Hay que celebrar que la humanidad haga cumbres. Se reúnen delegados de distintos países para tratar de ponerse de acuerdo en un tema. Es un estadío muy superior a la estupidez de las guerras, que es como solían dirimir las diferencias las naciones.
Los funcionarios, usualmente conocedores del tema, exponen, discuten, “viatican”, pasean y suelen lograr una declaración que resuelve un conflicto o sienta las bases para que una política se comparta e inclusive se vuelva universal.
Por ese mecanismo se han creado múltiples organismos internacionales que discuten asuntos políticos, económicos, de solidaridad, de agricultura y alimentos, de prevención y atención de desastres y mil temas más. Gracias a esos organismos y a algunas cumbres, se han logrado acuerdos que han permitido que la humanidad progrese a un ritmo nunca antes visto..
Pero así como hay enormes logros, se arman cumbres que parecieran diseñadas para tomar fotos con banderas, darse abrazos, disfrutar banquetes y cantar himnos.
Cuando se lee lo que lograron, parece tan soso que cabe la pregunta ¿Había que reunirse para salir con semejante sarta de tonterías? Ciertamente las podían decir, o seguir diciendo, sin necesidad de cumbres.
La reciente cumbre antidrogas de Cali en la que se abrazaron con tanto cariño AMLO y Petro, cae en esta categoría. Veamos:
“Entre las causas estructurales del narcotráfico está la pobreza y la violencia” Cuando todos creíamos que es con plata que se compran las drogas y es la ambición por dinero la que genera violencia.
Se reconoce “el valor de las convenciones internacionales..” que establecen luchar contra las drogas pero se reconoce el “fracaso de la guerra contra las drogas” por lo que hay que “abordar un nuevo paradigma”, pero “hay que romper los nefastos vínculos entre el tráfico y la delincuencia organizada”. En qué quedamos: se combate o se baila con la droga.
El cuento de la “guerra perdida” usa una analogía tan majadera como diseminada. Las guerras son entre ejércitos y cuando uno gana, el otro pierde y dejan de pelear y allí sí, hay un bando que puede decir que “perdió la guerra”. Pero la lucha contra el crimen no es una “guerra” que se gane o se pierda. Se combate porque el delito, la violencia y el consumo le hacen mucho daño a la sociedad. Si se combate, se reduce. Si se deja de combatir florece, que es lo que está pasando desde que estamos estrenando cambio. La misma absurda analogía se podría usar para todo. Abandonemos la educación porque la guerra contra la ignorancia se perdió. No distribuimos alimentos porque la guerra contra el hambre se perdió. Cerramos los hospitales porque la guerra con la enfermedad se perdió. Vaciamos las cárceles porque la guerra contra el delito se perdió. Acabemos con la riqueza porque la guerra contra la desigualdad se perdió. Prohibamos las Iglesias porque la guerra contra el mal se perdió.Y así, hasta el infinito de la tontería.
Hay otras perlas como “cuidar el medio ambiente.. porque las anfetaminas generan residuos químicos”, pero los campesinos y procesadores de coca “son trabajadores en busca de oportunidades”.
Tiene mucho mérito reunir un grupo que resuma en 10 puntos, tantas y tan pretenciosas sandeces.
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viernes, 22 de septiembre de 2023
domingo, 17 de septiembre de 2023
Ciudades improductivas
Aunque la necesidad de moverse haya perdido un poco de importancia a raíz de las habilidades digitales que aprendimos durante la pandemia, sigue siendo cierto que la movilidad en una ciudad determina la productividad de sus habitantes, para no mencionar su calidad de vida.
Cuando un porcentaje importante de los ciudadanos pasan muchas horas encerrados en los cajones metálicos que hemos dado en llamar carros, buses o vagones, es obvio que si no le están quitando tiempo al trabajo o estudio, se lo están quitando a la familia, la recreación o el sueño.
La meta de Alcaldes, planificadores y autoridades de tránsito en el medio mundo que le combina inteligencia al poder, es lograr que la gente pase la menor cantidad de tiempo posible cubriendo el pavimento.
Se las arreglan para hacer obras sin interrumpir el tráfico, ni cortar carriles. El metro francés se las ingenia para renovarse entre la 2 y 5 de la mañana y aun así no cortan el servicio del todo. Aquí, cuando se inició la construcción del MIO, bloquearon la Quinta 3 meses sin mover un dedo. Fue el paraíso de los ciclistas. La vía a la Calera en Bogotá lleva meses con un carril cerrado en una vía en la que caben perfectamente los dos. A ninguna autoridad parece importarle lo que ocurre y convierten al sentido común en virtud exótica.
Hacen un costosísimo puente (Cra 8a con suroriental) y le ponen un semáforo a las salida. Desbaratan durante meses para hacer un paso inferior (5a con suroriental) y le ponen reductores de velocidad y semáforo. Construyen un horrendo y claramente inútil puente peatonal y ponen un semáforo peatonal debajo.
Abrumados por la altísima morbimortalidad de las motos resuelven que las vías rápidas llamadas por alguna extraña razón autopistas, tienen límite de 50, apropiado para las zonas escolares que no se marcan ni hacen respetar. Ponen un buen número de policías a controlar un punto en el que todos se vuelven obedientes y arman un enorme trancón. Mientras tanto en las calles de los barrios circulan motos a 120 sin control alguno. Tampoco tienen límite, las absurdas normas que frenan la ciudad y no previenen nada. No hay muchos sitios en el mundo en los que uno encuentre en una calle frente a un hospital, una motocicleta en contravía a 100 con el conductor chateando, ¡delante de un policía! que ni se entera.
Que valioso sería que parte del presupuesto de tránsito se invirtiese en educar a los directivos. Que salgan y vean como funciona el mundo y vengan a aplicar medidas que si prevengan la accidentalidad y mejoren la movilidad. Quienes nos visitan no pueden creer el nivel de precariedad, lentitud y tontería con que nos movemos.
Pero además, agreguemos la obsesión de las marchas. No solo los miles que al marchar no hacen nada, sino los bloqueos e inmovilidad que generan a quienes si quieren trabajar. Ciudad que marcha mucho produce poco. Un buen ejemplo es la pobreza de Cuba, donde gran parte de la población se pasa largas horas todos los días haciendo cola para recibir la miserable ración que les dispensa el régimen. Los caleños lamentan la pobreza generada por dos meses de bloqueos, padecen lentitud en sus movilizaciones y lloran los muertos de las calles.
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Cuando un porcentaje importante de los ciudadanos pasan muchas horas encerrados en los cajones metálicos que hemos dado en llamar carros, buses o vagones, es obvio que si no le están quitando tiempo al trabajo o estudio, se lo están quitando a la familia, la recreación o el sueño.
La meta de Alcaldes, planificadores y autoridades de tránsito en el medio mundo que le combina inteligencia al poder, es lograr que la gente pase la menor cantidad de tiempo posible cubriendo el pavimento.
Se las arreglan para hacer obras sin interrumpir el tráfico, ni cortar carriles. El metro francés se las ingenia para renovarse entre la 2 y 5 de la mañana y aun así no cortan el servicio del todo. Aquí, cuando se inició la construcción del MIO, bloquearon la Quinta 3 meses sin mover un dedo. Fue el paraíso de los ciclistas. La vía a la Calera en Bogotá lleva meses con un carril cerrado en una vía en la que caben perfectamente los dos. A ninguna autoridad parece importarle lo que ocurre y convierten al sentido común en virtud exótica.
Hacen un costosísimo puente (Cra 8a con suroriental) y le ponen un semáforo a las salida. Desbaratan durante meses para hacer un paso inferior (5a con suroriental) y le ponen reductores de velocidad y semáforo. Construyen un horrendo y claramente inútil puente peatonal y ponen un semáforo peatonal debajo.
Abrumados por la altísima morbimortalidad de las motos resuelven que las vías rápidas llamadas por alguna extraña razón autopistas, tienen límite de 50, apropiado para las zonas escolares que no se marcan ni hacen respetar. Ponen un buen número de policías a controlar un punto en el que todos se vuelven obedientes y arman un enorme trancón. Mientras tanto en las calles de los barrios circulan motos a 120 sin control alguno. Tampoco tienen límite, las absurdas normas que frenan la ciudad y no previenen nada. No hay muchos sitios en el mundo en los que uno encuentre en una calle frente a un hospital, una motocicleta en contravía a 100 con el conductor chateando, ¡delante de un policía! que ni se entera.
Que valioso sería que parte del presupuesto de tránsito se invirtiese en educar a los directivos. Que salgan y vean como funciona el mundo y vengan a aplicar medidas que si prevengan la accidentalidad y mejoren la movilidad. Quienes nos visitan no pueden creer el nivel de precariedad, lentitud y tontería con que nos movemos.
Pero además, agreguemos la obsesión de las marchas. No solo los miles que al marchar no hacen nada, sino los bloqueos e inmovilidad que generan a quienes si quieren trabajar. Ciudad que marcha mucho produce poco. Un buen ejemplo es la pobreza de Cuba, donde gran parte de la población se pasa largas horas todos los días haciendo cola para recibir la miserable ración que les dispensa el régimen. Los caleños lamentan la pobreza generada por dos meses de bloqueos, padecen lentitud en sus movilizaciones y lloran los muertos de las calles.
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viernes, 8 de septiembre de 2023
Luz Pantallas y Mente
Un mito muy diseminado es el daño a los ojos por la luz azul de las pantallas. Se deriva de una práctica muy común en la interpretación de la evidencia científica. Alguien hace un experimento en el que se logra demostrar la muerte de un cultivo celular con la exposición prolongada de luz azul intensa. Quien lo usa para engañar repite sin entender el lenguaje científico, con todos los detalles de la física y la bioquímica del daño. Luego, en un acto de magia, saca del sombrero la conclusión: los ojos sufren un daño irreversible por luz azul y por tanto todo el mundo debe comprar filtros y gafas especiales. El lego oye Ciencia y queda convencido. Cerrada la venta.
Un truco que se repite en muchos campos para promover negocios y servicios disfrazando prácticas inútiles con supuesta evidencia científica.
No hay ninguna base seria para suponer que los ojos sufren daño por la exposición prolongada a la luz de pantallas. Sin embargo, el cuento se vende como pandebono fresco.
El sol, el medio ambiente tiene mucha más luz azul y ultravioleta (esa sí dañina) que la que pueda salir de una pantalla. Lo que sí puede ocurrir es el cansancio asociado a la exposición por muchas horas al trabajo de cerca. La concentración hace que se parpadee menos, los ojos se secan y arden. El esfuerzo muscular del enfoque y convergencia puede llegar a producir dolor y fastidio con visión borrosa. Pero no pasa de ser una molestia pasajera y se controla fácilmente haciendo pausas. También es cierto que se puede alterar el ciclo del sueño, pero para eso los programas de los celulares disminuyen la intensidad y composición de la luz en lecturas nocturnas.
La mitología del daño de las pantallas a los ojos oculta el verdadero peligro, que es el daño a los cerebros. La programación de redes ha estandarizado una estrategia inventada hace mucho en publicidad de televisión y radio. Si el mensaje dura solo 30 segundos, atrapa la atención de la “víctima”. Así, todas las redes han basado su éxito en la brevedad: Twitter (X), Facebook, Instagram y el de más reciente éxito: Tik tok. Pocos segundos son suficientes para enganchar con el siguiente. Mensajes cortos que toquen alguna fibra emocional y “voilá”, los atrapados no se dan cuenta y se quedan pegados a una secuencia de videos, imágenes o mensajes, todos breves y encadenados. El cerebro entra en modo de simpleza repetitiva, lo que representa una reducción de la actividad eléctrica, que tiene algo de similitud con la “paz” que se logra con el rezo o la meditación, pero con un componente adictivo ya que se enlaza a una secuencia que cada vez produce más placer. El adicto puede pasar horas en modo distracción, sin pensar ni producir, emulando los efectos de un porro o cualquier químico que desconecte de la realidad. En la dependencia, se va perdiendo la libertad para decidir cuándo no usarlo o cuándo parar. La secuencia está siendo programada por bots de IA, que conocen al sujeto mejor de lo que él mismo se conoce. Los cerebros hackeados por una inteligencia extrahumana. Lo que a cultos y religiones, le costó siglos de educación y ritos repetitivos, lo está logrando nuestro iluminado apéndice rectangular.
