un gran capo. La diferencia es que éste, en lugar de huir de la justicia, da discursos sobre ética y soberanía nacional.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Libertad de expresion. Hasta donde?

Los aspirantes a emperador siempre tienen manual de instrucciones para silenciar la crítica. El recurso más primitivo, y por tanto más popular, es el sicario: se contrata directamente a través de la policía política o indirectamente financiando programas que “estimulen el emprendimiento” criminal. La creatividad es infinita: Putin prefiere los calzoncillos envenenados; por acá se estilan los “niños inocentes”.
El segundo recurso es más burocrático pero igual de eficaz: atacar a la prensa con decretos y “leyes” hechas a la medida para cerrar periódicos, bloquear canales, restringir Internet y encarcelar periodistas incómodos. Es el método favorito de los dictadores maduros, curtidos en la indiferencia a las críticas del “mundo libre”.
Hay, sin embargo, un método más sutil y descarado a la vez: redefinir qué se entiende por “discurso de odio” hasta que signifique “todo lo que critique al emperador”. La democracia estadounidense era admirada justamente por la defensa de la libertad de expresión sostenida por su Corte Suprema durante décadas. Pero Trump y sus MAGA apóstoles han descubierto que pueden ampliar el concepto de odio lo suficiente, para poder cancelar cómicos y columnistas críticos. Dos humoristas famosos ya fueron sacados del aire gracias a presiones económicas y amenazas de retirar licencias a las corporaciones que los empleaban.Como aficionado al humor, los escuchaba con frecuencia: jamás oí en ellos apología del delito ni incitación a la violencia. Y, sin embargo, lograron sacarlos del aire con el método preferido de Trump. Si se comparan esos chistes con la apología rutinaria del crimen y la violencia que aquí circulan con fusil al hombro, quedarían canonizados como angelitos cuentachistes
Según la Corte Suprema de USA, para que un discurso de odio sea punible debe demostrarse conexión con actos reales de violencia. Todo lo demás está protegido. ¿Cuántos estarían presos si ese fuese el estándar en estas verdes montañas?
Mientras los gringos enfrentan la dura tarea de defender su preciada libertad de expresión, aquí seguimos midiendo hasta dónde esa libertad ha degenerado en una verbena de discursos incendiarios, una selva de homicidios y un merecido récord mundial de criminalidad. Y todavía hay quien aplaude: cada emperador tiene sus fans.
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viernes, 11 de abril de 2025

Bye Bye USA

El ocaso de la “Era Americana” se intuía en el horizonte, pero pocos imaginaron que un megalómano le imprimiría semejante impulso hacia su declive. La clave de su hegemonía global no residía en la fuerza militar ni en la riqueza, sino en la prodigiosa concentración de talento. A lo largo de su historia, supieron convocar a los espíritus más brillantes, atraídos por universidades de excelencia y por un sistema que exaltaba la libertad de emprender. La humanidad produce genios a un ritmo constante; quien logre reunirlos, posee la fórmula secreta de la supremacía.
En las últimas décadas, los apellidos de los grandes referentes en ciencia y tecnología han empezado a cambiar. En los congresos médicos, por ejemplo, las figuras estelares llevan rostros asiáticos: chinos, indios, de orígenes diversos. El muro de restricciones migratorias y la sombra de la xenofobia, alentadas por el trumpismo, amenazan con erosionar esta ventaja histórica.
Mientras tanto, China ha leído con agudeza el signo de los tiempos. Supo que debía educar y liberar. Pasó de inundar al mundo con baratijas a construir, con paso firme, una potencia interna deslumbrante: autopistas infinitas, trenes que desafían al tiempo, rascacielos que se elevan como esculturas, industrias pujantes y una tecnología que ya no imita, sino crea. La innovación, antaño bastión americano, empieza a tener nuevos dueños.
Con un PIB que roza al estadounidense, una población tres veces mayor y una voluntad clara de expandir su influencia, no es arriesgado predecir que el eje del poder girará. Junto a India y otros países que han comprendido los secretos del capitalismo, conformarán un bloque que superará con holgura la gravitación de Estados Unidos.
Como corolario, las absurdas guerras arancelarias han sembrado desconfianza en el comercio global. Muchos países buscarán nuevos caminos, tejiendo redes entre sí, comerciando con Asia y con todo aquel que entienda que la prosperidad nace de la apertura, no del encierro.
En este nuevo tablero, naciones como Colombia tendrían una oportunidad dorada, si tan solo lograran romper con la vieja liturgia del lamento y la protesta, esa ideología fatigada que convierte la pobreza en un dogma y el odio en bandera.
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viernes, 7 de marzo de 2025

