viernes, 5 de agosto de 2022

Culto Histórico

Es muy recomendable para los pesimistas y los negativos leer el maravilloso programa de gobierno del pacto histórico. No se le escapa tema ni problema alguno: desde el financiamiento del estado, la intervención del mercado de la tierra urbana, la minería “ancestral”, los ríos, la educación hasta la democratización del campo, la inflación, los aranceles “inteligentes”, el transporte, el empleo, la cultura, el arte, la producción industrial, los alimentos, el turismo, la transición energética, la seguridad, la salud, las pensiones. Para todo hay un diagnóstico correcto y todo, absolutamente todo, se soluciona con la apropiada intervención del Estado. Un Estado omnipresente, omnipotente, magnánimo, justo, equitativo y hasta amoroso. Tanto que se corre el riesgo de poner celoso a Dios con tan agresiva competencia.

Tan importante es el papel del estado que, mal contada, la palabrita se repite unas 130 veces en el documento. Mientras que otra palabrita, libertad, se consigue escasas 14 veces, varias de ellas para referirse a las cárceles, a la libertad religiosa, a la libertad para protestar y ninguna para la libertad económica.

Para no obnubilarse con el fatalismo, hay que unirse a los millones de entusiastas con el amanecer que se le abre a la república y concentrar las esperanzas en todos los planes planteados, que de cumplirse, transformarán al país en uno próspero, justo y equilibrado. Una “potencia de amor”, ejemplo para el mundo y planetas similares.

Eso si, dependemos del Mesías, de quien ya se rumora, pudo haber bajado de los cielos en un nevado del vecindario, y fue enviado para transformarnos en seres trabajadores, educados, honestos, inteligentes, cooperadores, respetuosos, pero sobretodo con la disciplina y convicción de seguir al pie de la letra el plan maestro que nos fue dado, y que no vayan a considerar ni por un momento, que alli no esta la clave de la felicidad.

El Mesías lo expresó con insuperable convicción en una entrevista reciente. El viene con la paz, justicia social y ambiental, y representa la única y última oportunidad de salvación. Si llega a fracasar, dijo, nos hundiremos en las “tinieblas”.
A los de poca fe: sólo tienen que suscribirse al nuevo culto, y dejarán de ver aves negras. Está todo escrito en el Libro del Estado Todopoderoso y Benefactor y si se sigue con devoción se garantiza el camino de la fortuna. Tenemos la suerte de contar con el Enviado, quien con sus prédicas nos enseñará a seguir el libro al pie de la letra. La fe, nos hará temblar con la tenebrosa advertencia de las tinieblas.

Y podrán unirse a tantos bienaventurados que ya creen, para rezar fervorosamente y pedirle al Supremo que en efecto comparta sus poderes con el Estado y nos haga la excepción por esta única vez, de no llevarnos al estruendoso fracaso que ha ocurrido en todas las latitudes en las que un estado agigantado ha aplastado la libertad. Que aquí no anide la concentración del poder, con sus polluelos de corrupción. Que no emane la inflación insuflando pobreza. Que no emigre la creatividad y el talento dejando huérfano el empleo. Y rogarle con insistencia para que no comparta con el Nuevo Estado la eternidad.

miércoles, 20 de julio de 2022

la Comision y la Verdad

Un tsunami de literatura surgió a raíz del informe de la Comisión de la Verdad. Parece que no la encontró porque han llovido críticas en todos los sentidos y no ha sido posible discernir una conclusión del relato recogido. Un capítulo de la historia Colombiana que ha generado tanto sufrimiento está expuesto a los filtros ideológicos de los responsables, de las víctimas, de quienes han querido contar la historia y quienes la leen.
Me refiero a tres de las conclusiones que los autores del documento han diseminado y que demuestran que la tragedia Colombiana es consecuencia de la cultura de la aceptación y justificación de la violencia
La primera es la anestesia social. ¿Cómo fue posible que hubiese tanto horror y la sociedad no hizo nada? se preguntan. Donde estaba la sociedad, las autoridades civiles y eclesiásticas, los líderes de opinión? y un largo etcétera? El interrogante parece incomprensible. Porque todos los que vivimos esa época lo sabemos muy bien. Todos los que estábamos en contra de la escalada de violencia expresamos con vehemencia nuestro rechazo,mientras trabajamos arduamente para construir país asumiendo múltiples riesgos. Miles, perdieron la vida en el esfuerzo. Algunos por escribir y hablar contra el horror y muchos por ser simples ciudadanos honestos que no huyeron. La gran marcha nacional contra las FARC, de unas dimensiones y una fuerza moral que nunca se había visto ni se ha vuelto a ver, es la prueba para la historia.


El segundo planteamiento, que se recicla con frecuencia desde Samper, es que todos somos responsables. Por acción u omisión, agregan con pontificia solemnidad . Se logra diluir la verdadera responsabilidad en toda la población y terminar absolviendo y bendiciendo a los criminales que torturaron y asesinaron sin compasión. Lo he dicho y creo que lo puedo repetir en voz alta al lado de millones de compatriotas. Yo no soy responsable de violencia alguna. Nunca he atacado a nadie por ningún motivo. Nunca he usado un arma para agredir a nadie. Nunca he justificado o promovido los comportamientos violentos. Siempre he trabajado por la solución pacífica de los conflictos. Nunca he explotado ni abusado a nadie. Siempre he procurado que las personas que me acompañan reciban un trato respetuoso y un ingreso digno.

La tercera es la prueba reina de como esa tan Colombiana cultura, está incrustada en las mentes: “mientras no haya justicia social, no habrá paz”. Y en la medida en que se repite el credo, el país sigue en guerra. No existe el país que haya logrado eliminar las injusticias. Podrán ser menos protuberantes en algunos, siempre que no muestren el horrendo trato que le dan a los inmigrantes.

Claro que indigna que una comunidad tenga personas que no comen, que no tienen techo, que mueren sin atención médica. Pero eso no es, como tantos repiten, “una forma de violencia”. Si los esfuerzos de tantos que trabajan para evitar la tragedia, no son suficientes, eso no le da aval alguno de violencia a quienes creen tener la fórmula para eliminarla. Seguir condicionando la paz a una justicia social que difícilmente será satisfactoria, es perpetuar la guerra y sus hijas predilectas: la pobreza y el hambre.

Liberalismo

Lo que se concibe como liberalismo en el mundo, poco tiene que ver con el revuelto ideológico en que se ha convertido el partido liberal Colombiano y mucho menos con la distorsionada visión de lo que los marxistas del siglo 21 han dado en llamar neoliberalismo.

En su esencia la filosofía liberal consiste en un profundo respeto por los proyectos de vida de los otros condenando cualquier forma de violencia para resolver las diferencias. Difiere sustancialmente con la visión de la sociedad a través de la lucha de clases. Lucha que como lo implica la palabra, siempre será violenta. Esta propuesta ya era obsoleta a finales del siglo 19, con el mismo Marx dudando en sus últimos años de la coherencia y aplicabilidad de sus teorías. Fue gracias a Engels, quien publicó 3 “sequels” que la decadente teoría fructificó y ha alimentado hasta hoy a gran variedad de dinosaurios ideológicos, empecinados en ignorar toda la evidencia que proporcionó el siglo 20. La concepción teórica del manifiesto comunista, no resistió el análisis de los filósofos, sociólogos, y economistas serios desde sus primeros años.Y su aplicación práctica ha sido responsable de los horrores más deleznables que ha padecido la humanidad en los últimos 100 años. Comparable solo con sus hermanas socialistas, el Nazismo y Fascismo.