Un truco que se repite en muchos campos para promover negocios y servicios disfrazando prácticas inútiles con supuesta evidencia científica.
No hay ninguna base seria para suponer que los ojos sufren daño por la exposición prolongada a la luz de pantallas. Sin embargo, el cuento se vende como pandebono fresco.
El sol, el medio ambiente tiene mucha más luz azul y ultravioleta (esa sí dañina) que la que pueda salir de una pantalla. Lo que sí puede ocurrir es el cansancio asociado a la exposición por muchas horas al trabajo de cerca. La concentración hace que se parpadee menos, los ojos se secan y arden. El esfuerzo muscular del enfoque y convergencia puede llegar a producir dolor y fastidio con visión borrosa. Pero no pasa de ser una molestia pasajera y se controla fácilmente haciendo pausas. También es cierto que se puede alterar el ciclo del sueño, pero para eso los programas de los celulares disminuyen la intensidad y composición de la luz en lecturas nocturnas.
La mitología del daño de las pantallas a los ojos oculta el verdadero peligro, que es el daño a los cerebros. La programación de redes ha estandarizado una estrategia inventada hace mucho en publicidad de televisión y radio. Si el mensaje dura solo 30 segundos, atrapa la atención de la “víctima”. Así, todas las redes han basado su éxito en la brevedad: Twitter (X), Facebook, Instagram y el de más reciente éxito: Tik tok. Pocos segundos son suficientes para enganchar con el siguiente. Mensajes cortos que toquen alguna fibra emocional y “voilá”, los atrapados no se dan cuenta y se quedan pegados a una secuencia de videos, imágenes o mensajes, todos breves y encadenados. El cerebro entra en modo de simpleza repetitiva, lo que representa una reducción de la actividad eléctrica, que tiene algo de similitud con la “paz” que se logra con el rezo o la meditación, pero con un componente adictivo ya que se enlaza a una secuencia que cada vez produce más placer. El adicto puede pasar horas en modo distracción, sin pensar ni producir, emulando los efectos de un porro o cualquier químico que desconecte de la realidad. En la dependencia, se va perdiendo la libertad para decidir cuándo no usarlo o cuándo parar. La secuencia está siendo programada por bots de IA, que conocen al sujeto mejor de lo que él mismo se conoce. Los cerebros hackeados por una inteligencia extrahumana. Lo que a cultos y religiones, le costó siglos de educación y ritos repetitivos, lo está logrando nuestro iluminado apéndice rectangular.
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viernes, 1 de septiembre de 2023
La enfermiza mentira
Se discute en muchos foros la incapacidad mental o física del Presidente para seguir gobernando. Los más de 80 incumplimientos con los que se ha sabido adornar en un año de gobierno, los trabalenguas incomprensibles que con tanta convicción declama, son pasto humorístico para comediantes y mamagallistas entre los que se destaca Jhovanoty con sus confundibles imitaciones. La lengua pastosa y trabada con la que pretende desenredar sus enredos, ha puesto a muchos a pensar que inhala, toma o se inyecta ayuditas para lidiar con las frustraciones de quien se ha pasado toda una vida en el cómodo oficio de la crítica y ahora ahora enfrenta las dificultades de hacer.
Quienes se desconciertan con su desordenada agenda no alcanzan a entender que para el Narciso, eso de respetar a los demás, no existe. El es el centro y los demás solo están para adaptarse a sus deseos, limitaciones, trasnochos y perezas.
Plantean un examen médico, desconociendo que un Narciso enreda al más avezado psiquiatra. El diagnóstico se concluye con la observación de su comportamiento. Igualmente los adictos no se comprueban interrogando al enfermo sino con exámenes de sangre al azar.
En una democracia es razonable ponerle atención a la salud del Presidente, pero el verdadero riesgo que enfrentan casi todos los que creen en el diálogo pacifico y civilizado, como único recurso para la convivencia, está en la búsqueda de la verdad.
Las mentiras se diseminan a velocidad Covid y los expertos en manipulación saben que con encender el botón de la ira, el miedo o el odio, se garantiza la fidelidad a una historia falsa. Con esto logran radicalizar bandos al extremo de hacerles creer que solo la eliminación del rival, soluciona el conflicto.
Propongo penalizar la mentira. Una cosa es la libertad de expresión y otra los tramposos que mienten con desfachatez, inventan historias, falsifican fotos y videos para desacreditar a otro o promoverse. Así como hay herramientas para fabricar falsedades también hay muchas y muy buenas, para detectarlas. Así como el sector comercial actúa cuando detecta publicidad engañosa, la democracia debe tener herramientas fuertes para detectar y sancionar la mentira. Candidato o partido al que se le compruebe que ha usado la trampa y el engaño, debe descalificarse de la contienda. El funcionario que use la mentira en el desempeño de sus funciones no solo debe ser destituido sino que debe quedar inhabilitado. El Presidente que use el engaño como herramienta para gobernar debe ser enjuiciado y tratado con mucha más severidad que si le detectan psicoactivos o le demuestran un severo trastorno de la personalidad.
El cinismo con que Petro victimiza a Nicolasito “trastornado por el amor” y responsabiliza a la prensa de la muerte de su jefe de seguridad, con la venia de sus “aguerridos entrevistadores”, solo es comparable al de Trump con sus intentos de manipulación de las elecciones. 30.000 mentiras documentadas durante su Presidencia y no le pasó nada.
Con la verdad, y apego a los hechos, es posible el diálogo y convivencia de opuestos. En cambio la tolerancia con ficciones tan descaradas, conduce invariablemente al odio, la violencia y la guerra.
Quienes se desconciertan con su desordenada agenda no alcanzan a entender que para el Narciso, eso de respetar a los demás, no existe. El es el centro y los demás solo están para adaptarse a sus deseos, limitaciones, trasnochos y perezas.
Plantean un examen médico, desconociendo que un Narciso enreda al más avezado psiquiatra. El diagnóstico se concluye con la observación de su comportamiento. Igualmente los adictos no se comprueban interrogando al enfermo sino con exámenes de sangre al azar.
En una democracia es razonable ponerle atención a la salud del Presidente, pero el verdadero riesgo que enfrentan casi todos los que creen en el diálogo pacifico y civilizado, como único recurso para la convivencia, está en la búsqueda de la verdad.
Las mentiras se diseminan a velocidad Covid y los expertos en manipulación saben que con encender el botón de la ira, el miedo o el odio, se garantiza la fidelidad a una historia falsa. Con esto logran radicalizar bandos al extremo de hacerles creer que solo la eliminación del rival, soluciona el conflicto.
Propongo penalizar la mentira. Una cosa es la libertad de expresión y otra los tramposos que mienten con desfachatez, inventan historias, falsifican fotos y videos para desacreditar a otro o promoverse. Así como hay herramientas para fabricar falsedades también hay muchas y muy buenas, para detectarlas. Así como el sector comercial actúa cuando detecta publicidad engañosa, la democracia debe tener herramientas fuertes para detectar y sancionar la mentira. Candidato o partido al que se le compruebe que ha usado la trampa y el engaño, debe descalificarse de la contienda. El funcionario que use la mentira en el desempeño de sus funciones no solo debe ser destituido sino que debe quedar inhabilitado. El Presidente que use el engaño como herramienta para gobernar debe ser enjuiciado y tratado con mucha más severidad que si le detectan psicoactivos o le demuestran un severo trastorno de la personalidad.
El cinismo con que Petro victimiza a Nicolasito “trastornado por el amor” y responsabiliza a la prensa de la muerte de su jefe de seguridad, con la venia de sus “aguerridos entrevistadores”, solo es comparable al de Trump con sus intentos de manipulación de las elecciones. 30.000 mentiras documentadas durante su Presidencia y no le pasó nada.
Con la verdad, y apego a los hechos, es posible el diálogo y convivencia de opuestos. En cambio la tolerancia con ficciones tan descaradas, conduce invariablemente al odio, la violencia y la guerra.
miércoles, 30 de agosto de 2023
Sistema de humanos
Del Papa para abajo, personalidades del mundo espiritual hacen llamados a la reconciliación. El mundo no puede con más polarización. Hay quienes ven el regreso de guerras civiles y especulan sobre la impensable hecatombe nuclear. Los odios se centran en la confrontación de ideas. Libertad económica y propiedad privada contra control estatal y función social de la propiedad. Mercado contra control de precios. Apertura económica contra proteccionismo, tolerancia racial contra racismo, nacionalismo contra xenofobia, aceptación de diversidad contra homofobia, colectivismo contra individualismo, religión contra el ateísmo, ciencia contra mitología. En fin, capitalismo contra socialismo. La lista es larga y cada cual se incorpora a la tribu que más lo representa o le conviene.
Hay dos errores muy comunes en la clasificación de dos bandos.
El primero es creer que son bandos uniformes. Se puede creer en la libertad económica y ser fundamentalista religioso, o ser socialista homofóbico partidario del comercio internacional. Eso explica la frustración de tantos con sus elegidos que terminan discrepando en muchos temas y la necesidad de crear sectas político religiosas para lograr una masa confiable de fanáticos.
El segundo error es más grave y consiste en creer en el “sistema” como la definición de las reglas de interacción que arregla todo. En ese marco teórico no hay duda que el socialismo es el mejor. Todo está resuelto con justicia y equidad y por eso resulta tan atractivo para los incautos y los que usan el engañoso discurso.
Pero en la vida real todo sistema está operado por humanos. Los hay santos, éticos, correctos y se dan silvestres los pillos, los ambiciosos, los tramposos, los manipuladores y los criminales. El problema del “sistema” es como estimular los unos y controlar los otros. Y la muy sencilla razón por la que la libertad económica, social, religiosa, de comercio, de movimiento resulta siendo mejor que el dirigismo, el control social, el nacionalismo, las barreras, está en la concentración de poder. Si el gran líder socialista resultase un buenazo, ético, correcto, justo, que se logra rodear de unos 1500 del mismo calibre, e inspiran con su ejemplo a todos, se lograría el paraíso socialista. Pero eso no ha ocurrido nunca en ninguna parte porque quienes llegan al poder suelen ser ambiciosos desmesurados y los pocos que los rodean se corrompen e imponen un sistema de privilegios rígido que no tolera la crítica ni acepta ajustes. En la democracia liberal se dan los mismos vicios y sin ética, el mercado se vuelve salvaje, monopólico, abusivo. La diferencia es que hay controles, hay competencia, hay constante conflicto entre los distintos poderes. Los tres del estado, la prensa, el empresariado, los sindicatos, las organizaciones gremiales y sociales están constantemente chocando, controlando, impidiendo que uno o más grupos abusen de los demás. Por eso es tan fácil criticarlos, y destacar sus errores generando la frustración general e insatisfacción con deseo de “cambio”. Pero también por eso terminan desarrollando sociedades más justas y prósperas a pesar de los lamentos de los beneficiados.
Hay dos errores muy comunes en la clasificación de dos bandos.
El primero es creer que son bandos uniformes. Se puede creer en la libertad económica y ser fundamentalista religioso, o ser socialista homofóbico partidario del comercio internacional. Eso explica la frustración de tantos con sus elegidos que terminan discrepando en muchos temas y la necesidad de crear sectas político religiosas para lograr una masa confiable de fanáticos.
El segundo error es más grave y consiste en creer en el “sistema” como la definición de las reglas de interacción que arregla todo. En ese marco teórico no hay duda que el socialismo es el mejor. Todo está resuelto con justicia y equidad y por eso resulta tan atractivo para los incautos y los que usan el engañoso discurso.
