viernes, 6 de enero de 2023
Matar empresas (236)
Las empresas no solo se matan con la estatización. Ferrocarriles, Telecom, Adpostal y la evolución de Emcali y Ecopetrol y Pensiones, son amargos ejemplos. También se matan con impuestos. Las pequeñas y medianas, asfixiando a los emprendedores quienes terminan concluyendo que es más cómodo sentarse a recibir subsidios que arriesgar y trabajar, y las grandes porque se espanta el capital y el talento.
El discurso de odio al éxito empresarial, que está haciendo tan buena carrera aquí y en el vecindario, hace un enorme daño. Es el camino probado y garantizado para frenar la generación de riqueza. Se podría pensar que quienes han logrado con ingenio, disciplina, sacrificio y trabajo algún grado de prosperidad tienen esto claro. Pero impresiona la facilidad con que tantos repiten la historia de odio y resentimiento. No hay que dejarse confundir. Una cosa es tener sensibilidad social, preocuparse y hacer esfuerzos por ayudar a quienes viven marginados y otra es volverse caja de resonancia de sandeces, que empeoran precisamente a quienes supuestamente se quiere ayudar.
Repartir comida y subsidios puede ser una medida de urgencia ante una situación crítica pero el mejor aporte social es crear empresas que le den empleo y unos ingresos dignos a quienes no han logrado subirse al tren de la economía.
El papel del Estado es facilitar el éxito de muchos empresarios, lo que lleva a sociedades prósperas donde los ingresos de todos mejoran.
viernes, 30 de diciembre de 2022
Xenofilia (22364)
Pero también podríamos atribuirle a la constitución de 1820 que estableció que todos los extranjeros, gozarán de los mismos derechos de los Colombianos.
Con esa tradición, el gobierno Duque organizó toda una estrategia de atención y respeto a los Venezolanos, que sin duda ha sido ejemplo para el mundo. Un país sin muchos recursos que se ajusta la correa para darle la bienvenida a millones de exiliados de un régimen que ha logrado empobrecer y atormentar a su población.
Quien se haya tomado el trabajo de darles una mano y preguntarles, se da cuenta que no andan buscando un “sueño americano” Solo buscan algo de paz y libertad y si es posible un trabajito para sobrevivir.
Algunos de los que han logrado acomodarse, claman al cielo al constatar que comenzamos a dar tumbos que se están pareciendo mucho a la progresiva descomposición que los terminó expulsando.
Quien lee la declaración de los derechos humanos constata que en el papel, todos los seres humanos nacen iguales y tienen derecho a no ser discriminados por razones de sexo, edad, raza, color, idioma, religion, origen social o nacional. Y se reconcilia con los líderes mundiales que los recitan con impecable dicción.
Para luego ver cómo califican a unos sufridos inmigrantes de alienígenas ilegales (illegal aliens), los encierran en campos de concentración, los separan de sus familias, o los empacan como ganado, con destino desconocido. Su “delito” es su nacionalidad.
Seremos capaces de seguir siendo amables y receptivos con todos los “forasteros”, sin padecer de tanto autodesprecio? Los pocos que viajan y los muchos que podrían enterarse del mundo a distancia, ¿serán capaces de ver que en todas partes se dan los mismos problemas que aquí creemos nos son exclusivos? Seremos capaces de superar esa tan negativa, pueblerina y empecinada visión? ¿Será capaz la humanidad de evolucionar a un mundo en el que se borre ese artificio absurdo que son las fronteras? Los avances en libertad siempre han partido de propuestas que son juzgadas como ilusorias. Cuando se vuelven realidad, después de largos esfuerzos, todos asumen que esa es la evolución lógica de la historia. Repasar lo que significó la abolición de la esclavitud, la discriminacion racial, religiosa y sexual, el avance en los derechos de la mujer y los niños nos hace pensar que el camino por recorrer será tortuoso, pero posible en la medida en que seamos capaces de defender lo que valoramos como correcto.
viernes, 23 de diciembre de 2022
Vivir en Gracia
Para los médicos, la conexión es directa. Los resultados de sus actos son palpables y medibles en gracias. Un enfermo que se ha curado o ha dejado de sufrir, llena el espíritu del médico de aprecio y agradecimiento, independiente de si el logro fue a través de un contrato o medió algún pago.
Alguna vez le comentaba a alguien cercano que el hecho de recibir gracias muchas veces al día, nos mantiene en estado de gracia, lo que nos permite superar todas las demás dificultades inherentes al ejercicio de la profesión, como los desafortunados y ocasionales fracasos, que no siempre son entendidos como causados por formas más graves de la enfermedad. O el hecho de tener que lidiar con un sistema que defiende la autonomía médica en la letra pero en la práctica pretende ponernos límites y barreras que sabemos comprometen la calidad de la atención.
Le explicaba que eso hacía que me levantase todas las mañanas con ánimo y entusiasmo y salía con optimismo al trabajo en la convicción de obtener muchas más gracias que frustraciones.
En contraste, él me comentó que en todos sus años de trabajo, nunca había recibido las gracias de nadie. A pesar de obtener muy buenos ingresos, maldecía cada día de trabajo, al que veía como un mal necesario para poder prosperar.
En el curso de una vida que va pareciendo larga, he tenido la oportunidad de interactuar con miles de personas, muchas en condiciones dramáticas y desesperadas. Lo que he podido entender es que quien no ve más allá de su bienestar y sus necesidades, no solo vive menos, sino que vive muy amargado. En cambio todos los que han dedicado su vida a servir a los demás, se envuelven en un halo de paz y tranquilidad que les permite superar o enfrentar cualquier dificultad. Convivir con el sufrimiento de los demás, hacer un esfuerzo por entenderlo y reducirlo, contribuye a dar la perspectiva que se convierte en bálsamo para el propio.
El afán de reconocimiento y la ambición de acumular dinero, fama o importancia son motores indiscutibles de la prosperidad. Pero si no se logran taimar y reducir a sus justas proporciones, terminan minando la libertad y disolviendo las barreras morales, lo que genera progresiva frustración y amargura. A los jóvenes que claman rabiosos por sus derechos y solo tienen ojos para sus necesidades, a los adultos que no logran ser suficientemente competitivos y denigran de los altos escalones del ascenso, a los viejos que se deprimen en su aislamiento y resuelven que ya no pueden soñar, hay que ofrecerles el remedio: que no se vayan de este mundo, sin estar íntima y profundamente convencidos de haber hecho algo significativo por los demás. No por el reconocimiento, el premio o la paga. No por la fama, el poder o la gloria, sino porque su vida estuvo llena de Gracia.
viernes, 16 de diciembre de 2022
Confusion
Si el objetivo auténtico es lograr justicia social con prosperidad compensando la desigualdad que puede generar la libertad, es muy seguro que serían muchos los adherentes. Lamentablemente, persiste la fijación de buscar variantes a un socialismo que sigue fracasando en todas las latitudes.