El liberalismo es la antítesis de las ideologías que establecen un conocimiento terminado. Está en la esencia del error de los socialistas, el creer que tienen el diagnóstico de las sociedades y por tanto pueden aplicar una fórmula, que tienen escrita desde hace más de 150 años.

Contrariando lo que todos sabemos, así sea por intuición, ningún conocimiento está terminado, nadie tiene la última palabra. Esto explica porqué la libertad ha probado ser superior a la tiranía. La dictadura del proletariado ejercida por sus modernos seguidores, quienes se cuidan de usar el término, pero aplican todas sus premisas al pie de la letra, limita la libertad, porque se basa en un plan genial concebido por una camarilla que conoce la solución para todo. Con eso, no solo acaban con el crecimiento económico, porque no entienden que es precisamente con la libertad de lo que llamamos mercado, que el dinero cambia de manos muchas veces y es allí que está la esencia del crecimiento y el progreso.

Además se aplasta la felicidad, que se deriva de la libertad para soñar y proveerse con el esfuerzo propio, un futuro mejor. La iniciativa y las ideas son reemplazadas por una cínica abyección al régimen, única forma de obtener privilegios. Al sustituir la creatividad generadora de riqueza por la lambonería que permite ascender en el escalafón de los parásitos, las sociedades dejan de generar riqueza. El empobrecimiento general cierra el círculo con una camarilla corrupta que se aferra al poder con violencia, como único recurso de mantener sus privilegios.

Visitar los países de Europa oriental proporciona una lección abrumadora. Con qué orgullo hablan de la revolución y de los héroes que los libraron del oprobioso régimen sovietico. La misma palabrita con la que nuestros fogosos y bien armados “revolucionarios” nos pretenden dispensar un “progresismo” que sabemos, será en reversa.

sábado, 9 de julio de 2022

Los que se van

Ante el desconcierto de tantos por el resultado de las elecciones es conveniente revisar angustias y reacciones. Lo más importante, ya lo contestó Uribe con su acostumbrada franqueza: hay que quedarse y trabajar. Si por creer que tenemos un país con buen nivel de desarrollo y gran potencial, se perdieron las elecciones, resulta muy contradictorio entrar en pánico y salir corriendo. El país es de todos y si un 25% ha decidido apoyar una visión socialista, eso no quiere decir que ya estamos perdidos en el CastroChavismo.

Hay que saber que las socialdemocracias de muchos países desarrollados han logrado un nivel de bienestar alto aunque no escapan a la ley de los vasos comunicantes sociales y deben lidiar con la pobreza de los inmigrantes.
Por eso hay que apropiarse del derecho y deber que nos asiste como Colombianos: trabajar para genera riqueza y contrarrestar con vehemencia todas las medidas que inhiban la libertad económica.
Cuánta asistencia da el Estado para salud, educación, alimentación o vivienda, es algo que puede debatirse. Bienvenidas todas las medidas que contribuyan de verdad a mejorar oportunidades para los desposeídos o a reducir los niveles de pobreza.

Hay que trabajar para asegurarse que los improbables nuevos recursos no terminen construyendo mansiones y comprando yates para la nueva clase del cambio. Hay que hacer un trabajo serio que demuestre que lograr avances sociales a través de emisión de moneda, genera inflación que termina esquilmando a los más pobres. Es esencial trabajar para que los recursos públicos sean manejados con transparencia y honestidad, usando las múltiples herramientas digitales que han demostrado éxito en otras partes. Dar ejemplo al disentir pacíficamente con las políticas diseñadas para mejorar la imagen del Presidente, si la realidad muestra que el nivel de vida está empeorando.
Hace unos meses hice una predicción de lo que podrían ser los próximos 4 años y que el interesado puede ver en bit.ly/visionesnostrademos

Hasta ahora se va cumpliendo al pie de la letra. El presidente electo ha elegido un lenguaje conciliador y ha tranquilizado a los empresarios y los mercados y posiblemente disminuya la longitud de las colas para visaUSA que ya están a un año. Es razonable que haya tantos que quieran tener un plan B por si el guión del foro de Sao Paulo se comienza a aplicar.

Nada sería tan reconfortante como aceptar, con el paso de los meses, que el burlesco panfleto (pdf que llaman) con mis predicciones estaba equivocado. Que la moderación que estamos viendo no resulte ser una habilidosa maniobra de un maquiavelo consumado, orientada a bajar la guardia para dar el zarpazo con el público anestesiado. Que el temor de un tirano envuelto en capas de democracia, tolerancia y unidad era en realidad paranoia grupal. Que el pausado estadista llamando a los capaces a cooperar no se convierta en el déspota que encarcela, exilia, concentra el poder y acaba lenta y hábilmente con los contrapesos de la democracia. Que el dirigente respetuoso de las instituciones no termine corrompiendo el ejército, cerrando el congreso y persiguiendo a los medios. Trabajar para que nada de esto ocurra implica desempacar.

lunes, 4 de julio de 2022

Medir la mentira

La mentira es uno de los recursos mas valiosos para quien progresa en política. Las democracias que promueven la libertad de prensa y libre expresión, son las mejor capacitadas para pillar a los mentirosos y mantener el relato más parecido a la verdad.

Si se agrega el concepto de la relatividad de la verdad, que “todo es según el color del cristal con que se mira”, y que los hechos pasan por el filtro de prejuicios, los intereses y la ideología, no resulta simple resolver lo que es digerible como verdad y lo que termina en el cesto de las chapuzas. Por eso, es muy raro ver oportunidades en las que se puedan medir las mentiras y reducirlas a números sujetos a sencillas cálculos matemáticos.

La pandemia logró desacomodar al mundo pero nos ha proporcionado una oportunidad única para detectar la capacidad de fraude de los gobiernos, cuando publican sus cifras.

Frank Benford descubrió hace 80 años que toda serie numérica sigue un patrón que determina la frecuencia del primer número siendo decreciente con el aumento del dígito. El 1 es el más alto y el 9 el más bajo y la distribución sigue una curva y fórmula predecibles.

Lo interesante es que encontró que la distribución se daba siempre y cuando la serie fuese espontánea. La Ley de Benford o de los números anormales se ha usado extensamente para detectar fraudes fiscales, electorales, contables y científicos y se considera un herramienta válida en el análisis de cualquier serie de números. Si sigue la Ley de Benford, los números corresponden a la realidad. Si se aleja, son manipulados.

Todos los gobiernos han reportado las cifras de infectados, recuperados y muertos. Si a esas cifras se les aplica la ley, es posible definir la capacidad del país para generar datos creíbles, no sólo en pandemia sino en todas las estadísticas oficiales. Este “numero de la verdad” permite cuantificar los mentirosos. Entre más se acerque al 0, más verdad. Entre más grande, más mentiroso. Las democracias occidentales de Europa y América se mueven entre 0.6 (USA) y 1.6 (Francia), con un promedio de 1.1. Las autocracias disfrazadas como Rusia, Turquía e Irán entre 1.75 y 2.42 con un promedio de 2. Y los impulsores del socialismo de la fallida América Latina se mueven entre 2.42 (Cuba) y 3.9 (Venezuela), para un promedio de 3.2.

