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viernes, 21 de noviembre de 2025

El espejo de Chile

¿Podemos mirarnos en el espejo de Chile? Intentemos: ambos países vivieron regímenes duros que, con todos sus claroscuros, dejaron paises relativamente ordenados. Chile estuvo a punto de entrar al “primer mundo”; Colombia también avanzaba en esa dirección. En ambos funcionó la alternancia democrática entre izquierdas moderadas y centros prudentes que no se metían demasiado con la economía. Y en ambos terminó llegando una izquierda más radical, ansiosa de “refundar” la nación, pero incapaz de imponer sus reformas regresivas.
El escenario electoral chileno ofrece una lección de matemáticas políticas: se presentaron ocho candidatos —tres de izquierda, dos de centro y tres de derecha— pero la derecha obtuvo el 52% frente al 28% de la izquierda. Y, por primera vez, alcanzó mayoría en el Senado. No lo lograron porque “se unieron”, sino porque los números les daban.
Podemos imaginar algo semejante aquí: una izquierda que ronda el 30%, y un abanico de candidatos en el otro 70%, posiblemente dividido entre un 40% para la derecha y un 30% para el centro. En segunda vuelta ambos finalistas crecen un poco, y la izquierda pierde.
Por eso, en vez de llorar por la “falta de unión”, deberíamos enfocarnos en los factores que realmente deciden la elección. El primero: que la Registraduría y el sistema de conteo se mantengan limpios, visibles, vigilados. No se necesita unidad para eso: se necesita atención.
El segundo: que los órganos de control contrarresten las dos fuentes estructurales del voto oficialista: el millón de votos comprados por Benedetti en la costa y el medio millón de municipios donde se vota con un fusil en la cabeza.
Y el tercero: entender el poder corrosivo de las redes diseñadas para manipular. Con la estrategia adecuada, se dinamita la campaña que más crece y se construye en tiempo récord el mito de un mediocre —un Rodolfo— fabricado para perder en segunda vuelta. Si las campañas con opción real siguen en la luna, creyendo que se trata de llenar plazas y permitir que la información “fluya libremente”, repetirán la historia: unos buenos muchachos narrando su épica mientras los maquiavelos digitales moldean la opinión pública. No nos hundirá la falta de unión. Nos hundirá la falta de sagacidad para no ser arrasados —otra vez— por una avalancha de noticias falsas perfectamente orquestadas.

lunes, 19 de junio de 2023

Los Miserables

Novedosa teoría promovida con ira e intenso dolor. Si los medios publican lo que el círculo cercano al Presidente dice, clasifican de miserables.
Es curiosa la teoría, porque no es que estén especulando, no es que estén diseminando opiniones de oposición. Han publicado lo que los mismos personajes han dicho y se puede decir que las interpretaciones han sido benignas.

Comencemos con los 600 millones del chino que resultó malcriado. El escándalo que se armó fue porque el hijo le robó al papa esa platica. Poco se ahondó en el hecho de que el origen del dinero era de narcotraficantes y criminales. Cualquiera se puede imaginar cifras más importantes si para enviar 600 se usó un correo tan irresponsable.
Ya el boquisucio y boquisuelto de Benedetti confesó que sólo él, fue intermediario en 25.000 millones, lo que resulta creíble al ver cómo se están cumpliendo pactos y compromisos con el hampa. Los criminales salen de las cárceles y se les asignan sueldos y funciones. Las bandas son contempladas con la garantía del “cese bilateral de fuego”, término prestado de las guerras regulares, que para nada aplica aquí y que solo sirve para encubrir la licencia para extorsionar, secuestrar, robar y asesinar.
Si a las cuentas del embajador hablantin traicionado y traicionero, se le suma lo que llegaba en turbantes y otros medios, proveniente de los gobiernos de izquierda, tan preocupados por la injerencia en los asuntos internos de otros países, podemos concluir que la muy cacareada expresión de la voluntad popular se traduce en plata clandestina y sucia. ¡Oh miserable especulación!

Y sigue el episodio del maletín. Confiesan 7.000 dólares que llegan en un maletín y dejan en un aparador, lo que sugiere una práctica rutinaria, que ni siquiera exige entregas personales. Ahora está resultando que el contenido eran más bien 700.000 con lo que se va entendiendo la necesidad de la valija y la compleja operación que arman para recuperarla. Polígrafos, interceptaciones, secuestros de personajes humildes, torturas, todo en las mismísimas instalaciones de la Presidencia y por los directos auxiliares de Palacio. Y luego suicidan con confirmación exprés, al coordinador de seguridad del Presidente, después de haber anunciado su disposición a cantar. Olimpica lavada de manos de quien confirma el suicidio, como si no tuviese la misma o peor gravedad que un asesinato. En últimas, es lo crítico de la situación lo que llevó a que alguien apretara el gatillo. Aclarar si fue una orden para encubrir o la desesperación, de poco le sirve a los huérfanos.
Maletines de billetes, procacidades y torturas, abusos de poder, muerte de colaboradores cercanos. ¿Será la “miserable” imaginación de los periodistas que escriben el guión de la próxima versión de “El Padrino”, y se ahorran con la Mencha el “casting”de la actriz principal?

Han sido muchos años de escándalos presidenciales basados en testimonios de reconocidos criminales que convencieron y alienaron a millones. Ahora que las declaraciones salen de colaboradores y amigos resulta miserable que las conozcamos. Pero podemos quedar tranquilos con la afirmación de que él, personalmente, con sus propios ojos, nunca ha visto el elefante.