Pero en la vida real todo sistema está operado por humanos. Los hay santos, éticos, correctos y se dan silvestres los pillos, los ambiciosos, los tramposos, los manipuladores y los criminales. El problema del “sistema” es como estimular los unos y controlar los otros. Y la muy sencilla razón por la que la libertad económica, social, religiosa, de comercio, de movimiento resulta siendo mejor que el dirigismo, el control social, el nacionalismo, las barreras, está en la concentración de poder. Si el gran líder socialista resultase un buenazo, ético, correcto, justo, que se logra rodear de unos 1500 del mismo calibre, e inspiran con su ejemplo a todos, se lograría el paraíso socialista. Pero eso no ha ocurrido nunca en ninguna parte porque quienes llegan al poder suelen ser ambiciosos desmesurados y los pocos que los rodean se corrompen e imponen un sistema de privilegios rígido que no tolera la crítica ni acepta ajustes. En la democracia liberal se dan los mismos vicios y sin ética, el mercado se vuelve salvaje, monopólico, abusivo. La diferencia es que hay controles, hay competencia, hay constante conflicto entre los distintos poderes. Los tres del estado, la prensa, el empresariado, los sindicatos, las organizaciones gremiales y sociales están constantemente chocando, controlando, impidiendo que uno o más grupos abusen de los demás. Por eso es tan fácil criticarlos, y destacar sus errores generando la frustración general e insatisfacción con deseo de “cambio”. Pero también por eso terminan desarrollando sociedades más justas y prósperas a pesar de los lamentos de los beneficiados.
miércoles, 23 de agosto de 2023
El carro Colombiano
Nuestras ciudades son, comparativamente pequeñas. Cali, Medellín y Barranquilla se extienden 20 kms. La gran Bogotá es el doble y todas las demás de allí para abajo. Esto quiere decir que si pudiéramos atravesarlas a una velocidad constante de 40 km/hora, nos tomaría media hora. Un plan que nadie se atreve a tener. Un país pobre no tiene los recursos para una red de metro de gran velocidad ni autopistas libres de cruces. Así que moverse eficientemente, es un sueño imposible lo que representa una pesada carga a la productividad.
Pero qué pasaría si en vez de movernos en cajones metálicos que pesan casi una tonelada y usan el 98% de la energía para moverse ellos mismos, fuésemos capaces de movernos en vehículos livianos eléctricos que no sean las armas letales que causan 7.000 muertes cada año? Podemos fabricar un carro ultraliviano con estructura blanda, con interior sencillo concebido para moverse en tiempos cortos y no para pasar horas en trancones, con motores eléctricos acoplados directamente a una o dos ruedas. (Idea que hizo rico a Elon Musk con su Tesla). Un vehículo así es mecánicamente simple y hay en el país la capacidad para fabricarlo. Las ciudades se transforman gradualmente para este tipo de transporte con menos cemento, menos megaobras, más verde, menos ruido, menos contaminación. Al ser livianos y bajos, los cruces son infinitamente menos costosos y sencillos de hacer, y se eliminan gradualmente los semáforos. Se impulsa toda una industria nacional de transporte ciudadano. En vez de gastar enormes sumas haciendo grandes avenidas, y puentes, importando carros cada vez más grandes y pesados o costosos buses y vagones de servicio público, que dejan a las ciudades y el país endeudados por siglos. Muchas ciudades del mundo se están devolviendo de un modelo que ni siquiera tuvimos cómo implementar.
Lo que requerimos son ciudades muy arborizadas con vías pequeñas de baja inversión para vehículos livianos con muchas intersecciones a desnivel, con exclusivo trafico eléctrico, que incluya bicicletas, electromotos, todos con máxima velocidad de 40. Los carros tradicionales y demás vehículos pesados se van restringiendo gradualmente hasta llevar a que sean solo para transporte intermunicipal o ejes viales. La solución de transporte público masivo no solo es arruinante para la comunidad que sufre un notorio deterioro en su calidad de vida, sino que no funciona cuando se hace a medias, porque no hay recursos, como lo han demostrado los Transmilenios,Míos y otros cuyos resultados han sido desastrosos. La gente se defendió con las motos que sin ningún control han creado desorden y mortandad sin precedentes. La mezcla de los dos tráficos y la nula inversión en educación es responsable de una de las tasas de accidentalidad más altas del mundo. En cambio, vías exclusivas para eléctricos ultralivianos en una ciudad amable, sin contaminación ni ruido, ni muerte, es un sueño del que hay que despertar para ir a encerrarse en un cajón metálico una o dos horas para recorrer 10 kms. Con alianzas público-privadas, Cali podría ser ejemplo para Colombia: tiene la base industrial, la geografía y el clima perfectos. Solo falta visión y voluntad.
Pero qué pasaría si en vez de movernos en cajones metálicos que pesan casi una tonelada y usan el 98% de la energía para moverse ellos mismos, fuésemos capaces de movernos en vehículos livianos eléctricos que no sean las armas letales que causan 7.000 muertes cada año? Podemos fabricar un carro ultraliviano con estructura blanda, con interior sencillo concebido para moverse en tiempos cortos y no para pasar horas en trancones, con motores eléctricos acoplados directamente a una o dos ruedas. (Idea que hizo rico a Elon Musk con su Tesla). Un vehículo así es mecánicamente simple y hay en el país la capacidad para fabricarlo. Las ciudades se transforman gradualmente para este tipo de transporte con menos cemento, menos megaobras, más verde, menos ruido, menos contaminación. Al ser livianos y bajos, los cruces son infinitamente menos costosos y sencillos de hacer, y se eliminan gradualmente los semáforos. Se impulsa toda una industria nacional de transporte ciudadano. En vez de gastar enormes sumas haciendo grandes avenidas, y puentes, importando carros cada vez más grandes y pesados o costosos buses y vagones de servicio público, que dejan a las ciudades y el país endeudados por siglos. Muchas ciudades del mundo se están devolviendo de un modelo que ni siquiera tuvimos cómo implementar.
Lo que requerimos son ciudades muy arborizadas con vías pequeñas de baja inversión para vehículos livianos con muchas intersecciones a desnivel, con exclusivo trafico eléctrico, que incluya bicicletas, electromotos, todos con máxima velocidad de 40. Los carros tradicionales y demás vehículos pesados se van restringiendo gradualmente hasta llevar a que sean solo para transporte intermunicipal o ejes viales. La solución de transporte público masivo no solo es arruinante para la comunidad que sufre un notorio deterioro en su calidad de vida, sino que no funciona cuando se hace a medias, porque no hay recursos, como lo han demostrado los Transmilenios,Míos y otros cuyos resultados han sido desastrosos. La gente se defendió con las motos que sin ningún control han creado desorden y mortandad sin precedentes. La mezcla de los dos tráficos y la nula inversión en educación es responsable de una de las tasas de accidentalidad más altas del mundo. En cambio, vías exclusivas para eléctricos ultralivianos en una ciudad amable, sin contaminación ni ruido, ni muerte, es un sueño del que hay que despertar para ir a encerrarse en un cajón metálico una o dos horas para recorrer 10 kms. Con alianzas público-privadas, Cali podría ser ejemplo para Colombia: tiene la base industrial, la geografía y el clima perfectos. Solo falta visión y voluntad.
viernes, 11 de agosto de 2023
Crimen y Politica
Dos palabritas que parecen bailar siempre juntas. La tradición era que los bailes más agitados se daban sólo en las democracias primitivas. Las repúblicas bananeras, categoría a la que entra y sale Colombia según la producción del eficiente fruto y la eficiencia de torcidos personajes.
Pero ahora la gran potencia del norte ha entrado en la hermandad de los bananitos, gracias a Trump. Por primera vez en su sólida historia democrática un Presidente se negó a reconocer los resultados electorales. Su intratable narcisismo lo llevó a concluir que su fracaso tenía que ser consecuencia de fraude electoral. Intentó primero con medios legales y un batallón de folclóricos abogados. Luego usó la presión personal contactando a oficiales electorales, con la pretensión de inducirlos a alterar los resultados. Finalmente mandó una turba de enfurecidos fanáticos a invadir violentamente el capitolio e impedir la certificación oficial. Poco le importó que los asaltantes quisieran linchar a su amigo y vicepresidente. Por esos hechos, ampliamente conocidos y documentados con sus propias palabras, es acusado por la justicia. “Cacería de brujas” grita enardecido. “Persecución política” repiten sus fanáticos seguidores.
Por este trópico no nos quedamos atrás. Se ha venido destapando una tramoya de corrupción y crimen en el proceso electoral que hace ver todos los escándalos anteriores como un juego de niños. Visitas a famosos presos durante la campaña cuyos aportes son retribuidos con generosas ofertas del Estado. Truculentos relatos de los millones recibidos de reconocidos capos, revelados no por sus enemigos sino por su familia directa y sus mas cercanos colaboradores. “Conspiración de la derecha” claman sus hinchas.
Es posible diferenciar el crimen de la persecución política? Es cierto que se han dado casos de fabricaciones judiciales para neutralizar una estrella en ascenso pero casi todos han ocurrido en dictaduras y la evidencia suele ser producida por la policía secreta.
La cárcel ha logrado darle a muchos un aura de luchadores por la justicia. El antecedente que bloquearía cualquier aspiración laboral, ha contribuido a que muchos logren el más alto cargo. Muchos con resultados desastrosos como Lenin, Hitler, Mao, Castro, Chavez y ahora Petro quien no cesa de hacer méritos para entrar en esa cofradía. Otros como Gandhi, Mandela, Walesa o Mujica demostraron que la justicia sí puede ser arma política.
El movimiento contrario también ocurre como lo demuestra la mudanza del palacio presidencial a la cárcel que ha puesto de moda Perú y se ha estilado en casi toda latinoamérica. Incluso con ires y venires como en el caso de Lula.
Lo que está por verse es si es posible elegir a la Presidencia a un preso, fechoría heroica que veremos si Trump le agrega al menú que ofrece la fatídica combinación de palabritas.
Desde que se volvió necesaria la política para orientar la evolución de las comunidades parece inevitable su mezcla con el crimen. Quienes están al mando manipulan la justicia que los podría juzgar y logran desatar las pasiones ideológicas que generan controversia e incertidumbre a pesar de la abrumadora evidencia de los hechos.
Pero ahora la gran potencia del norte ha entrado en la hermandad de los bananitos, gracias a Trump. Por primera vez en su sólida historia democrática un Presidente se negó a reconocer los resultados electorales. Su intratable narcisismo lo llevó a concluir que su fracaso tenía que ser consecuencia de fraude electoral. Intentó primero con medios legales y un batallón de folclóricos abogados. Luego usó la presión personal contactando a oficiales electorales, con la pretensión de inducirlos a alterar los resultados. Finalmente mandó una turba de enfurecidos fanáticos a invadir violentamente el capitolio e impedir la certificación oficial. Poco le importó que los asaltantes quisieran linchar a su amigo y vicepresidente. Por esos hechos, ampliamente conocidos y documentados con sus propias palabras, es acusado por la justicia. “Cacería de brujas” grita enardecido. “Persecución política” repiten sus fanáticos seguidores.
Por este trópico no nos quedamos atrás. Se ha venido destapando una tramoya de corrupción y crimen en el proceso electoral que hace ver todos los escándalos anteriores como un juego de niños. Visitas a famosos presos durante la campaña cuyos aportes son retribuidos con generosas ofertas del Estado. Truculentos relatos de los millones recibidos de reconocidos capos, revelados no por sus enemigos sino por su familia directa y sus mas cercanos colaboradores. “Conspiración de la derecha” claman sus hinchas.
Es posible diferenciar el crimen de la persecución política? Es cierto que se han dado casos de fabricaciones judiciales para neutralizar una estrella en ascenso pero casi todos han ocurrido en dictaduras y la evidencia suele ser producida por la policía secreta.
La cárcel ha logrado darle a muchos un aura de luchadores por la justicia. El antecedente que bloquearía cualquier aspiración laboral, ha contribuido a que muchos logren el más alto cargo. Muchos con resultados desastrosos como Lenin, Hitler, Mao, Castro, Chavez y ahora Petro quien no cesa de hacer méritos para entrar en esa cofradía. Otros como Gandhi, Mandela, Walesa o Mujica demostraron que la justicia sí puede ser arma política.
El movimiento contrario también ocurre como lo demuestra la mudanza del palacio presidencial a la cárcel que ha puesto de moda Perú y se ha estilado en casi toda latinoamérica. Incluso con ires y venires como en el caso de Lula.
Lo que está por verse es si es posible elegir a la Presidencia a un preso, fechoría heroica que veremos si Trump le agrega al menú que ofrece la fatídica combinación de palabritas.
Desde que se volvió necesaria la política para orientar la evolución de las comunidades parece inevitable su mezcla con el crimen. Quienes están al mando manipulan la justicia que los podría juzgar y logran desatar las pasiones ideológicas que generan controversia e incertidumbre a pesar de la abrumadora evidencia de los hechos.
viernes, 4 de agosto de 2023
Mision y empresa
Cuando una empresa llega a un punto en que su supervivencia está en discusión, es inevitable que se busque una explicación. Una de las más usadas es la que justifica el desajuste económico, en el hecho de que la empresa cumplía una “Misión”.
