En la discusión sobre la legalización de las drogas se exponen tres retorcidos argumentos que logran hacer un gran daño social.
El primero, es que la guerra se ha perdido: la lucha contra las drogas no sirve porque los narcos son muy poderosos y siguen produciendo, exportado y generando criminalidad.
Como tantos males sociales, no se combaten porque se pretenda acabarlos. Lo que se busca es reducirlos a sus mínimas proporciones. Curioso que no se use el mismo argumento contra la corrupción: la guerra se ha perdido, porque está muy diseminada y tenemos que dejar de combatirla permitiendo que los corruptos prosperen a su amaño.
El segundo sugiere que legalizada la droga, se acaba el crimen. Hay que preguntarse por qué Colombia ha resultado ser territorio tan próspero para el narcotráfico. Marihuana y coca, seguida de amapola y todos los menjurjes que sintetizan o mezclan los modernos alquimistas del maleficio. La respuesta es que éste ha sido campo en el que florece la criminalidad por la combinación de una autoridad débil con una sociedad que tolera un extenso menú delincuencial, lo que siempre y en todas partes resulta en el predominio del hampa y sus creativos grupos. Con la legalización, ese ambiente no solo no va a cambiar, sino que va a empeorar, porque el incentivo económico está en la exportación, y quien conozca el espinoso asunto sabe que la legalización no va a ser universal, por lo que el tráfico seguirá siendo delito en la mayoría de los países. La candidez del funcionario que asume ingresos para el estado, vía impuestos, generaría sonrisas si no fuese tan trágica. Ni siquiera Holanda ha logrado que no se cree un mercado negro paralelo, no solo para evadir los costos de la legalidad sino para incluir las mas “pesadas” que no estan incluidas en lo permitido y que se diseminan en la medida en que el consumo se facilita.
El tercero es una paradoja abrumadora. Los camaradas, tan propensos a restringir la libertad en casi todos los campos de la actividad humana, resuelven que meterle tóxicos al cuerpo, es un asunto de libertad. Quien exhibe la desfachatez de ignorar el concepto de adicción, suele aprender con crueldad, cuando tiene un familiar o conocido destruido por la droga. Quienes las diseñan y comercializan logran convertir al consumidor en un esclavo que hará lo que sea para seguir comprando y consumiendo. A quienes banalizan el consumo de drogas adictivas, habría que presentarle las familias de las 500.000 víctimas del muy legal oxycontin en USA. Habría que mandarlos a examinar habitantes de la calle del mundo y preguntarle a quienes se ocupan de ayudarlos, por qué no los han podido sacar de su lamentable situación. Habría que educarlos en Salud Pública para que revisen la larga lista de drogas legales, sometidas a control estricto, precisamente por ser adictivas.
La comparación con el alcohol no tiene sentido. Sin desconocer los tremendos daños del alcoholismo, la tasa de adicción es mucho menor y el daño es menos severo. Además resulta tremendamente inmoral justificar un cáncer social porque ya existe otro que sí ha sido aceptado.
No se debe defender la libertad para convertirse en esclavo de un tóxico
viernes, 21 de julio de 2023
viernes, 14 de julio de 2023
Poder elegir
La fórmula está inventada y ha funcionado a la perfección en todos los países en los que la dictadura se ha sabido disfrazar de democracia. Se basa en una convicción ideológica profundamente arraigada en la mente de sus ejecutores. Ellos poseen la validación moral por el hecho de expresar constantemente que su misión es ayudar a los desposeídos, lo que los ubica en “el lado correcto de la historia”. No importa que establezcan una nueva oligarquía en la que los privilegiados son ellos y las masas vivan de las migajas que dejan caer de su opulenta mesa. No importa que en la medida que implementan sus maravillosas reformas, haya cada vez más “gusanos” y “escuálidos” que arriesgan sus vidas para abandonar el “paraíso de equidad”. No importa que los homicidios aumenten, la delincuencia prospere y cientos de empresas quiebren. Siempre se podrá encontrar un maligno responsable que daña las buenas intenciones del “progresismo”. Los recursos verbales son tan infinitos como la estupidez de quienes consumen la fábula, mientras su calidad de vida se deteriora. La democracia con alternancia del poder es una entelequia inventada por la burguesía. Por eso hay que acabar con las normas e instituciones creadas durante 200 años de un “capitalismo depredador”.
Sabiendo que su real apoyo no pasa del 10%, ese asunto de la voluntad de las mayorías se convierte en un estorbo superable. La reforma del sistema electoral, se complementa con la toma de la registraduría por los cuadros más comprometidos del partido.
La digitalización de todas nuestras actividades ha representado un gran avance en comodidad y eficiencia. Celebré la aparición de la cédula digital y fui uno de los primeros en tenerla. Estaba orgulloso de vivir en un país avanzado que ya no me exigía cargar un cartoncito para comprobar mi existencia. De pronto, un día dejó de funcionar y me pasé 6 meses enviando correos, haciendo llamadas, explorando el website donde se explica lo sencillo que es el proceso. Mi desaparición del mundo digital me demostró muy bien la distancia que hay entre las buenas ideas y la forma como las ponen en uso los funcionarios. 9 veces me enviaron la clave con el extenso instructivo que cumplía minuciosamente. Un funcionario me recomendó ir personalmente a la registraduría, pero me empeñé en dilucidar hasta dónde podía llegar la inoperancia y la despersonalización. Finalmente recuperé la existencia de la misma misteriosa forma como la había perdido.
Un minúsculo incidente que hace pensar en la Venezuela que ha logrado Madurar “el sistema de votación más moderno del mundo”, una de las herramientas cruciales para envolver esa horrenda y abusiva dictadura con ropaje democrático. Para no mencionar Cuba donde las elecciones se ganan con el 97%.
Bienvenida la digitalización de todas nuestras interacciones. Pero es bien sabido que donde hay un software, aparece una trampa. En el mundo de las finanzas, son billones lo que se logran robar los modernos pillos con toda clase de ardides. A pesar de sofisticados essfuerzos no ha sido posible impedir que Corea del Norte logre robar 1.7 billones de dólares al año en cryptomonedas, recursos que usa para sus progresistas misiles nucleares.
Sabiendo que su real apoyo no pasa del 10%, ese asunto de la voluntad de las mayorías se convierte en un estorbo superable. La reforma del sistema electoral, se complementa con la toma de la registraduría por los cuadros más comprometidos del partido.
La digitalización de todas nuestras actividades ha representado un gran avance en comodidad y eficiencia. Celebré la aparición de la cédula digital y fui uno de los primeros en tenerla. Estaba orgulloso de vivir en un país avanzado que ya no me exigía cargar un cartoncito para comprobar mi existencia. De pronto, un día dejó de funcionar y me pasé 6 meses enviando correos, haciendo llamadas, explorando el website donde se explica lo sencillo que es el proceso. Mi desaparición del mundo digital me demostró muy bien la distancia que hay entre las buenas ideas y la forma como las ponen en uso los funcionarios. 9 veces me enviaron la clave con el extenso instructivo que cumplía minuciosamente. Un funcionario me recomendó ir personalmente a la registraduría, pero me empeñé en dilucidar hasta dónde podía llegar la inoperancia y la despersonalización. Finalmente recuperé la existencia de la misma misteriosa forma como la había perdido.
Un minúsculo incidente que hace pensar en la Venezuela que ha logrado Madurar “el sistema de votación más moderno del mundo”, una de las herramientas cruciales para envolver esa horrenda y abusiva dictadura con ropaje democrático. Para no mencionar Cuba donde las elecciones se ganan con el 97%.
Bienvenida la digitalización de todas nuestras interacciones. Pero es bien sabido que donde hay un software, aparece una trampa. En el mundo de las finanzas, son billones lo que se logran robar los modernos pillos con toda clase de ardides. A pesar de sofisticados essfuerzos no ha sido posible impedir que Corea del Norte logre robar 1.7 billones de dólares al año en cryptomonedas, recursos que usa para sus progresistas misiles nucleares.
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lunes, 10 de julio de 2023
Delito politico
No son muchas las culturas que han logrado el nivel de sofisticación del lenguaje de Colombia, para justificar la violencia.
Si una persona toma un arma y agrede a otro, causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters” o luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vinos elegantes, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” dictaminan, borrando la carne quemada, los huesos destrozados, y las lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que disfrazaron con camuflado para convertirlos en “objetivo militar”. La letra la lanzan los mismos criminales y asesinos y luego todos cantan al unísono.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, no un atenuante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra desquiciada cultura, hemos resuelto que la palabra “político” es el más válido de los atenuantes y somos, por mucho, los más eficaces del mundo en aplicarlo, con lo que hemos merecido por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque en algo a la paz y prosperidad, tiene que ser consciente de sus palabras. Un sumario de las barbaridades más frecuentemente usadas, generadoras de confusión y que contribuyen a perpetuar la violencia, pueden consultarse en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
Si una persona toma un arma y agrede a otro, causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters” o luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vinos elegantes, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” dictaminan, borrando la carne quemada, los huesos destrozados, y las lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que disfrazaron con camuflado para convertirlos en “objetivo militar”. La letra la lanzan los mismos criminales y asesinos y luego todos cantan al unísono.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, no un atenuante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra desquiciada cultura, hemos resuelto que la palabra “político” es el más válido de los atenuantes y somos, por mucho, los más eficaces del mundo en aplicarlo, con lo que hemos merecido por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque en algo a la paz y prosperidad, tiene que ser consciente de sus palabras. Un sumario de las barbaridades más frecuentemente usadas, generadoras de confusión y que contribuyen a perpetuar la violencia, pueden consultarse en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
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viernes, 30 de junio de 2023
El culto de la Ciencia
Hay quienes se han referido a la Ciencia como un culto más, demostrando desconocer la esencia del término. Para creer en un culto basta con tener fe: “sé porque creo”. Por educación, ejemplo o inspiración se adquiere la convicción de una verdad que suele ser absoluta en el nivel individual o grupal pero se vuelve relativa en el nivel global. La verdad que un Cristiano está dispuesto a defender hasta con su vida, es una peligrosa herejía para un musulman quien justifica matar por ese mismo motivo. Ocurre lo mismo con la ideología política convertida en culto. El sustento y la justificación para el odio y la guerra surgen de la convicción de tener la posesión de la verdad.
La Ciencia no es un culto porque no es un sistema de verdades creadas por la imaginación. Consiste en un método para estudiar la realidad, describirla y entenderla, usando la experimentación y verificación de la estructura y funcionamiento de nuestro cuerpo y todo lo que nos rodea. Una verdad científica se establece cuando su comprobación es repetible por muchos.
El hindu que cae de un décimo piso se mata por la misma ley de la gravedad que hace lo propio con un evangelico quien se suicida de un puente en San Francisco, así ninguno de los dos la conozca o crea en ella. El agua de las abluciones de los budistas tiene los mismos dos átomos de hidrógeno que la de las pilas bautismales, así su estructura molecular sea desconocida por quienes la usan para bendecir. Una vez establecida y comprobada una verdad científica, seguirá siéndolo independiente de cuantas mentes la aceptan. Los cultos, por el contrario, están solo en la mente de quienes creen en ellos. Si desaparecen todos los Zoroastras, se acaba el Zoroastrismo.
Aunque la Ciencia ha resuelto casi todo lo que antes requería de explicaciones mágico - religiosas, aún hay campos en los que se plantean teorías, se hacen ensayos, se refutan errores y se sigue creando conocimiento. Es lo que se conoce como las fronteras de la Ciencia, donde obviamente ocurren cambios. La esencia del método científico es comenzar con “no se” y buscar la respuesta. Algunos, muy desinformados confunden el conocimiento en desarrollo con el establecido y llegan a la peregrina afirmación de que “todo es relativo”. (y no es hablando con Einstein)
Del mismo modo, el liberalismo no es una ideología. No es un conjunto de verdades que explican todo, sino un método para estudiar y entender el comportamiento humano en sociedad y la manera como se genera bienestar. Y la democracia no es un “sistema” que todo lo resuelve sino un herramienta para orientar la vida en sociedad. Ha funcionado en donde se la entiende y ejerce porque logra una síntesis del trabajo conjunto, produciendo paz y prosperidad. Con errores, ajustes y afinamientos que los grupos sociales van haciendo para lograr una existencia cada vez mejor. En eso debe consistir el “cambio”, no en arrasar con todo, para empezar de cero.