Predomina la soberbia intelectual de creer que la solución para todo está en concebir un modelo justo y equitativo de sociedad, que se impone por la fuerza, ignorando que es el ímpetu espontáneo de los individuos en libertad lo que ha creado el progreso que cimienta la civilización.
Todos los intentos de dirigismo estatista, han vuelto ineficiente la producción industrial y de alimentos, y han entronizado la corrupción. El despotismo que se implanta, va minando la propiedad privada, limitando progresivamente la libertad, comprometiendo la independencia de la justicia e implantando el desconocimiento de las relaciones contractuales. Es el modelo del sistema de Salud, que se deteriora con la progresiva limitación de la libertad.
El error más dañino ha sido confundir el liberalismo (neo, según la moda) con el mercantilismo, que es precisamente la degeneración socializada del capitalismo. Lo practican con insuperable diligencia los neo-oligarcas de siglo XXI, y explica su dramática inequidad: un poder económico monopólico en simbiosis con el poder político que hace repartición mutua de contratos y tajadas y atropella los principios elementales del libre mercado. Para cubanos y norcoreanos eso es ya una vieja tradición. Rusia, Venezuela, Nicaragua y China acumulan rápidamente méritos.
Un segundo campo de confusión consiste en denigrar de las normas y leyes que supuestamente nos impiden cambiar para construir esa sociedad diseñada por sabios ideólogos. Una cosa son las leyes de comportamiento que han evolucionado a través de siglos que nos permiten vivir civilizadamente en sociedad: el respeto por la vida, la propiedad, el compromiso, la puntualidad, la corrección, y otra son las leyes elaboradas por congresistas avivatos que buscan beneficios para ellos y sus grupos.
Se confunde también la ambición que impulsa la creatividad, la disciplina en el trabajo, la responsabilidad individual, con la inmoralidad en los negocios, el ventajismo, la trampa, el abuso de confianza y del poder.
Se confunde libertad con libertinaje porque si bien es cierto que el afán de superación genera desarrollo, también lo es que quien logra acumular poder y dinero tiende a abusar de su privilegiada posición. Allí si, el Estado y un buen sistema judicial están para proteger la iniciativa y capacidad de los más débiles.
Estas confusiones las repiten aun los que se identifican con la economía liberal, e infectan con gran facilidad las mentes que denigran del “sistema”, y terminan apoyando un totalitarismo esclavizante. Impiden entender que la libertad solo se logra cuando se cumple con una larga lista de obligaciones.
sábado, 10 de diciembre de 2022
Estabilidad
Lo que ocurrió con la muerte y majestuoso funeral de Isabel II desconcierta a quienes hemos sido alérgicos a los ritos y le huimos a la pomba de las tradiciones.
Por más ridículos que nos parezcan los sombreros de las damas y los fastuosos disfraces de militares y ujieres de tan variopintos coloridos, hay que reconocer que supieron montar un imponente y solemne espectáculo, que sin duda inspiró confianza y estabilidad.
Se entiende por qué Londres ostenta la propiedad raíz más apreciada del mundo, por qué se convirtió en uno de los centros financieros más importantes y por qué quienes han emigrado a Europa, lo que quieren es cruzar el canal de la mancha.
Muchos analistas le han dado vueltas a explicaciones que ayuden a entender porque un país más bien pequeño, brumoso, con un sistema político tan desquiciado como el pelo de Boris, con una economía en crisis, sigue siendo tan atractivo para tantos ricos y pobres del mundo.
Cómo han hecho los ingleses para mantener la estabilidad por mil años a pesar de guerras, conflictos sociales internos, la pérdida de un imperio, en medio de revoluciones que sacudieron y cambiaron a casi todos sus vecinos cercanos. Cómo sobrevivieron la revolución americana, la independencia de india, la pérdida de casi todas sus colonias, el asustador antimonárquico ejemplo de la revolución francesa y rusa y el fin de tantos reinados en Europa.
El Reino Unido está entre los 12 países más prósperos que tienen en común constituciones con 100 años de estabilidad. Para referencia la de Colombia, de 30 años, lleva 45 reformas. En realidad no la deberíamos llamar constitución, cuya etimología significa converger para la estabilidad. Para no mencionar la del Perú, que se da el lujo de estilar 6 presidentes en 4 años.
Es forzoso aceptar que es la obsesión autocrítica que compartimos todos los latinos la que nos genera un deseo de cambiar, que resulta ser infinito. Con pocas excepciones, quienes examinan nuestra situación coinciden en que somos un desastre, sin importar para donde miremos. En un discurso de Petro, por ejemplo, no se salva nada. La economía, las empresas, la industria, el campo, la salud…todo está apestado. Nada sirve, nada se ha hecho bien. Y esa visión es ampliamente compartida. De allí tiene que surgir la lógica conclusión del cambio. Que hay corrupción, hay que cambiar, que la justicia no funciona, que hay inequidad, hay que cambiar. Si nos dieran un pesito por cada vez que se gritó “cambio” en la reciente campaña, seríamos millonarios, en dólares. Cuando el desesperado afán por el cambio coge tanto impulso, llegamos a Perú. No nos gusta el Presidente. Hay que cambiarlo, para que llegue otro que tampoco nos va a gustar y que también vamos a pedir cambiar. Lo asombroso es que, a pesar de todo, el país sigue funcionando, probando que los Presidentes no parecen ser tan importantes como pretenden.
Es tal la obsesión por el cambio que nos invade que muchos terminan cambiando su país, e invariablemente se van a algún sitio donde puedan sentir algo de estabilidad.
viernes, 2 de diciembre de 2022
Salir del locker
Hoy me propongo salir del… locker. Sé que es una decisión arriesgada y debo estar dispuesto a enfrentar el rechazo y desprecio social. Soy consciente de formar parte de una ínfima minoría de “raros”, que vemos el mundo de una forma diferente. Interactuando con los pocos que se han atrevido a confesar su condición abriendo su corazón, hemos llegado a la conclusión de su origen genético. Desde muy temprano saben que lo tienen pero ninguno se atreve a confesarlo abiertamente. Muchos temen el desprecio y el rechazo social que puede llegar a ser violento. Somos conscientes que revelar nuestra condición en el lugar equivocado y ante el grupo equivocado puede granjearnos una paliza tremenda e incluso poner en peligro nuestra existencia. Los pocos familiares y amigos que nos conocen nos han aceptado pero algunos no pueden disimular la lastima y muchos el profundo desprecio. Se que los poquisimos que me acompañan tienen terror a destaparse y prefieren vivir una vida de farsa en la que no pueden mostrarse como son. Pero llegó el momento de sacudirse y mostrar con el ejemplo, la autenticidad del ser. He decidido salir del…locker y revelar mi verdad: NO ME GUSTA EL FUTBOL. Nací así y no tengo por qué seguirlo ocultando. De niño, los amigos se peleaban para que yo jugase en el equipo contrario. Me quedo dormido viendo los partidos. No logro entender la gracia de unos tipos pateando una esferita y mucho menos la compleja estrategia que tantas horas de análisis consume. Me parece aburridisimo ir a un sitio donde miles dan brinquitos al unísono desafiando la estructura del estadio y se emocionan al infinito repitiendo un insulso cántico por dos horas. Nunca he sido ni he podido entender lo que significa hincha. Que algunos no le vean sentido a la vida y otros se sientan autorizados para quemar carros o romper vitrinas, porque unos “ídolos” no fueron capaces de patear con la suficiente eficiencia un balón, desafía mi capacidad de comprensión. Evito gastar mis duramente trabajados recursos, en boletas y la parafernalia del negocio, o pasar horas consumiendo publicidad que le genera desproporcionados y millonarios ingresos a jugadores e intermediarios, quienes concentran enormes recursos en unos pocos, lo que ha convertido a su bien organizada FIFA en una de las más proficientes escuelas de corrupción del mundo.