Algo que no me es extraño porque hace más de 70 años se dejó de publicar “Relator” periodico que dirigía mi abuelo, quien se sentía imbuido de su misión, y hasta donde he podido saber, no era muy buen administrador.
Todas las empresas, todas las organizaciones sociales cumplen una misión. Algunas podrán ser más prosaicas que otras, pero todas, pequeñas, medianas, importantes o insignificantes, le están prestando un servicio a la sociedad y esa es su misión.
Se podrá argumentar que más misión era la de los misioneros que se ocupaban de las almas, que la del zapatero que hacía las sandalias, pero en esencia todos están cumpliendo su misión de proveer un producto o un servicio de valor a sus semejantes.
Y lo que debe tener muy claro cualquiera que tenga los pies en la tierra es que para cumplir la misión se requiere una unidad de medida del resultado que se llama dinero. Con ese sencillo artificio se mide si lo que se quiere hacer, está funcionando. Y hay que ocuparse de que entre más del que sale porque sino la misión se acaba.
Prestar un servicio, por más abstracto o desprendido que sea, implica como mínimo un lugar y una persona, y la mayoría de las veces, medios. Aún la misión más espiritual, puede medirse por la cantidad de dinero que mueve.
El primer requisito para cumplir cualquier misión, es llevar contabilidad y asegurarse que se va a disponer de los recursos para seguir cumpliendo. Quien, como mi abuelo y tantos otros, se desconectan del vil dinero dedicándose a soñar solo con lo que quisieran hacer, terminan no pudiendo hacerlo.
Solo los estados escapan a esta regla, porque siempre tendrán el recurso de exprimir más y mejor a sus súbditos, o aumentar la deuda pasándole la cuenta a las siguientes generaciones. Con esto se venden ilusiones prometiendo repartir lo que no tienen. El cuento del estado benefactor “al estilo de las socialdemocracias Europeas”, hacia donde supuestamente vamos, ignora un detallito. Primero se hicieron ricos con trabajo, disciplina, inteligencia y libre mercado. Ninguno logró prosperidad gracias al socialismo o estatismo. En promedio los 10 más ricos tienen un PIB per cápita que multiplica por 23 el de Colombia.
En cambio los que han coqueteado recurrentemente con las soluciones socialistas que significan repartir lo que no hay, lucen niveles de pobreza parecidos o peores que el nuestro. Cuando las empresas y los estados se creen el cuento de diseminar sueños evitando los números, recorren el camino hacia la quiebra y la pobreza. Basta con leer las reformas que los promotores de ilusiones del cambio le han presentado al congreso. Se pasan horas en la escogencia de los vocablos más bonitos que concreten los sueños más deseados. Los médicos por ejemplo, sin contaminarnos de sucios billetes, tendremos que garantizar el completo disfrute de la Salud a todos los que nos consulten.Cumpliremos la sagrada misión gracias a que todo va a quedar muy bien escrito en las nuevas leyes.
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Algo que no me es extraño porque hace más de 70 años se dejó de publicar “Relator” periodico que dirigía mi abuelo, quien se sentía imbuido de su misión, y hasta donde he podido saber, no era muy buen administrador.
Todas las empresas, todas las organizaciones sociales cumplen una misión. Algunas podrán ser más prosaicas que otras, pero todas, pequeñas, medianas, importantes o insignificantes, le están prestando un servicio a la sociedad y esa es su misión.
Se podrá argumentar que más misión era la de los misioneros que se ocupaban de las almas, que la del zapatero que hacía las sandalias, pero en esencia todos están cumpliendo su misión de proveer un producto o un servicio de valor a sus semejantes.
Y lo que debe tener muy claro cualquiera que tenga los pies en la tierra es que para cumplir la misión se requiere una unidad de medida del resultado que se llama dinero. Con ese sencillo artificio se mide si lo que se quiere hacer, está funcionando. Y hay que ocuparse de que entre más del que sale porque sino la misión se acaba.
Prestar un servicio, por más abstracto o desprendido que sea, implica como mínimo un lugar y una persona, y la mayoría de las veces, medios. Aún la misión más espiritual, puede medirse por la cantidad de dinero que mueve.
El primer requisito para cumplir cualquier misión, es llevar contabilidad y asegurarse que se va a disponer de los recursos para seguir cumpliendo. Quien, como mi abuelo y tantos otros, se desconectan del vil dinero dedicándose a soñar solo con lo que quisieran hacer, terminan no pudiendo hacerlo.
Solo los estados escapan a esta regla, porque siempre tendrán el recurso de exprimir más y mejor a sus súbditos, o aumentar la deuda pasándole la cuenta a las siguientes generaciones. Con esto se venden ilusiones prometiendo repartir lo que no tienen. El cuento del estado benefactor “al estilo de las socialdemocracias Europeas”, hacia donde supuestamente vamos, ignora un detallito. Primero se hicieron ricos con trabajo, disciplina, inteligencia y libre mercado. Ninguno logró prosperidad gracias al socialismo o estatismo. En promedio los 10 más ricos tienen un PIB per cápita que multiplica por 23 el de Colombia.
En cambio los que han coqueteado recurrentemente con las soluciones socialistas que significan repartir lo que no hay, lucen niveles de pobreza parecidos o peores que el nuestro. Cuando las empresas y los estados se creen el cuento de diseminar sueños evitando los números, recorren el camino hacia la quiebra y la pobreza. Basta con leer las reformas que los promotores de ilusiones del cambio le han presentado al congreso. Se pasan horas en la escogencia de los vocablos más bonitos que concreten los sueños más deseados. Los médicos por ejemplo, sin contaminarnos de sucios billetes, tendremos que garantizar el completo disfrute de la Salud a todos los que nos consulten.Cumpliremos la sagrada misión gracias a que todo va a quedar muy bien escrito en las nuevas leyes.
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viernes, 28 de julio de 2023
Engaño profundo
Los “deep fakes” o falsos profundos afectan no solo las irresponsables redes sociales sino que ocasionalmente engañan medios serios y establecidos. La inteligencia artificial (IA) hace cada vez más fácil que cualquier hijo de vecino falsifique la realidad en formas que pueden generar mucha confusión. El cine nos tenía acostumbrados a todos los imposibles, que entendíamos como territorio de grandes estudios de producción y presupuestos millonarios.
Pero ahora se volvió muy fácil falsificar a cualquiera poniéndolo a actuar y decir lo que se quiera. El potencial de generar escándalos, arruinar carreras, ganar elecciones es enorme.
Claro que hay programas especializados en detectar las mentiras, pero cuando se destapan, ya el daño está hecho. Y un escándalo se hace viral mucho más rápido que la aclaración. Esto es bien sabido y sin embargo un número altísimo de personas supuestamente educadas y responsables, siguen reenviando videos y fotos perniciosas sin verificar su autenticidad. La clásica fascinación con el chisme, hace muy difícil controlar el dedo que tan fácilmente hace click.
El avance en la manipulación de imágenes que bien entendido y manejado con ética podría significar un recurso de creatividad, ya está siguiendo el camino de las ideas y los escritos que tanta confusión y engaño han producido. Al tener la capacidad para conocer a cada individuo, a través de sus interacciones con el mundo digital, la IA inventa la ficción que cuadre con sus prejuicios, dirigiendo pensamiento y actos de acuerdo a los intereses de un Patrón. Quienes se creen inmunes, son los más susceptibles.
Muchos se aterran con la posible supremacía de las máquinas imaginando distopías a lo Hollywood en las que unos robots armados nos dominan, esclavizan o asesinan. Quienes sufren con esas historias, no alcanzan a entender que no son necesarios los ejércitos de autómatas. Basta con hackear un número suficiente de cerebros y son los humanos los que salen a matar cuando el programa así lo decida. La idea no es nueva. Las ficciones incrustadas en la mente de muchos han logrado que grandes grupos salgan a cometer toda clase de salvajadas contra otros. Se las ha llamado guerras y se recuerdan con orgullo o vergüenza patria o religiosa.
La preocupante novedad es la rapidez y facilidad con las que ahora se hackean los cerebros. Por el norte, han caído 82 millones de fieles creyentes en el culto Trump. Por este trópico hubo 11 millones de conversos Petristos y Petristas quienes al ver desinflar el ilusorio globo igualitarista están enrolando masivamente las filas de los Petristes.
Ya la bolsa de N. York tuvo una caída abrupta tras la publicación de un ataque “fake” al Pentágono. Ya vimos videos de los antivacunas, quienes sólo cuando se les metió la Parca en la cama, reconocieron arrepentidos, el absurdo de eludir la Ciencia. Ya hemos visto los misiles destruyendo hospitales, teatros y centros comerciales mientras los aturdidos rusos aplauden al padre Putin por defenderlos de la agresión occidental.
El terror a las consecuencias cuasi apocalípticas de la IA está plenamente justificado. El error es pensar que es parte de un futuro distópico. Está sucediendo.
Pero ahora se volvió muy fácil falsificar a cualquiera poniéndolo a actuar y decir lo que se quiera. El potencial de generar escándalos, arruinar carreras, ganar elecciones es enorme.
Claro que hay programas especializados en detectar las mentiras, pero cuando se destapan, ya el daño está hecho. Y un escándalo se hace viral mucho más rápido que la aclaración. Esto es bien sabido y sin embargo un número altísimo de personas supuestamente educadas y responsables, siguen reenviando videos y fotos perniciosas sin verificar su autenticidad. La clásica fascinación con el chisme, hace muy difícil controlar el dedo que tan fácilmente hace click.
El avance en la manipulación de imágenes que bien entendido y manejado con ética podría significar un recurso de creatividad, ya está siguiendo el camino de las ideas y los escritos que tanta confusión y engaño han producido. Al tener la capacidad para conocer a cada individuo, a través de sus interacciones con el mundo digital, la IA inventa la ficción que cuadre con sus prejuicios, dirigiendo pensamiento y actos de acuerdo a los intereses de un Patrón. Quienes se creen inmunes, son los más susceptibles.
Muchos se aterran con la posible supremacía de las máquinas imaginando distopías a lo Hollywood en las que unos robots armados nos dominan, esclavizan o asesinan. Quienes sufren con esas historias, no alcanzan a entender que no son necesarios los ejércitos de autómatas. Basta con hackear un número suficiente de cerebros y son los humanos los que salen a matar cuando el programa así lo decida. La idea no es nueva. Las ficciones incrustadas en la mente de muchos han logrado que grandes grupos salgan a cometer toda clase de salvajadas contra otros. Se las ha llamado guerras y se recuerdan con orgullo o vergüenza patria o religiosa.
La preocupante novedad es la rapidez y facilidad con las que ahora se hackean los cerebros. Por el norte, han caído 82 millones de fieles creyentes en el culto Trump. Por este trópico hubo 11 millones de conversos Petristos y Petristas quienes al ver desinflar el ilusorio globo igualitarista están enrolando masivamente las filas de los Petristes.
Ya la bolsa de N. York tuvo una caída abrupta tras la publicación de un ataque “fake” al Pentágono. Ya vimos videos de los antivacunas, quienes sólo cuando se les metió la Parca en la cama, reconocieron arrepentidos, el absurdo de eludir la Ciencia. Ya hemos visto los misiles destruyendo hospitales, teatros y centros comerciales mientras los aturdidos rusos aplauden al padre Putin por defenderlos de la agresión occidental.
El terror a las consecuencias cuasi apocalípticas de la IA está plenamente justificado. El error es pensar que es parte de un futuro distópico. Está sucediendo.
viernes, 21 de julio de 2023
Libertad para la esclavitud
En la discusión sobre la legalización de las drogas se exponen tres retorcidos argumentos que logran hacer un gran daño social.
El primero, es que la guerra se ha perdido: la lucha contra las drogas no sirve porque los narcos son muy poderosos y siguen produciendo, exportado y generando criminalidad.
Como tantos males sociales, no se combaten porque se pretenda acabarlos. Lo que se busca es reducirlos a sus mínimas proporciones. Curioso que no se use el mismo argumento contra la corrupción: la guerra se ha perdido, porque está muy diseminada y tenemos que dejar de combatirla permitiendo que los corruptos prosperen a su amaño.