Parodiando a T.H. Huxley: “La gran tragedia de la Ciencia. El sacrificio de una bella hipotesis por un feo hecho”, podria decirse: “La gran tragedia del Socialismo. El sacrificio de unas bellas ideas por la fea realidad del comportamiento humano”
La Ciencia no es un culto porque no es un sistema de verdades creadas por la imaginación. Consiste en un método para estudiar la realidad, describirla y entenderla, usando la experimentación y verificación de la estructura y funcionamiento de nuestro cuerpo y todo lo que nos rodea. Una verdad científica se establece cuando su comprobación es repetible por muchos.
El hindu que cae de un décimo piso se mata por la misma ley de la gravedad que hace lo propio con un evangelico quien se suicida de un puente en San Francisco, así ninguno de los dos la conozca o crea en ella. El agua de las abluciones de los budistas tiene los mismos dos átomos de hidrógeno que la de las pilas bautismales, así su estructura molecular sea desconocida por quienes la usan para bendecir. Una vez establecida y comprobada una verdad científica, seguirá siéndolo independiente de cuantas mentes la aceptan. Los cultos, por el contrario, están solo en la mente de quienes creen en ellos. Si desaparecen todos los Zoroastras, se acaba el Zoroastrismo.
Aunque la Ciencia ha resuelto casi todo lo que antes requería de explicaciones mágico - religiosas, aún hay campos en los que se plantean teorías, se hacen ensayos, se refutan errores y se sigue creando conocimiento. Es lo que se conoce como las fronteras de la Ciencia, donde obviamente ocurren cambios. La esencia del método científico es comenzar con “no se” y buscar la respuesta. Algunos, muy desinformados confunden el conocimiento en desarrollo con el establecido y llegan a la peregrina afirmación de que “todo es relativo”. (y no es hablando con Einstein)
Del mismo modo, el liberalismo no es una ideología. No es un conjunto de verdades que explican todo, sino un método para estudiar y entender el comportamiento humano en sociedad y la manera como se genera bienestar. Y la democracia no es un “sistema” que todo lo resuelve sino un herramienta para orientar la vida en sociedad. Ha funcionado en donde se la entiende y ejerce porque logra una síntesis del trabajo conjunto, produciendo paz y prosperidad. Con errores, ajustes y afinamientos que los grupos sociales van haciendo para lograr una existencia cada vez mejor. En eso debe consistir el “cambio”, no en arrasar con todo, para empezar de cero.
Parodiando a T.H. Huxley: “La gran tragedia de la Ciencia. El sacrificio de una bella hipotesis por un feo hecho”, podria decirse: “La gran tragedia del Socialismo. El sacrificio de unas bellas ideas por la fea realidad del comportamiento humano”
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viernes, 23 de junio de 2023
Delito Politico
No son muchas las culturas que han logrado el nivel de sofisticación del lenguaje de Colombia, para justificar la violencia.
Si una persona toma un arma y agrede a otro , causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters”luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vino cómodamente, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” borrando la carne quemada y los huesos destrozados, y lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que vistieron de verde para asustar a nadie. El dictum lo lanzan los mismos criminales y asesinos y luego la sociedad entera repite con obediencia de borrego amaestrado.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra particular cultura, hemos resuelto que es el más efectivo de los atenuantes y somos, de lejos los más eficaces del mundo en aplicarlo, lo que nos dio por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque un poco a la paz, tiene que ser consciente de sus palabras. Puede consultarse una breve lista en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
Si una persona toma un arma y agrede a otro , causando heridas o la muerte, eso suele llamarse delito y es castigado por las leyes en todas las sociedades. Si lo que motivó al agresor fue satisfacer una necesidad, sigue siendo delito, no importa si era para llevar comida a sus hijos o para lucir un reloj costoso. Entra en la categoría del simple, pobre o ignorante delincuente.
Ahora, si el agresor es educado y logra armar un discurso con visos intelectuales y llama a su motivación “política”, entonces no solo lo tenemos que entender, sino justificar y aplaudir.
Una buena parte de la sociedad vive fascinada con el mito de los “freedom fighters”luchadores de la libertad, que tanta inspiración le proporciona a cierta intelectualidad europea mientras toman vino cómodamente, y a una que otra adolescente danesa despistada.
El horror de las torturas a secuestrados, los despedazados por bombas y minas, los quemados y desfigurados por molotov y otros artefactos caseros, se encubre con la diseminación de un neolenguaje que toda la sociedad comienza a repetir con obediencia de monja devota.
“El secuestro es político” sentencian con propiedad, como si eso aliviara en algo el sufrimiento de la víctima y su familia. “Fue un delito político” borrando la carne quemada y los huesos destrozados, y lágrimas de los padres de unos inocentes y desarmados muchachos que vistieron de verde para asustar a nadie. El dictum lo lanzan los mismos criminales y asesinos y luego la sociedad entera repite con obediencia de borrego amaestrado.
La justificación política para agredir o matar debería ser un agravante, y endurecer el juicio y el rechazo social. Precisamente por ser personas educadas, informadas de lo que ha sido la desgracia de la violencia a través de la historia. Y porque, debido a su capacidad intelectual, están en posición de defender sus ideas sin necesidad de recurrir a la violencia. Pretender imponer la violencia a bala y con crueldad no solo es cobarde sino que representa una de las más burdas expresiones de la estupidez humana
Pero en nuestra particular cultura, hemos resuelto que es el más efectivo de los atenuantes y somos, de lejos los más eficaces del mundo en aplicarlo, lo que nos dio por muchos años el poco deseable título de ser el país más violento del mundo.
En la trampa cultural caen muchos, inclusive los más pacíficos y con las mejores intenciones. No se dan cuenta que al incorporar el léxico justificatorio de atropellos y abusos, están contribuyendo a su diseminación. El lenguaje es nuestra forma de interpretar el mundo y la banalidad para usarlo, conduce a empeorar el horror. Se debe ser claro. Las diferencias sociales no son “formas de violencia”. Quien quiera contribuir a un país civilizado que se acerque un poco a la paz, tiene que ser consciente de sus palabras. Puede consultarse una breve lista en https://bit.ly/diccionariodebarbarismos.
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Gobernar con cinismo
“Nuestro deber es proteger las marchas, mientras la protesta sea pacífica” es el último acto de cinismo de Petro. Todas las marchas que se han organizado para protestar contra la guerrilla, la violencia, el narcotráfico y este gobierno han sido pacíficas y por tanto no necesitan mayor protección. Sacan al ESMAD y se aburren. En cambio todas las marchas que se organizaron para protestar contra los gobiernos anteriores fueron violentas. Todas tenían personajes contratados con armas y bombas, orientados a producir terror y desazón con la destrucción. La estrategia era forzar la intervención de la fuerza pública, y filmar solo la respuesta. Se construyó así una historia de represión violenta del estado, que fue valiosa para sumar votos. Quien promovió la violencia y destrucción camuflándose en la protesta, nos dice ahora que gracias al trato del estado, las marchas son pacíficas. ¿Dónde está Bolívar con su mercado de cascos, mascaras y garrotes? Dónde están los senadores con sus fotos de líderes asesinados?
El hundimiento de las reformas combinado con los escándalos, abre una luz de esperanza. ¿Será posible que paren los desaciertos? La sola posibilidad mejora parcialmente la confianza en el país,con recuperación de algunos indicadores económicos, lo que sale a reclamar como triunfo de su gestión.
Para todos, la supervivencia de los 4 niños en la selva fue un milagro, porque superaron mil peligros. En realidad fue el entrenamiento, dedicación y cuidado de la hermana mayor. Pero como Petro quiere parecer parte de los indígenas resulta que “los cuidó la Madre Selva”. Al fin qué, la selva está llena de peligros y es difícil de creer que los niños hayan podido superar semejante reto o es la Madre que los cuida con esmero.
Vende por todo el mundo el discurso de paz total. Pero cuando le llueven críticas por la ineptitud, las improvisadas reformas, la escasa sobriedad de la cúpula, amenaza con que el pueblo saldrá a la calle a defenderlo. ¿Será pacífica esa defensa? Si la democracia actúa por los mecanismos regulares, lo sancionan o suspenden de acuerdo con lo establecido en la ley, la consecuencia, según él, tiene que ser una guerra civil, que como no ocurre espontáneamente, será cuidadosamente planeada y financiada. Ya tiene la experiencia del “estallido social”.
El hundimiento de las reformas combinado con los escándalos, abre una luz de esperanza. ¿Será posible que paren los desaciertos? La sola posibilidad mejora parcialmente la confianza en el país,con recuperación de algunos indicadores económicos, lo que sale a reclamar como triunfo de su gestión.
Para todos, la supervivencia de los 4 niños en la selva fue un milagro, porque superaron mil peligros. En realidad fue el entrenamiento, dedicación y cuidado de la hermana mayor. Pero como Petro quiere parecer parte de los indígenas resulta que “los cuidó la Madre Selva”. Al fin qué, la selva está llena de peligros y es difícil de creer que los niños hayan podido superar semejante reto o es la Madre que los cuida con esmero.
Vende por todo el mundo el discurso de paz total. Pero cuando le llueven críticas por la ineptitud, las improvisadas reformas, la escasa sobriedad de la cúpula, amenaza con que el pueblo saldrá a la calle a defenderlo. ¿Será pacífica esa defensa? Si la democracia actúa por los mecanismos regulares, lo sancionan o suspenden de acuerdo con lo establecido en la ley, la consecuencia, según él, tiene que ser una guerra civil, que como no ocurre espontáneamente, será cuidadosamente planeada y financiada. Ya tiene la experiencia del “estallido social”.
Gobernar con cinismo tiene un alto riesgo, porque es ignorar valores éticos que obligan a trabajar por el bienestar de la Nación. Se deteriora aún más la credibilidad en un gobierno que se viene desacreditando desde adentro sin que la oposición tenga que hacer mayor cosa. Se empeora la ya crónica desconfianza en políticos y mandatarios. Se fomenta la corrupción, se emborrona la transparencia y la rendición de cuentas. En suma se le hace un enorme daño a la sociedad. Está muy demostrado que gobernar con ética y verdadero apego a los principios democráticos con respeto por la constitución, es lo que lleva a la prosperidad de los países. Con el cinismo se pretende engañar, asumiendo que la gente es tonta, y al leer los pronunciamientos se los come con todo y envuelto. Se genera mucho más respeto enfrentando a la oposición con explicaciones válidas y asumiendo la responsabilidad de los errores.
lunes, 19 de junio de 2023
Los Miserables
Novedosa teoría promovida con ira e intenso dolor. Si los medios publican lo que el círculo cercano al Presidente dice, clasifican de miserables.
Es curiosa la teoría, porque no es que estén especulando, no es que estén diseminando opiniones de oposición. Han publicado lo que los mismos personajes han dicho y se puede decir que las interpretaciones han sido benignas.
Comencemos con los 600 millones del chino que resultó malcriado. El escándalo que se armó fue porque el hijo le robó al papa esa platica. Poco se ahondó en el hecho de que el origen del dinero era de narcotraficantes y criminales. Cualquiera se puede imaginar cifras más importantes si para enviar 600 se usó un correo tan irresponsable.
Ya el boquisucio y boquisuelto de Benedetti confesó que sólo él, fue intermediario en 25.000 millones, lo que resulta creíble al ver cómo se están cumpliendo pactos y compromisos con el hampa. Los criminales salen de las cárceles y se les asignan sueldos y funciones. Las bandas son contempladas con la garantía del “cese bilateral de fuego”, término prestado de las guerras regulares, que para nada aplica aquí y que solo sirve para encubrir la licencia para extorsionar, secuestrar, robar y asesinar.
Si a las cuentas del embajador hablantin traicionado y traicionero, se le suma lo que llegaba en turbantes y otros medios, proveniente de los gobiernos de izquierda, tan preocupados por la injerencia en los asuntos internos de otros países, podemos concluir que la muy cacareada expresión de la voluntad popular se traduce en plata clandestina y sucia. ¡Oh miserable especulación!