No he sostenido durante años a personajes como Luis Bedoya o Blatter y Platini, quienes se pasean por el mundo derrochando lujos con sus mal habidos recursos. El único consuelo, que debería ser compartido por tanto emotivo hincha es saber que es una Colombiana, la Dra Maria Claudia Rojas, ex-Presidente del Consejo de Estado, la jefe de la Unidad Investigativa del Comité de Ética de la FIFA. Desde que se creó, ha logrado sacar a los más destacados maestros en el arte de la tajada. La verdad, en mi profunda ignorancia futbolera, me produce más emoción saber que tengamos una representación de tanto calibre en la decencia mundial, que un escorpión volador que termine “hinchando la red”.
viernes, 25 de noviembre de 2022
FIFA y Esclavos
Aunque son los árabes los que disfrutan sus mansiones, edificios y centros comerciales y toleran el atropello, son compañías americanas y europeas las responsables, junto con las agencias de reclutamiento, usualmente dirigidas por locales en cada país. Y son los gobiernos de Filipinas, SriLanka, Bangladesh, Nepal, Malasia e India quienes permiten y estimulan la esclavitud cerrando el circulo. El sueldo es recibido por las agencias quienes lo entregan al gobierno quien a su vez decide qué porcentaje le dan a las familias acostumbradas a sobrevivir con un dólar al día. Exportan en masa a sus nacionales sin importarles los atropellos a los que van a ser sometidos, pero si están muy pendientes de recibir su participación en el negocio. El mismo modelo que conocemos de Cuba con su exportación de médicos, quienes reciben una miserable participación en la negociación que se hace entre gobiernos. Esta infame reinstauración de la esclavitud a lo Siglo XXI, prueba que las injusticias no las define el sistema sino quienes se lo apropian. En capitalismo y en socialismo se dan silvestres los salvajes que exprimen sin piedad al prójimo con tal de llenarse de privilegios.
Es cierta entonces, la hipocresía de los organismos de occidente con la indignación por lo “destapado” a raíz del mundial. Quien tenga real preocupación por el abuso y sufrimiento de los trabajadores inmigrantes, debe saber que el fenómeno es muy extendido y va mucho más allá de las obras del mundial. Durante décadas, las agencias de derechos humanos y laborales, han sabido desviar su mirada hacia el prístino cielo del desierto, lubricados con generosas contribuciones y magníficas atenciones cuando hacen visitas. Y poco se asoman por los campos de concentración y cultivos de Europa y USA.
Escandalizarse con denuncias de sobornos en una FIFA que lleva años montando cátedra universal de corrupción, resulta candoroso. Como lo es “descubrir” la ausencia de derechos de la mujer y la comunidad LGBTQ, o la prohibición de alcohol, que más bien, resulta apropiada para un evento deportivo. Hay que reconocer que, independiente de todo lo que pueda molestar una cultura tan distinta, un país pequeño al que se le tenía mucha desconfianza, ha sido capaz de construir unos escenarios imponentes y darle una lección al mundo de organización, cumplimiento, orden y hospitalidad.
viernes, 18 de noviembre de 2022
Bendiciones
Tenían categorías: una cosa era recibir la bendición del cura del barrio en la misa del domingo, y otra recibir la del Obispo en plena Catedral un viernes santo. Tenía mucho más mérito y borraba muchos más pecados. No se diga la de un Cardenal en una concelebración con muchos sacerdotes en el escenario, y ni hablar de un viaje a Roma a recibirla del mismísimo Papa. Y habiendo llegado al Vaticano una cosa era recibirla con una gran muchedumbre en la plaza de San Pedro (valiosa pero repartida) y otra si era en audiencia Pontificia privada.
En esa época, las bendiciones valían, tenían un significado, se recibían con piadosa devoción. Es cierto que a la mayoría de los mortales no les duraba mucho el halo de santidad o el arrepentimiento, pero el efecto era discernible y benéfico.
No he podido averiguar en qué momento fueron hackeadas. Ahora las bendiciones las reparte cualquiera, sin casulla, sin báculo, sin mitra. No hay vitrales, techos altos, cantos gregorianos ni olor a incienso. Cualquier vulgar guasap, tuiter, feisbuk o hasta tiktok las traen por bultos. Llegan sin pedirlas ni desearlas, y como cualquier ordinario meme nos congestionan el caché y el ram.
Quién ha dicho que cualquier cristiano o cristiana (para estar con la moda), sin mérito teológico alguno, sin títulos eclesiásticos de ningún tipo pueda andar repartiendo bendiciones a diestra y siniestra? Y para colmo, con un fin específico. Bendecido día , bendecida tarde, bendecido cumpleaños. Es la mejor prueba que esas son falsas porque vienen con instrucciones de uso. Las auténticas eran para uso personal y exclusivo. Ya vería uno cuánto le duraban y en que se las quería gastar. Para no hablar de la incorrección gramatical. Los días y las tardes pueden quedar benditos, como bendito es el que viene en nombre del señor.
Yo si solicito encarecidamente que no me sigan devaluando y vulgarizando mis bendiciones. No aprecio que me las estén mandando como pandebono. Cuando las requiera, yo sabré procurarme las de verdad.
El tema forma parte de la pandemia (sigo con la moda) que ha afectado a un sector mayoritario de la población y contra la cual no hay vacuna que sirva. Consiste en que no se puede hablar de nada sin que esté antecedido por “el tema” (como acabo de comprobar). Muy especialmente si se es funcionario de gobierno: el tema del campo, el tema de la seguridad, el tema de la devaluación. Entre más alto el cargo, mayor la severidad de los síntomas. Se esta diseminando un tratamiento para los más graves enfermos de temitis. Hacen gárgaras de cloro para darse cuenta que quitándole “el tema” a todo lo que hablan, no pasa nada. Porque además todo calificativo se volvió complejo. El tema de los masacres..complejo, el tema de la reforma…complejo, el tema del narcotráfico… complejo, el tema de la corrupción, pues es muy complicado. Nadie se atreve a llamar nada por su nombre porque es complejo. Se acabaron los adjetivos y calificativos y nos quedamos con uno, universal, válido para todo. Tal vez la solución sea repartir más bendiciones para ver si logramos que no haya tanto tema tan complejo.
viernes, 11 de noviembre de 2022
Inflacion
No hablamos de la inflación inevitable del 2 o 3% que ocurre en todas partes y a la que le dedican libros enteros los más serios economistas. Ni la global que azota al mundo a raíz de las restricciones al movimiento de mercancías y las exportaciones de China por la pandemia, la baja en oferta de granos y fertilizantes por la guerra de Putin y los auxilios entregados por gobiernos a veces manirrotos. Hasta la economía más fuerte, exageró las dádivas y allí está Biden luchando con una inflación sin precedentes.