El segundo sugiere que legalizada la droga, se acaba el crimen. Hay que preguntarse por qué Colombia ha resultado ser territorio tan próspero para el narcotráfico. Marihuana y coca, seguida de amapola y todos los menjurjes que sintetizan o mezclan los modernos alquimistas del maleficio. La respuesta es que éste ha sido campo en el que florece la criminalidad por la combinación de una autoridad débil con una sociedad que tolera un extenso menú delincuencial, lo que siempre y en todas partes resulta en el predominio del hampa y sus creativos grupos. Con la legalización, ese ambiente no solo no va a cambiar, sino que va a empeorar, porque el incentivo económico está en la exportación, y quien conozca el espinoso asunto sabe que la legalización no va a ser universal, por lo que el tráfico seguirá siendo delito en la mayoría de los países. La candidez del funcionario que asume ingresos para el estado, vía impuestos, generaría sonrisas si no fuese tan trágica. Ni siquiera Holanda ha logrado que no se cree un mercado negro paralelo, no solo para evadir los costos de la legalidad sino para incluir las mas “pesadas” que no estan incluidas en lo permitido y que se diseminan en la medida en que el consumo se facilita.
El tercero es una paradoja abrumadora. Los camaradas, tan propensos a restringir la libertad en casi todos los campos de la actividad humana, resuelven que meterle tóxicos al cuerpo, es un asunto de libertad. Quien exhibe la desfachatez de ignorar el concepto de adicción, suele aprender con crueldad, cuando tiene un familiar o conocido destruido por la droga. Quienes las diseñan y comercializan logran convertir al consumidor en un esclavo que hará lo que sea para seguir comprando y consumiendo. A quienes banalizan el consumo de drogas adictivas, habría que presentarle las familias de las 500.000 víctimas del muy legal oxycontin en USA. Habría que mandarlos a examinar habitantes de la calle del mundo y preguntarle a quienes se ocupan de ayudarlos, por qué no los han podido sacar de su lamentable situación. Habría que educarlos en Salud Pública para que revisen la larga lista de drogas legales, sometidas a control estricto, precisamente por ser adictivas.
La comparación con el alcohol no tiene sentido. Sin desconocer los tremendos daños del alcoholismo, la tasa de adicción es mucho menor y el daño es menos severo. Además resulta tremendamente inmoral justificar un cáncer social porque ya existe otro que sí ha sido aceptado.
No se debe defender la libertad para convertirse en esclavo de un tóxico
El primero, es que la guerra se ha perdido: la lucha contra las drogas no sirve porque los narcos son muy poderosos y siguen produciendo, exportado y generando criminalidad.
Como tantos males sociales, no se combaten porque se pretenda acabarlos. Lo que se busca es reducirlos a sus mínimas proporciones. Curioso que no se use el mismo argumento contra la corrupción: la guerra se ha perdido, porque está muy diseminada y tenemos que dejar de combatirla permitiendo que los corruptos prosperen a su amaño.
El segundo sugiere que legalizada la droga, se acaba el crimen. Hay que preguntarse por qué Colombia ha resultado ser territorio tan próspero para el narcotráfico. Marihuana y coca, seguida de amapola y todos los menjurjes que sintetizan o mezclan los modernos alquimistas del maleficio. La respuesta es que éste ha sido campo en el que florece la criminalidad por la combinación de una autoridad débil con una sociedad que tolera un extenso menú delincuencial, lo que siempre y en todas partes resulta en el predominio del hampa y sus creativos grupos. Con la legalización, ese ambiente no solo no va a cambiar, sino que va a empeorar, porque el incentivo económico está en la exportación, y quien conozca el espinoso asunto sabe que la legalización no va a ser universal, por lo que el tráfico seguirá siendo delito en la mayoría de los países. La candidez del funcionario que asume ingresos para el estado, vía impuestos, generaría sonrisas si no fuese tan trágica. Ni siquiera Holanda ha logrado que no se cree un mercado negro paralelo, no solo para evadir los costos de la legalidad sino para incluir las mas “pesadas” que no estan incluidas en lo permitido y que se diseminan en la medida en que el consumo se facilita.
El tercero es una paradoja abrumadora. Los camaradas, tan propensos a restringir la libertad en casi todos los campos de la actividad humana, resuelven que meterle tóxicos al cuerpo, es un asunto de libertad. Quien exhibe la desfachatez de ignorar el concepto de adicción, suele aprender con crueldad, cuando tiene un familiar o conocido destruido por la droga. Quienes las diseñan y comercializan logran convertir al consumidor en un esclavo que hará lo que sea para seguir comprando y consumiendo. A quienes banalizan el consumo de drogas adictivas, habría que presentarle las familias de las 500.000 víctimas del muy legal oxycontin en USA. Habría que mandarlos a examinar habitantes de la calle del mundo y preguntarle a quienes se ocupan de ayudarlos, por qué no los han podido sacar de su lamentable situación. Habría que educarlos en Salud Pública para que revisen la larga lista de drogas legales, sometidas a control estricto, precisamente por ser adictivas.
La comparación con el alcohol no tiene sentido. Sin desconocer los tremendos daños del alcoholismo, la tasa de adicción es mucho menor y el daño es menos severo. Además resulta tremendamente inmoral justificar un cáncer social porque ya existe otro que sí ha sido aceptado.
No se debe defender la libertad para convertirse en esclavo de un tóxico
viernes, 14 de julio de 2023
Poder elegir
La fórmula está inventada y ha funcionado a la perfección en todos los países en los que la dictadura se ha sabido disfrazar de democracia. Se basa en una convicción ideológica profundamente arraigada en la mente de sus ejecutores. Ellos poseen la validación moral por el hecho de expresar constantemente que su misión es ayudar a los desposeídos, lo que los ubica en “el lado correcto de la historia”. No importa que establezcan una nueva oligarquía en la que los privilegiados son ellos y las masas vivan de las migajas que dejan caer de su opulenta mesa. No importa que en la medida que implementan sus maravillosas reformas, haya cada vez más “gusanos” y “escuálidos” que arriesgan sus vidas para abandonar el “paraíso de equidad”. No importa que los homicidios aumenten, la delincuencia prospere y cientos de empresas quiebren. Siempre se podrá encontrar un maligno responsable que daña las buenas intenciones del “progresismo”. Los recursos verbales son tan infinitos como la estupidez de quienes consumen la fábula, mientras su calidad de vida se deteriora. La democracia con alternancia del poder es una entelequia inventada por la burguesía. Por eso hay que acabar con las normas e instituciones creadas durante 200 años de un “capitalismo depredador”.
Sabiendo que su real apoyo no pasa del 10%, ese asunto de la voluntad de las mayorías se convierte en un estorbo superable. La reforma del sistema electoral, se complementa con la toma de la registraduría por los cuadros más comprometidos del partido.
La digitalización de todas nuestras actividades ha representado un gran avance en comodidad y eficiencia. Celebré la aparición de la cédula digital y fui uno de los primeros en tenerla. Estaba orgulloso de vivir en un país avanzado que ya no me exigía cargar un cartoncito para comprobar mi existencia. De pronto, un día dejó de funcionar y me pasé 6 meses enviando correos, haciendo llamadas, explorando el website donde se explica lo sencillo que es el proceso. Mi desaparición del mundo digital me demostró muy bien la distancia que hay entre las buenas ideas y la forma como las ponen en uso los funcionarios. 9 veces me enviaron la clave con el extenso instructivo que cumplía minuciosamente. Un funcionario me recomendó ir personalmente a la registraduría, pero me empeñé en dilucidar hasta dónde podía llegar la inoperancia y la despersonalización. Finalmente recuperé la existencia de la misma misteriosa forma como la había perdido.
Un minúsculo incidente que hace pensar en la Venezuela que ha logrado Madurar “el sistema de votación más moderno del mundo”, una de las herramientas cruciales para envolver esa horrenda y abusiva dictadura con ropaje democrático. Para no mencionar Cuba donde las elecciones se ganan con el 97%.
Bienvenida la digitalización de todas nuestras interacciones. Pero es bien sabido que donde hay un software, aparece una trampa. En el mundo de las finanzas, son billones lo que se logran robar los modernos pillos con toda clase de ardides. A pesar de sofisticados essfuerzos no ha sido posible impedir que Corea del Norte logre robar 1.7 billones de dólares al año en cryptomonedas, recursos que usa para sus progresistas misiles nucleares.
Sabiendo que su real apoyo no pasa del 10%, ese asunto de la voluntad de las mayorías se convierte en un estorbo superable. La reforma del sistema electoral, se complementa con la toma de la registraduría por los cuadros más comprometidos del partido.
La digitalización de todas nuestras actividades ha representado un gran avance en comodidad y eficiencia. Celebré la aparición de la cédula digital y fui uno de los primeros en tenerla. Estaba orgulloso de vivir en un país avanzado que ya no me exigía cargar un cartoncito para comprobar mi existencia. De pronto, un día dejó de funcionar y me pasé 6 meses enviando correos, haciendo llamadas, explorando el website donde se explica lo sencillo que es el proceso. Mi desaparición del mundo digital me demostró muy bien la distancia que hay entre las buenas ideas y la forma como las ponen en uso los funcionarios. 9 veces me enviaron la clave con el extenso instructivo que cumplía minuciosamente. Un funcionario me recomendó ir personalmente a la registraduría, pero me empeñé en dilucidar hasta dónde podía llegar la inoperancia y la despersonalización. Finalmente recuperé la existencia de la misma misteriosa forma como la había perdido.
Un minúsculo incidente que hace pensar en la Venezuela que ha logrado Madurar “el sistema de votación más moderno del mundo”, una de las herramientas cruciales para envolver esa horrenda y abusiva dictadura con ropaje democrático. Para no mencionar Cuba donde las elecciones se ganan con el 97%.
Bienvenida la digitalización de todas nuestras interacciones. Pero es bien sabido que donde hay un software, aparece una trampa. En el mundo de las finanzas, son billones lo que se logran robar los modernos pillos con toda clase de ardides. A pesar de sofisticados essfuerzos no ha sido posible impedir que Corea del Norte logre robar 1.7 billones de dólares al año en cryptomonedas, recursos que usa para sus progresistas misiles nucleares.
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lunes, 10 de julio de 2023
Delito politico
No son muchas las culturas que han logrado el nivel de sofisticación del lenguaje de Colombia, para justificar la violencia.
Si una persona toma un arma y agrede a otro, causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters” o luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vinos elegantes, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” dictaminan, borrando la carne quemada, los huesos destrozados, y las lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que disfrazaron con camuflado para convertirlos en “objetivo militar”. La letra la lanzan los mismos criminales y asesinos y luego todos cantan al unísono.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, no un atenuante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra desquiciada cultura, hemos resuelto que la palabra “político” es el más válido de los atenuantes y somos, por mucho, los más eficaces del mundo en aplicarlo, con lo que hemos merecido por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque en algo a la paz y prosperidad, tiene que ser consciente de sus palabras. Un sumario de las barbaridades más frecuentemente usadas, generadoras de confusión y que contribuyen a perpetuar la violencia, pueden consultarse en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
Si una persona toma un arma y agrede a otro, causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters” o luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vinos elegantes, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” dictaminan, borrando la carne quemada, los huesos destrozados, y las lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que disfrazaron con camuflado para convertirlos en “objetivo militar”. La letra la lanzan los mismos criminales y asesinos y luego todos cantan al unísono.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, no un atenuante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra desquiciada cultura, hemos resuelto que la palabra “político” es el más válido de los atenuantes y somos, por mucho, los más eficaces del mundo en aplicarlo, con lo que hemos merecido por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque en algo a la paz y prosperidad, tiene que ser consciente de sus palabras. Un sumario de las barbaridades más frecuentemente usadas, generadoras de confusión y que contribuyen a perpetuar la violencia, pueden consultarse en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
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viernes, 30 de junio de 2023
El culto de la Ciencia
Hay quienes se han referido a la Ciencia como un culto más, demostrando desconocer la esencia del término. Para creer en un culto basta con tener fe: “sé porque creo”. Por educación, ejemplo o inspiración se adquiere la convicción de una verdad que suele ser absoluta en el nivel individual o grupal pero se vuelve relativa en el nivel global. La verdad que un Cristiano está dispuesto a defender hasta con su vida, es una peligrosa herejía para un musulman quien justifica matar por ese mismo motivo. Ocurre lo mismo con la ideología política convertida en culto. El sustento y la justificación para el odio y la guerra surgen de la convicción de tener la posesión de la verdad.
La Ciencia no es un culto porque no es un sistema de verdades creadas por la imaginación. Consiste en un método para estudiar la realidad, describirla y entenderla, usando la experimentación y verificación de la estructura y funcionamiento de nuestro cuerpo y todo lo que nos rodea. Una verdad científica se establece cuando su comprobación es repetible por muchos.