Y sigue el episodio del maletín. Confiesan 7.000 dólares que llegan en un maletín y dejan en un aparador, lo que sugiere una práctica rutinaria, que ni siquiera exige entregas personales. Ahora está resultando que el contenido eran más bien 700.000 con lo que se va entendiendo la necesidad de la valija y la compleja operación que arman para recuperarla. Polígrafos, interceptaciones, secuestros de personajes humildes, torturas, todo en las mismísimas instalaciones de la Presidencia y por los directos auxiliares de Palacio. Y luego suicidan con confirmación exprés, al coordinador de seguridad del Presidente, después de haber anunciado su disposición a cantar. Olimpica lavada de manos de quien confirma el suicidio, como si no tuviese la misma o peor gravedad que un asesinato. En últimas, es lo crítico de la situación lo que llevó a que alguien apretara el gatillo. Aclarar si fue una orden para encubrir o la desesperación, de poco le sirve a los huérfanos.
Maletines de billetes, procacidades y torturas, abusos de poder, muerte de colaboradores cercanos. ¿Será la “miserable” imaginación de los periodistas que escriben el guión de la próxima versión de “El Padrino”, y se ahorran con la Mencha el “casting”de la actriz principal?
Han sido muchos años de escándalos presidenciales basados en testimonios de reconocidos criminales que convencieron y alienaron a millones. Ahora que las declaraciones salen de colaboradores y amigos resulta miserable que las conozcamos. Pero podemos quedar tranquilos con la afirmación de que él, personalmente, con sus propios ojos, nunca ha visto el elefante.
Es curiosa la teoría, porque no es que estén especulando, no es que estén diseminando opiniones de oposición. Han publicado lo que los mismos personajes han dicho y se puede decir que las interpretaciones han sido benignas.
Comencemos con los 600 millones del chino que resultó malcriado. El escándalo que se armó fue porque el hijo le robó al papa esa platica. Poco se ahondó en el hecho de que el origen del dinero era de narcotraficantes y criminales. Cualquiera se puede imaginar cifras más importantes si para enviar 600 se usó un correo tan irresponsable.
Ya el boquisucio y boquisuelto de Benedetti confesó que sólo él, fue intermediario en 25.000 millones, lo que resulta creíble al ver cómo se están cumpliendo pactos y compromisos con el hampa. Los criminales salen de las cárceles y se les asignan sueldos y funciones. Las bandas son contempladas con la garantía del “cese bilateral de fuego”, término prestado de las guerras regulares, que para nada aplica aquí y que solo sirve para encubrir la licencia para extorsionar, secuestrar, robar y asesinar.
Si a las cuentas del embajador hablantin traicionado y traicionero, se le suma lo que llegaba en turbantes y otros medios, proveniente de los gobiernos de izquierda, tan preocupados por la injerencia en los asuntos internos de otros países, podemos concluir que la muy cacareada expresión de la voluntad popular se traduce en plata clandestina y sucia. ¡Oh miserable especulación!
Y sigue el episodio del maletín. Confiesan 7.000 dólares que llegan en un maletín y dejan en un aparador, lo que sugiere una práctica rutinaria, que ni siquiera exige entregas personales. Ahora está resultando que el contenido eran más bien 700.000 con lo que se va entendiendo la necesidad de la valija y la compleja operación que arman para recuperarla. Polígrafos, interceptaciones, secuestros de personajes humildes, torturas, todo en las mismísimas instalaciones de la Presidencia y por los directos auxiliares de Palacio. Y luego suicidan con confirmación exprés, al coordinador de seguridad del Presidente, después de haber anunciado su disposición a cantar. Olimpica lavada de manos de quien confirma el suicidio, como si no tuviese la misma o peor gravedad que un asesinato. En últimas, es lo crítico de la situación lo que llevó a que alguien apretara el gatillo. Aclarar si fue una orden para encubrir o la desesperación, de poco le sirve a los huérfanos.
Maletines de billetes, procacidades y torturas, abusos de poder, muerte de colaboradores cercanos. ¿Será la “miserable” imaginación de los periodistas que escriben el guión de la próxima versión de “El Padrino”, y se ahorran con la Mencha el “casting”de la actriz principal?
Han sido muchos años de escándalos presidenciales basados en testimonios de reconocidos criminales que convencieron y alienaron a millones. Ahora que las declaraciones salen de colaboradores y amigos resulta miserable que las conozcamos. Pero podemos quedar tranquilos con la afirmación de que él, personalmente, con sus propios ojos, nunca ha visto el elefante.
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viernes, 16 de junio de 2023
Lucha de clases
Todo un capítulo, esencial en la ideología Marxista es la lucha de clases. Una elaboración que aun en el siglo 19 fue equivocada, se sigue reciclando para interpretar la sociedad encajonando la realidad en unos preceptos falsos. Una falacia repetida incansablemente por décadas y grabada en la mente de los creyentes como dogma. ¿Está realmente conformada la sociedad por clases inamovibles? Y si fuese así, el destino es que estén en lucha violenta permanente hasta que una clase aniquile a la otra? Es indiscutible que toda sociedad, incluyendo las que han logrado estadíos avanzados de comunismo, tienen su población distribuida en un amplio espectro de ingresos económicos, privilegios y nivel cultural, que difícilmente constituyen “clases”. Se pueden dar grados de educación y cultura muy variables en todos los segmentos. Millonarios ignorantes e incultos rodeados de brillos con una vida amargada y campesinos pobres y sabios con una existencia sobria y equilibrada. La movilidad ocurre en todos los sentidos. Desde el pobre, visionario, trabajador, disciplinado y recursivo que se sube en pocos años a la cima económica hasta el super rico vago y botaratas que acaba con una fortuna y termina en la calle. Y una enorme “clase” media en constante mutación, que difícilmente se puede encasillar.
Esa visión de opresores y oprimidos es esencial para justificar las medidas autoritarias que van configurando gradualmente la dictadura del proletariado. Los autodenominados intelectuales no son capaces de entender la sociedad como una compleja red de capacidades e intereses que pueden interactuar en paz, respetando un marco legal, por lo que terminan con el simplismo de dos facciones incompatibles, en guerra permanente. Sencillo y fácil de vender. Obviamente no hay espacio para el diálogo y la cooperación porque lo que prima es el odio a “los otros”. Las mentes no infectadas por tan dañina falacia, viven la vida real y perciben una sociedad muy distinta en la que, a pesar de las muchas diferencias, se forjan relaciones de ayuda y cooperación mutua con fuertes lazos de amistad y solidaridad.
Hay quienes sostienen que mencionar el peligro totalitario no tiene sentido en este país tan estructurado y para nada aplica al gobierno del cambio que solo nos quiere llevar hacia una socialdemocracia moderna.
Los deseos no les permiten leer los afiches minuciosamente preparados por funcionarios en la escuálida marcha del gobierno: “el poder destructor, perverso y satánico de los medios…que le hace creer a la clase trabajadora que es mejor ser esclavo…eso solo lo hace satanás”
¿No ven como se sigue el guión de la confrontación? Para acallar la crítica, hay que satanizar los medios. Lo novedoso es que es literal. No se libra una guerra contra los opresores, sino contra el mismísimo lucifer y su infernal fábrica de pobres.
No podrán entender que nadie fabrica pobres y que los países son ricos porque han logrado que un gran número de sus ciudadanos entiendan que lo que hay que hacer es proponerse a crear riqueza.
Que desperdicio lograr que la juventud salga a la calle portando carteles que parecen salidos del purgatorio de la ignorancia.
Esa visión de opresores y oprimidos es esencial para justificar las medidas autoritarias que van configurando gradualmente la dictadura del proletariado. Los autodenominados intelectuales no son capaces de entender la sociedad como una compleja red de capacidades e intereses que pueden interactuar en paz, respetando un marco legal, por lo que terminan con el simplismo de dos facciones incompatibles, en guerra permanente. Sencillo y fácil de vender. Obviamente no hay espacio para el diálogo y la cooperación porque lo que prima es el odio a “los otros”. Las mentes no infectadas por tan dañina falacia, viven la vida real y perciben una sociedad muy distinta en la que, a pesar de las muchas diferencias, se forjan relaciones de ayuda y cooperación mutua con fuertes lazos de amistad y solidaridad.
Hay quienes sostienen que mencionar el peligro totalitario no tiene sentido en este país tan estructurado y para nada aplica al gobierno del cambio que solo nos quiere llevar hacia una socialdemocracia moderna.
Los deseos no les permiten leer los afiches minuciosamente preparados por funcionarios en la escuálida marcha del gobierno: “el poder destructor, perverso y satánico de los medios…que le hace creer a la clase trabajadora que es mejor ser esclavo…eso solo lo hace satanás”
¿No ven como se sigue el guión de la confrontación? Para acallar la crítica, hay que satanizar los medios. Lo novedoso es que es literal. No se libra una guerra contra los opresores, sino contra el mismísimo lucifer y su infernal fábrica de pobres.
No podrán entender que nadie fabrica pobres y que los países son ricos porque han logrado que un gran número de sus ciudadanos entiendan que lo que hay que hacer es proponerse a crear riqueza.
Que desperdicio lograr que la juventud salga a la calle portando carteles que parecen salidos del purgatorio de la ignorancia.
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viernes, 9 de junio de 2023
Polarización
Son muchos los preocupados por la polarización. No ven un país viable mientras haya tantos que se ubican en polos tan opuestos. Hay que saber que el pensamiento extremo es una narración, una construcción ideológica y son pocos los que se identifican con todos sus preceptos. En la izquierda está el que cree en la lucha de clases, la dictadura del proletariado, la abolición de la propiedad, el estado benefactor, la liberación violenta de los oprimidos y en la derecha están los que creen en impuestos mínimos, libertinaje económico, tradición aristocrática, estado religioso y restricción violenta de ciertas libertades sociales. Pero la verdad, es que la mayoría de los mortales podemos tener ideas de ambos lados en las que creemos con intensidades muy variables. Por qué entonces la mayoría de las sociedades del mundo aparecen divididas casi exactamente por la mitad en dos polos que parecen irreconciliables?
Redes sociales e Inteligencia artificial (IA) parecen ser la respuesta. Ya no son los medios, con sus filtros, quienes nos dan acceso a la información. Cualquiera con talento para hablar es generador de contenido, y no tiene que respetar líneas éticas ni de veracidad. Y la IA se diseña, no para informar cada vez mejor y más objetivamente, sino para darle a cada cual lo que le gusta. Además, con IA es cada vez más fácil escribir ficciones, crear fotos y videos falsos, eliminando la autoría humana. Al funcionar nutriendo con lo mismo a quien ha escogido bando, se va generando una identidad rabiosa y programada con el grupo al que se cree pertenecer. Se aplica un método de segregación, que se refuerza en el sistema electoral de las democracias, que exige una decisión binaria. Ese artificio se refina con la propaganda de las campañas que buscan ubicar a los “otros” en el extremo opuesto, eliminando toda opción de diálogo o interacción.
Tener opiniones distintas sobre la economia, la propiedad privada, las empresas, las causas de la pobreza, las pensiones, la educacion, el aborto, la homosexualidad y mil temas más, no solo es normal, sino saludable. Por más que sea difícil, se deben usar todos los inventos de la democracia para buscar la confrontación sin ambages de ideas resolviendo las diferencias con una discusión respetuosa y civilizada, basada en hechos y datos y poniendo en evidencia las mentiras.
Debe condenarse el insulto, precursor de la agresión. Quien usa “rata” , “gusano”, “facho”, “paraco”, “comuñanga” sienta las bases del odio, deshumanizando al oponente. No se puede tolerar la incitación a la violencia, así esté velada en llamados “a salir a la calle”.
La mezcla de una IA cada vez más poderosa e independiente combinada con el manejo imprudente del lenguaje por líderes políticos, representa un grave riesgo a la convivencia civilizada.
Una sociedad que le da credibilidad al testimonio de un reconocido criminal, que se desconcierta con las declaraciones de un adicto de alta monta y que es capaz de asimilar las expresiones sociopáticas del Presidente y Cia., va sentando las bases de la debacle. No se puede desfallecer contrarrestando con argumentación seria y coherente las fantasías ideológicas desconectadas de la realidad.
