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martes, 12 de agosto de 2025

El péndulo de la Justicia

La “combinación de todas las formas de lucha” empieza a mostrar su eficacia. Al impulso de la lucha armada se suma ahora la paciente infiltración del aparato judicial. Y si para financiar tan nobles fines hay que mezclar narcotráfico, corrupción, chantaje y otros delitos variopintos, entiéndase que el fin justifica los medios. Quien se atrevió a golpear la estructura criminal que sostiene la enorme operación, debe ser perseguido y castigado . Como no lograron asesinarlo en varios atentados, ahora buscan encarcelarlo.

Decenas de abogados —debidamente financiados— arman una red de farsas, recorren cárceles incentivando a sus compañeros a imaginar historias truculentas, mientras otros trepan en el sistema judicial hasta alcanzar cargos clave. Se construyen conspiraciones, se repiten falsedades, se difunden en redes hasta convertirlas en verdad. Todo para destruir a quien, en su vida pública, solo ha dado pruebas de decencia, honestidad y vocación de servicio.Y así, se borra de la memoria colectiva el horror que vivió Colombia en 2002. Muchos que hoy repiten barbaridades ya olvidaron por qué están vivos. Y los que no vivieron esa época, con ligereza opinan sin entender el riesgo de repetirla.Se ha logrado instalar un odio emocional, alimentado por cuentos, versiones y testimonios sin pruebas. No hay un solo video, una grabación, una evidencia material que comprometa al odiado. Solo está el relato de un hampón, corroborado por otro delincuente, sobre las componendas de un criminal.

La vehemencia con que algunos se rasgan las vestiduras en defensa de la justicia, contrasta con la ridiculez del “acervo probatorio”. No puede sino concluirse que el plan ha sido ejecutado con la precisión de un asalto. Y ahora, los mismos que siempre negaron a la Justicia —esa “institución burguesa”, “instrumento de opresión de la oligarquía”— la invocan con fervor revolucionario.
No importa que el uso político de la justicia tenga doble filo. Lo aprendieron Fujimori, Pinochet y Martinelli, pero también Lula, Evo, Kirchner y Castillo y muchos otros. Porque aquí no se trata de continuar el juego democrático. El objetivo es tomarse por completo el sistema judicial, controlar el electoral y concentrar todo el poder en unos pocos, que se convertirán en los eternos defensores de la revolución, siempre rodeados de privilegios.
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viernes, 13 de septiembre de 2024

Testimonios

Nadie puede negar que la invención del método científico, fue el gran impulsor del progreso de la humanidad. Y es simplemente porque consiste en la búsqueda y comprobación sistemática de la verdad. Esto no quiere decir que se haya usado siempre sabiduría en la aplicación de los grandes avances. El uso de la tecnología para arrasar con todo lo que nos rodea es una vergonzosa realidad. Bosques, parajes, animales terrestres y acuáticos, incluyendo humanos, se destruyen con eficiencia insuperable. Además es cierto que la ciencia no es infalible y puede ser distorsionada por la ambición.

Pero es innegable que gracias a la ciencia vivimos más y mejor, nos movemos con más facilidad, nos enfermamos menos, aprendemos a hacer contribuciones de valor y podemos también medir y corregir los errores que cometemos.
En la permanente búsqueda de la verdad, el método científico ha establecido 5 niveles de evidencia. El más alto se considera el más cercano a la verdad y consiste en la compilación y análisis sistemático de todos los estudios serios y bien hechos sobre un tema, en los que se ha hecho un esfuerzo por medir las variables, para poder concluir cuáles son las determinantes.

En el nivel más bajo de evidencia está el testimonio, la anécdota, que es infortunadamente lo que usan la mayoría de los mortales para tomar decisiones importantes. Si la ciencia hubiese seguido con el testimonio como herramienta, estaríamos todavía en la edad media. Todo el mundo conoce los experimentos del teléfono roto y los relatos de un evento por observadores distintos en diversos ángulos y distancias. La verdad no asoma por ningún lado.
Sin embargo son los testimonios la evidencia que más usa la justicia, para decidir la suerte de un acusado. Con un agravante: el testimonio es, con frecuencia, de un probado mentiroso o criminal condenado, quien además, lo negocia para obtener beneficios. Poco importan los hechos que han rodeado la vida del acusado, su pensamiento reflejado en escritos, sus actos analizados objetivamente, el beneficio que le haya podido generar a la sociedad o los atentados que le hayan hecho los mismos que declaran en su contra. Lo que vale es cuantos hampones están dispuestos a declarar y a que precio. Difícil imaginar un sistema que se aleje más de la verdad. Es el método para implantar la majestad de la injusticia.
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