El hindu que cae de un décimo piso se mata por la misma ley de la gravedad que hace lo propio con un evangelico quien se suicida de un puente en San Francisco, así ninguno de los dos la conozca o crea en ella. El agua de las abluciones de los budistas tiene los mismos dos átomos de hidrógeno que la de las pilas bautismales, así su estructura molecular sea desconocida por quienes la usan para bendecir. Una vez establecida y comprobada una verdad científica, seguirá siéndolo independiente de cuantas mentes la aceptan. Los cultos, por el contrario, están solo en la mente de quienes creen en ellos. Si desaparecen todos los Zoroastras, se acaba el Zoroastrismo.
Aunque la Ciencia ha resuelto casi todo lo que antes requería de explicaciones mágico - religiosas, aún hay campos en los que se plantean teorías, se hacen ensayos, se refutan errores y se sigue creando conocimiento. Es lo que se conoce como las fronteras de la Ciencia, donde obviamente ocurren cambios. La esencia del método científico es comenzar con “no se” y buscar la respuesta. Algunos, muy desinformados confunden el conocimiento en desarrollo con el establecido y llegan a la peregrina afirmación de que “todo es relativo”. (y no es hablando con Einstein)
Del mismo modo, el liberalismo no es una ideología. No es un conjunto de verdades que explican todo, sino un método para estudiar y entender el comportamiento humano en sociedad y la manera como se genera bienestar. Y la democracia no es un “sistema” que todo lo resuelve sino un herramienta para orientar la vida en sociedad. Ha funcionado en donde se la entiende y ejerce porque logra una síntesis del trabajo conjunto, produciendo paz y prosperidad. Con errores, ajustes y afinamientos que los grupos sociales van haciendo para lograr una existencia cada vez mejor. En eso debe consistir el “cambio”, no en arrasar con todo, para empezar de cero.
Parodiando a T.H. Huxley: “La gran tragedia de la Ciencia. El sacrificio de una bella hipotesis por un feo hecho”, podria decirse: “La gran tragedia del Socialismo. El sacrificio de unas bellas ideas por la fea realidad del comportamiento humano”
La Ciencia no es un culto porque no es un sistema de verdades creadas por la imaginación. Consiste en un método para estudiar la realidad, describirla y entenderla, usando la experimentación y verificación de la estructura y funcionamiento de nuestro cuerpo y todo lo que nos rodea. Una verdad científica se establece cuando su comprobación es repetible por muchos.
El hindu que cae de un décimo piso se mata por la misma ley de la gravedad que hace lo propio con un evangelico quien se suicida de un puente en San Francisco, así ninguno de los dos la conozca o crea en ella. El agua de las abluciones de los budistas tiene los mismos dos átomos de hidrógeno que la de las pilas bautismales, así su estructura molecular sea desconocida por quienes la usan para bendecir. Una vez establecida y comprobada una verdad científica, seguirá siéndolo independiente de cuantas mentes la aceptan. Los cultos, por el contrario, están solo en la mente de quienes creen en ellos. Si desaparecen todos los Zoroastras, se acaba el Zoroastrismo.
Aunque la Ciencia ha resuelto casi todo lo que antes requería de explicaciones mágico - religiosas, aún hay campos en los que se plantean teorías, se hacen ensayos, se refutan errores y se sigue creando conocimiento. Es lo que se conoce como las fronteras de la Ciencia, donde obviamente ocurren cambios. La esencia del método científico es comenzar con “no se” y buscar la respuesta. Algunos, muy desinformados confunden el conocimiento en desarrollo con el establecido y llegan a la peregrina afirmación de que “todo es relativo”. (y no es hablando con Einstein)
Del mismo modo, el liberalismo no es una ideología. No es un conjunto de verdades que explican todo, sino un método para estudiar y entender el comportamiento humano en sociedad y la manera como se genera bienestar. Y la democracia no es un “sistema” que todo lo resuelve sino un herramienta para orientar la vida en sociedad. Ha funcionado en donde se la entiende y ejerce porque logra una síntesis del trabajo conjunto, produciendo paz y prosperidad. Con errores, ajustes y afinamientos que los grupos sociales van haciendo para lograr una existencia cada vez mejor. En eso debe consistir el “cambio”, no en arrasar con todo, para empezar de cero.
Parodiando a T.H. Huxley: “La gran tragedia de la Ciencia. El sacrificio de una bella hipotesis por un feo hecho”, podria decirse: “La gran tragedia del Socialismo. El sacrificio de unas bellas ideas por la fea realidad del comportamiento humano”
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viernes, 23 de junio de 2023
Delito Politico
No son muchas las culturas que han logrado el nivel de sofisticación del lenguaje de Colombia, para justificar la violencia.
Si una persona toma un arma y agrede a otro , causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters”luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vino cómodamente, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” borrando la carne quemada y los huesos destrozados, y lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que vistieron de verde para asustar a nadie. El dictum lo lanzan los mismos criminales y asesinos y luego la sociedad entera repite con obediencia de borrego amaestrado.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra particular cultura, hemos resuelto que es el más efectivo de los atenuantes y somos, de lejos los más eficaces del mundo en aplicarlo, lo que nos dio por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque un poco a la paz, tiene que ser consciente de sus palabras. Puede consultarse una breve lista en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
Si una persona toma un arma y agrede a otro , causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters”luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vino cómodamente, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” borrando la carne quemada y los huesos destrozados, y lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que vistieron de verde para asustar a nadie. El dictum lo lanzan los mismos criminales y asesinos y luego la sociedad entera repite con obediencia de borrego amaestrado.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra particular cultura, hemos resuelto que es el más efectivo de los atenuantes y somos, de lejos los más eficaces del mundo en aplicarlo, lo que nos dio por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque un poco a la paz, tiene que ser consciente de sus palabras. Puede consultarse una breve lista en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
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Gobernar con cinismo
“Nuestro deber es proteger las marchas, mientras la protesta sea pacífica” es el último acto de cinismo de Petro. Todas las marchas que se han organizado para protestar contra la guerrilla, la violencia, el narcotráfico y este gobierno han sido pacíficas y por tanto no necesitan mayor protección. Sacan al ESMAD y se aburren. En cambio todas las marchas que se organizaron para protestar contra los gobiernos anteriores fueron violentas. Todas tenían personajes contratados con armas y bombas, orientados a producir terror y desazón con la destrucción. La estrategia era forzar la intervención de la fuerza pública, y filmar solo la respuesta. Se construyó así una historia de represión violenta del estado, que fue valiosa para sumar votos. Quien promovió la violencia y destrucción camuflándose en la protesta, nos dice ahora que gracias al trato del estado, las marchas son pacíficas. ¿Dónde está Bolívar con su mercado de cascos, mascaras y garrotes? Dónde están los senadores con sus fotos de líderes asesinados?
El hundimiento de las reformas combinado con los escándalos, abre una luz de esperanza. ¿Será posible que paren los desaciertos? La sola posibilidad mejora parcialmente la confianza en el país,con recuperación de algunos indicadores económicos, lo que sale a reclamar como triunfo de su gestión.
Para todos, la supervivencia de los 4 niños en la selva fue un milagro, porque superaron mil peligros. En realidad fue el entrenamiento, dedicación y cuidado de la hermana mayor. Pero como Petro quiere parecer parte de los indígenas resulta que “los cuidó la Madre Selva”. Al fin qué, la selva está llena de peligros y es difícil de creer que los niños hayan podido superar semejante reto o es la Madre que los cuida con esmero.
Vende por todo el mundo el discurso de paz total. Pero cuando le llueven críticas por la ineptitud, las improvisadas reformas, la escasa sobriedad de la cúpula, amenaza con que el pueblo saldrá a la calle a defenderlo. ¿Será pacífica esa defensa? Si la democracia actúa por los mecanismos regulares, lo sancionan o suspenden de acuerdo con lo establecido en la ley, la consecuencia, según él, tiene que ser una guerra civil, que como no ocurre espontáneamente, será cuidadosamente planeada y financiada. Ya tiene la experiencia del “estallido social”.
El hundimiento de las reformas combinado con los escándalos, abre una luz de esperanza. ¿Será posible que paren los desaciertos? La sola posibilidad mejora parcialmente la confianza en el país,con recuperación de algunos indicadores económicos, lo que sale a reclamar como triunfo de su gestión.
Para todos, la supervivencia de los 4 niños en la selva fue un milagro, porque superaron mil peligros. En realidad fue el entrenamiento, dedicación y cuidado de la hermana mayor. Pero como Petro quiere parecer parte de los indígenas resulta que “los cuidó la Madre Selva”. Al fin qué, la selva está llena de peligros y es difícil de creer que los niños hayan podido superar semejante reto o es la Madre que los cuida con esmero.
Vende por todo el mundo el discurso de paz total. Pero cuando le llueven críticas por la ineptitud, las improvisadas reformas, la escasa sobriedad de la cúpula, amenaza con que el pueblo saldrá a la calle a defenderlo. ¿Será pacífica esa defensa? Si la democracia actúa por los mecanismos regulares, lo sancionan o suspenden de acuerdo con lo establecido en la ley, la consecuencia, según él, tiene que ser una guerra civil, que como no ocurre espontáneamente, será cuidadosamente planeada y financiada. Ya tiene la experiencia del “estallido social”.
Gobernar con cinismo tiene un alto riesgo, porque es ignorar valores éticos que obligan a trabajar por el bienestar de la Nación. Se deteriora aún más la credibilidad en un gobierno que se viene desacreditando desde adentro sin que la oposición tenga que hacer mayor cosa. Se empeora la ya crónica desconfianza en políticos y mandatarios. Se fomenta la corrupción, se emborrona la transparencia y la rendición de cuentas. En suma se le hace un enorme daño a la sociedad. Está muy demostrado que gobernar con ética y verdadero apego a los principios democráticos con respeto por la constitución, es lo que lleva a la prosperidad de los países. Con el cinismo se pretende engañar, asumiendo que la gente es tonta, y al leer los pronunciamientos se los come con todo y envuelto. Se genera mucho más respeto enfrentando a la oposición con explicaciones válidas y asumiendo la responsabilidad de los errores.
lunes, 19 de junio de 2023
Los Miserables
Novedosa teoría promovida con ira e intenso dolor. Si los medios publican lo que el círculo cercano al Presidente dice, clasifican de miserables.
Es curiosa la teoría, porque no es que estén especulando, no es que estén diseminando opiniones de oposición. Han publicado lo que los mismos personajes han dicho y se puede decir que las interpretaciones han sido benignas.
Comencemos con los 600 millones del chino que resultó malcriado. El escándalo que se armó fue porque el hijo le robó al papa esa platica. Poco se ahondó en el hecho de que el origen del dinero era de narcotraficantes y criminales. Cualquiera se puede imaginar cifras más importantes si para enviar 600 se usó un correo tan irresponsable.
Ya el boquisucio y boquisuelto de Benedetti confesó que sólo él, fue intermediario en 25.000 millones, lo que resulta creíble al ver cómo se están cumpliendo pactos y compromisos con el hampa. Los criminales salen de las cárceles y se les asignan sueldos y funciones. Las bandas son contempladas con la garantía del “cese bilateral de fuego”, término prestado de las guerras regulares, que para nada aplica aquí y que solo sirve para encubrir la licencia para extorsionar, secuestrar, robar y asesinar.
Si a las cuentas del embajador hablantin traicionado y traicionero, se le suma lo que llegaba en turbantes y otros medios, proveniente de los gobiernos de izquierda, tan preocupados por la injerencia en los asuntos internos de otros países, podemos concluir que la muy cacareada expresión de la voluntad popular se traduce en plata clandestina y sucia. ¡Oh miserable especulación!
Y sigue el episodio del maletín. Confiesan 7.000 dólares que llegan en un maletín y dejan en un aparador, lo que sugiere una práctica rutinaria, que ni siquiera exige entregas personales. Ahora está resultando que el contenido eran más bien 700.000 con lo que se va entendiendo la necesidad de la valija y la compleja operación que arman para recuperarla. Polígrafos, interceptaciones, secuestros de personajes humildes, torturas, todo en las mismísimas instalaciones de la Presidencia y por los directos auxiliares de Palacio. Y luego suicidan con confirmación exprés, al coordinador de seguridad del Presidente, después de haber anunciado su disposición a cantar. Olimpica lavada de manos de quien confirma el suicidio, como si no tuviese la misma o peor gravedad que un asesinato. En últimas, es lo crítico de la situación lo que llevó a que alguien apretara el gatillo. Aclarar si fue una orden para encubrir o la desesperación, de poco le sirve a los huérfanos.