El atraco a la población lo ejecutan los gobiernos irresponsables, con líderes que atropellan el elaborado equilibrio entre oferta y demanda, logrado tras siglos de ajustes. Inclusive los hay tan delirantes que pueden jurar que se están inventado una nueva economía que involucra la transformación de la naturaleza humana.
La hiperinflación que producen estos promeseros se convierte sin excepción en el más extendido y descarado robo de los recursos de sus compatriotas. Puede considerarse el acto de corrupción más sublime.
Cuando los políticos se apropian de un porcentaje de los contratos, la gente reacciona enardecida. En un acto de infinita contradicción, muchos indignados salen a destruir los pocos bienes públicos que benefician a todos, y que se hicieron gracias a la rara ocurrencia de un contrato honesto. El propósito del político ladrón es, desde luego, mejorar su nivel de vida y el de sus allegados, pero una porción sustancial de lo que se roba lo usa para hacerse elegir de nuevo y perpetuar el ciclo. A través de nombramientos y subsidios condicionados, establece una red de chantajeados que votan para no perder el puesto o la próxima repartición. En la escala de las ciudades, son los alcaldes que empeñan los ingresos futuros de sus ciudades para lograr una base que les garantice el siguiente escalón electoral. Bogotá y Cali son dicientes ejemplos de esa bien concebida maquinaria, que tanto aceite consume.
Ya a nivel de país, toma la forma de un desmesurado aumento del gasto público que no se alcanza a compensar con impuestos acaba-empresas. Se recurre a consumir capital y a echarle mano a ahorros y pensiones del público. Repartiendo plata se crea la ilusión de bienestar, pues se estimula el consumo. Pero al no generar riqueza, se recurre a imprimir papelitos que se van llenando de ceros. Sigue control de precios y la tasa de cambio, inventando varias en un sistema de roscas y privilegios que hacen ver las corrupciones previas como un juego de centavos. Es la fórmula que han repetido “ad nauseam”, las hiperinflaciones de la región: Argentina (197%), Bolivia (183%), Nicaragua (261%) y Venezuela (800%), logrando diseminar la miseria a unos niveles inconcebibles. Por más maligna que pudiese ser la democracia Venezolana, quienes pedían el cambio, no imaginaron nunca un 80% de pobreza, 7 millones de emigrantes en la miseria, y una tasa de homicidios cercana a ganarle a Jamaica el primer puesto mundial.
Nuestra rápida devaluación, va trazando el camino hacia la hiperinflación. Será que necesitamos que nos aplastn los ceros?
viernes, 4 de noviembre de 2022
Ideologia climatica
Se usa la palabra precisamente porque representa un conjunto de ideas que definen una forma de pensar. Por eso le acomoda tan bien al Marxismo y sus nuevas variantes. Ideas, deseos, teorías, elucubraciones. Si no tienen relación alguna con la realidad, no importa. Lo que importa es que suenen bonito, y tengan apariencia intelectual y compasiva. Quienes viven en ese etéreo mundo, suelen calificar los discursos ideológicos de profundos e impactantes, y los celebran con primor.
El liberalismo, por el contrario, se basa en analizar la realidad. Usar el método científico que consiste en observar, registrar, describir y ensayar. Ha sido adoptado por la mayor parte de la humanidad, siguiendo las conclusiones de varios premios Nobel de economía.
Seguirle dando vueltas a ideas pauperizantes, es el camino que ha escogido América Latina. Las diferencias en prosperidad están a la vista, como cuando nos comparamos con Corea, con una economía 6 veces la de Colombia, y 20 veces la de Corea del Norte, donde el manifiesto comunista va en tercera generación de privilegios dinásticos. La tozudez ideológica permite ignorar la obvia conclusión: estamos menos desarrollados por estar más cerca de Corea del norte que el sur. Aquí y en latinoamérica se cumple cada vez más que la riqueza se logra enchufandose al poder y no asegurando la libertad que premia el talento y la iniciativa.
Observar que a la humanidad la mueve el afán de superación, de mejorar, de poseer, puede ser menos romántico que fantasear equidad y justicia, pero es la realidad. Ese motor que tenemos dentro es el que nos lleva a innovar y tener la disciplina para trabajar duro, con tal de mejorar nuestra situación. Se denigra como una perversión egoísta, desconociendo que cuando se estimula y permite para todos, el resultado es una sociedad que mejora equilibradamente su nivel de vida. La prosperidad resultante significa mejor vivienda y alimentación, acceso a más bienes y servicios, transporte cómodo y eficiente, con mayor consumo de energía y más efecto invernadero. Al planeta no le importa si la contaminación la produce el capitalismo o el socialismo. Por eso resulta tan necio afirmar que la humanidad se esta suicidando con un arma llamada Capital. Tenemos 30 años para reducir los 51 millones de toneladas de gases invernadero que le agregamos a la atmósfera cada año. Se han hecho enormes avances y hay razonables esperanzas de lograrlo gracias a la creatividad para desarrollar fuentes de energía alternativas. La solución no está en melodramáticos llamados a la humanidad, disfrazados de profundidad filosófica, para que se abandone la ambición de prosperar, implicando que solo con la primitiva pobreza estaremos en equilibrio con la pachamama. Ni está en la obcecada insistencia en parar la exploración en un país que representa un insignificante porcentaje de la producción mundial de petróleo. Lo que Colombia deje de bombear, lo compensa un príncipe Saudi abriendo una llave del baño de uno de sus palacios. La transición a energías renovables será gradual y sólo cuando sean competitivas, se podrá ir reduciendo el consumo de fuentes fósiles de energía y en consecuencia, la producción.
miércoles, 26 de octubre de 2022
La riqueza de las naciones
El mercado, que en esencia, no es otra cosa que el pueblo, la gente, decidiendo libremente cómo quiere vivir, es demonizado. Las bolsas de valores se muestran como un casino de codiciosos cuando en esencia representan recursos persiguiendo ideas inteligentes, Las empresas con buenos proyectos y directivos confiables, reciben el capital que les permite crecer y servir a la humanidad. Con esa dinámica, aplicada a todas los intercambios que hace una sociedad, el capitalismo ha probado su ventaja sobre el socialismo, donde no se premia el talento ni las ideas, sino la capacidad para enchufarse con un poder estatal que solo consume y destruye riqueza. Cuando la dirección de una empresa no muestra resultados, la plata se esfuma, pierde valor y desaparece. Las estatales, ni resultados muestran. Aun así, hay quienes se enredan en anticuadas telarañas ideológicas.
