Mostrando las entradas con la etiqueta Presidente. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Presidente. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de junio de 2025

No más reyes

La institución de la Presidencia es una herencia directa de la monarquía. Quienes escribieron las primeras constituciones aún sentían el aliento de los reyes en la nuca. Por eso inventaron una figura similar: lo pusieron a vivir en un palacio y le dieron categoría de reina —“Primera Dama”— a la esposa.

La concentración de poder y privilegios en estos nuevos reyezuelos explica, en parte, el pobre desempeño de muchas democracias modernas. Existen contrapesos que, aunque imperfectos, funcionan. Trump no ha llevado a EE. UU. al abismo porque lo han contenido tribunales, medios y sociedad civil. Petro no ha logrado desbaratar a Colombia porque también lo han parado las Cortes, el Congreso, la prensa y los ciudadanos organizados han frenado muchas de sus regresivas iniciativas.

Pero la realidad es aún más contundente: pese al enorme poder simbólico del Presidente, su capacidad para modificar la vida de los ciudadanos es limitada. El país sigue andando por inercia, indiferente a las barbaridades que diga o haga quien ocupa el palacio, mientras abusa de los micrófonos para imponer su narrativa, justificar errores y mantener la ilusión de que todo lo bueno le pertenece. La vida continúa. Las empresas y la agroindustria siguen produciendo, los arquitectos diseñan, los ingenieros construyen, los médicos atienden, los plomeros destapan, los tenderos venden, los asaderos de pollo alimentan. La gigantesca maquinaria económica no se detiene, y por eso las cifras resisten, incluso con una conducción errática. Ni siquiera sus partidarios le paran bolas y se resisten a responder a sus llamados que buscan convertirlos en carne de cañón.

Los áulicos del poder, claro, usan los pocos datos positivos para defender lo indefendible. La inflación no se ha disparado gracias a la firmeza del Banco de la República. El desempleo ha bajado por el rebusque, única opción ante una formalidad asfixiante que va a empeorar. La devaluación no es alta por la narcoeconomía. La productividad se sostiene por el dinamismo empresarial, no por gestión estatal. Lo poco bueno que ha ocurrido en estos años ha sido a pesar del gobierno, no gracias a él. Tal vez ha llegado el momento de que la figura del Presidente —como las monarquías que la inspiraron— empiece, por fin, su camino hacia la extinción. “No al Rey” es la respuesta a los cultos que eligen a los Mesías.
25179

viernes, 16 de agosto de 2024

E-Lección

Tenemos el Presidente que nos merecemos porque no fuimos capaces de aprender las lecciones que nos venían dando los vecinos de latinoamérica.
Con una estrategia muy bien diseñada y seguida al pie de la letra consistente en diseminar el relato de “país siniestro, injusto y corrupto” combinada disrupción violenta de las ciudades, se logró generar la necesidad de un “cambio radical del sistema” liderado por un salvador. Prescindiendo de los medios tradicionales y usando un ejército de influencers, se logró colonizar las mentes de la juventud, fácil de ensoñar con la paz y prosperidad garantizada por el Estado. Pero una cosa es agitar y criticar y otra es gobernar con el recurso de la ineptitud, siguiendo fórmulas desuetas y probadamente equivocadas, el régimen se desgasta, el engaño se devela y la popularidad cae. Como son dueños de la moral revelada, encuentran justificación para mantenerse en el poder. Las elecciones se convierten en un estorbo burgués que hay que acomodar con impudicia.

Ya los camaradas, claman por importar el software electoral venezolano, “el mejor del mundo”. Si se tienen suficientes cuadros en la registraduría, no importa qué reporten las mesas, pues es el iluminado quien decide por cuánto gana y de allí se reconstruyen los resultados hacia atrás. Solo que si es bien bruto, publica porcentajes con 3 decimales exactos (un imposible matemático) y pide “un tiempito” para rearmar las actas. La lección es que la vigilancia implica fotografiar cada una de las actas y establecer un sistema de recuento independiente. Bendita sea la tecnología que permite pisarle la cola a los tramposos. Es indispensable organizarse para usarla.
Se dispone además de trampas tradicionales, que definen una elección reñida. El clientelismo asegura inscritos en una determinada mesa que luego debe producir unos resultados. Aporta unos 5 millones. Quien no cumple su cuota pierde el puesto que le dio su cacique o la vida en los 300 municipios controlados por la guerrilla, donde la orden de votar por el “compañero negociador” es perentoria.
Y están las cajas que llegan de lugares remotos, donde no hay vigilancia. La “participación total y unánime” puede aportar otro millón.

Si no se aprende la lección, padeceremos elección.



24230