Maletines de billetes, procacidades y torturas, abusos de poder, muerte de colaboradores cercanos. ¿Será la “miserable” imaginación de los periodistas que escriben el guión de la próxima versión de “El Padrino”, y se ahorran con la Mencha el “casting”de la actriz principal?
Han sido muchos años de escándalos presidenciales basados en testimonios de reconocidos criminales que convencieron y alienaron a millones. Ahora que las declaraciones salen de colaboradores y amigos resulta miserable que las conozcamos. Pero podemos quedar tranquilos con la afirmación de que él, personalmente, con sus propios ojos, nunca ha visto el elefante.
Es curiosa la teoría, porque no es que estén especulando, no es que estén diseminando opiniones de oposición. Han publicado lo que los mismos personajes han dicho y se puede decir que las interpretaciones han sido benignas.
Comencemos con los 600 millones del chino que resultó malcriado. El escándalo que se armó fue porque el hijo le robó al papa esa platica. Poco se ahondó en el hecho de que el origen del dinero era de narcotraficantes y criminales. Cualquiera se puede imaginar cifras más importantes si para enviar 600 se usó un correo tan irresponsable.
Ya el boquisucio y boquisuelto de Benedetti confesó que sólo él, fue intermediario en 25.000 millones, lo que resulta creíble al ver cómo se están cumpliendo pactos y compromisos con el hampa. Los criminales salen de las cárceles y se les asignan sueldos y funciones. Las bandas son contempladas con la garantía del “cese bilateral de fuego”, término prestado de las guerras regulares, que para nada aplica aquí y que solo sirve para encubrir la licencia para extorsionar, secuestrar, robar y asesinar.
Si a las cuentas del embajador hablantin traicionado y traicionero, se le suma lo que llegaba en turbantes y otros medios, proveniente de los gobiernos de izquierda, tan preocupados por la injerencia en los asuntos internos de otros países, podemos concluir que la muy cacareada expresión de la voluntad popular se traduce en plata clandestina y sucia. ¡Oh miserable especulación!
Y sigue el episodio del maletín. Confiesan 7.000 dólares que llegan en un maletín y dejan en un aparador, lo que sugiere una práctica rutinaria, que ni siquiera exige entregas personales. Ahora está resultando que el contenido eran más bien 700.000 con lo que se va entendiendo la necesidad de la valija y la compleja operación que arman para recuperarla. Polígrafos, interceptaciones, secuestros de personajes humildes, torturas, todo en las mismísimas instalaciones de la Presidencia y por los directos auxiliares de Palacio. Y luego suicidan con confirmación exprés, al coordinador de seguridad del Presidente, después de haber anunciado su disposición a cantar. Olimpica lavada de manos de quien confirma el suicidio, como si no tuviese la misma o peor gravedad que un asesinato. En últimas, es lo crítico de la situación lo que llevó a que alguien apretara el gatillo. Aclarar si fue una orden para encubrir o la desesperación, de poco le sirve a los huérfanos.
Maletines de billetes, procacidades y torturas, abusos de poder, muerte de colaboradores cercanos. ¿Será la “miserable” imaginación de los periodistas que escriben el guión de la próxima versión de “El Padrino”, y se ahorran con la Mencha el “casting”de la actriz principal?
Han sido muchos años de escándalos presidenciales basados en testimonios de reconocidos criminales que convencieron y alienaron a millones. Ahora que las declaraciones salen de colaboradores y amigos resulta miserable que las conozcamos. Pero podemos quedar tranquilos con la afirmación de que él, personalmente, con sus propios ojos, nunca ha visto el elefante.
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viernes, 16 de junio de 2023
Lucha de clases
Todo un capítulo, esencial en la ideología Marxista es la lucha de clases. Una elaboración que aun en el siglo 19 fue equivocada, se sigue reciclando para interpretar la sociedad encajonando la realidad en unos preceptos falsos. Una falacia repetida incansablemente por décadas y grabada en la mente de los creyentes como dogma. ¿Está realmente conformada la sociedad por clases inamovibles? Y si fuese así, el destino es que estén en lucha violenta permanente hasta que una clase aniquile a la otra? Es indiscutible que toda sociedad, incluyendo las que han logrado estadíos avanzados de comunismo, tienen su población distribuida en un amplio espectro de ingresos económicos, privilegios y nivel cultural, que difícilmente constituyen “clases”. Se pueden dar grados de educación y cultura muy variables en todos los segmentos. Millonarios ignorantes e incultos rodeados de brillos con una vida amargada y campesinos pobres y sabios con una existencia sobria y equilibrada. La movilidad ocurre en todos los sentidos. Desde el pobre, visionario, trabajador, disciplinado y recursivo que se sube en pocos años a la cima económica hasta el super rico vago y botaratas que acaba con una fortuna y termina en la calle. Y una enorme “clase” media en constante mutación, que difícilmente se puede encasillar.
Esa visión de opresores y oprimidos es esencial para justificar las medidas autoritarias que van configurando gradualmente la dictadura del proletariado. Los autodenominados intelectuales no son capaces de entender la sociedad como una compleja red de capacidades e intereses que pueden interactuar en paz, respetando un marco legal, por lo que terminan con el simplismo de dos facciones incompatibles, en guerra permanente. Sencillo y fácil de vender. Obviamente no hay espacio para el diálogo y la cooperación porque lo que prima es el odio a “los otros”. Las mentes no infectadas por tan dañina falacia, viven la vida real y perciben una sociedad muy distinta en la que, a pesar de las muchas diferencias, se forjan relaciones de ayuda y cooperación mutua con fuertes lazos de amistad y solidaridad.
Hay quienes sostienen que mencionar el peligro totalitario no tiene sentido en este país tan estructurado y para nada aplica al gobierno del cambio que solo nos quiere llevar hacia una socialdemocracia moderna.
Los deseos no les permiten leer los afiches minuciosamente preparados por funcionarios en la escuálida marcha del gobierno: “el poder destructor, perverso y satánico de los medios…que le hace creer a la clase trabajadora que es mejor ser esclavo…eso solo lo hace satanás”
¿No ven como se sigue el guión de la confrontación? Para acallar la crítica, hay que satanizar los medios. Lo novedoso es que es literal. No se libra una guerra contra los opresores, sino contra el mismísimo lucifer y su infernal fábrica de pobres.
No podrán entender que nadie fabrica pobres y que los países son ricos porque han logrado que un gran número de sus ciudadanos entiendan que lo que hay que hacer es proponerse a crear riqueza.
Que desperdicio lograr que la juventud salga a la calle portando carteles que parecen salidos del purgatorio de la ignorancia.
Esa visión de opresores y oprimidos es esencial para justificar las medidas autoritarias que van configurando gradualmente la dictadura del proletariado. Los autodenominados intelectuales no son capaces de entender la sociedad como una compleja red de capacidades e intereses que pueden interactuar en paz, respetando un marco legal, por lo que terminan con el simplismo de dos facciones incompatibles, en guerra permanente. Sencillo y fácil de vender. Obviamente no hay espacio para el diálogo y la cooperación porque lo que prima es el odio a “los otros”. Las mentes no infectadas por tan dañina falacia, viven la vida real y perciben una sociedad muy distinta en la que, a pesar de las muchas diferencias, se forjan relaciones de ayuda y cooperación mutua con fuertes lazos de amistad y solidaridad.
Hay quienes sostienen que mencionar el peligro totalitario no tiene sentido en este país tan estructurado y para nada aplica al gobierno del cambio que solo nos quiere llevar hacia una socialdemocracia moderna.
Los deseos no les permiten leer los afiches minuciosamente preparados por funcionarios en la escuálida marcha del gobierno: “el poder destructor, perverso y satánico de los medios…que le hace creer a la clase trabajadora que es mejor ser esclavo…eso solo lo hace satanás”
¿No ven como se sigue el guión de la confrontación? Para acallar la crítica, hay que satanizar los medios. Lo novedoso es que es literal. No se libra una guerra contra los opresores, sino contra el mismísimo lucifer y su infernal fábrica de pobres.
No podrán entender que nadie fabrica pobres y que los países son ricos porque han logrado que un gran número de sus ciudadanos entiendan que lo que hay que hacer es proponerse a crear riqueza.
Que desperdicio lograr que la juventud salga a la calle portando carteles que parecen salidos del purgatorio de la ignorancia.
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viernes, 9 de junio de 2023
Polarización
Son muchos los preocupados por la polarización. No ven un país viable mientras haya tantos que se ubican en polos tan opuestos. Hay que saber que el pensamiento extremo es una narración, una construcción ideológica y son pocos los que se identifican con todos sus preceptos. En la izquierda está el que cree en la lucha de clases, la dictadura del proletariado, la abolición de la propiedad, el estado benefactor, la liberación violenta de los oprimidos y en la derecha están los que creen en impuestos mínimos, libertinaje económico, tradición aristocrática, estado religioso y restricción violenta de ciertas libertades sociales. Pero la verdad, es que la mayoría de los mortales podemos tener ideas de ambos lados en las que creemos con intensidades muy variables. Por qué entonces la mayoría de las sociedades del mundo aparecen divididas casi exactamente por la mitad en dos polos que parecen irreconciliables?
Redes sociales e Inteligencia artificial (IA) parecen ser la respuesta. Ya no son los medios, con sus filtros, quienes nos dan acceso a la información. Cualquiera con talento para hablar es generador de contenido, y no tiene que respetar líneas éticas ni de veracidad. Y la IA se diseña, no para informar cada vez mejor y más objetivamente, sino para darle a cada cual lo que le gusta. Además, con IA es cada vez más fácil escribir ficciones, crear fotos y videos falsos, eliminando la autoría humana. Al funcionar nutriendo con lo mismo a quien ha escogido bando, se va generando una identidad rabiosa y programada con el grupo al que se cree pertenecer. Se aplica un método de segregación, que se refuerza en el sistema electoral de las democracias, que exige una decisión binaria. Ese artificio se refina con la propaganda de las campañas que buscan ubicar a los “otros” en el extremo opuesto, eliminando toda opción de diálogo o interacción.
Tener opiniones distintas sobre la economia, la propiedad privada, las empresas, las causas de la pobreza, las pensiones, la educacion, el aborto, la homosexualidad y mil temas más, no solo es normal, sino saludable. Por más que sea difícil, se deben usar todos los inventos de la democracia para buscar la confrontación sin ambages de ideas resolviendo las diferencias con una discusión respetuosa y civilizada, basada en hechos y datos y poniendo en evidencia las mentiras.
Debe condenarse el insulto, precursor de la agresión. Quien usa “rata” , “gusano”, “facho”, “paraco”, “comuñanga” sienta las bases del odio, deshumanizando al oponente. No se puede tolerar la incitación a la violencia, así esté velada en llamados “a salir a la calle”.
La mezcla de una IA cada vez más poderosa e independiente combinada con el manejo imprudente del lenguaje por líderes políticos, representa un grave riesgo a la convivencia civilizada.
Una sociedad que le da credibilidad al testimonio de un reconocido criminal, que se desconcierta con las declaraciones de un adicto de alta monta y que es capaz de asimilar las expresiones sociopáticas del Presidente y Cia., va sentando las bases de la debacle. No se puede desfallecer contrarrestando con argumentación seria y coherente las fantasías ideológicas desconectadas de la realidad.
Redes sociales e Inteligencia artificial (IA) parecen ser la respuesta. Ya no son los medios, con sus filtros, quienes nos dan acceso a la información. Cualquiera con talento para hablar es generador de contenido, y no tiene que respetar líneas éticas ni de veracidad. Y la IA se diseña, no para informar cada vez mejor y más objetivamente, sino para darle a cada cual lo que le gusta. Además, con IA es cada vez más fácil escribir ficciones, crear fotos y videos falsos, eliminando la autoría humana. Al funcionar nutriendo con lo mismo a quien ha escogido bando, se va generando una identidad rabiosa y programada con el grupo al que se cree pertenecer. Se aplica un método de segregación, que se refuerza en el sistema electoral de las democracias, que exige una decisión binaria. Ese artificio se refina con la propaganda de las campañas que buscan ubicar a los “otros” en el extremo opuesto, eliminando toda opción de diálogo o interacción.