El populismo, tan silvestre en nuestra región, consiste en armar un tinglado de mentiras, que crean la ilusión en incautos votantes de un futuro florido y lleno de dicha. Para que no despierten muy rápido y todos a la vez del fantasioso sueño cuando se va convirtiendo en pesadilla, es necesario seguir usando, ya con el poder del estado, la capacidad para engatusar con cifras embusteras.

El virus nos ha proporcionado una inesperada oportunidad para objetivizar las mentiras y hacer matemáticas con el engaño. ¿Cuál ha sido el número de Colombia? 1.3, ubicándola muy cerca de las democracias occidentales confiables. Quienes han construido su realidad guiados por los paladines de la patraña, tendrán oportunidad de comparar si el nuevo reino de la falsedad les mejora las noticias o la vida. Está por verse cuánto se demoran en medir la diferencia.

Corruptible

El libro de Brian Klaas, quien ha estudiado un fenómeno que es mundial, da elementos claves para entender sus orígenes y modus operandi. Plantea múltiples acciones efectivas, ninguna de las cuales consiste en confiar en el mesianismo presidencial. Lleva a entender que la corrupción es culebra de muchas cabezas y reducirla implica trabajar en varios frentes.

Sus datos y análisis demuestran que el poder corrompe. Entre más concentración y duración de poder, más posibilidad de generar corrupción. Es una de las razones por las que las democracias exitosas, cambian el liderazgo y explica el porqué de la creciente cosecha de tiranos criollos, buscando eternizar su cleptocracia en el poder. Por eso resulta muy pertinente estudiar las contradicciones del momento actual. Siendo que la corrupción es el eje central de las preocupaciones, ahora resulta que vamos a aumentar el aparato estatal, recurso infalible para inflarla.

Demuestra también Klaas que cuando un sistema es corrupto, atrae a los más propensos a engañar y hacer trampas. Opera un filtro negativo,como acaba de probarse con las joyas que van a acceder al poder. En la medida en que la gente honesta no se mete en política, porque es una porqueria, son los deshonestos, los que más se estimulan a tratar de darle un mordisco al pastel oficial.

Pero tal vez lo más desconcertante es cómo subyuga el liderazgo de los corruptos. Porque aquí, y en casi todas partes, son elegidos, al menos la primera vez. Por votar por quienes encantan con un discurso y no hacer un trabajo serio de análisis, estudiando con responsabilidad las propuestas y evaluando sus realizaciones anteriores. Un mal liderazgo en ciudades, departamentos o países puede ser el factor más determinante del futuro, y sin embargo se toman decisiones de voto con una superficialidad pasmosa. Se vota por promesas porque son cantadas con entusiasmo lírico o no se vota, entregando toda la capacidad decisoria a una cuarta parte del electorado.

Otro componente importante es el diseño del sistema. Cuando lleva mucho tiempo, como en casi todas las democracias, han tenido los más torcidos la capacidad de ir armando una estructura en la que solo ellos prosperan. El honesto que gana una elección, se enreda en una maraña de normas, costumbres y trampas que no logra entender, y termina asfixiado por el complejo mundillo de expertos que se saben todos los trucos para robar y no dejar huella legalmente válida. El incauto elegido ve con desesperación cómo se restringe en forma creciente su campo de acción. Sus buenas intenciones se enredan en una pegajosa telaraña que lo inmoviliza, y sus proyectos quedan sepultados por un alud de procesos legales.

La perversión está tan instalada y aceptada, que se ha recibido nombre de ingenio: maquinaria. Quien nada con agilidad en el pantano, entiende que el rol central de un elegido, es usar los recursos de todos, para adueñarse de puestos que tienen que “rentar” los votos que lo vuelvan a elegir. Esta “técnica” usada con perversa habilidad, como se demostró en la Alcaldía de Bogotá, resulta un eficaz multiplicador, y gracias al hechizo de la prédica, no se reconoce como corrupción. Lleva al empoderamiento de los corruptos.

jueves, 16 de junio de 2022

El Cambio

Si hay una palabra que resuena en las campañas políticas a ambos lados de los Andes es CAMBIO. Aunque todos la usan, se ha convertido en la bandera principal de quienes hablan de cambio de sistema. Cambio, cambio!!! gritan desesperados, sin elaborar mucho qué significa ni donde lleva el cambio. Muy pocos de los entusiasmados caen en cuenta que uno puede cambiar, pero para empeorar. Los votantes de Chile y Perú ya están arrepentidos. Han logrado cambiar, sin duda y están mucho peor.

Se logra que la palabrita cale en las mentes insuflando mentiras de un presente desastroso. Todos tienen que creer que estamos tan mal, que el cambio no puede ser sino para mejor, cuando son muchos los ejemplos de electores desinformados que han optado por el cambio que los lleva a perder lo poco bueno que tenían.

La extensa información objetiva que nos demuestra que Colombia está saliendo del tercer mundo, se puede revisar en bit.ly/mentirascolombia . Conocer la realidad es esencial para cualquier decisión importante.

Hemos comprobado que las encuestas si muestran las tendencias en las preferencias y preocupaciones. Una de las recientes muestra que los 4 jinetes que trasnochan a los Colombianos son la corrupción, la economía, el empleo y la inseguridad.

¿Cambiará la corrupción? Si, no hay duda. En la medida en que el gobierno comience a repartir subsidios y ayudas para asegurarse el respaldo popular, aparecerán los grandes negociados en los será muy difícil encontrar la tajada. Un puente se hace con coima o sin ella, pero allí queda. Una repartición de mercados o subsidios se diluye en miles. En el país de los honestos, el FBI ha encontrado, que sólo en subsidios de COVID, se embolataron 400 billones (US). Un poco más del presupuesto de Colombia.

¿Cambiará la economía? Por supuesto. Con el plan de subir impuestos a las empresas, aumentar el gasto público y emitir moneda, entraremos rapidito en hiperinflación, acabando con ingresos y ahorros de los que algo tienen, con salida neta de capital y talento que lleva al decrecimiento y aumento de la pobreza.

¿Cambiará el desempleo? Sin capital y sin gente y con el desestimulo a la creación de empresas, y la subida súbita del salario mínimo y cambio en las condiciones laborales, entraremos en niveles de desempleo nunca vistos, que solo serán compensados por la emigración masiva. La pregunta es: a dónde se irán los colombianos?, si toda latinoamerica esta en las mismas, la carrera de caravanas al norte la tenemos perdida y Europa esta que nos da un portazo. ¿Querían un cambio en el empleo? Ese va a ser el gran cambio.

