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viernes, 17 de octubre de 2025

La bofetada del Nobel

“¡Paz, paz, paz!”, grita el artífice del fraude electoral más descarado mientras ordena reprimir a manifestantes pacíficos, encarcela y tortura a miles de jóvenes —niños, dirían por aquí— y preside una opulenta dictadura que ha llevado a la miseria al 90 % de la población y forzado la emigración humillante, de una tercera parte del país.

“¡Paz total!”clama su émulo, el hombre que prometió amor pero nos ha entregado una violencia encarnizada. Paz que incluye convocar un ejército mundial para “combatir al imperio”, o sea, una tercera guerra mundial a ritmo de vallenato.

Las contradicciones de estos colados en el poder han redefinido lo grotesco. Petro no opina sobre Maduro porque, hay que respetar la autodeterminación de los pueblos. Pero resulta legítimo insultar a los noruegos por premiar con el Nobel a una valiente que defiende la libertad y la democracia. Exhibe su ignorancia cuando añora a los Suecos que nunca lo han entregado y muestra sus dotes de estadista cósmico cuando en plaza pública de otro país incita al ejército a desobedecer a su jefe. Sostiene que la pérdida de la visa fue por el sancocho de exabruptos que soltó ante un escaso auditorio de la ONU asombrado con el nivel de ridículo. Sí logró demostrar la decencia y tolerancia de la democracia americana. En cualquier otro país, incluyendo Colombia, detienen y juzgan al extranjero que se atreva a incitar a la sedición. Debería estar agradecido de que le impidan volver, porque si lo hace, ya sin inmunidad diplomática, lo que arriesga es que su discurso sea desde una celda

“¿Cuál Ucrania ni qué ocho cuartos?”, dijo con displicencia cuando empezó el genocidio de Putin. Ese mismo “respeto” que lo hace guardar silencio ante las matanzas de Ruanda o de cualquier otro lugar donde los asesinos sean sus amigos ideológicos.

El Nobel de la Paz, es promovido y otorgado por políticos y académicos de inclinación socialista. Por eso duele tanto en los círculos de izquierda que el premio haya sido entregado a María Corina Machado: una mujer que, sin ejércitos ni discursos incendiarios, encarna mejor la dignidad que todos sus críticos juntos.

Creyeron que su descarado cinismo había contaminado incluso a la izquierda democrática europea. Pero no: todavía hay decencia que atraviesa las fronteras ideológicas. Y esa, sí, es una buena noticia para la paz.



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viernes, 4 de octubre de 2024

Coherencia

Cuando una persona no ve lo que lo rodea, decimos que está ciego. Cuando no oye las alarmas, concluimos que está sordo. Cuando no huele lo que le puede pasar, que le dio Covid y si se empeña en diseminarlo, que no tiene tacto. ¿Puede alguien desconectarse de la realidad, teniendo sus sentidos y cerebro intactos?

La capacidad para captar la realidad y actuar en consecuencia, ha sido determinante para la supervivencia. Si nuestro distante abuelo hubiese confundido león con gato, no estaríamos sus herederos recorriendo este mundo apegados a paradigmas. Es bien conocido el ejemplo del conductor que enfrenta en una curva a otro carro descontrolado de donde le gritan “Cerdo!”. Y está bajando la ventanilla para contestar el insulto, cuando atropella al marrano que le trataban de anunciar.
Nuestros filtros mentales definen no solo lo que vemos y oímos sino lo que creemos. La esquizofrenia o locura es el pensamiento desconectado de la realidad. Pero tiene que estar muy avanzada para que la diagnostiquen y traten. Hay muchas variantes menores, que pululan silvestres. Asombra la capacidad para expresar un pensamiento y salir a hacer exactamente lo contrario. La incoherencia entre lo que se piensa y cómo se actúa, no parece producir, en muchos, incomodidad alguna.

Un grandilocuente discurso de paz seguido de la convocatoria a la guerra civil en las ciudades, para defender el atropello al orden constitucional con la destrucción y quema de las ciudades, bautizada por decreto como calentamiento de los ánimos y desbordamiento de los ímpetus.
Se exalta la importancia de la presencia del Estado en todo el territorio, mientras se lanzan directivas que bloquean la capacidad de las fuerzas armadas facilitando el accionar de grupos criminales, quienes duplican el número de municipios controlados sembrando el terror con extorsiones, secuestros y masacres.
Se expone la satisfacción con cifras, mientras la suma de los indicadores de venta de casas, exportaciones, comercio y crecimiento económico pasaron de un incremento del +121% en el gobierno de Duque, a un deterioro del -103%.
El presupuesto aumenta el gasto en burocracia mientras se toman medidas para reducir grandes fuentes de ingresos del Estado.
Se escandalizan porque lo llaman loco. Pero la incoherencia y desconexión de la realidad se parecen mucho a la locura.



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