Redes sociales e Inteligencia artificial (IA) parecen ser la respuesta. Ya no son los medios, con sus filtros, quienes nos dan acceso a la información. Cualquiera con talento para hablar es generador de contenido, y no tiene que respetar líneas éticas ni de veracidad. Y la IA se diseña, no para informar cada vez mejor y más objetivamente, sino para darle a cada cual lo que le gusta. Además, con IA es cada vez más fácil escribir ficciones, crear fotos y videos falsos, eliminando la autoría humana. Al funcionar nutriendo con lo mismo a quien ha escogido bando, se va generando una identidad rabiosa y programada con el grupo al que se cree pertenecer. Se aplica un método de segregación, que se refuerza en el sistema electoral de las democracias, que exige una decisión binaria. Ese artificio se refina con la propaganda de las campañas que buscan ubicar a los “otros” en el extremo opuesto, eliminando toda opción de diálogo o interacción.
Tener opiniones distintas sobre la economia, la propiedad privada, las empresas, las causas de la pobreza, las pensiones, la educacion, el aborto, la homosexualidad y mil temas más, no solo es normal, sino saludable. Por más que sea difícil, se deben usar todos los inventos de la democracia para buscar la confrontación sin ambages de ideas resolviendo las diferencias con una discusión respetuosa y civilizada, basada en hechos y datos y poniendo en evidencia las mentiras.
Debe condenarse el insulto, precursor de la agresión. Quien usa “rata” , “gusano”, “facho”, “paraco”, “comuñanga” sienta las bases del odio, deshumanizando al oponente. No se puede tolerar la incitación a la violencia, así esté velada en llamados “a salir a la calle”.
La mezcla de una IA cada vez más poderosa e independiente combinada con el manejo imprudente del lenguaje por líderes políticos, representa un grave riesgo a la convivencia civilizada.
Una sociedad que le da credibilidad al testimonio de un reconocido criminal, que se desconcierta con las declaraciones de un adicto de alta monta y que es capaz de asimilar las expresiones sociopáticas del Presidente y Cia., va sentando las bases de la debacle. No se puede desfallecer contrarrestando con argumentación seria y coherente las fantasías ideológicas desconectadas de la realidad.
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sábado, 3 de junio de 2023
Venezuela
Visitar Venezuela es muy recomendable para todos los Colombianos que quieran hacer futurología, si vencen los temores justificados en muchas historias de abuso de autoridad y dominio del hampa.
El contraste es abrumador. De ida el deterioro se va viendo en forma gradual pero al volver se siente el golpe de frontera. Tuve oportunidad de conocer la Unión Soviética, la China de Mao, la Bulgaria posrevolución y la Cuba de Castro en muchas visitas. La sensación es la misma. Una gente magnífica, con capacidades extraordinarias, apabullada por un régimen al que nadie le ve fin. Elefantes blancos y vías abandonadas, comercio despintado, pobre y saqueado. Historias de muchas fuentes con las que se logra corroborar la verdad de un sistema perverso que terminó expulsando a una tercera parte de la población que prefirió enfrentar el pavimento, el hambre y la xenofobia a quedarse en un país que acabó con la libertad. Vergüenza con los patéticos de Brasilia que se abrazaron o callaron.
En mi juventud tuve conocimiento muy directo de los niveles de corrupción de Perez Jimenez. Las escandalosas cifras de decenas de millones de dólares (7 ceros) terminaron en revuelta. Pero ahora, el socialismo del siglo XXI, si ha sabido para qué son los ceros porque las cifras de robo de la alta elite rondan los miles de millones de dólares (11 ceros), al tiempo que le han sabido quitar 25 ceros a una moneda en la que ya no cree ni el régimen. Esa ha sido la justicia social: lo que le han robado a todos con la inflación se lo reparte la casta dominante. Las historias de lujos y excesos son obscenas y hacen ver la corrupción de Perez Jimenez, los Copei y los Adecos como un sencillo juego de moneditas y la maleta con siete mil dolaritos o los 600 millones de Nicolasito como el pre-kinder de los avivatos. De malas.
Es tal el dominio que hay sobre todas las actividades económicas y el grado de represión y control que cuesta trabajo entender como han hecho para persistir sosteniendo su aporte a la sociedad, demostrando un compromiso con su terruño y una resiliencia admirables. Y eso que, desde la dolarización,que consistió en la aceptación de la realidad por los burros de la economía, el comercio medio respira.
El nivel profesional y académico es impresionante y no tienen nada que envidiarnos. Hacen mil esfuerzos y maniobras para poder prestar un servicio de excelencia, mientras el empobrecido sistema público cada vez es más demorado e insuficiente. Las historias de agravamiento por demoras en la atención, mientras los enfermos hacen el periplo por los “barrio adentro”, nos dan una buena idea de lo que va a pasar con los tales “CAPS”.
Los queridos “Chamos” no salen de su asombro: “¿Qué carajos les pasa a los Colombianos? Cojan un discurso, políticas y programas de Petro y comparenlo con los de Chavez y Maduro. Son exactamente lo mismo. ¿Qué les hace creer que allá el resultado va a ser distinto?” Sonríen con las explicaciones de un “país distinto”. “Solo tienen que dar unos pasitos y cruzar la frontera”. Gracias a Petro ahora es fácil. Cualquiera puede ir y ver para donde vamos, si es que no han visto la miseria y el sufrimiento en las caras de los miles de emigrados.
El contraste es abrumador. De ida el deterioro se va viendo en forma gradual pero al volver se siente el golpe de frontera. Tuve oportunidad de conocer la Unión Soviética, la China de Mao, la Bulgaria posrevolución y la Cuba de Castro en muchas visitas. La sensación es la misma. Una gente magnífica, con capacidades extraordinarias, apabullada por un régimen al que nadie le ve fin. Elefantes blancos y vías abandonadas, comercio despintado, pobre y saqueado. Historias de muchas fuentes con las que se logra corroborar la verdad de un sistema perverso que terminó expulsando a una tercera parte de la población que prefirió enfrentar el pavimento, el hambre y la xenofobia a quedarse en un país que acabó con la libertad. Vergüenza con los patéticos de Brasilia que se abrazaron o callaron.
En mi juventud tuve conocimiento muy directo de los niveles de corrupción de Perez Jimenez. Las escandalosas cifras de decenas de millones de dólares (7 ceros) terminaron en revuelta. Pero ahora, el socialismo del siglo XXI, si ha sabido para qué son los ceros porque las cifras de robo de la alta elite rondan los miles de millones de dólares (11 ceros), al tiempo que le han sabido quitar 25 ceros a una moneda en la que ya no cree ni el régimen. Esa ha sido la justicia social: lo que le han robado a todos con la inflación se lo reparte la casta dominante. Las historias de lujos y excesos son obscenas y hacen ver la corrupción de Perez Jimenez, los Copei y los Adecos como un sencillo juego de moneditas y la maleta con siete mil dolaritos o los 600 millones de Nicolasito como el pre-kinder de los avivatos. De malas.
Es tal el dominio que hay sobre todas las actividades económicas y el grado de represión y control que cuesta trabajo entender como han hecho para persistir sosteniendo su aporte a la sociedad, demostrando un compromiso con su terruño y una resiliencia admirables. Y eso que, desde la dolarización,que consistió en la aceptación de la realidad por los burros de la economía, el comercio medio respira.
El nivel profesional y académico es impresionante y no tienen nada que envidiarnos. Hacen mil esfuerzos y maniobras para poder prestar un servicio de excelencia, mientras el empobrecido sistema público cada vez es más demorado e insuficiente. Las historias de agravamiento por demoras en la atención, mientras los enfermos hacen el periplo por los “barrio adentro”, nos dan una buena idea de lo que va a pasar con los tales “CAPS”.
Los queridos “Chamos” no salen de su asombro: “¿Qué carajos les pasa a los Colombianos? Cojan un discurso, políticas y programas de Petro y comparenlo con los de Chavez y Maduro. Son exactamente lo mismo. ¿Qué les hace creer que allá el resultado va a ser distinto?” Sonríen con las explicaciones de un “país distinto”. “Solo tienen que dar unos pasitos y cruzar la frontera”. Gracias a Petro ahora es fácil. Cualquiera puede ir y ver para donde vamos, si es que no han visto la miseria y el sufrimiento en las caras de los miles de emigrados.
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jueves, 1 de junio de 2023
Africa
Aunque parezca una obviedad geográfica de primaria, lo primero que hay que aclarar es que África no es un país. Quienes se refieren a Africa como nación de negros parecen ignorar todos los paises del norte y el sur donde los hay bien blanquitos aunque sean minoría y ya no manden. Hay que celebrar la excursión de la Vice a unos pocos países de ese continente donde toda la humanidad tiene sus ancestros. Quien sabe que se imaginaran quienes hablan con arrogancia inapropiada de la “sangre negra”. El racismo consiste en involucrar la raza cuando no es pertinente. Sería más adecuado reconocer las virtudes de la mezcla racial o mestizaje que caracteriza tanto a iberoamericanos como a muchísimos africanos. Por eso es tan difícil creer que Colombia es racista, excepto en la mente de quien estigmatiza hablando de “blanquitos riquitos”, implicando que el bienestar económico está reservado para los blancos. La Vice contesta que no tiene cifras sobre su viaje. Podría conocerlas y demostrar que es una plata bien gastada que va a generar beneficios para el país.
Sin duda la historia de esclavismo fue infame y cruel pero quienes se han logrado liberar de la amargura y se sacudieron el peso cultural de tantas generaciones de abuso, han ocupado posiciones importantes en la sociedad sin tener que estar recordando el drama de los ancestros. Podrá haber casos de racismo aislados pero el millón de votos sugiere que no deben ser muchos.
Pero el acierto del viaje de Francia estaría en descubrir que hay en África muchos países que están prosperando a gran velocidad. Y ha sido porque después de mucho sufrimiento, han logrado abandonar la violencia, entendieron que el socialismo era un desastre y han impulsado el capitalismo, la libre empresa, han tumbado barreras al comercio y a la inversión y han estimulado los empresarios locales. Imposible que Francia no haya captado las razones del progreso y si no estuviese obnubilada por el resentimiento y el racismo podría estar contando con sinceridad lo que vio. Podría contar que Sudáfrica es el más próspero en buena parte gracias a su economía extraccionista con exportación de oro, platino y otros minerales, o que su centro financiero y bolsa de valores son los más importantes de la región o que ha logrado una infraestructura de transporte y comunicaciones sólida. Podría contarnos que Kenia también está alta en la lista de desarrollo gracias al estímulo que da a la empresa privada y las garantías a la inversión extranjera y un turismo muy desarrollado por la confianza y seguridad que le transmite a sus visitantes. Y podría compartir la abrumadora pobreza y hambruna de Etiopía que dejó el régimen socialista combinado con la guerrilla de Eritrea y como los proyectos de explotación de gas le están dando un respiro a la economía. Veremos si realmente logra abrir canales comerciales, porque las oportunidades para las empresas Colombianas pueden ser extraordinarias. Pero si se dedica a repetir sus monsergas de los “nadies” y a lamentar el “racismo” de quienes critican su escasa moderación en el uso de los recursos públicos, es posible que el enorme potencial de una apertura con África se quede en banquetes y discursos.
Sin duda la historia de esclavismo fue infame y cruel pero quienes se han logrado liberar de la amargura y se sacudieron el peso cultural de tantas generaciones de abuso, han ocupado posiciones importantes en la sociedad sin tener que estar recordando el drama de los ancestros. Podrá haber casos de racismo aislados pero el millón de votos sugiere que no deben ser muchos.
Pero el acierto del viaje de Francia estaría en descubrir que hay en África muchos países que están prosperando a gran velocidad. Y ha sido porque después de mucho sufrimiento, han logrado abandonar la violencia, entendieron que el socialismo era un desastre y han impulsado el capitalismo, la libre empresa, han tumbado barreras al comercio y a la inversión y han estimulado los empresarios locales. Imposible que Francia no haya captado las razones del progreso y si no estuviese obnubilada por el resentimiento y el racismo podría estar contando con sinceridad lo que vio. Podría contar que Sudáfrica es el más próspero en buena parte gracias a su economía extraccionista con exportación de oro, platino y otros minerales, o que su centro financiero y bolsa de valores son los más importantes de la región o que ha logrado una infraestructura de transporte y comunicaciones sólida. Podría contarnos que Kenia también está alta en la lista de desarrollo gracias al estímulo que da a la empresa privada y las garantías a la inversión extranjera y un turismo muy desarrollado por la confianza y seguridad que le transmite a sus visitantes. Y podría compartir la abrumadora pobreza y hambruna de Etiopía que dejó el régimen socialista combinado con la guerrilla de Eritrea y como los proyectos de explotación de gas le están dando un respiro a la economía. Veremos si realmente logra abrir canales comerciales, porque las oportunidades para las empresas Colombianas pueden ser extraordinarias. Pero si se dedica a repetir sus monsergas de los “nadies” y a lamentar el “racismo” de quienes critican su escasa moderación en el uso de los recursos públicos, es posible que el enorme potencial de una apertura con África se quede en banquetes y discursos.