Cuando un presidente demuestra tener el monopolio de la ignorancia económica, la adorna con envanecida arrogancia, y tanto él, como su equipo de ministros esparcen una vasta gama de disparates, se cae la confianza en el potencial del país y la riqueza se comienza a esfumar. En solo dos meses, Ecopetrol ha perdido 50 billones de valor y nuestro pesito el 25%. Si se aplica al PIB, solo en estos dos rubros, hemos perdido 300 billones. ¡Eso sí es cambio! Más de 15 reformas tributarias de riqueza embolatadas, con el solo ejercicio de una locuacidad desatinada. La obcecación es tan grave que ante la evidencia del descalabro, se acude al conocido y abusado ardid de Fidel: la culpa la tienen los gringos.
No estamos siguiendo los pasos de Venezuela, como pronosticaron muchos. Chávez se demoró 5 años en comenzar a desbaratar la economía, empobrecer el país, acabar con la industria y comercio, devaluar la moneda, disparar la violencia e hinchar la inflación. Aquí vamos mucho más rápido. Sin embargo, “el cambio no se está pudiendo implementar a la velocidad que se requiere porque la constitución y las leyes no dejan”. Se incita al pueblo a salir “por millones a la calle”, eufemismo para precipitar la guerra en las ciudades. Con un ESMAD de “cariñositos”, groseramente apaleados, ya tuvimos un abrebocas de lo que significa la “paz total”. Se busca implantar la Oclocracia, la voluntad de los patanes y belicosos. Si no salen los “millones” convocados, el Alcalde de Cali ya demostró cómo se puede sitiar una ciudad con unos pocos violentos, inmovilizando la policía.
El lenguaje es muy obvio, pero sigue habiendo muchos sordos, que sólo oyen la voz de sus deseos.
Por mucho menos se cayó la primera ministra inglesa. Colombia no aguanta 4 años de barbaridades y al continente no le cabe otra crisis humanitaria con millones de migrantes buscando libertad. Ya no hay donde ir.
viernes, 21 de octubre de 2022
Presentismo
Por más pose de sabiduría histórica con que se hacen pronunciamientos que juzgan comportamientos de otros siglos, la práctica adolece de una sandez inmarcesible. La cultura, los valores, la estructura de poder, las relaciones, las creencias religiosas, cambian sustancialmente en décadas, y no se diga en siglos. Si hace 300 años alguien tenía el atrevimiento de salir del closet y declarar su ateísmo, arriesgaba arder en una hoguera, ante un público emocionado, alabando la justicia divina.
Si a un rey se le ocurría que tenía que correr las fronteras para crear un imperio, y lo lograba, matando millares, generando destrucción y sufrimiento inenarrables, se le hacía un enorme mausoleo siendo admirado por muchas generaciones.
Si un Tlatoani, resolvía que para aplacar a los dioses, había que machacarle la cabeza a un niño, los asistentes a tan macabra ceremonia se estremecían deseándose los mejores augurios.
Y así, se puede recorrer una gran cantidad de personajes y eventos de la historia, que vistos con el criterio moral de la actualidad, resultan censurables o inaceptables.
Por eso es tan evidente la ignorancia y superficialidad de quienes andan tumbando estatuas.
A Sebastian le hicieron una estatua en 1937 para conmemorar los 400 años de la fundación de la ciudad. No se le hizo un monumento a la crueldad que pudo haber ejercido contra los nativos que encontró en esa época. Sabiendo que algunas tribus eran violentas y antropofagas, es de suponer que en algunas comunidades no fue bienvenido, e hizo lo que en esa época se consideraba apropiado: usar la superioridad tecnológica para imponerse. Si aun ahora no se respetan en las guerras las más elementales reglas de
confrontación, es de suponer que hace 500 años la decencia y delicadeza no eran virtudes muy diseminadas cuando se trataba de conflictos con desconocidos.
Hace 90 años, cuando encargaron la estatua en bronce a un escultor español y la trajeron con gran dificultad a lomo de mula, no se usaba el lenguaje incluyente, ni eran reconocidos los derechos humanos, ni se le daba importancia al respeto de las minorías. Se les ocurrió hacerle un homenaje al fundador de la ciudad, que terminó convertido en ícono y atractivo turístico. Lo razonable es reconocer ese proceso como apropiado para el momento en que ocurrió. Es ridículo usar criterios o valores actuales para juzgar al adelantado por los atropellos que cometió, o a los ediles y alcaldes que lo inmortalizaron al crear un símbolo para la ciudad.
Para estudiar y entender la historia, es necesario regresar al contexto y la época. Las estatuas, además del ornato, nos recuerdan hacer la comparación con el presente, para realizar lo mucho que ha progresado la humanidad, y para darse cuenta que afortunadamente, los avances en civilización, nos permiten mirar el pasado como es, sin necesidad de “presentearlo”.
viernes, 14 de octubre de 2022
De quien?
Ese “de” tiene implicaciones reales. La pertenencia es fácilmente distorsionada, y lleva a que el macho abuse de su legítima propiedad. Es una tradición muy diseminada y profundamente arraigada. Rima muy bien con esa absurda concepción del amor posesivo, que termina siendo una degenerada rama del materialismo.
“Si no es mía no es de nadie” aúlla con expresión dramática el galán mientras clava el puñal, provocando lagrimones de los espectadores, conmovidos con el aberrado drama.
Podría pasar como una variante admisible de humor negro, si no fuera porque refuerza el machismo posesivo que genera feminicidios en la vida real. El número no importa. Cualquiera es inaceptable y es reflejo de una cultura primitiva, animal, en la que el macho se impone por tamaño y fuerza.
La evolución ha producido muchos mecanismos para preservar y diferenciar las especies. Uno de ellos es hacer a la hembra atractiva y al macho agresivo, quien demuestra en sucesivas peleas, que son sus genes los que merecen transmitirse.
Como tantos instintos animales, la vida en sociedad los ha ido domando en un proceso moldeado por la cultura. Es más culto quien mejor controla sus instintos primitivos y ejerce la gentileza.
Así el gorila que lleva adentro, lo incite a querer apoderarse de las redondeces que lo rodean, un caballero se restringe y logra contener el avance de sus apéndices. Por más que su enfermizo ego lo lleve a sentirse el más agraciado y acuerpado, se limita a esparcir su semilla en donde es bienvenida y no golpea o asesina a quienes deciden no aceptarla.