Hackear la mente

Si usted cree que los engaños son para los demás, porque está “vacunado”, conoce todas las trampas y no hay posibilidad de que lo engañen, entonces reúne los requisitos para que le hackeen la mente.
Usted se mueve como pez en el agua por internet. Tiene cuentas en varias redes y usa con comodidad los programas de mensajería. Lee lo que su mente le pide y opina lo que quiere sobre cualquier tema cuando le parece. Nadie puede limitar su libertad ni influenciar su libre albedrío. En la medida en que viva aferrado a esta linda ilusión, su mente será cada vez más controlada: inducen sus opiniones, sus compras, sus simpatías, sus odios y su voto.
Tal vez le interese saber que hay cientos de ingenieros diseñando algoritmos capaces de conocerlo mejor de lo que usted mismo se conoce, con solo analizar su patrón de clics y lo que con tanta ligereza publica en redes. Luego, lo “alimentan” con lo que saben que lo engancha. ¿Alguna vez le llegó un video y pensó: “Lo veo en dos minutos y sigo en lo que estaba”, para terminar, una hora después, atrapado en una cadena de 20 videos que “usted escogió”? ¿Se ha aterrado al hablar de algo y luego ver un anuncio relacionado al abrir el celular? ¿Concluyó que lo están espiando a través del micrófono y que esa es una terrible intromisión en su vida? Es peor. No es que lo escuchen, es que lo conocen mejor que su propia madre y pueden predecir sus intereses.
Si hablamos de la gaseosa que “prefiere” o del zapato que “escoge”, el tema parece inofensivo: solo le están quitando dinero. Pero si hablamos de una elección o del grupo al que ha decidido odiar, las consecuencias pueden ser dramáticas. Si no lo cree, ¿por qué será que los peores matones son elegidos? Y peor aún, ¿por qué se logran perpetuar, gracias al respaldo de grandes sectores de la población, pese a sus descaradas mentiras, sus confusos discursos, sus ridículas explicaciones y su evidente desconocimiento de valores y principios que antes eran pilares de la diplomacia, la decencia y la cortesía?
No hay que dejarse apabullar por el dominio de quienes reúnen el perfil de capos mafiosos, haciendo “ofertas que no se pueden rechazar”, chantajeando con su poder y amenazando a quienes no se arrodillan. Como ocurrió hace 90 años, los Matones Unidos pasarán, y quedarán unos votantes con mejor capacidad para tomar decisiones.

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viernes, 7 de febrero de 2025