Tener opiniones distintas sobre la economia, la propiedad privada, las empresas, las causas de la pobreza, las pensiones, la educacion, el aborto, la homosexualidad y mil temas más, no solo es normal, sino saludable. Por más que sea difícil, se deben usar todos los inventos de la democracia para buscar la confrontación sin ambages de ideas resolviendo las diferencias con una discusión respetuosa y civilizada, basada en hechos y datos y poniendo en evidencia las mentiras.
Debe condenarse el insulto, precursor de la agresión. Quien usa “rata” , “gusano”, “facho”, “paraco”, “comuñanga” sienta las bases del odio, deshumanizando al oponente. No se puede tolerar la incitación a la violencia, así esté velada en llamados “a salir a la calle”.
La mezcla de una IA cada vez más poderosa e independiente combinada con el manejo imprudente del lenguaje por líderes políticos, representa un grave riesgo a la convivencia civilizada.
Una sociedad que le da credibilidad al testimonio de un reconocido criminal, que se desconcierta con las declaraciones de un adicto de alta monta y que es capaz de asimilar las expresiones sociopáticas del Presidente y Cia., va sentando las bases de la debacle. No se puede desfallecer contrarrestando con argumentación seria y coherente las fantasías ideológicas desconectadas de la realidad.
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Location:
672FRFJ2+V3
sábado, 3 de junio de 2023
Venezuela
Visitar Venezuela es muy recomendable para todos los Colombianos que quieran hacer futurología, si vencen los temores justificados en muchas historias de abuso de autoridad y dominio del hampa.
El contraste es abrumador. De ida el deterioro se va viendo en forma gradual pero al volver se siente el golpe de frontera. Tuve oportunidad de conocer la Unión Soviética, la China de Mao, la Bulgaria posrevolución y la Cuba de Castro en muchas visitas. La sensación es la misma. Una gente magnífica, con capacidades extraordinarias, apabullada por un régimen al que nadie le ve fin. Elefantes blancos y vías abandonadas, comercio despintado, pobre y saqueado. Historias de muchas fuentes con las que se logra corroborar la verdad de un sistema perverso que terminó expulsando a una tercera parte de la población que prefirió enfrentar el pavimento, el hambre y la xenofobia a quedarse en un país que acabó con la libertad. Vergüenza con los patéticos de Brasilia que se abrazaron o callaron.
En mi juventud tuve conocimiento muy directo de los niveles de corrupción de Perez Jimenez. Las escandalosas cifras de decenas de millones de dólares (7 ceros) terminaron en revuelta. Pero ahora, el socialismo del siglo XXI, si ha sabido para qué son los ceros porque las cifras de robo de la alta elite rondan los miles de millones de dólares (11 ceros), al tiempo que le han sabido quitar 25 ceros a una moneda en la que ya no cree ni el régimen. Esa ha sido la justicia social: lo que le han robado a todos con la inflación se lo reparte la casta dominante. Las historias de lujos y excesos son obscenas y hacen ver la corrupción de Perez Jimenez, los Copei y los Adecos como un sencillo juego de moneditas y la maleta con siete mil dolaritos o los 600 millones de Nicolasito como el pre-kinder de los avivatos. De malas.
Es tal el dominio que hay sobre todas las actividades económicas y el grado de represión y control que cuesta trabajo entender como han hecho para persistir sosteniendo su aporte a la sociedad, demostrando un compromiso con su terruño y una resiliencia admirables. Y eso que, desde la dolarización,que consistió en la aceptación de la realidad por los burros de la economía, el comercio medio respira.
El nivel profesional y académico es impresionante y no tienen nada que envidiarnos. Hacen mil esfuerzos y maniobras para poder prestar un servicio de excelencia, mientras el empobrecido sistema público cada vez es más demorado e insuficiente. Las historias de agravamiento por demoras en la atención, mientras los enfermos hacen el periplo por los “barrio adentro”, nos dan una buena idea de lo que va a pasar con los tales “CAPS”.
Los queridos “Chamos” no salen de su asombro: “¿Qué carajos les pasa a los Colombianos? Cojan un discurso, políticas y programas de Petro y comparenlo con los de Chavez y Maduro. Son exactamente lo mismo. ¿Qué les hace creer que allá el resultado va a ser distinto?” Sonríen con las explicaciones de un “país distinto”. “Solo tienen que dar unos pasitos y cruzar la frontera”. Gracias a Petro ahora es fácil. Cualquiera puede ir y ver para donde vamos, si es que no han visto la miseria y el sufrimiento en las caras de los miles de emigrados.
El contraste es abrumador. De ida el deterioro se va viendo en forma gradual pero al volver se siente el golpe de frontera. Tuve oportunidad de conocer la Unión Soviética, la China de Mao, la Bulgaria posrevolución y la Cuba de Castro en muchas visitas. La sensación es la misma. Una gente magnífica, con capacidades extraordinarias, apabullada por un régimen al que nadie le ve fin. Elefantes blancos y vías abandonadas, comercio despintado, pobre y saqueado. Historias de muchas fuentes con las que se logra corroborar la verdad de un sistema perverso que terminó expulsando a una tercera parte de la población que prefirió enfrentar el pavimento, el hambre y la xenofobia a quedarse en un país que acabó con la libertad. Vergüenza con los patéticos de Brasilia que se abrazaron o callaron.
En mi juventud tuve conocimiento muy directo de los niveles de corrupción de Perez Jimenez. Las escandalosas cifras de decenas de millones de dólares (7 ceros) terminaron en revuelta. Pero ahora, el socialismo del siglo XXI, si ha sabido para qué son los ceros porque las cifras de robo de la alta elite rondan los miles de millones de dólares (11 ceros), al tiempo que le han sabido quitar 25 ceros a una moneda en la que ya no cree ni el régimen. Esa ha sido la justicia social: lo que le han robado a todos con la inflación se lo reparte la casta dominante. Las historias de lujos y excesos son obscenas y hacen ver la corrupción de Perez Jimenez, los Copei y los Adecos como un sencillo juego de moneditas y la maleta con siete mil dolaritos o los 600 millones de Nicolasito como el pre-kinder de los avivatos. De malas.
Es tal el dominio que hay sobre todas las actividades económicas y el grado de represión y control que cuesta trabajo entender como han hecho para persistir sosteniendo su aporte a la sociedad, demostrando un compromiso con su terruño y una resiliencia admirables. Y eso que, desde la dolarización,que consistió en la aceptación de la realidad por los burros de la economía, el comercio medio respira.
El nivel profesional y académico es impresionante y no tienen nada que envidiarnos. Hacen mil esfuerzos y maniobras para poder prestar un servicio de excelencia, mientras el empobrecido sistema público cada vez es más demorado e insuficiente. Las historias de agravamiento por demoras en la atención, mientras los enfermos hacen el periplo por los “barrio adentro”, nos dan una buena idea de lo que va a pasar con los tales “CAPS”.
Los queridos “Chamos” no salen de su asombro: “¿Qué carajos les pasa a los Colombianos? Cojan un discurso, políticas y programas de Petro y comparenlo con los de Chavez y Maduro. Son exactamente lo mismo. ¿Qué les hace creer que allá el resultado va a ser distinto?” Sonríen con las explicaciones de un “país distinto”. “Solo tienen que dar unos pasitos y cruzar la frontera”. Gracias a Petro ahora es fácil. Cualquiera puede ir y ver para donde vamos, si es que no han visto la miseria y el sufrimiento en las caras de los miles de emigrados.
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jueves, 1 de junio de 2023
Africa
Aunque parezca una obviedad geográfica de primaria, lo primero que hay que aclarar es que África no es un país. Quienes se refieren a Africa como nación de negros parecen ignorar todos los paises del norte y el sur donde los hay bien blanquitos aunque sean minoría y ya no manden. Hay que celebrar la excursión de la Vice a unos pocos países de ese continente donde toda la humanidad tiene sus ancestros. Quien sabe que se imaginaran quienes hablan con arrogancia inapropiada de la “sangre negra”. El racismo consiste en involucrar la raza cuando no es pertinente. Sería más adecuado reconocer las virtudes de la mezcla racial o mestizaje que caracteriza tanto a iberoamericanos como a muchísimos africanos. Por eso es tan difícil creer que Colombia es racista, excepto en la mente de quien estigmatiza hablando de “blanquitos riquitos”, implicando que el bienestar económico está reservado para los blancos. La Vice contesta que no tiene cifras sobre su viaje. Podría conocerlas y demostrar que es una plata bien gastada que va a generar beneficios para el país.
Sin duda la historia de esclavismo fue infame y cruel pero quienes se han logrado liberar de la amargura y se sacudieron el peso cultural de tantas generaciones de abuso, han ocupado posiciones importantes en la sociedad sin tener que estar recordando el drama de los ancestros. Podrá haber casos de racismo aislados pero el millón de votos sugiere que no deben ser muchos.
Pero el acierto del viaje de Francia estaría en descubrir que hay en África muchos países que están prosperando a gran velocidad. Y ha sido porque después de mucho sufrimiento, han logrado abandonar la violencia, entendieron que el socialismo era un desastre y han impulsado el capitalismo, la libre empresa, han tumbado barreras al comercio y a la inversión y han estimulado los empresarios locales. Imposible que Francia no haya captado las razones del progreso y si no estuviese obnubilada por el resentimiento y el racismo podría estar contando con sinceridad lo que vio. Podría contar que Sudáfrica es el más próspero en buena parte gracias a su economía extraccionista con exportación de oro, platino y otros minerales, o que su centro financiero y bolsa de valores son los más importantes de la región o que ha logrado una infraestructura de transporte y comunicaciones sólida. Podría contarnos que Kenia también está alta en la lista de desarrollo gracias al estímulo que da a la empresa privada y las garantías a la inversión extranjera y un turismo muy desarrollado por la confianza y seguridad que le transmite a sus visitantes. Y podría compartir la abrumadora pobreza y hambruna de Etiopía que dejó el régimen socialista combinado con la guerrilla de Eritrea y como los proyectos de explotación de gas le están dando un respiro a la economía. Veremos si realmente logra abrir canales comerciales, porque las oportunidades para las empresas Colombianas pueden ser extraordinarias. Pero si se dedica a repetir sus monsergas de los “nadies” y a lamentar el “racismo” de quienes critican su escasa moderación en el uso de los recursos públicos, es posible que el enorme potencial de una apertura con África se quede en banquetes y discursos.
Sin duda la historia de esclavismo fue infame y cruel pero quienes se han logrado liberar de la amargura y se sacudieron el peso cultural de tantas generaciones de abuso, han ocupado posiciones importantes en la sociedad sin tener que estar recordando el drama de los ancestros. Podrá haber casos de racismo aislados pero el millón de votos sugiere que no deben ser muchos.
Pero el acierto del viaje de Francia estaría en descubrir que hay en África muchos países que están prosperando a gran velocidad. Y ha sido porque después de mucho sufrimiento, han logrado abandonar la violencia, entendieron que el socialismo era un desastre y han impulsado el capitalismo, la libre empresa, han tumbado barreras al comercio y a la inversión y han estimulado los empresarios locales. Imposible que Francia no haya captado las razones del progreso y si no estuviese obnubilada por el resentimiento y el racismo podría estar contando con sinceridad lo que vio. Podría contar que Sudáfrica es el más próspero en buena parte gracias a su economía extraccionista con exportación de oro, platino y otros minerales, o que su centro financiero y bolsa de valores son los más importantes de la región o que ha logrado una infraestructura de transporte y comunicaciones sólida. Podría contarnos que Kenia también está alta en la lista de desarrollo gracias al estímulo que da a la empresa privada y las garantías a la inversión extranjera y un turismo muy desarrollado por la confianza y seguridad que le transmite a sus visitantes. Y podría compartir la abrumadora pobreza y hambruna de Etiopía que dejó el régimen socialista combinado con la guerrilla de Eritrea y como los proyectos de explotación de gas le están dando un respiro a la economía. Veremos si realmente logra abrir canales comerciales, porque las oportunidades para las empresas Colombianas pueden ser extraordinarias. Pero si se dedica a repetir sus monsergas de los “nadies” y a lamentar el “racismo” de quienes critican su escasa moderación en el uso de los recursos públicos, es posible que el enorme potencial de una apertura con África se quede en banquetes y discursos.
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