El mundo del fundamentalismo musulman resolvió, a raíz de una imprecisa traducción del Corán, que lo que había que hacer era taparlas de cabeza a pies con trapos cuyo color, espesor y confección varían según el grado de radicalismo. En Arabia, los barbudos motawas, diligentes funcionarios del Ministerio para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, se encargan con sus varillas, de asegurar que las mujeres no pequen, mostrando un sensual mechón de pelo o la piel de un tobillo. Azotan en público y encarcelan por cualquier ridícula transgresión. No solo las envuelven, sino que las aíslan de todo contacto con el mundo exterior, restringiendo la educación y la opción de desarrollarse como seres autónomos y pensantes. Una doctrina cuyo principio es el cuidado y protección de la mujer, termina en abuso y opresión, con la persistencia de costumbres espeluznantes como la lapidación.
Por eso es excepcional que hayan hecho conciencia de su oprobiosa situación y se rebelen. El sacrificio de las valientes Iraníes debería generar apoyo universal y ser ejemplo para acabar con usanzas que refuerzan la capacidad de los secretores de testosterona, para apabullar a la mitad de la población que aporta delicadeza y ternura.
Si allá van a ser capaces de sacudirse el velo, acá deberían liberarse del “de” y dejar de pertenecer a alguien.
jueves, 6 de octubre de 2022
Planeacion central
Los planeadores absolutos, quienes prohíben, o no pagan, cualquier atención por fuera del sistema logran extraordinarios resultados. En la imaginación. Enfrentados con la tragedia de un sistema que no resuelve los problemas de salud más elementales a un gran porcentaje de la población, recurren a dos estrategias: un sistema élite, de alto nivel para los importantes del gobierno, que es el de mostrar. Y la manipulación de las estadísticas. Todas son oficiales y pintan maravillas, que los camaradas repiten con fervor. Ese es el sistema cubano con 0.7K per cápita y 12% del PIB.
Otra corriente es la que resulta de aplicar total libertad. Los servicios médicos los determina la demanda. La solidaridad y planeación corresponden a los seguros que ajustan los costos a lo que cobren médicos y hospitales. Todos tienen un estímulo perverso para gastar más y es el usuario final el que paga, dejando a muchos por fuera. Es el de USA con 16K per cápita y 17% del PIB.
¿Cuál es el sistema que le conviene a Colombia con 0.9K per cápita y 8% del PIB?. Ciertamente no el que está en la imaginación de los planificadores, quienes decretan la mejor atención, a toda la población, ignorando cifras y capacidades. Lo realista es aprovechar la infraestructura de prestación privada, que hoy en día resuelve el 70% de las atenciones, pero con libertad de tarifas, que los lleve a crecer, competir y progresar. Los hospitales publicos que hoy tienen un márgen del 8%, establecen las tarifas que paga el sistema. Los pacientes deben tener la libertad para recibir atención donde prefieran permitiendo el copago y el sistema debe tener la obligación de pagar la tarifa establecida. El pagador puede ser único y central no siendo necesaria la inoperante vigilancia de los grandes contratos.
No hay que mirar lejos para pronosticar el desastre económico y social que se nos viene. Debe haber unos 38 millones de Colombianos que entienden el valor de la libertad económica y rechazan ser parte de otro experimento socialista fracasado. La cuestion es si se van a quedar quietos, tolerando la gradual evolución hacia la estatización y la planeación central que no genera sino miseria y corrupción. Opine en
https://bit.ly/colombiasalu
viernes, 30 de septiembre de 2022
La salud que queremos
El primero es la financiación. Por más que se revise el extenso documento, no aparecen cifras que expliquen siquiera en forma aproximada como se van a dispensar tantas maravillas a 50 millones de ilusionados Colombianos. Muchas EPS del sistema actual desaparecieron o están quebradas por el imbalance entre las obligaciones que les impuso el sistema y los ingresos. Las 8 más grandes tienen una pérdida combinada de medio billón y un patrimonio negativo de 1.5. Los hospitales públicos tienen una cartera perdida de 0.6 billones y todo el sistema acumula unos 15 billones. Por más malos manejos que puedan haber ocurrido, estas cifras tan dramáticas simplemente muestran que no había suficiente plata para tanto servicio. El gasto per capita en Salud sigue estando por debajo de los mil dolares. Portugal 3000, Canada 5000, USA 17000. Seguiremos con el rosario de deseos desconectados de la realidad.
Le sigue la corrupción. No la obvia de unos directivos con sueldos y prebendas absurdas, sino la que hace funcionar el sistema. Todo se maneja con grandes contratos cuya asignación está en manos de pocos. Coima por el contrato y luego coima para que paguen es la ley de quienes han aprendido a nadar es sus turbias aguas. La centralización de todo un territorio en un solo gerente anticipa contratos más grandes con tajadas más sustanciosas.
El tercero es la libre elección. Bellamente estipulada en los principios de la ley 100 y el nuevo proyecto, para desaparecer en una maraña de artículos y parágrafos que la terminan aplastando junto con la autonomía medica Queda en manos de los pocos que manejaran los recursos. Si a los enfermos se les da de verdad la libertad de escoger quien los trate, se acaban la gran fuente que abona la corrupción.
El cuarto es la complejidad. Cientos de páginas, artículos y parágrafos, definiendo decenas de comités, juntas, normas, auditores, controles, que no se van a aplicar y que van a desviar una sustanciosa porción de los recursos hacia la burocracia que no se usarán para prestación de servicios.
El quinto es la competencia. Solo con un sistema de libre elección real, se da la competencia, único camino a la calidad y reducción de precios. Perdura quien da la mejor atención al menor precio. A las EPS se le cambia el nombre por Red de Prestadores, agregando un intermediario mas y manteniendo tarifas cerradas lo que va a perpetuar el perverso estímulo para reducir la calidad y oportunidad. Si el prestador del estado, que recibe subsidio, es capaz de dar un servicio adecuado, su costo define el valor que el sistema le paga al privado que el paciente escoja, permitiéndole cubrir la diferencia cuando la hay.
Como en el resto de las actividades económicas, la libre competencia elimina la necesidad de tantos controles y normas, que nunca logran lo que prometen. Un sistema que corrija al menos estos 5 temas, tiene posibilidad de convertirse en una solución realista que mejore en forma gradual el nivel de salud de los colombianos. Quienes compartan esta visión, la deben defender. https://bit.ly/colombiasalud
jueves, 22 de septiembre de 2022
Absolutismo
Así nos presentan la guerra contra el crimen y el narcotráfico. Como no se ha logrado erradicar, como sigue siendo exitosa la producción y exportación y toda la criminalidad que de allí se genera, eso quiere decir que hemos perdido la guerra y debemos cambiar de estrategia, legalizando todas las drogas, y arrodillarnos ante los más temibles hampones. Desconociendo que las drogas son peligrosas por la facilidad con que producen adicción, nos entregarán una generación de jóvenes con cerebros quemados por la libertad para consumir.
Como no hemos podido acabar con la guerrilla y demas hampones con disfraz politico, eso quiere decir que ha sido una guerra inútil. Tenemos que cambiar y dejar de combatir a los criminales en la esperanza que asi se volverán buenitos. Con esa estrategia nos están entregando una sociedad cada vez más violenta, con cada vez más robos, homicidios, atracos, bombas a policías y restricciones a la sociedad civil.