¿Cambiará la inseguridad? Seguro que sí. Está demostrado que la tolerancia con el crimen organizado lleva a la diseminación de la violencia a toda la sociedad y a la corrupción de principios y valores haciéndola inviable. La historia reciente de Colombia es una de las mejores pruebas, aunque hay muchas regadas por todo el mundo. Sabemos lo que será la política con las bandas criminales. El gran Capo, que tiene vasta experiencia en temas de ataques, secuestros, matanzas y cárcel, sabrá entender las motivaciones y métodos de los criminales y sabrá negociar. Sin duda cambiará la inseguridad, para hacerla mucho peor.


jueves, 9 de junio de 2022

El Dogma de la Redencion

Muchos no pueden creer que haya tantos engañados. Se desconciertan con la “polarización” de los fanáticos seguidores del dogma de la salvación. Sea porque llevan una vida triste o porque los han convencido que el país está en una condición miserable, todos los afectados de la peste pesimista, desean con especial intensidad que venga el Salvador que todo lo arreglará. Que la educación es importante. Nos la dará de la mejor calidad y gratuita para todos. Que la Salud es un derecho. Nos dará acceso a los mejores hospitales y médicos, gratuito y para todos, sin exclusión alguna. Necesitamos comida: el campo florecerá y nos llenará de productos gracias a la nueva distribución de la tierra con los créditos y educación que el magnánimo gobierno le dará a todo el que quiera trabajar. Que hay pocos ricos y muchos pobres. Con la “democratización” de la riqueza, problema solucionado. Que hay que impulsar la economía. No es sino que el Mesías impulse la capacidad de trabajo y el talento de nuestra gente. Que el mundo se está acabando por la energía fósil. La reemplazamos gradualmente por hélices que brotarán en nuestras montañas y paneles que cubrirán nuestras praderas.

No hay campo para la discusión o el análisis racional. Basta con creer, con ponerle fe al asunto. Basta el profundo deseo, firmemente incrustado en la psiquis de muchos, y la presencia del redentor quien dispensara abundancia y cumplirá los anhelos. Por fin, hay luz al final del oscuro túnel de esta saqueada República. Por fin se acabarán con los pillos, los que siempre se han quedado con la mejor parte del pastel. Por fin habrá pan y miel para todos.

No se está engañando a nadie. Simplemente les están dispensando lo que quieren oír. Quieren creer con fervorosa convicción que toda esa belleza es posible. El Ungido habla con firmeza y promete que todo va a cambiar y nos convertiremos, con un golpe de urnas, en un país rico, justo y próspero.

¿Por qué asombra la vigencia y vitalidad de la demagogia promesera? Si la educación ha estado caracterizada por una forma de pensar similar, proporcionada por la Religión. Si se tiene Fe y se cree en la salvación, no se requiere evidencia racional, no hay ninguna consideración de lo que es posible o realizable. Con Fe todo se puede.

No debe extrañar que una sociedad que involucra en la vida diaria la intervención mágica-divina, quiera creer que llegó el redentor que va a solucionar todos los problemas. Todo ese emocionado 40% que vota con devoción, ha depositado su fe en la llegada de la salvación con el pronto alivio de todo infernal sufrimiento. La discusión racional con hechos y datos, que demuestran cómo la planeada receta ha sido un fracaso en todas partes, no tiene ninguna relevancia. Los dogmas han sido decretados y hay que creer en ellos.

Cuando la intervención divina falla y no aparece la solución a las terrenales cuitas, los creyentes aceptan que Dios actúa en forma misteriosa. Hay que esperar que los modernos cruzados del socialismo acepten que Rodolfo les pinche su globo de ilusiones y sean capaces de trabajar en paz cuando aterricen en esta verde y potencialmente próspera esquina del mundo que llamamos Colombia.

jueves, 2 de junio de 2022

El turbante de oro

Si hay algo que produce indignación universal, es conocer los datos de corrupción a través de recurrentes escándalos, porque representan el robo de recursos destinados al bien común que golpea sobre todo a los más humildes. Candidato que se envuelva en la bandera anticorrupción, gana.

¿Por qué sigue tan diseminada, a pesar de toda la revulsión social que produce? ¿Por qué lo que se ha hecho hasta ahora ha servido tan poco?

Una explicación está en comprobar que la reacción usual, sigue los lamentos del himno. Cuando se revela un nuevo robo, se derraman entre cadenas los gemidos, y surcados por dolores, no hay mejor recurso que salir a la calle a crear una horrible noche y bañar en sangre a unos pobres soldados sin coraza.

Otra, es la muy pueblerina visión que nos corona como campeones y dueños casi exclusivos de las patrañas. Mientras no se entienda a la corrupción como un fenómeno mundial, no será posible aprender iniciativas inteligentes de otros lados y unir fuerzas con los honestos del mundo para ser efectivos.

Es indispensable entender que mientras los honestos duermen, los ladrones se pasean.

Podríamos estudiar a Raymond, quien estima en 60% el robo del presupuesto de Trinidad, y está logrando revertir la tendencia con programas que destapan sistemáticamente la porquería. O a Brooke en Inglaterra, quien presionó para revelar los gastos del Parlamento, logrando inhabilidad para 120 y cárcel para 2. Con Investigative Dashboard, ha centralizado documentos que permiten seguirle la pista a los dineros que solían embolsillar. Similar labor hace Jonsdottir quien logrado blanquear a Islandia​​ con el International Modern Media Institute. O el extraordinario Alaveteli.org, con la metodología que le permite a todo ciudadano interesado en información de su gobierno, atravesar las barreras que envuelven la opaca transparencia. Ya tenemos la versión Colombiana con queremosdatos.co. O expandir la iniciativa India, ipaidabribe.com (yopagueunsoborno) en la que se estimula a registrar el pago de coimas. Van llegando a 200.000 con 500 millones de dólares robados. También se resalta y ayuda a quien no soborna, en conjunto con los funcionarios honrados (existen!!!..van 1106). Mather calcula que la “industria” global de la corrupción vale US 3 trillones (Colombia aporta 0.4%) y pone en práctica un bonito modelo de negocio en el que se gana una pequeña fracción para evitarla.

El mundo está lleno de gente honrada, que está demostrando que si se junta inteligencia, creatividad, coraje y tecnología, la corrupción se combate usando los mismos recursos que pretende esquilmar. Si todo el entusiasmo que se invierte en organizar marchas y protestas y toda la imaginación que se usa para diseminar mentiras y promover violencia, se orienta a aplicar lo que ya está inventado, se podrá lograr un control real. Más, cuando se ve venir una firme Presidencia anticorrupción. Un modesto aporte criollo podría ser la creación del concurso “El turbante de oro”, para entregarlo en solemne ceremonia, al ladrón más aventajado y reconocer la creatividad de una recursiva senadora, quien ha demostrado cómo se mueven los verdes billetes que permiten pactar con la historia.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Pobre Democracia!

Es lastimosa la incomprensión de la democracia que un buen número de Colombianos exhiben con pasión.
En el frente nacional, dos candidatos significaban que la democracia era una pantomima, manipulada por unos pocos, dueños del poder. Ahora hay decenas y eso demuestra que somos un circo, sin seriedad o madurez política. La bruma lagrimosa de los lamentos no deja ver la libertad.

El ejecutivo presentó una ley, el congreso la aprueba y las cortes la tumban. Cómo es posible, que pueda haber un gobierno tan inepto y unos congresistas tan ignorantes de la constitución, claman furibundos,. Se imaginan el estado como una corte de ángeles que bailan al unísono. Las nubes celestiales no permiten ver que son las controversias, las contradicciones, la disímiles interpretaciones de la ley y las normas, precisamente lo que caracteriza a la democracia. Por eso el invento previó que habría desacuerdo en muchos temas y se creó la separación de poderes y un complejo entramado de chequeos y balances, precisamente para tratar de resolver la diversidad de opiniones. Pero aquí estamos tan contaminados por la cultura de la violencia que siempre se asume que la polarización, será conductora irremediable al camino de la guerra, y la destrucción. De hecho, cuando aparecen las demostraciones de barbarie y brutalidad, no faltan los sabios académicos y pensadores que nos explican que se trata de una “situación compleja”, que hay que saber entender, y justificar.