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viernes, 26 de mayo de 2023
Sueños gaseosos
El “fin de la era extraccionista” anunciado con tanto bombo por el Presidente y su Ministra es uno de los disparates que más promoción ha tenido, por la connotación de parecer integrado a los luchadores verdes del mundo.
Tal vez tengan la oportunidad de ver el terrible daño ocasionado por una interrupción transitoria del suministro de gas al suroccidente colombiano. La energía mueve la economía. Sin fuentes de energía, todo se paraliza y el frenazo a todas las actividades tiene consecuencias desastrosas.
Una cosa es tener las sanas intenciones de buscar fuentes renovables de energía y planear una transición ordenada y otra es salir con planes como “ni un contrato de exploración más”. Lo han dicho todos los expertos y los que manejan cifras de la generación y utilización global de energía. Si Colombia deja de extraer combustibles fósiles, a nadie afecta y en nada contribuye al cambio climático. Lo único que ocurre es que disminuye una de las principales fuentes de ingreso del Estado, con la consecuente reducción de su capacidad para la acción social y alivio de la pobreza.
Pero la peor barbaridad es creer que en algo se ayuda dejando de extraer. La contribución real consiste en dejar de consumir combustibles fósiles. Y allí lse observan propuestas contradictorias: Industrializar y desarrollar el campo, dos áreas que generan el 50% del efecto invernadero. ¿Con qué energía? ¿Dónde están los proyectos de campos eólicos? ¿Cuáles son los planes para apoyar las granjas solares? ¿La fabricación de paneles? ¿Cuáles son los nuevos proyectos hidroeléctricos? ¿Dónde está la propuesta del carro eléctrico Colombiano?
No se ha oído ni una sola iniciativa que de verdad contribuya a la transformación de fuentes de energía. La propuesta de comprarle a Venezuela lo que dejemos de producir es absurda y violatoria del compromiso de trabajar por la Nación. No se entiende como no ha merecido juicio político.
El plan es simplemente dejar de usar energía. Abandonar el materialismo egoísta y volvernos sencillos, regresando a nuestra sabiduría ancestral de movernos a pie, cultivar con palas, vestirnos con paja y comunicarnos a gritos. Porque la ambición de llevar vidas cómodas en las que aprovechamos los inventos de la modernidad, va a acabar con la humanidad.
Este discurso irrealista, lleno de falsedades dogmáticas se debe confrontar con la realidad. Aunque es verdad que la mayoría de los científicos que estudian el cambio climático están de acuerdo en que hay algún efecto generado por la actividad humana, lejos están de coincidir con mediana precisión qué tan serio y dramático es el cambio y el tiempo en que va a ocurrir. Así que montarse en la vacaloca del “fin de la humanidad” para empobrecer al país, no tiene sentido. Hay cientos de iniciativas inteligentes y creativas para ayudar a la transición. Lo que tiene que hacer el país es promoverlas con entusiasmo y dedicación y parar la repetición del insensato discurso. En vez de acción efectiva que contribuya a mitigar el cambio climático lo que recibimos es un aluvión retórico con la repetición de preceptos vacuos compartidos con sus colegas suramericanos y que el mundo hace rato, decidió archivar.
Tal vez tengan la oportunidad de ver el terrible daño ocasionado por una interrupción transitoria del suministro de gas al suroccidente colombiano. La energía mueve la economía. Sin fuentes de energía, todo se paraliza y el frenazo a todas las actividades tiene consecuencias desastrosas.
Una cosa es tener las sanas intenciones de buscar fuentes renovables de energía y planear una transición ordenada y otra es salir con planes como “ni un contrato de exploración más”. Lo han dicho todos los expertos y los que manejan cifras de la generación y utilización global de energía. Si Colombia deja de extraer combustibles fósiles, a nadie afecta y en nada contribuye al cambio climático. Lo único que ocurre es que disminuye una de las principales fuentes de ingreso del Estado, con la consecuente reducción de su capacidad para la acción social y alivio de la pobreza.
Pero la peor barbaridad es creer que en algo se ayuda dejando de extraer. La contribución real consiste en dejar de consumir combustibles fósiles. Y allí lse observan propuestas contradictorias: Industrializar y desarrollar el campo, dos áreas que generan el 50% del efecto invernadero. ¿Con qué energía? ¿Dónde están los proyectos de campos eólicos? ¿Cuáles son los planes para apoyar las granjas solares? ¿La fabricación de paneles? ¿Cuáles son los nuevos proyectos hidroeléctricos? ¿Dónde está la propuesta del carro eléctrico Colombiano?
No se ha oído ni una sola iniciativa que de verdad contribuya a la transformación de fuentes de energía. La propuesta de comprarle a Venezuela lo que dejemos de producir es absurda y violatoria del compromiso de trabajar por la Nación. No se entiende como no ha merecido juicio político.
El plan es simplemente dejar de usar energía. Abandonar el materialismo egoísta y volvernos sencillos, regresando a nuestra sabiduría ancestral de movernos a pie, cultivar con palas, vestirnos con paja y comunicarnos a gritos. Porque la ambición de llevar vidas cómodas en las que aprovechamos los inventos de la modernidad, va a acabar con la humanidad.
Este discurso irrealista, lleno de falsedades dogmáticas se debe confrontar con la realidad. Aunque es verdad que la mayoría de los científicos que estudian el cambio climático están de acuerdo en que hay algún efecto generado por la actividad humana, lejos están de coincidir con mediana precisión qué tan serio y dramático es el cambio y el tiempo en que va a ocurrir. Así que montarse en la vacaloca del “fin de la humanidad” para empobrecer al país, no tiene sentido. Hay cientos de iniciativas inteligentes y creativas para ayudar a la transición. Lo que tiene que hacer el país es promoverlas con entusiasmo y dedicación y parar la repetición del insensato discurso. En vez de acción efectiva que contribuya a mitigar el cambio climático lo que recibimos es un aluvión retórico con la repetición de preceptos vacuos compartidos con sus colegas suramericanos y que el mundo hace rato, decidió archivar.
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domingo, 21 de mayo de 2023
El hombre-arma Colombiano
Los americanos no acaban de entender lo que les está pasando. 131 masacres o “mass shootings” en lo que va del año que suman a las 50.000 muertes violentas por año, relacionadas con armas. Casi a diario sale algún loco armado (gunman) y dispara indiscriminadamente a los que lo rodean, en los más variados escenarios. Siguen siempre sesudos análisis que tratan de explicar tan dramática evolución. Casi siempre se centran en la fácil disponibilidad de armas, pero poco han analizado lo que representa la cultura de violencia. Si miran a Colombia se acercan a entender. Tenemos las armas muy restringidas y sin embargo los triplicamos en tasa de muertes violentas. La respuesta claramente está en la cultura, entendida como la suma de creencias y comportamientos de un grupo social. Algunos rasgos culturales predominantes terminan definiendo justa o injustamente a las naciones. Los japoneses son disciplinados y laboriosos. Los suizos son precisos y organizados. Los Italianos habladores y festivos. La lista es larga, imprecisa, subjetiva y muchas veces inapropiada o incorrecta. Los rasgos más diseminados de los Colombianos los clasifican de violentos y ladrones. Podrá ser injusto pero no son muchos los sitios en este mundo, en donde a uno le clavan un cuchillo por robarle un celular. O donde las pandillas armadas reciban tratamiento de movimiento político.
Tenemos bultos de libros que describen nuestra historia de violencia, sus actores, las causas inmediatas y el tremendo sufrimiento que han generado. Lo cierto es que casi todos aceptamos que “somos violentos”.
Partiendo de las gloriosas guerras que nos dieron la libertad, casi todos los pensadores y expertos en el tema han creado una corriente de pensamiento que valida y justifica la violencia. No poseemos la exclusividad pero sí hemos sido aventajados en su diseminación.
La esencia está en considerar la falta de igualdad, como una injusticia, que todos tenemos el deber de “combatir”. (la terminología siempre es bélica). El derecho a echarle mano a lo que no tengo nos lleva a un país de ladrones. Con la misma lógica se encuentra la justificación moral para secuestrar, torturar, asociarse con mafiosos, colocar bombas, incendiar o destruir.
Se enseña que es válido usar la fuerza y la agresión para lograr lo que en la mente de cada cual constituye la justicia, se sientan las bases para que la violencia se disemine y se perpetúe.
Como toda cultura, su generación (o degeneración), se instaura cuando todos, al describir la realidad repiten “estallido social” “paz total”, “cerco humanitario”, “cese bilateral de fuego” “actores en conflicto” siguiendo el guión de confusión de los violentos. El más abusado es precisamente “violencia”. Todo lo injusto “es una forma de violencia”, y así ya ni siquiera se distingue qué es violencia. Por eso los movimientos de no-violencia, fuertes en casi todo el mundo, aquí no se entienden y poco se diseminan.
Si los vecinos del norte nos estudian, podrán entender cómo han armado con el cine y los videojuegos, una cultura en la que todo se resuelve disparando y los jóvenes aprenden a disociarse matando primero en la virtualidad y luego en la realidad.
Tenemos bultos de libros que describen nuestra historia de violencia, sus actores, las causas inmediatas y el tremendo sufrimiento que han generado. Lo cierto es que casi todos aceptamos que “somos violentos”.
Partiendo de las gloriosas guerras que nos dieron la libertad, casi todos los pensadores y expertos en el tema han creado una corriente de pensamiento que valida y justifica la violencia. No poseemos la exclusividad pero sí hemos sido aventajados en su diseminación.
La esencia está en considerar la falta de igualdad, como una injusticia, que todos tenemos el deber de “combatir”. (la terminología siempre es bélica). El derecho a echarle mano a lo que no tengo nos lleva a un país de ladrones. Con la misma lógica se encuentra la justificación moral para secuestrar, torturar, asociarse con mafiosos, colocar bombas, incendiar o destruir.
Se enseña que es válido usar la fuerza y la agresión para lograr lo que en la mente de cada cual constituye la justicia, se sientan las bases para que la violencia se disemine y se perpetúe.
Como toda cultura, su generación (o degeneración), se instaura cuando todos, al describir la realidad repiten “estallido social” “paz total”, “cerco humanitario”, “cese bilateral de fuego” “actores en conflicto” siguiendo el guión de confusión de los violentos. El más abusado es precisamente “violencia”. Todo lo injusto “es una forma de violencia”, y así ya ni siquiera se distingue qué es violencia. Por eso los movimientos de no-violencia, fuertes en casi todo el mundo, aquí no se entienden y poco se diseminan.
Si los vecinos del norte nos estudian, podrán entender cómo han armado con el cine y los videojuegos, una cultura en la que todo se resuelve disparando y los jóvenes aprenden a disociarse matando primero en la virtualidad y luego en la realidad.
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lunes, 15 de mayo de 2023
UCI y negocios
“He visto la lista de todos los médicos y personal que han muerto en la epidemia. Un largo listado en orden alfabético, ¿Cuántos son?.. Dejaron a sus familias.. Salieron a curar sabiendo que la muerte los estaba esperando.. ¿Importa cuántos? Los lloran sus padres, hijos, esposas, hermanos, colegas, los lloramos todos”
Eso escribí, en medio de lágrimas, el 11 de abril del 2020. Aunque la magnitud de la tragedia, es difícil entenderla en números, los médicos muertos fueron 411 en Colombia y 115.000 en el mundo. Todos entregaron sus vidas en lo que ahora el Ministro de Salud Dr. Jaramillo, califica como el “negocio” de las UCI.Obnubilado por una ideología desueta, no es capaz de entender que ante la tragedia de la demanda de servicios médicos críticos, los hospitales hubiesen reaccionado aumentando la oferta de UCI, que obviamente alguien tenía que pagar. No, según la lógica Petrista, ese fue el odioso mercado que convirtió la tragedia humana en un negocio.