Como no hemos logrado las metas en la emision de gases invernadero, eso quiere decir que perdimos la batalla climatica y la solucion es cambiar para acabar con el capital (Si “das Kapital” es el responsable de las inundaciones), porque ese enorme defecto de la humanidad de querer prosperar y vivir cada vez mas y en mejores condiciones, nos ha trazado el camino del suicidio colectivo. La solución es una dirección central que defina cuánta energía debemos consumir, como lo hace China, que sigue siendo el peor contaminante del mundo y el que menos ha implementado los acuerdos de París. Con resignación, podremos comenzar a contribuir con cortes de energía y escasez de gasolina y gas.
Como no hemos logrado acabar con el hambre, eso quiere decir que nuestra infraestructura de producción de alimentos fracasó y debemos cambiarla por una muy bien planeada agricultura minifundista de mujeres, que con su saber “ancestral” nos colmarán nuestras predefinidas y bien calculadas necesidades. Avanzaremos triunfalmente, con tan novedosa estrategia, hacia la escasez, las tarjetas de racionamiento y la multiplicación de quienes no tendrán lo esencial para sobrevivir.
Solo falta declarar el fracaso de los antibióticos, porque todavía hay bacterias que resisten. Los mandaremos a incinerar, junto con las drogas para el cáncer, la diabetes, la hipertensión, y tantas otras en las que no hemos podido ganarle la guerra a la enfermedad.
El absolutismo además de ser una falacia que se debe develar, está basado en información falsa y sesgada. Nunca antes en la historia de la humanidad hubo menos muertes violentas, que ahora. Muere mucha más gente de suicido que de homicidio. Nunca antes hubo menos hambre. Mueren más por obesidad que por desnutrición. Han ocurrido grandes avances en el control de gases invernadero. aún insuficientes pero se puede tener la certeza que es la innovación de la libertad económica, la que va a lograr las metas, sin condenar al atraso a la mitad de la humanidad.
domingo, 18 de septiembre de 2022
Realeza presidencial
Los regímenes parlamentarios desesperan con sus interminables debates y sus gobiernos inestables, que terminan estancando el progreso del país. Suelen resolver poco y avanzan a paso de tortuga.
Los regímenes presidenciales tejen también su colcha de defectos. Uno de los que más se luce, es la concentración de poder en los presidentes. Hay que entender que quienes redactaron las primeras constituciones venían de vivir en reinados por lo que debió ser difícil no inventar otro reyecito, al que todos deben lealtad y deben seguir con devoción.
Nos enseñan que las democracias tienen una serie de chequeos y contrabalanceos que impiden el abuso del poder. La esencia está en la división de los 3 poderes, que son 4 si incluimos la prensa.
Pero un presidente puede tomar decisiones que invalidan el invariablemente largo y lento trabajo del poder judicial. Y puede incluso acallar prensa opositora o crítica con una gran variedad de recursos que se suelen usar los más aventajados en el arte de la satrapía.
Vemos como un presidente de Estados Unidos, perdona criminales de todos los calibres, aun si han sido condenados por asuntos que lo comprometen. Vemos como un “presidente” de Nicaragua o Venezuela, encarcela periodistas, cierra periódicos, nombra magistrados, define el poder electoral, entre otras gracias. Vemos aquí como un Presidente tiene la facultad de pasarse por la faja años de investigación, aporte de pruebas, juicios con fiscales y jueces que han arriesgado su vida, y han llegado a expedir órdenes de captura a temibles criminales. Vemos como se usa la abultada chequera del estado en un aberrante y fullero proceso de “alineación” de congresistas.
Nos burlamos de los Europeos con sus anacrónicos reinados, que en realidad son usados como símbolos de unión, y para aliviar a los mandatarios que trabajan, de las dispendiosas formalidades protocolarias. La pompa y fanfarria refuerzan las tradiciones y producen fascinación a súbditos y turistas. Además, como ha quedado demostrado con la respetada y longeva Reina, le dan estabilidad, continuidad y orgullo al país.
Con todo, han sido mucho mejores para impedir la concentración del poder en una sola persona. La verdad es que por estos trópicos, resultamos ser más anacrónicos con presidentes llenos de poderes omnímodos a quienes solo les falta la corona. (Excepto a Castillo).
Tanta crítica y descontento con el vapuleado “sistema” y no logramos ni acercarnos a criticar el abuso de poder, el lujo, los excesos, los palacios y festejos, las caravanas y aviones o los asesores, hasta para la movilidad de las caderas. Si algún avance quisiéramos hacerle a nuestras democracias, debería ser restarle poder a esa figura tan heredada de las monarquías. ¿Algún utópico día lograremos la madurez de Suiza, donde es difícil saber cómo se llama el Presidente? Cambia cada año, y los ministros andan en metro como cualquier hijo de vecino. O terminaremos con un Reyecito entronizado, con disfraz de presidente, siguiendo el ejemplo de tan admirados vecinos.
viernes, 9 de septiembre de 2022
Despacito
Cuando la mitad del país apoya una propuesta de campaña, eso no implica que todos estén de acuerdo con todo. Ese es precisamente uno de los enredos de la democracia, que tanto la desacreditan. El candidato logra armar y vender todo un paquete lleno golosinas que el votante apoya emocionado, sin caer en cuenta que puede haber varias que no le gustan. Así, muchos terminan frustrados y desilusionados al ver que el elegido no hace todo lo que estaba en su encantada imaginación y se terminan juntando con los que votaron para el otro lado. Rapidito se embolata el apoyo mayoritario.
La fantasía de una sociedad más equilibrada, llena de oportunidades para todos, avanzando en paz hacia un desarrollo sostenible en armonía con la naturaleza, se comienza a desdibujar.
Aparecen muchos temerosos que miran el futuro con incertidumbre. El miedo no es inventado ni es una ficción paranoica de unos cuantos, que temen perder sus privilegios. Es una auténtica y bien fundada preocupación por el destino del país basada en la correlación que hay entre las medidas anunciadas con los desastres que han ocurrido en todos los que las han aplicado.
Está muy probado que la excesiva tributación, la regulación de la economía por el Estado, la relativización de la propiedad privada, la generalización de subsidios y beneficios, llevan al aumento de la pobreza y a una inflación incontrolable y desbordada.
Todos entendemos lo que le está pasando al planeta y queremos atención urgente al medio ambiente. Pero si Colombia reduce la explotación de petróleo y carbón, el estado recibe un golpe a sus arcas que lo llevará a disminuir recursos y nos devolverá años en capacidad de asistencia social.
Todos hemos sufrido por la inseguridad. Pero si la solución es debilitar las fuerzas del orden y pactar con el hampa organizada, nuestra cruenta historia de violencia parecerá un juego de niños.
Todos padecemos un sistema de Salud defectuoso, pero en términos generales ha representado un gran avance con relación al pasado, o a varios vecinos. Una reforma agresiva que le entregue todo el poder al estado y elimine las fuerzas del mercado de servicios médicos, tiene el potencial de crear un gigantesco monstruo burocrático, ineficiente y corrupto.