Un contralor destituye a un Alcalde por participar en política y se viene un chaparrón de acusaciones que llegan hasta el golpe de estado. Se calla que el sancionado tiene derecho a defenderse, a argumentar, a conseguir apoyos y revertir la sanción, como ya ha ocurrido. Así genere controversia, si la Justicia opera, eso es suficiente para que los guardianes del imaginado eden, pronostiquen una guerra civil.

Si un fiscal encarcela a un político por corrupción, eso implica para los apóstoles del apocalipsis, que todos son corruptos, y que el país está irremediablemente podrido. No son capaces de ver a través del denso humo de la maledicencia, que las denuncias y condenas demuestran que la democracia funciona y hay poderes independientes.
Aun los más asustados con el socialismo del siglo 21 repiten el guión que tan hábilmente les han servido : vivimos una horrenda dictadura responsable de millones de pobres, no hay elecciones libres y son criminales todos los que están en el poder.
Cada pueblo tiene los líderes que se merece. Si seguimos por el camino de despotricar de nuestra imperfecta democracia, podríamos ser premiados con un amado líder que vuelva realidad la cacareada farsa. Cuando los Colombianos pierdan la libertad y añoren el pasado, no les va a quedar más opción que lamentarse, pero será con mucha discreción.

¡Pobre democracia! Después de ver un desfile de candidatos serios, preparados y capaces, es posible que tengamos que escoger entre un dicharachero personaje monotemático y un narciso violento, quien arropado en marxismo disfrazado de renovación, ya está demostrando con sus denuncias temerarias, como la mentira será su principal arma de gobierno. Prepara su arsenal y no aceptará la derrota.

viernes, 20 de mayo de 2022

Encuestas que eligen

Las encuestas electorales se volvieron como el pan. Se hacen en todas partes y las hay de todos los estilos y sabores. Son más o menos confiables en las democracias reales, donde empresas expertas diseñan el muestreo con todo rigor.

Es fácil asumir que el candidato que lleva 5 años en campaña, criticando, denunciando con virginal dedo acusador todo lo malo y adhiriendo o estimulando cuanta protesta brota, sin importar el motivo, tenía que ser el favorito. Además los medios han hecho el mismo oficio que hicieron con Trump y tantos otros que han resultado elegidos, por ser los que más suenan. “Que hablen bien o mal, pero que hablen”, es la fórmula de éxito y la trampa en la que caen todos. Al atacarlo, publicando nombre y foto lo terminan haciendo muy popular, y la recordación pesa a la hora de marcar el papelito. Pero ser favorito en las encuestas lo convierte en ganador? Si fuese así, no habría que hacer elecciones. Tener el 40%, significa que el 60% está en el otro lado.

Y claro, el hecho de ser favorito en una personalidad poco adornada por la humildad, ha hecho que la prepotencia, lo lleve a él y sus seguidores, a asumir que ya ganó, y que las elecciones son una mera formalidad. Y Ay! de que no salgan de acuerdo a sus designios. Ya dijo que la guerra de Siria se vería como un juego de niños en comparación con lo que pasaría aquí. Alentados, sus acuciosos servidores de la primera línea ya han hecho circular comunicados en los que anuncian que se harán sentir si el triunfo no es con el 70% en la primera vuelta. Los vemos en las calles y puentes haciendo plantones con una frase muy diciente: “defenderemos en la calle los resultados de las urnas”. Son capaces de exhibir un gran cartel, que demuestra su incoherencia. ¿Creen en los resultados de las urnas? Entonces quiere decir que respetan la democracia. Si ganan, no tienen que salir a defender nada en la calle. Y si pierden? Allí si van a salir, pero no será a defender los resultados de las urnas. Son los mismos que en una estación del MIO, quemada y destruida, pintaron con primor “cuidemos lo nuestro”.

La flagrante contradicción y el chantaje montado y auspiciado por el gran líder, debería ser motivo suficiente para que un Consejo Electoral, dictamine que un candidato que compite en esos términos, debe ser retirado. El primer requisito para que una persona participe en una justa democrática, es que se comprometa públicamente, en forma tajante y repetida, a aceptar los resultados de las urnas. Ninguna democracia puede tolerar ese juego tan descaradamente sucio. Ni siquiera la muy vapuleada del gran país del norte.

Si de validar y creer en las encuestas se trata, vale la pena la más reciente en la que se miden los problemas que más preocupan a los colombianos. En una gran mayoría, la principal es la economía, lo que está reflejando que muchos, por más que miren a la izquierda, tienen su temor oculto del desastre en que se puede convertir la economía.

Pero lo más diciente es que el 60% tiene la gran preocupación de ver a Colombia convertida en Venezuela, lo que va confirmando cual es el porcentaje que no va a votar por el favorito de las encuestas.

viernes, 13 de mayo de 2022

Oclocracia

Cuando una sociedad cree que se está inventado algo muy novedoso, resulta que hace más de 2000 años, los griegos demostraron su futilidad.

Pasamos de tribus aisladas a formar comunidades grandes que terminamos llamando países, y lo primero que ocurrió fue que el jefe de la tribu decidió llamarse rey. Tenía que haber una autoridad central muy poderosa para que la sociedad no entrase en desorden. Pero casi sin excepción el rey y sus allegados se llenaban de privilegios a costa del empeoramiento de las condiciones de los súbditos. Ante esto los griegos inventaron la democracia. Un mecanismo mediante el cual, un extracto de la población, debe velar por los intereses de sus representados, con la capacidad y el poder para dirigirlos. Después de muchos siglos en los que las sociedades se movieron entre extremos de despotismo y desgobierno, un buen porcentaje de la humanidad terminó adoptando el invento de los griegos, con toda clase de ajustes y variantes. Con excepción de Corea del norte y Latinoamérica la ciencia social ha concluido que la combinación de democracia con libertad económica es lo que lleva a los pueblos a la prosperidad y equilibrio social. Pero la codicia y la ambición encuentran la manera de dominar las mentes en la medida en que acceden al poder, lo que está llevando al desprestigio y, según algunos, al fin de la democracia. Si creemos en Polibio, el “padre de la historia”, las democracias degeneran en oclocracias o gobierno de la muchedumbre. Y aquí ayuda la teoría política de magistrados y demagogos, quienes creen que paralelo a la estructura representativa del poder democratico, y en el mismo nivel, está el poder de “la calle”. A la capacidad para perturbar a la sociedad con marchas, bloqueos y paros se le da carácter de “legítima voluntad popular”. La elección de agitadores y violentos al congreso confirma la tendencia. No usarán su posición para el diálogo, sino para agitar la protesta, disfrazada siempre de pacífica, que estará perfectamente orquestada para terminar en destrucción y agresión, llevando al desconcierto y asegurando la culpa para la policía. Hace más de 2300 años Polibio lo describió con precisión. Los “colectivos” que no son representativos, ni elegidos por nadie, terminan imponiendo su voluntad, basados en su capacidad para apabullar una sociedad pacífica. Ya anunciaron que incendiarañán las ciudades, si la votación no les cuadra. La pasividad del estado se garantiza con una campaña que lo ha desprestigiado y caracterizado como represor y violador de derechos humanos.