Olvida el ciudadano y político Jaramillo su obligación de denunciar si tiene conocimiento de montajes y cobros fraudulentos, para no generalizar y despreciar el heroísmo de quienes dejaron a sus familias, sufrieron y finalmente entregaron sus vidas para ayudar a los demás. Esa si fue una primera línea valiente que arriesgó y lo entregó todo. Para ellos no hemos escuchado las vivas de quienes pactan con la historia, alabando a quienes salieron a quemar y acuchillar policías y destruir los bienes públicos.
Pide que le revelen cuántos sobrevivieron a las UCI, un dato que un Ministro debería tener en la mente. Ya lo están informando exministros y funcionarios, pero hago un llamado a todos los sobrevivientes de las UCI para que le escriban al Ministro y le cuenten su experiencia o contesten la encuesta al final.
También llamo a los familiares, colegas y amigos de todos los médicos y personal de salud que murieron en el “negocio” de la atención en la pandemia. Cuentenle quiénes eran y como ofrendaron sus vidas.
Y en plan de revelaciones, le solicitamos al Ministro que nos aclare cuánto se ha ganado en el negocio de operar del corazón a los pobres niños enfermos. Cuánto ha recibido por honorarios y sueldos y cuántos niños se le han muerto. Solo por equilibrio informativo. Para completar la educación del Dr. Jaramillo, ojalá todos los médicos de Colombia y agremiaciones científicas le digan lo que piensan de sus “denuncias” y le expresen si los representa y si están dispuestos a trabajar con un colega que se expresa de esa manera del trabajo médico.
Yo fui testigo de la salida entre aplausos de un querido amigo y colega quien luchó contra el virus y la “tormenta citoquínica” durante 10 días en una UCI, cuando aún no se sabía mucho del tratamiento. Vi enterrar a 5 de mis compañeros de Medicina. Promoví, a los 15 días de aislamiento, que todos los médicos saliésemos, a atender enfermos, previendo la debacle en represa de enfermos que se veía venir. Nos pondría en contexto que el Ministro nos revelase cuál fue su papel en la pandemia. Aunque el comunicado de la Asociación de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo demuestra que el Ministro de pandemia sabe poco, sería bueno que nos revelara qué hizo y dónde estuvo.
viernes, 12 de mayo de 2023
Consejos Castos
Abundan los consejos bien intencionados al Presidente y la Vice. Que por favor sean mas discretos, que recuerden que estamos en una democracia, que sus vivas a los violentos y delincuentes son inapropiados para su cargo, que los llamados a resolver las diferencias en la calle son peligrosos, que en vez de tanto avión se ocupe del país que va en reversa. Hay consejos para todos los temas, y todos son una bella exposición de candorosos deseos.
En nombre de una concertación imaginada, han resuelto extractar del Narco-Petrismo-Leninismo lo que suene más bonito y lo que se pueda ajustar a las buenas intenciones conciliatorias. Lo que todos quisiéramos. Que no ocurra nada grave porque somos una sociedad equilibrada y los no-violentos somos muchos más.
Los consejeros se resisten a leer y oír lo que sale del balcón y voltean la cabeza cuando los hechos atropellan: fuerzas armadas disminuidas y humilladas, narcos y bandas criminales en plena prosperidad, milicias indígenas y populares bloqueando y atemorizando, primera línea en alistamiento para cuando sea evidente que los contrabalanceos de la democracia frenen la agenda del socialismo del siglo XXI.
Los 15 paseos gasolineros están logrando tramar al mundo con su dramático discurso justiciero y salvador del planeta. Abrazado por Castillo, Maduro, AMLO, Lula, Borich, Fernandez, aplaudido en la ONU, atendido en la casa blanca, ovacionado en Madrid, asombró en Egipto, Davos, Francia y trabucó a Stanford. Con una contaminante campaña para buscar la descontaminación del mundo, se ha hecho notar. Su nombre se publica. Se abraza con pares y se codea con los grandes. No va a cometer el error de Castillo tan discreto y sin amigos, en caso de que lo “obliguen a actuar”.
¿Cuál Rey no va a aprobar una agenda de Paz total, justicia social y energías limpias? Las ceremonias no dan tiempo para profundizar.
En la medida en que la estrategia de paz sea darle rienda suelta a los criminales, la inseguridad y los homicidios seguirán aumentando. En la medida en que el asistencialismo haga perder confianza en la moneda seguirá empeorando la inflación. Y en la medida en que se acabe la “era extraccionista” se reducirán los escasos recursos del estado para aliviar la pobreza.
Traerán a Letizia y la jalarán con nariguera y gringola mostrándole las maravillas que regará al regresar, con virginal relato.
Cuando la realidad vaya mostrando su fea cara, podrá ejecutar la pirueta mediática. Con su doble faz de gobierno y oposición, podrá alinearse con los sufridos que protesten contra el gobierno. Podrá clamar al mundo y mostrar cómo el desastre es responsabilidad del gran capital y la oligarquía que no le permitieron implantar su verde paraíso de la equidad. Se entenderá que gobierne por decreto. Se podrá tolerar que cierre del congreso, que ignore a las cortes, que apabulle a la prensa y el ejército. El hace lo correcto, el mundo lo entiende, lo apoya o le consiente su justa lucha contra una entelequia de democracia, que le impide avanzar hacia el estado moderno.
Sus majestades aplaudirán, los demócratas aprobarán en idiomas diversos. El iluminado líder tendrá derecho. Salvará a Colombia y será la luz redentora del planeta.
23-134
En nombre de una concertación imaginada, han resuelto extractar del Narco-Petrismo-Leninismo lo que suene más bonito y lo que se pueda ajustar a las buenas intenciones conciliatorias. Lo que todos quisiéramos. Que no ocurra nada grave porque somos una sociedad equilibrada y los no-violentos somos muchos más.
Los consejeros se resisten a leer y oír lo que sale del balcón y voltean la cabeza cuando los hechos atropellan: fuerzas armadas disminuidas y humilladas, narcos y bandas criminales en plena prosperidad, milicias indígenas y populares bloqueando y atemorizando, primera línea en alistamiento para cuando sea evidente que los contrabalanceos de la democracia frenen la agenda del socialismo del siglo XXI.
Los 15 paseos gasolineros están logrando tramar al mundo con su dramático discurso justiciero y salvador del planeta. Abrazado por Castillo, Maduro, AMLO, Lula, Borich, Fernandez, aplaudido en la ONU, atendido en la casa blanca, ovacionado en Madrid, asombró en Egipto, Davos, Francia y trabucó a Stanford. Con una contaminante campaña para buscar la descontaminación del mundo, se ha hecho notar. Su nombre se publica. Se abraza con pares y se codea con los grandes. No va a cometer el error de Castillo tan discreto y sin amigos, en caso de que lo “obliguen a actuar”.
¿Cuál Rey no va a aprobar una agenda de Paz total, justicia social y energías limpias? Las ceremonias no dan tiempo para profundizar.
En la medida en que la estrategia de paz sea darle rienda suelta a los criminales, la inseguridad y los homicidios seguirán aumentando. En la medida en que el asistencialismo haga perder confianza en la moneda seguirá empeorando la inflación. Y en la medida en que se acabe la “era extraccionista” se reducirán los escasos recursos del estado para aliviar la pobreza.
Traerán a Letizia y la jalarán con nariguera y gringola mostrándole las maravillas que regará al regresar, con virginal relato.
Cuando la realidad vaya mostrando su fea cara, podrá ejecutar la pirueta mediática. Con su doble faz de gobierno y oposición, podrá alinearse con los sufridos que protesten contra el gobierno. Podrá clamar al mundo y mostrar cómo el desastre es responsabilidad del gran capital y la oligarquía que no le permitieron implantar su verde paraíso de la equidad. Se entenderá que gobierne por decreto. Se podrá tolerar que cierre del congreso, que ignore a las cortes, que apabulle a la prensa y el ejército. El hace lo correcto, el mundo lo entiende, lo apoya o le consiente su justa lucha contra una entelequia de democracia, que le impide avanzar hacia el estado moderno.
Sus majestades aplaudirán, los demócratas aprobarán en idiomas diversos. El iluminado líder tendrá derecho. Salvará a Colombia y será la luz redentora del planeta.
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viernes, 5 de mayo de 2023
Despiporrar excel
¿Cuántos están entrenados en hojas de cálculo? El concepto es tan viejo como las matemáticas pero haber pasado del lápiz y papel a un programa que permite predecir un futuro numérico aplicando fórmulas a una cuadrícula llena de datos, puso la planeación financiera al alcance de todos.
Si su uso fuese más universal, quienes viven a crédito, se darían cuenta de los rotos que tiene el barril que nunca van a ser capaces de llenar. Verían igualmente como un ahorro regular proyectado años adelante da sosiego económico.
Pero esta destreza escasea entre políticos soñadores, empezando por quien confesó que se había “despiporrado” en los cálculos del sistema pensional lo que lo había llevado a afirmar que cualquier aumento en la edad de pensión, tendría que pasar sobre su renuncia. Lo único que hay que hacer es digitar los numeritos de lo que entra, lo que se paga y proyectarlo con datos de natalidad y mortalidad a 50 años. Es lo que hacen en todo el mundo quienes analizan con algún grado de responsabilidad la sostenibilidad del sistema pensional.
Es obvio que en la medida en que aumenta la longevidad y disminuye la natalidad, no son muchas las opciones para equilibrar el sistema. O se aumenta la edad de jubilación, o se aumentan los impuestos/contribuciones, o se disminuyen los beneficios. Colombia comparte con muchos la irresponsabilidad de no tener suficientes reservas, por lo que le muerde 129 billones, o 37% al presupuesto para poder pagar pensiones y deuda.
Lo popular es “vivir sabroso” disfrutando la fiesta hoy, especialmente si quienes detentan el poder resuelven decretar para ellos unas pensiones en las que la diferencia entre lo que aportaron y lo que reciben es de mil millones. El 0.3% se embolsilla el 10% de los pagos.
¿Cómo no va a ser el público el sistema preferido por todos?
Todo lo que representa sacrificarse, ahorrar ahora, para tener un futuro mejor, será siempre impopular, y es más cómodo patear la cuenta al futuro. Ya verán qué hacen los nietos. Los franceses han incendiado su país por dos años de aumento en la edad. Si los cálculos demuestran que el sistema es insostenible no les importa.
Quien sea capaz de hacer una proyección con un mínimo de seriedad, entiende que hay que hacer algo. Ya no tienen sentido los artificiales límites de 58 y 62. Una sana solución es dar libertad para escoger la edad con un pago progresivamente mayor. Quien se jubila a los 60 recibe una suma, si lo hace a los 70 la mesada es mucho mejor. Aritmética elemental en una hojita de cálculo.
Otra opción surge de la creatividad del genial líder. Quienes desarrollan novedades en programación están excitados. Le van a agregar la función “despiporre” a la sección de fórmulas de las hojas de cálculo y en forma inmediata se podrá ver el fantástico resultado: no importa qué datos digite, la función corregirá la proyección, con lo que será posible prometerle a ilusos electores lo que quieren oír. Se logra así, la muy socialista práctica de desconectar los deseos de las cifras. Cuando se despiporre la inflación y los viejos reciban, como nuestros vecinos, la puntual mesada de 7 dólares, siempre se podrá inventar otra función que disemine la fantasía.
Si su uso fuese más universal, quienes viven a crédito, se darían cuenta de los rotos que tiene el barril que nunca van a ser capaces de llenar. Verían igualmente como un ahorro regular proyectado años adelante da sosiego económico.
Pero esta destreza escasea entre políticos soñadores, empezando por quien confesó que se había “despiporrado” en los cálculos del sistema pensional lo que lo había llevado a afirmar que cualquier aumento en la edad de pensión, tendría que pasar sobre su renuncia. Lo único que hay que hacer es digitar los numeritos de lo que entra, lo que se paga y proyectarlo con datos de natalidad y mortalidad a 50 años. Es lo que hacen en todo el mundo quienes analizan con algún grado de responsabilidad la sostenibilidad del sistema pensional.
Es obvio que en la medida en que aumenta la longevidad y disminuye la natalidad, no son muchas las opciones para equilibrar el sistema. O se aumenta la edad de jubilación, o se aumentan los impuestos/contribuciones, o se disminuyen los beneficios. Colombia comparte con muchos la irresponsabilidad de no tener suficientes reservas, por lo que le muerde 129 billones, o 37% al presupuesto para poder pagar pensiones y deuda.