La lista de barbaridades y chambonadas es tan larga como la de Ministerios y entidades estatales que Petro reconoció desconocía.
Así como la oposición a Duque pudo armar una fábula apocalíptica, que tantos medios hambrientos de pauta oficial, amplificaron sin pudor, hay que estar muy atentos a registrar la realidad y hacerla conocer.
Si no se hace así, podemos pasar de una gran clase media viviendo razonablemente bien (sabroso?) pero con un espantoso relato de país, a una realidad miserable envuelta en floridas estadísticas oficiales.
Todas las angustias se deben canalizar a ejercer esa cuidadosa monitoria y así evitar pasito a pasito, suave suavecito, la progresiva pauperización.
miércoles, 31 de agosto de 2022
Gas hilarante
Primera dosis: “Se acabará la era de extracción de gas”
De los combustibles fósiles, es precisamente el gas natural el que menos contribuye al efecto invernadero. Algunos han sugerido que, en transporte, puede ser incluso menos contaminante que los eléctricos. Por eso los americanos y europeos vienen migrando a esa fuente de energía. Así que envolverse en la bandera de la Pachamama para prometer que la explotación de gas se debe parar, no solo es absurdo sino que desnuda una ignorancia sublime. Porque en todo caso lo que contribuye al efecto invernadero, es consumir el gas. Si quisiéramos hacer algo por el querido planeta, tendríamos que consumir menos. Pero es que hacemos mucho menos daño consumiendo más, porque entonces vamos a usar menos carbón y menos petróleo, que son mucho más contaminantes. La única e indiscutible contribución que se hace parando la extracción, es a la pobreza. Y el círculo se completa cuando se afirma que en caso necesario, ahí está Venezuela. (Que, como todos saben, está en otro planeta)
Segunda dosis: “Es prioritario aumentar la productividad del campo y convertirnos en un país industrial a donde se llega solo con una reforma agraria”
Inhalamos y el revoltijo se entiende: al democratizar la tierra, se materializa por decreto el conocimiento, capital, insumos, maquinaria necesarios para una eficiente producción. Demostrado que funciona, se decreta también la Industria. Como el compromiso con la naturaleza es innegociable, la estrategia tiene que ser producir alimentos y fabricar cosas, que representan el 19% y 31% respectivamente del daño a la atmósfera. Con esas dos estrategias salvadoras tenemos la mitad de la fórmula para acabar con Pachamama. ¿Entendido?
Tercera dosis “La economía de libre mercado es la responsable del fin de la humanidad”
Porque ha llevado la pobreza del 90% hace 200 años al 10% hoy. Toda esa gente pretendiendo comer, trabajar, tener vivienda y pasear, es la responsable del desastre, con su desmesurado consumo de energía. Si el comunismo hubiese sido el vencedor de la guerra fría, habríamos conservado la dignidad y la pobreza, con una atmósfera limpia.
Cuarta: “la guerra de Ucrania fue por un tubo de gas” Cuando todos habíamos entendido que Europa quiso cerrar el tubo como mecanismo de presión dirigido a parar la guerra. Nueva inhalación y logramos confundir la aclaración.El desastre climático lo enfrentamos con innovación basada en información seria y coherente. Del subdesarrollo salimos con claridad conceptual e ideas. Circulan confusos deseos, cuando lo que requerimos, por ejemplo, es que circule un carrito eléctrico (o a gas) liviano fabricado enteramente en Colombia. Podría contribuir algo a reducir el 16% del efecto invernadero que representa el transporte y mejorar nuestra balanza comercial, generando miles de empleos. Lástima, el gas hilarante no da para tanto. El óxido nitroso es uno de los gases invernadero y no hay que abusar.
domingo, 28 de agosto de 2022
Confianza
No se le puede pedir a la mitad del rebaño que siga caminando alegremente hacia el abismo, solo porque la otra mitad se creyó el cuento que iban a volar. A menos que se demuestre en forma gradual y ordenada, que efectivamente salen volando en sus cometas asignadas por el estado.
Especialmente si la mitad más escéptica es la dueña y generadora de riqueza. El patriotismo y la confianza no se fabrican con discursos melosos.
Si se comienzan a tomar medidas que han llevado a otros a inflación y devaluación, no se puede esperar que la gente siga confiando en nuestros folclóricos papelitos multicolores y no prefiera unos sobrios y verdes.
Si el ahorcamiento tributario lleva a comprometer la viabilidad de empresas que producen, comercializan o prestan servicios, no se puede esperar que quienes tengan el capital y el conocimiento, no se lo quieran llevar a pastos más libres.
Si se golpean los ingresos de la clase media (“ricos”), no se puede esperar que la inteligencia y el talento no se vaya a buscar una compensación más ajustada a su formación y capacidad de trabajo.
Si el riesgo de ser robado, asesinado, secuestrado vuelve a las oscuras épocas que los jóvenes no conocieron y no han querido estudiar, no se puede culpar a quienes quieran sobrevivir en el exilio.
Colombia lleva 20 años mejorando todos los índices, gracias a confianza creciente, que ahora está sufriendo un duro bajón.
Si el gobierno no entiende la importancia de diseminar confianza, va a ser muy difícil aplicar todos los bienintencionados planes.Tendrá dos caminos: estigmatizar, perseguir, insultar a los que han perdido la confianza, a la manera de los “gusanos” de Fidel, expandiendo aún más el drama, o tomar firmes correctivos en el discurso, probando con hechos, que no hay razón para mirar horizontes lejanos. Un discurso moderado con reformas que nos conviertan gradualmente en una socialdemocracia estilo europeo que siga ejemplos reales y visibles como Costa Rica y Uruguay. Eso fue lo que votaron quienes pedían cambio y lo anhelan con ahínco pero están sintiendo la incomodidad progresiva.
Los llamados a la calma y a “dar una oportunidad”, tienen que ser coherentes con los hechos. La barrida de la cúpula y desplante a los militares, la tolerancia con bloqueos e invasiones que comienzan a aparecer por doquier, las agresivas declaraciones de algunos ministros, y el desconcertante discurso ante la ANDI, lleno de confusiones, contradicciones, desinformacion preocupante, demostrando claramente una inclinación hacia el socialismo radical, “basado en hechos y no en ideologías”, van mostrando claramente un camino que crispa cada vez más a los gestores del sector privado y a quienes creen en la libertad económica como la herramienta más poderosa para diseminar prosperidad.
Si estos primeros pasos son un indicio de lo que va a ocurrir, se profundiza el temor de que el llamado a “construir país entre todos”, no fuese sino una ficción distractora que pudiese retrasar la velocidad de quienes reaccionan con temor. Hay que saber que el engaño funciona muy bien en campaña de oposición, pero cuando se tiene la responsabilidad de un país, la realidad no se puede tapar todo el tiempo a todo el mundo.