Cuando se legitima la capacidad de imponer los puntos de vista mediante actos de barbarie, entramos en la oclocracia.Las reglas de representatividad de la democracia no operan. Su degeneración llega al peor punto con el “despotismo del tropel”, que dista mucho de la voluntad popular. Del caos surge el hombre providencial que concentra el poder y se convierte en el tirano. ¿Estaremos condenados a repetir la historia de la anaciclosis que confirmaron Maquiavelo, Robespierre y tantos otros? Asi será si se vota con la emoción producida por discursos demagógicos llenos de fanatismo, promesas imposibles, odios y miedos infundados.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Blanco es..

Gallina lo pone y frito se come.
Las adivinanzas miden la capacidad para hacer asociaciones. Una habilidad que parece ajena a las mentes de la mitad de la población en estas montañosas tierras. Para probarlo he diseñado ésta sencilla prueba autodiagnóstica.

1-Sus llamados al cambio violento del régimen lo llevaron a la cárcel y luego al exilio. Con su propia versión de Marxismo volvió al país abogando por la Paz y con una minoría violenta, se tomó el poder. Convocó una constituyente y cuando perdió la mayoría, la disolvió e impuso un régimen tiránico que llamó dictadura del proletariado, terminó asesinando a millones y condenando a la miseria a su pueblo por más de 100 años. Duerme en paz, perfectamente preservado, en un inmenso Mausoleo.

2- Quiso dar un golpe con el asalto a un cuartel por lo que terminó en la cárcel donde escribió su guía ideológica. Volvió del exilio con un pequeño grupo en un yate para fundar una guerrilla que siendo minúscula, se tomó el poder. Mientras se consolidaba, repetía en todos los estrados que no creía en el comunismo. Terminó implantando un régimen totalitario unipartidista, sin prensa libre, sin propiedad privada que ha generado por 60 años miseria, hambre y atraso de la que solo se escapa en primitivas balsas.

3-Fue líder de un grupo guerrillero que terminó tomando el poder por la fuerza. Inicialmente jugó a la democracia pero cuando perdió, logró montar un discurso engañoso de renovación y cambio. Una vez elegido, se atornilló al poder implantando un nepotismo despótico que ha encarcelado a la oposición y llevado a la miseria a su pueblo por 20 años, generando caravanas de empobrecidos emigrantes.

4- Siendo coronel intentó un golpe de estado. Estuvo preso y con un librito elemental y jocosa locuacidad, se hizo popular. Ganó elecciones con una plataforma de renovación política, lucha anticorrupción y purificación de la democracia. En el poder acabó con la democracia centralizando todos los poderes y acabando con el poco tejido empresarial del país, arruinó la industria petrolera, principal fuente de riqueza, organizó una de las camarillas más corruptas que se han conocido y logró la ruina de su país provocando emigración masiva de millones de sus compatriotas.

5- Ingresó a la guerrilla para buscar la toma violenta de poder. Participó en secuestros, asesinatos y su grupo produjo uno de los eventos más traumáticos del país, la masacre del Palacio de Justicia en la que fueron asesinados juristas valiosísimos. Estuvo preso y salió a liderar un movimiento político con un un librito y un discurso engañoso en el que pretende disfrazar su trasnochada versión del marxismo. Hace llamados líricos a la paz y convivencia mientras estimula una violenta lucha de clases. Promete “democratizar tierras y propiedades” sin expropiar. Va a dar educación y salud gratis, eliminando el principal ingreso del estado, lo que solucionará emitiendo moneda, garantizando hiperinflación. Admira y se ha hermanado con todos los déspotas 1 al 4.

La adivinanza es: que tipo de régimen va a implantar y cuanto tiempo va a durar? Si no es capaz de resolverla, intente con esta: verde por fuera, verde por dentro y tiene una pepa de aguacate adentro.

sábado, 30 de abril de 2022

El Camino equivocado

Cada cual encuentra una inspiración para hacerlo. Desde la tradicional peregrinación para buscar favores, dar agradecimientos o pagar penitencias, hasta el sencillo reto de cumplir un largo trayecto haciendo uso del ecológico recurso de las piernas, disfrutando pausadamente de la naturaleza.

Miles de caminantes de todo el mundo forman una inmensa, ordenada y respetuosa romeria por alguna de la múltiples vias del Camino de Santiago, establecidas por una tradición que se acerca a los mil años. Perfectamente mantenido y señalizado, con cientos de albergues y paradores en los que descansan, se hidratan y comen los decididos andantes, en un ambiente de paz y camaradería internacional inigualable.

La prosperidad se ha irradiado a todos los sectores: aldeas y pueblos con restaurantes y tiendas bien equipadas, campos y huertas cultivados con milimétrica precisión, agroindustria moderna y poderosa, casas campesinas renovadas con acabados perfectos y llenas de comodidades, carreteras, puentes, viaductos estupendos por los que fluye un trafico organizado y siempre respetuoso de los peatones.

No hay duda que España ha escogido el camino correcto. El camino de la paz y la prosperidad. El camino que atrae a 80 millones de turistas cada año. Después de haber superado una cruel y destructiva guerra civil y una larga dictadura, España logro entrar en la modernidad con orden y sin violencia. Logró liberar una economía dominadas por roscas y privilegios. Con mucha controversia y polarización, la sociedad ha entendido que no se trata de lograr que todos piensen igual, o que haya satisfacción universal o eliminar diferencias, sino de defender la democracia y sus permanentes mecanismos de ajuste, que han permitido una seguridad social muy razonable, mezclada con una libertad económica admirable. Las denuncias de corrupción son constantes y demoledoras. Las críticas a ministros y funcionarios ácidas y perturbadoras. Pero a nadie se le ocurre que la forma de expresar la discordia es alentar a grupos violentos para que destruyan los muy apreciados y cuidados bienes públicos.

Ahora que es tan bien visto que busquemos nuestras “raices ancestrales” no sobra que miremos tambien hacia la madre patria de la que heredamos tanto acervo cultural. Le echamos la culpa de nuestros males, y poco diseminamos lo mucho que nos podría enseñar la España actual.

Es cierto que hemos sido lentos en resolver problemas urgentes. Que no hemos podido reducir la corrupción con la eficiencia requerida. Que aun padecemos una economía dominada por circulos de poder. Pero lo que hay que entender es que buena parte de nuestras dificultades son consecuencia de la deformada cultura de tolerancia con la violencia. Mientras sigamos creyendo que el robo, el atraco callejero o la guerrilla son la inevitable consecuencia de la injusticia social, seguiremos por el camino equivocado. Estamos ante una disyuntiva sin precedentes : o aceptamos el discurso del odio, el resentimiento, la lucha de clases que llevará irremediablemente a pobreza, inflación y emigración o escogemos el camino correcto de seguir prosperando en una democracia estable, llena de controversias, con una economía libre y en paz.

sábado, 23 de abril de 2022

Nazi Facho y Paraco

 



Se ha convertido en el recurso de guerra verbal más usado cada vez que se pretende invalidar el pensamiento de alguien que se atreva a criticar la “Incuestionable corrección moral del socialismo”. Estigmatizar con palabras a las que la cultura popular ha terminado dándoles un significado deleznable. La pretensión es cancelar a la persona de toda discusión. Una vez que se logra tatuar el rótulo, deja de ser un humano con derechos equiparables a los demás. Práctica característica de los Nazis quienes obligaron a los judios a marcarse con la estrella de David y los tatuaron para tener orden en la matanza.