Lo popular es “vivir sabroso” disfrutando la fiesta hoy, especialmente si quienes detentan el poder resuelven decretar para ellos unas pensiones en las que la diferencia entre lo que aportaron y lo que reciben es de mil millones. El 0.3% se embolsilla el 10% de los pagos.
¿Cómo no va a ser el público el sistema preferido por todos?
Todo lo que representa sacrificarse, ahorrar ahora, para tener un futuro mejor, será siempre impopular, y es más cómodo patear la cuenta al futuro. Ya verán qué hacen los nietos. Los franceses han incendiado su país por dos años de aumento en la edad. Si los cálculos demuestran que el sistema es insostenible no les importa.
Quien sea capaz de hacer una proyección con un mínimo de seriedad, entiende que hay que hacer algo. Ya no tienen sentido los artificiales límites de 58 y 62. Una sana solución es dar libertad para escoger la edad con un pago progresivamente mayor. Quien se jubila a los 60 recibe una suma, si lo hace a los 70 la mesada es mucho mejor. Aritmética elemental en una hojita de cálculo.
Otra opción surge de la creatividad del genial líder. Quienes desarrollan novedades en programación están excitados. Le van a agregar la función “despiporre” a la sección de fórmulas de las hojas de cálculo y en forma inmediata se podrá ver el fantástico resultado: no importa qué datos digite, la función corregirá la proyección, con lo que será posible prometerle a ilusos electores lo que quieren oír. Se logra así, la muy socialista práctica de desconectar los deseos de las cifras. Cuando se despiporre la inflación y los viejos reciban, como nuestros vecinos, la puntual mesada de 7 dólares, siempre se podrá inventar otra función que disemine la fantasía.
viernes, 28 de abril de 2023
El empresariado del narcotrafico
Hay muchos incautos que caen en las trampas del lenguaje y repiten, sin consumir mucha energía neuronal, un vocabulario que en forma maquiavélica y malintencionada, ponen en circulación los artistas de la manipulación. Así se va creando una “cultura”, representativa de las creencias, costumbres y lenguaje que la gente usa para describir su realidad.
La historia de violencia de los últimos 40 años en Colombia es rica en un léxico que la justifica la valída y es consultable en bit.ly/diccionariodebarbarismos. No es el único ni el más completo, pero está disponible para quienes pretenden tener alguna influencia en mejorar la sociedad y no seguir apoyando la violencia, mientras se habla y escribe con la convicción de contrarrestarla.
Obviamente el más aventajado en ese arte es el compañero Presidente, Maquiavelo graduado en la más sofisticada escuela de la manipulación y la distorsión del lenguaje, cualidad que admiran a rabiar todos los intelectuales educados en la misma ideología.
Su más reciente aporte se lo soltó a Biden en vivo y en directo al referirse al “empresariado del narcotráfico”, redondeando una idea que da repetidas vueltas en su socialista cabeza. Los empresarios son todos hampones, el mundo de los negocios no se distingue del mundo criminal y ganar dinero o tener utilidades es obceno. Solo una mente así puede salir con tan disparatada combinación de palabras. Los narcotraficantes, por el fin que persiguen y los métodos que usan han sido llamados siempre mafia o bandas criminales. Al combinar la palabra que siempre se ha usado para agrupar a los empresarios, con una que agrupa a los criminales, se va logrando el torcido propósito. Es tan ficticio su esfuerzo por integrar el discurso de la problemática actual a su visión Marxista de la sociedad, que con frecuencia suena cantinflesco, como ocurrió en Stanford. (Con el perdón del inteligente humorista y sus puyas sociales). Las caras de los asistentes y los esfuerzos de los traductores revelaban el incomprensible galimatías.
Pero poco le importa. El está en una intensa campaña viajera con miras a convertirse en la “Greta del trópico”. Está convencido de que sus iluminados llamados para llevar a cero la economía fósil que “acabará con la humanidatt”, le darán reconocimiento en los grupos verdes más radicales del mundo y con esa validación logrará el respaldo para imponer su agenda.
Quienes sostienen que no tiene sentido mirarnos en el espejo de Venezuela, y quienes le dan consejitos de economía y democracia, deben hacer un esfuerzo por descifrar sus verdaderas intenciones y oír los análisis de quienes lo conocen. Adivinen quién es el pensador del siglo XIX que habló del capital y es su inspiración para las solución climática del siglo XXI. Similar a lo que se logró con la cultura de violencia, cada nuevo término o frase que asocia la libertad económica con el crimen, la prosperidad con la codicia, el éxito con el abuso, la riqueza con la explotación y el desarrollo con la hecatombe, tiene un propósito. Que todos las repitan y se las crean y terminen apoyando el paraíso socialista. Los escépticos podrían repasar la campaña electoral para entender la estrategia.
La historia de violencia de los últimos 40 años en Colombia es rica en un léxico que la justifica la valída y es consultable en bit.ly/diccionariodebarbarismos. No es el único ni el más completo, pero está disponible para quienes pretenden tener alguna influencia en mejorar la sociedad y no seguir apoyando la violencia, mientras se habla y escribe con la convicción de contrarrestarla.
Obviamente el más aventajado en ese arte es el compañero Presidente, Maquiavelo graduado en la más sofisticada escuela de la manipulación y la distorsión del lenguaje, cualidad que admiran a rabiar todos los intelectuales educados en la misma ideología.
Su más reciente aporte se lo soltó a Biden en vivo y en directo al referirse al “empresariado del narcotráfico”, redondeando una idea que da repetidas vueltas en su socialista cabeza. Los empresarios son todos hampones, el mundo de los negocios no se distingue del mundo criminal y ganar dinero o tener utilidades es obceno. Solo una mente así puede salir con tan disparatada combinación de palabras. Los narcotraficantes, por el fin que persiguen y los métodos que usan han sido llamados siempre mafia o bandas criminales. Al combinar la palabra que siempre se ha usado para agrupar a los empresarios, con una que agrupa a los criminales, se va logrando el torcido propósito. Es tan ficticio su esfuerzo por integrar el discurso de la problemática actual a su visión Marxista de la sociedad, que con frecuencia suena cantinflesco, como ocurrió en Stanford. (Con el perdón del inteligente humorista y sus puyas sociales). Las caras de los asistentes y los esfuerzos de los traductores revelaban el incomprensible galimatías.
Pero poco le importa. El está en una intensa campaña viajera con miras a convertirse en la “Greta del trópico”. Está convencido de que sus iluminados llamados para llevar a cero la economía fósil que “acabará con la humanidatt”, le darán reconocimiento en los grupos verdes más radicales del mundo y con esa validación logrará el respaldo para imponer su agenda.
Quienes sostienen que no tiene sentido mirarnos en el espejo de Venezuela, y quienes le dan consejitos de economía y democracia, deben hacer un esfuerzo por descifrar sus verdaderas intenciones y oír los análisis de quienes lo conocen. Adivinen quién es el pensador del siglo XIX que habló del capital y es su inspiración para las solución climática del siglo XXI. Similar a lo que se logró con la cultura de violencia, cada nuevo término o frase que asocia la libertad económica con el crimen, la prosperidad con la codicia, el éxito con el abuso, la riqueza con la explotación y el desarrollo con la hecatombe, tiene un propósito. Que todos las repitan y se las crean y terminen apoyando el paraíso socialista. Los escépticos podrían repasar la campaña electoral para entender la estrategia.
viernes, 21 de abril de 2023
El negocio de la Salud
Coinciden la Ministra Corcho y varios líderes de agremiaciones médicas en que la Salud no debe ser un negocio, mientras se rasgan las blancas batas que certifican su abnegación y altruismo.
No perciben la contradicción quienes han fundado y dirigido centros de atención en salud, que existen y han perdurado, gracias a que son un negocio. Es decir se manejan con eficiencia y llevan cuentas para asegurarse que el dinero que entra sea más que el que sale. Sabemos además que no es el gran negocio que se cacarea, y que el 65% del margen se reinvierte en salud ya que ese es el porcentaje de prestadores que son fundaciones o públicos. Pero así sea un negocio que da utilidades para repartir entre quienes aportaron sus recursos a una empresa de salud, el fenómeno es muy positivo, porque está muy probado que el estado no tiene ni el capital ni la capacidad para gestionar todos los servicios del país. Los sistemas de Salud estatizados como el Inglés y el Canadiense, están haciendo agua desde hace años y por más manipulación que se haga de la información, la crisis ya es evidente. Para no hablar de la muy cantada fábula del modelo cubano. A quien la siga repitiendo como loro entrenado, le recomiendo que cuando se enferme, se vaya sin dólares, no a las clínicas de la élite de Habana sino a un hospital periférico y busque atención. Y que cuando vuelva, si sobrevive, cuente la verdad.
Entonces, lo razonable es permitir y celebrar que la salud no solo pueda, sino que deba ser un negocio, porque ocurre lo que se da en el resto de la economía: atrae capital, crece, hay competencia, los servicios mejoran, se amplían y cada vez cuestan menos.
La diseminación de la ideología del “derechismo”, que se resume en que todo el mundo tiene derecho a todo, ha logrado darle a la palabra “negocio” una connotación fea, muy cercana al robo. Si alguien hace negocio con algo, es porque se las ingenia para esquilmar a los demás. No caen en cuenta que esa visión se deriva precisamente de los negocios en los sistemas estatizados, donde las empresas no prosperan porque sean bien manejadas y eficientes, sino porque están enchufadas al poder y florecen en un ambiente de comisiones, corrupción o franca delincuencia.
La libre empresa involucra competencia, ética de negocios y el respeto a un marco legal complejo que regula las relaciones entre ellas, los clientes y el estado.
En los 40 años que llevo lidiando con el sufrimiento de la oscuridad, he visto como la libertad ha dado a luz a unas 30 Clínicas de Oftalmología privadas en todo el país. Allí donde el Estado no proveía ni los más básicos servicios de salud visual, grupos de médicos aportaron su patrimonio asumiendo enormes riesgos y han logrado posicionar la oftalmología Colombiana en la vanguardia, atrayendo con su calidad y bajos precios, enfermos de muchos países. A pesar de una densa maraña de requisitos y regulaciones, le han devuelto, mejorado o preservado la visión a millones. No solo no han recibido aportes del estado sino que han contribuido miles de millones en impuestos, y atienden la población desprotegida o mal atendida por el sistema. ¿Seremos tan ciegos de creer que esto es lo que hay que corregir?
No perciben la contradicción quienes han fundado y dirigido centros de atención en salud, que existen y han perdurado, gracias a que son un negocio. Es decir se manejan con eficiencia y llevan cuentas para asegurarse que el dinero que entra sea más que el que sale. Sabemos además que no es el gran negocio que se cacarea, y que el 65% del margen se reinvierte en salud ya que ese es el porcentaje de prestadores que son fundaciones o públicos. Pero así sea un negocio que da utilidades para repartir entre quienes aportaron sus recursos a una empresa de salud, el fenómeno es muy positivo, porque está muy probado que el estado no tiene ni el capital ni la capacidad para gestionar todos los servicios del país. Los sistemas de Salud estatizados como el Inglés y el Canadiense, están haciendo agua desde hace años y por más manipulación que se haga de la información, la crisis ya es evidente. Para no hablar de la muy cantada fábula del modelo cubano. A quien la siga repitiendo como loro entrenado, le recomiendo que cuando se enferme, se vaya sin dólares, no a las clínicas de la élite de Habana sino a un hospital periférico y busque atención. Y que cuando vuelva, si sobrevive, cuente la verdad.
Entonces, lo razonable es permitir y celebrar que la salud no solo pueda, sino que deba ser un negocio, porque ocurre lo que se da en el resto de la economía: atrae capital, crece, hay competencia, los servicios mejoran, se amplían y cada vez cuestan menos.
La diseminación de la ideología del “derechismo”, que se resume en que todo el mundo tiene derecho a todo, ha logrado darle a la palabra “negocio” una connotación fea, muy cercana al robo. Si alguien hace negocio con algo, es porque se las ingenia para esquilmar a los demás. No caen en cuenta que esa visión se deriva precisamente de los negocios en los sistemas estatizados, donde las empresas no prosperan porque sean bien manejadas y eficientes, sino porque están enchufadas al poder y florecen en un ambiente de comisiones, corrupción o franca delincuencia.
La libre empresa involucra competencia, ética de negocios y el respeto a un marco legal complejo que regula las relaciones entre ellas, los clientes y el estado.