Autorretrato

Los prudentes asumen que Petro tiene que estar borracho o drogado para escribir o expresar sus disparates con tanto desparpajo. Pero él se aplica a probar que ese es su estado natural. La carta de amor a Trump, las declaraciones que siguieron y su show de desgobierno en vivo son joyas para los estudiosos de la enfermedad mental.
Expone su alma violenta con lo unico que lo emocionó de Washington: las barricadas de los barrios negros, reminiscentes de los “estallidos” que organizó y lo hacen delirar con la recuperación de Panamá.
Exuda narcisismo. Él es único, el último Aureliano, el legatario de la espada de Bolívar, dispuesto a morir envuelto en su bandera de dignidad.
Involucra al país en su megalomanía: como Colombia es el centro del mundo, él preside el planeta y ésta es la cuna del arte y la libertad.
El sabe que “su pueblo” y la humanidad lo respaldan y quienes no, son esclavistas y fachos. Por eso invita a Trump a sumarse a la “histórica” tarea de tumbar o matar a tan gloriosa víctima.
Revela su racismo al restregarle al hombre naranja la superioridad del mestizaje, que diluye los determinantes genéticos de enfermedad. Confunde raza con cultura ignorando las ventajas de la anglosajona. No entiende el valor del esfuerzo individual, el trabajo duro, el estímulo a la iniciativa y la innovación con protección de la propiedad intelectual y física, el rechazo institucional a todas las formas de violencia que ha producido un entramado de prosperidad envidiado por el mundo y que tantos quieren disfrutar. Ese es precisamente el origen de la crisis de los migrantes.
Refuerza su sesgo ideológico al declararse seguidor de Noam Chomsky, padre intelectual de la idiotez latinoamericana y reafirma su cantaleta del fin de la humanidad.
Le sobró recalcar sus dos rasgos más conocidos. Su afición por el whisky y su terquedad sublime.
Se declara dueño de flamantes tonterías. Sin explicar desde cuando estaba cerrada, declara que Colombia se abrirá al mundo al que le venderemos… maíz!!!. ¿Será el mismo maíz que importamos de Estados Unidos? ¿Venderemos todas las 6 millones de toneladas que les compramos? No producimos ni el 20% de nuestro consumo.
En medio del adornado sancocho, una sola verdad: “Nuestros pueblos son ingenuos y amables”. Por eso se engañan con facilidad usando una verborrea confusa y votan equivocadamente.
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viernes, 8 de noviembre de 2024

Trumpeados

Es probable que la división de las sociedades en dos mitades casi iguales sea consecuencia del flujo de información por las redes. Al no haber una dirección que guíe, las opiniones se van distribuyendo a lado y lado de una línea imaginaria que las divide. En USA, en Colombia y en muchas elecciones honestas la división es tan exacta que se vuelve problemática, por la dificultad de definir el ganador. Por eso, independiente de la frustración del 50%, los resultados rápidos y contundentes evitan confusión y confrontación. Un conteo muy apretado y demorado, tenía el potencial de degenerar en violencia alentada por quien sin duda iba a gritar “fraude!” e iba a convocar a sus fanáticos a pelear infernalmente. “Fight like hell” fue el llamado en Enero del 2021.
Inquieta la pregunta de lo que pasará con Colombia y lo más probable es que no mayor cosa. Primero habría que explicarle dónde queda y porque no es “Columbia”. Y en cuanto a diferencias ideológicas con Petro, también habría que explicar qué es ideología. Porque Trump no profesa ninguna, excepto el culto a sí mismo y su inmarcesible genialidad. Es un pragmático que solo ve a la humanidad en términos de transacciones, y es su habilidad para sacar adelante negocios lo que vale. Por algo escribió un libro que la promueve como arte.
Así que no hay que temer hostilidad. Él se entendió muy bien con AMLO, Putin, Kim y otros sátrapas, que lo supieron lamber. Con Petro, que ya sacó la lengua, encontrará mucha afinidad. Ambos son narcisos irredentos, desprecian la democracia y sus instituciones, incluyendo el poder judicial y electoral, cuando no les favorece. Ambos son virtuosos de la mentira que usan para sembrar odio y crear divisiones generando desconcierto y relatividad moral y ambos usan turbas violentas para imponerse. Pero sigue siendo incierta su estrategia con una región que considera su patio trasero y a la que le da muy poca importancia.
Con relación al mundo, se debe reconocer que a pesar de su insufrible personalidad, no inició guerras durante su mandato y posiblemente termine la de Ucrania con una oferta que Zelenski no podrá rechazar. O entrega las provincias orientales o se queda sin apoyo. Apretará muy duro a Irán reduciendo los niveles de agresión en el medio oriente.
Contentos o no, Trumpeados quedamos y solo queda apegarse a lo positivo.
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viernes, 28 de junio de 2024

Centro de mentiras

La empresa Reality Defender se especializa en detectar mentiras. Mentiras profundas o “deep fakes”, se refiere a todos los engaños que se crean imitando, caras, voces, videos que los humanos de este mundo diseminan con banalidad. El repertorio es variadísimo. La búsqueda de la verdad es ya una especialidad, por lo que crearon un registro abierto al público, el “Deepfake News Center” (DNC). Solo en 2024 van 1570.

La fascinación con la mentira, la facilidad con que se consume y disemina es un fenómeno psicológico y sociológico que no está del todo dilucidado.