El uso de las palabritas refleja una ignorancia e incoherencia monumental. Nazi fue Nacional Socialismo. Tuvo el mismo propósito del socialismo que ahora nos venden como novedad salvadora. Someter al individuo a los designios del estado. La Nación está por encima de cualquier interés particular y por tanto unos genios que lo planifican todo centralmente tienen derecho a conculcar las libertades de todos. Las diferencias son secundarias. Se reemplaza la lucha de razas por la de clases. Los oprimidos, una vez en el poder deben arrasar con los opresores sin consideración alguna. El internacionalismo proletario, se evidencia solo con financiación de las acciones violentas que contribuyan a la causa. En realidad instalan un nacionalismo empobrecedor, imprimiendo papelitos a los que pretenden llamar moneda, con nombres ridículos que luego pretenden proteger con decretos, confiscando ahorros, empresas y tierras productivas, limitando el comercio internacional con proteccionismo arruinante, rechazando la inmigracion y generando emigración. Comparten con el fascismo su desprecio por la democracia liberal, las libertades individuales, la prensa libre, la oposición política, la cultura, el arte independiente, el uso de la fuerza y el poder del estado centralizado en el gran líder autoritario y salvador. El paramilitarismo es un rasgo compartido característico. Armar la población y darle a los copartidarios poder para vigilar e imponerse a la fuerza, es estrategia central para eternizar el régimen. Comités de defensa de la revolución en cada manzana, colectivos motorizados atropellando derechos elementales, son unos pocos ejemplos que revelan de dónde van a salir los paracos. Logran engañar presentándose como los grandes gestores de la paz mientras se arman desproporcionadamente, en preparación de guerras imaginadas y cantaletas de invasiones y “magnicidios” (calificación que ellos mismos se dan)

¿Por qué tantos usan estos sonoros calificativos, sin tener mayor idea de lo que están diciendo y participan en el engaño colectivo? La explicación más obvia es el facilismo y la pereza mental. Revisar la historia, entender la evolución del pensamiento, hacer asociaciones, requiere un esfuerzo. Esgrimir un dedo acusador y gritar “nazi” es facil y da una torcida aura de juez moral. Son años de trabajo, moldeando el lenguaje y poniendo a muchos a barbarizar, justificando la violencia. Si no se destapa el engaño vamos a terminar siguiendo una ideologia muy parecida a la nazi, liderados por un facho que nos va a controlar la vida con paracos.

viernes, 15 de abril de 2022

Asalto a la democracia



En la revisión de los resultados de las elecciones de marzo en Colombia, la palabra “fraude” se diseminó con bastante ligereza por muchas corrientes y comentaristas. Quienes con tanta liviandad, hablan del tema, no parecen percatarse de la gravedad del asunto. Las democracias tienen muchos defectos y la Colombiana no es precisamente el ejemplo más admirable. Pero lo que es indiscutible es que su sistema electoral ha sido muy confiable y el proceso de votar y contar los votos, sigue una metodología muy estricta, en la que es muy difícil hacer trampa. La Registraduría y el proceso electoral ha sido limpio con muy escasas excepciones, no comprobadas del todo.

Claro que se pueden nombrar ejemplos de trucos diversos: testigos electorales de algunos partidos que no pudieron vigilar, jueces que entregaron votos sin firmar, otros que tapaban papeletas electivas, intentos de rayar votos a la hora del conteo buscando invalidarlos, para mencionar solo algunos que sonaron. Probablemente ocurren otros, pero el sistema tiene muchos chequeos y es muy difícil trampear en una escala que cambie resultados. En la última elección lo que hubo fué chamboneo por inexperiencia en un conteo complejo, y es muy improbable que aparezcan pruebas confirmatorias de fraude.

Se debe exigir responsabilidad con la palabrita. No se puede popularizar, siguiendo el ejemplo de Trump y sus fieles seguidores, pisoteadores de la democracia.

Para protegerla son indispensables unas regulaciones que le darían tranquilidad a todos y callarían a los tramposos.

Lo primero es imponer a los candidatos el compromiso de aceptar el resultado. Es un contrato con los electores. Les oímos sus discursos, pensamos, discernimos y salimos a votar. Tienen que aceptar el resultado. Si tienen dudas del proceso, lo deben haber revisado antes. No puede de ninguna manera aceptarse el cínico engendro que se predica: Si gano, todo bien, pero si pierdo es porque hubo fraude. De hecho, la norma debería producir la exclusión automática, con el solo hecho de un candidato haciendo esa mención. Quien no acepta las reglas del juego, no puede jugar. Eso se aprende en primaria y es elemental.

La segunda es reconocer la validez de la estadística. ¿Cuál es la probabilidad de que un candidato muestre un margen del 10% durante los reportes del primer 90% y en el último 10% todos los votos sean en contra y pierda?. Cuál es la probabilidad de que a última hora lleguen votos de los pueblos de la costa en los que votó el 100% de la población, cuando en todas partes la abstención promedio es del 50%. Estadísticamente ninguna, pero eso ocurrió en la segunda elección de Santos y nadie sacó calculadora.

La tercera es que en una cuenta de millones, la regla no puede ser la mitad más uno. Si la diferencia es muy pequeña, si es posible hacer fraude, moviendo unos pocos votos. Se tiene que establecer un margen de al menos 1%. Si no lo hay, no se puede declarar ganador.

Mientras esto ocurre hay que esperar que el gobierno sea capaz de defender la democracia, ante los muchos indicios que sugieren que cuando pierda, el auto decretado ganador va a gritar fraude, y va a llamar a incendiar el país. Ya tiene experiencia y ha probado que puede.

miércoles, 6 de abril de 2022

Un mundo de mentiras

“La verdad os hará libres. Y la libertad os llenará de mentiras”
Un nuevo mundo se está construyendo sobre mentiras. El fenómeno tiene aterrados a los Colombianos porque han presenciado cómo la política basada en una “verdad alternativa” se ha tejido metódicamente en los últimos años, siguiendo ejemplos exitosos. Para el observador externo asombra la calidad y cantidad de mentiras que el FSB (KGB) ha distribuido sobre Ucrania y el nivel de desinformación que mantienen los rusos. No hay invasion, no hay bombardeos y todo lo que se muestra es “fake”. Los heridos en los hospitales son actores y los muertos son muñecos.

La ilusión de un mundo informado, gracias a internet y las redes sociales, se desvanece a la velocidad con que google nos encuentra respuestas. Creímos inocentemente por un tiempo que esa facilidad para tener acceso a todo lo que en el mundo se ha escrito, fotografiado o filmado, significaba un gran avance para la humanidad.

Pero la capacidad para engañar y mentir, que evolucionó con tanta propiedad en el ser humano, ha terminado por aguar la fiesta, porque los mismos recursos que se usan para acceder a la verdad, se pulen y multiplican para diseminar mentiras.