En los 40 años que llevo lidiando con el sufrimiento de la oscuridad, he visto como la libertad ha dado a luz a unas 30 Clínicas de Oftalmología privadas en todo el país. Allí donde el Estado no proveía ni los más básicos servicios de salud visual, grupos de médicos aportaron su patrimonio asumiendo enormes riesgos y han logrado posicionar la oftalmología Colombiana en la vanguardia, atrayendo con su calidad y bajos precios, enfermos de muchos países. A pesar de una densa maraña de requisitos y regulaciones, le han devuelto, mejorado o preservado la visión a millones. No solo no han recibido aportes del estado sino que han contribuido miles de millones en impuestos, y atienden la población desprotegida o mal atendida por el sistema. ¿Seremos tan ciegos de creer que esto es lo que hay que corregir?
domingo, 16 de abril de 2023
Plan B (23105)
Muchos se preguntan con desesperación, qué hacer? Vamos a tener que contemplar, tristes y pasivos, como se van desarmando las instituciones, cómo se dilapidan los recursos que todos le damos al estado, cómo funcionarios ineptos o ignorantes chambonean en sus respectivos campos? Tendremos que aceptar que el país se deteriore y siga el camino de Cuba, Nicaragua y Venezuela, solo porque un 15% de los aptos para votar se dejaron confundir por un discurso promesero y engañoso uniéndose a ese 10% que siempre ha creído en el paraíso estatal socialista?
Es cierto que en los regímenes presidenciales, el ejecutivo tiene mucho poder y le queda fácil usarlo para imponer su ruinosa agenda. Pero también hay que entender que no tiene todo el poder ni tiene poder para todo. Ahí están Perú e Israel. Está el Congreso con partidos que reaccionan y pueden controlar más en la medida en que los votantes presionen a los elegidos, Están las cortes, infiltradas por agentes con línea política, pero aún así, hay muchos que tienen una estructura jurídica sólida y entienden su papel en la protección de la democracia. Está la prensa que puede ser comprada, amenazada, y también ha sido pacientemente sembrada de cuadros políticos que poco honran la neutralidad de la profesión. Pero sigue habiendo muchos medios serios que conocen su compromiso con la verdad. Y estamos los millones de ciudadanos. Al menos 25% que no comparten la visión del régimen. Un 15% que ya están arrepentidos o lo van a estar y un 50% de apáticos, susceptibles de ser motivados.
Así como un 10% logró hacerse al poder usando hábilmente la mentira, el engaño y la desazón que genera la violencia, el 25% se puede proponer recuperarlo tratando de influir en el 65%. Por eso es indispensable entender que en la democracia el poder lo tiene la gente. La que votó por unos personajes que deben estar a su servicio. Y si eso no ocurre, hay que reaccionar con vehemencia, sin violencia. Si todos los asustados, deprimidos, desesperanzados, los que están mirando más allá de las fronteras, caen en cuenta que su plan B está aquí, creyendo en su tierra, en la gran mayoría de compatriotas que trabajan honradamente, defendiendo su empresa de los intentos confiscatorios, destapando el nepotismo, amiguismo, los abusos, apoyando a los funcionarios que entienden el valor de la libertad y pueden frenar el deterioro y reconociendo que tienen el poder de participar opinando, educando y defendiendo su trabajo, creyendo en el valor del esfuerzo personal, se le abrirá un camino a la Libertad.
Satyagraha (satiagraja) o el poder de la verdad, llevó a Gandhi a enfrentar al poderoso imperio Britanico sin invocar ni un solo disparo. Se fueron, convencidos que eso era lo mejor para ellos. Siendo muy activos en la diseminación de la verdad se logrará un mejor destino para el país y los incapaces se convencerán que los resultados de su pobre gestión les podría generar muchas dificultades en el futuro.
Los Venezolanos que vinieron buscando libertad, no pueden creer que están oyendo el mismo discurso que los llevó a la ruina, aunque reconocen una sociedad más comprometida con el destino de su país y mejor estructurada para evitar el desastre.
Es cierto que en los regímenes presidenciales, el ejecutivo tiene mucho poder y le queda fácil usarlo para imponer su ruinosa agenda. Pero también hay que entender que no tiene todo el poder ni tiene poder para todo. Ahí están Perú e Israel. Está el Congreso con partidos que reaccionan y pueden controlar más en la medida en que los votantes presionen a los elegidos, Están las cortes, infiltradas por agentes con línea política, pero aún así, hay muchos que tienen una estructura jurídica sólida y entienden su papel en la protección de la democracia. Está la prensa que puede ser comprada, amenazada, y también ha sido pacientemente sembrada de cuadros políticos que poco honran la neutralidad de la profesión. Pero sigue habiendo muchos medios serios que conocen su compromiso con la verdad. Y estamos los millones de ciudadanos. Al menos 25% que no comparten la visión del régimen. Un 15% que ya están arrepentidos o lo van a estar y un 50% de apáticos, susceptibles de ser motivados.
Así como un 10% logró hacerse al poder usando hábilmente la mentira, el engaño y la desazón que genera la violencia, el 25% se puede proponer recuperarlo tratando de influir en el 65%. Por eso es indispensable entender que en la democracia el poder lo tiene la gente. La que votó por unos personajes que deben estar a su servicio. Y si eso no ocurre, hay que reaccionar con vehemencia, sin violencia. Si todos los asustados, deprimidos, desesperanzados, los que están mirando más allá de las fronteras, caen en cuenta que su plan B está aquí, creyendo en su tierra, en la gran mayoría de compatriotas que trabajan honradamente, defendiendo su empresa de los intentos confiscatorios, destapando el nepotismo, amiguismo, los abusos, apoyando a los funcionarios que entienden el valor de la libertad y pueden frenar el deterioro y reconociendo que tienen el poder de participar opinando, educando y defendiendo su trabajo, creyendo en el valor del esfuerzo personal, se le abrirá un camino a la Libertad.
Satyagraha (satiagraja) o el poder de la verdad, llevó a Gandhi a enfrentar al poderoso imperio Britanico sin invocar ni un solo disparo. Se fueron, convencidos que eso era lo mejor para ellos. Siendo muy activos en la diseminación de la verdad se logrará un mejor destino para el país y los incapaces se convencerán que los resultados de su pobre gestión les podría generar muchas dificultades en el futuro.
Los Venezolanos que vinieron buscando libertad, no pueden creer que están oyendo el mismo discurso que los llevó a la ruina, aunque reconocen una sociedad más comprometida con el destino de su país y mejor estructurada para evitar el desastre.
Numeros Climaticos (2398)
Hay temas que afectan a todos y por su importancia, la discusión debería hacerse con hechos y datos. Que los datos, obtenidos de la forma más objetiva posible y corroborados por múltiples fuentes, se usen para hacer un aporte válido a las iniciativas cuyos resultados puedan ser medibles y comprobables.
Es lamentable, que aun en temas de interés universal, prevalezca un enfoque ideológico abstracto, basado en lecturas y teorías revaluadas, con propuestas comprobadamente erróneas, que sirven solo para generar desesperación al presentar la visión catastrófica de “el capital, llevando al fin de la humanidad”
Hay que empezar por reconocer que un altísimo porcentaje de quienes se ocupan del cambio climático, han comprobado que si es inducido por la actividad humana y que eventualmente puede llevar a catástrofes, generando muerte y sufrimiento sobretodo en las regiones más pobres.
Para contribuir a una discusión racional, aporto aquí algunos números extraídos de las fuentes más confiables.
51 billones de toneladas de gases efecto invernadero, es lo que recibe la atmósfera.
0 es el efecto neto al que se debe llegar. No quiere decir 0 emisiones, sino que se deben llevar las emisiones a un número similar al de las captaciones.
28 años es el plazo que hay para lograrlo, siendo éste un número muy controvertido.
1.5 grados es lo que aumentaría la temperatura, generando subidas en el nivel del mar con extensas inundaciones en regiones costeras bajas.
1.7 trillones de dolares o 2% del PIB mundial (2020), es lo que el mundo tiene que invertir en nuevas tecnologías, baterías más eficientes, sistemas de captación, energías renovables, y producción de hidrógeno líquido.
3% de los 57 trillones que se tienen ahorrados en los fondos de pensiones del mundo es lo que este gasto implica, lo que lleva a preguntarse el sentido de acumular recursos para pensionarse en un mundo cada vez más invivible.
14% del PIB mundial fue lo que los gobiernos gastaron para enfrentar la pandemia y sus consecuencias económicas. El 14% de esa suma no parece mucho para “salvar el planeta”. Y en realidad lo que se salva es nuestra existencia. Yuval Noah sugiere que al planeta no le importa si ésta especie, escasa en “sapiens”, se agrega a la larga lista de extinciones.
½ trillón es lo que los gobiernos gastan anualmente en subsidios a las industrias fósiles.
2.4% del PIB mundial es el costo anual de la comida que se pierde, lo que indica que con solo mejorar la logística de la cadena alimentaria, se tendrían los recursos.
Estos números bien entendidos, permiten tener una visión optimista, ya que hay el capital, que combinado con libertad para la inventiva y la creatividad, podrá generar las soluciones. Esto se daráá en una economía de mercado que dirige los recursos a las propuestas más costo eficientes y no en una economía estatista y centralizada, en la que un sabidillo omnipotente, le dicta a “su pueblo” lo que hay que hacer. Maersk y los daneses están convirtiendo todos sus buques, que representan el 20% del transporte marítimo mundial, a hidrógeno líquido, producido con energía de turbinas eólicas en altamar. Un ejemplo de las miles ideas que nos llevaran a “net 0”.
Es lamentable, que aun en temas de interés universal, prevalezca un enfoque ideológico abstracto, basado en lecturas y teorías revaluadas, con propuestas comprobadamente erróneas, que sirven solo para generar desesperación al presentar la visión catastrófica de “el capital, llevando al fin de la humanidad”
Hay que empezar por reconocer que un altísimo porcentaje de quienes se ocupan del cambio climático, han comprobado que si es inducido por la actividad humana y que eventualmente puede llevar a catástrofes, generando muerte y sufrimiento sobretodo en las regiones más pobres.
Para contribuir a una discusión racional, aporto aquí algunos números extraídos de las fuentes más confiables.
51 billones de toneladas de gases efecto invernadero, es lo que recibe la atmósfera.
0 es el efecto neto al que se debe llegar. No quiere decir 0 emisiones, sino que se deben llevar las emisiones a un número similar al de las captaciones.
28 años es el plazo que hay para lograrlo, siendo éste un número muy controvertido.
1.5 grados es lo que aumentaría la temperatura, generando subidas en el nivel del mar con extensas inundaciones en regiones costeras bajas.
1.7 trillones de dolares o 2% del PIB mundial (2020), es lo que el mundo tiene que invertir en nuevas tecnologías, baterías más eficientes, sistemas de captación, energías renovables, y producción de hidrógeno líquido.
3% de los 57 trillones que se tienen ahorrados en los fondos de pensiones del mundo es lo que este gasto implica, lo que lleva a preguntarse el sentido de acumular recursos para pensionarse en un mundo cada vez más invivible.
14% del PIB mundial fue lo que los gobiernos gastaron para enfrentar la pandemia y sus consecuencias económicas. El 14% de esa suma no parece mucho para “salvar el planeta”. Y en realidad lo que se salva es nuestra existencia. Yuval Noah sugiere que al planeta no le importa si ésta especie, escasa en “sapiens”, se agrega a la larga lista de extinciones.
½ trillón es lo que los gobiernos gastan anualmente en subsidios a las industrias fósiles.
2.4% del PIB mundial es el costo anual de la comida que se pierde, lo que indica que con solo mejorar la logística de la cadena alimentaria, se tendrían los recursos.
Estos números bien entendidos, permiten tener una visión optimista, ya que hay el capital, que combinado con libertad para la inventiva y la creatividad, podrá generar las soluciones. Esto se daráá en una economía de mercado que dirige los recursos a las propuestas más costo eficientes y no en una economía estatista y centralizada, en la que un sabidillo omnipotente, le dicta a “su pueblo” lo que hay que hacer. Maersk y los daneses están convirtiendo todos sus buques, que representan el 20% del transporte marítimo mundial, a hidrógeno líquido, producido con energía de turbinas eólicas en altamar. Un ejemplo de las miles ideas que nos llevaran a “net 0”.
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