Es difícil de explicar como el preferido de las mayorías es un billonario que hizo su fortuna a punta de engaños y trampas de las que se ha sabido librar con abogados fulleros, que dispara mentiras y dislates en todas las direcciones, que ha demostrado su desprecio y abuso por las mujeres, por los latinos, los amarillos, los oscuros, los inmigrantes, los pobres y en general todo el que no le haga venia, que hace mofa de todos los lideres decentes del mundo y se congracia con los peores tiranos, que ha hecho lo posible por atropellar una democracia que parecía sólida y que pasa horas alabando su genialidad y belleza. Durante su presidencia se abrió un registro de mentiras que pasó de las 30.000.

Por estos lares, el logro del elegido, siguiendo las pautas del Norte, fue también con una bien diseñada conjura de mentiras y engaños. Y ahora que ejerce ha refinado sus habilidades compitiendo con Trump en el frenesí de mensajes emocionales e irreflexivos que siguen la misma receta: estan poseidos por la convicción narcisista de tener la misión de salvar no solo el país sino el mundo, estimulan el odio que por este tropico es para todo aquel que ha logrado descollar y se atreve a llamarse empresario o es clasificado de rico. Comparten muchos despóticos amiguitos internacionales, todos con un Ego que no les cabe en sus estrechas fronteras. No responden por nada.

La hegemonía de la mentira se ha convertido en el reto más importante para la humanidad. Todos los esfuerzos que se hagan para develar los engaños van a ayudar a devolvernos por la senda de la civilización y la decencia.

Siguiendo el ejemplo del DNC, me he propuesto crear “Centro de Mentiras”, convocando a los interesados a colaborar. Las instrucciones se encuentran en : https://bit.ly/centrodementiras.



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sábado, 20 de abril de 2024

Loco Mundo

La humanidad venía evolucionando hacia la integración y prosperidad universal. A los pesimistas y conspiracionistas guiados por aves y nubes negras se les azucaraba la amargura con las buenas nuevas. Nunca antes habían ocurrido menos guerras, menos muertes violentas, menos hambrunas y menos miseria. La cooperación pacífica entre las naciones, el libre intercambio de bienes, servicios y personas se estaba convirtiendo en la norma. El gasto militar había bajado del 50% al 7% en casi todos los paises. Después de dos cruentas confrontaciones mundiales con millones de muertes, la guerra lograba cada vez más reconocimiento en el podio de la imbecilidad.

Pero la capacidad de la mente para inventar historias de odio ha producido un resurgimiento de conflictos, impulsados como siempre, por enfermizos narcisos. Cuando en las posiciones de liderazgo proliferan los Putin, los Khamenei, los Netanyahu, los Kim, los Trump, o los Maduro, el mundo se va viendo cada vez más peligroso.
La serie documental “Turning Point” evidencia lo cerca que hemos estado del armagedón nuclear y la suerte que tuvo la humanidad de haber contado con personajes como Juan Pablo II, Reagan y Gorbachov, pero deja la incómoda sensación de un fin cercano si se llega a dar una mezcla fatídica de líderes desquiciados.

Quien oye las intrincadas diatribas de Putin para justificar su guerra, o las visiones radicalmente opuestas de los embajadores de Iran e Israel en la ONU, tiene derecho a pensar que ya está empezando la tercera guerra mundial. La invasión de Polonia por los nazis, no fue descrita en su momento como el inicio de la segunda guerra.
Solo que esta vez, como lo advierte Annie Jacobsen en su libro “Guerra Nuclear”, hay listas 15.000 ojivas nucleares, muchas con un poder destructivo 1000 veces superior al de Hiroshima. Explica con gran detalle la facilidad con que un loco puede hundir el boton, que llevará a la sexta extinción masiva en este insignificante punto azul, perdido en el universo. Es tan espeluznante la proyección del proceso destructivo que se termina deseando estar en el centro de la explosión para evitar el horrendo sufrimiento que sigue para los supervivientes distantes. O que más bien, como vaticina el inspirado líder climático, aspirar a morir ahogados en las montañas de Colombia como consecuencia de las fuerzas del mercado.
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