Engañar en escala de millones fue refinado por Lenin y ejecutado con maestría en la Unión Soviética por décadas. El “glasnost” de Gorbachov supuso un aterrizaje forzoso en la miserable realidad a la que había llegado la Europa comunista. Los alemanes tuvieron un duro despertar del mentiroso sueño en el que los habia metido Goebbels, cuando vieron sus ciudades destruidas por bombardeos. Abruma comprobar cómo los regímenes despóticos de Cuba y Corea del Norte, al eliminar la libertad de prensa y controlar toda desviación del relato oficial, son capaces de mantener en ignorante sumisión a sus apabullados ciudadanos.

Pero ahora el engaño masivo está al servicio de quien tenga la habilidad de manipular redes. Desacreditado el periodismo formal, la falsedad se disemina con gran eficiencia, cabalgando en la desidia de tanto tonto repicando lo que no le consta. Textos, fotos, videos con burdas manipulaciones se vuelven “virales” porque no se quiere hacer un mínimo esfuerzo por ir a las fuentes y corroborar si tienen alguna conexión con la verdad. En Cali, durante el paro, vimos cómo dirigían películas mientras un inexistente ESMAD hacía “disparos” (papeletas) y los aterrados jóvenes simulaban caídas, y como con pintura roja se montaban macabros escenarios de matanzas.


Si esto funciona con tan prodigiosa eficiencia, ¿por qué no se van a creer y viralizar las promesas de los genios del populismo? Pensión justa para todos, empleo y vivienda digna para todos, salud y educación gratis para todos, por cuenta del Papá Estado. Los cerebros pringados de infantilismo político, abrazan con emoción el socialismo del siglo XXI, que ha demostrado una deslumbrante capacidad para sembrar miseria, tiernamente abonada con mentiras. La exaltación de la mentira ha generado tal confusión, que se ha vuelto difícil reconocer la verdad, cuando aparece. Nos queda repetir con Campoamor que “En este mundo traidor/Nada es verdad ni mentira/todo es según el color/del cristal con que se mira”.
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miércoles, 30 de marzo de 2022

Un nuevo escudo

Muchos analistas opinan que parece cerca el gran cambio. Si se va a refundar la República, como tanto ilusionado emocional espera, es de suponer que necesitaremos un nuevo escudo. En un acto de contribución patriótica, se sugieren las siguientes modificaciones, para ser consideradas.

Lo primero es quitar “libertad y orden”. Fue uno de los aciertos de Nariño y colaboradores. 188 años después, todos los académicos serios que han sido capaces de hacer asociaciones correctas basadas en datos y cifras de la realidad, han concluido que en esas dos palabritas está sintetizada la fórmula de la prosperidad y felicidad de los pueblos. Sin excepción alguna, todos los países que han establecido un sistema jurídico serio, confiable y eficiente, requisito para que una fuerza del estado imponga el orden y se instale la confianza, y han liberado a su población de ataduras y normas que impiden el libre intercambio de bienes y servicios, han prosperado, reduciendo la pobreza a su mínima expresión, reteniendo a sus contentos habitantes y atrayendo inmigración de otros.

Pero según encuestas, aquí pareciera que estamos dispuestos a renunciar a la libertad con tal que un Papá estado nos llene de beneficios, en medio del violento desorden que caracteriza los nuevos liderazgos. El lema entonces, deberá ser: ‘omnia pro omnibus’. De todo, para todos.

Cuando sea el estado quien decida qué vivienda merecemos, dónde y cómo nos educamos, de qué nos podemos enfermar y cuánto podemos comer, nos habremos convertido en esclavos. Así que tendremos que deshacernos del gorro frigio, símbolo de libertad y hacerle una solicitud respetuosa a Perú para que nos dejen incrustar el sombrero de Castillo, ensartado en un machete, representando la apadrinada violencia. Por su tamaño, pasará a ocupar el espacio del istmo de Panamá, perdido hace ya muchos años. Desde luego que la granada también tiene que salir. Fruta que poco producimos y menos comemos y que nada tiene que ver con el nombre del país. En su lugar pintaremos un reluciente borojó que sí es representativo y refleja nuestra evolución cultural. Las cornucopias tendrán que cambiar. Donde estan esas cochinas monedas que nos recuerdan el liberalismo económico, pintaremos las órdenes de atención en salud que nunca se van a pagar. Y en la otra, las frutas y verduras se reemplazarán por una reluciente tarjeta de racionamiento, interpretando la “justeza” que operará en la distribución de los alimentos.

Al Cóndor le torceremos el pescuezo para que mire hacia la izquierda, y señale nuestro nuevo rumbo ideológico. De su pico penderá, no una corona de laureles, sino una radiante cadena que muestre el camino de esclavitud que han escogido con tanto entusiasmo los Colombianos.

Los símbolos son importantes. Reflejan la cultura e ideología. Si los Colombianos resuelven que no están interesados en asumir la responsabilidad de su destino, y prefieren regresar a la temprana e irresponsable infancia en la que un Papá les resuelve todo. Si resuelven que la garantía de un pedazo de pan es más importante que la libertad de asumir el destino de su existencia, debemos ser coherentes y representar en nuestro escudo la nueva Colombia.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Geopolitica

No hay cómo opinar de cualquier evento que conmocione de alguna manera al mundo sin traer a cuento la palabreja. Desde que jóvenes profesores alemanes popularizaron el término que justificó el expansionismo alemán, todo el que quiere mostrar comprensión del complejo mundo del poder, sabe que tiene que usar “razones geopolíticas”. El discurso en el que confluyen personajes diversos y variopintos de todo el espectro ideológico es como sigue:

La culpa de lo que le está ocurriendo a Ucrania la tiene USA y la Unión Europea, por crearle la “ilusión” a los Ucranianos de volverse Europeos. Los estimularon y atrajeron con el bombón de una democracia real, libertad económica, y prosperidad pacífica. Y eso fue insoportable para Putin, quien no podía tolerar a un “enemigo” en su frontera poniendo en peligro su país con misiles nucleares a 500 km de Moscú. Por estas razones “geopolíticas” no tuvo otra opción que invadir y arrasar a Ucrania.

Perorata intelectualoide y falsa, porque una Ucrania libre, próspera y europea sólo significaba riesgo para el tirano. Nunca para los hermanos rusos, a quienes sí les servía el ejemplo de una sociedad abierta y floreciente.

Además Europa, USA y el mundo habían establecido interdependencia pacífica con Rusia, promoviendo el comercio y el turismo. Así, no hay ninguna razón para que esta concepción, que elude la “compleja” geopolítica, no sea la visión moderna y civilizada que guíe las interacciones de la humanidad. Porque una Ucrania europea e inclusive miembro de OTAN, no representaba ningún peligro para Rusia, cuando ningún líder moderno piensa en guerras o invasiones como estrategia para que su país progrese. La macabra idea solo sale de la mente de un narciso paranoico e imperial.

Tiene algún sentido que Ucrania debía ser un “buffer” para los asustados rusos en pleno siglo XXI? Cuando las bombas se envían con misiles y aviones o submarinos desde largas distancias, cuando la comunicación y la información no depende de vecindades, cuando la cultura y las costumbres se han universalizado, cuando la fuente de riqueza está mucho más en el conocimiento que en minas y campos, ¿ese cuento de dominar terrenos, tiene alguna validez?

¿Y el asunto de la división geopolítica del mundo? Nuestro candidato puntero es timorato para condenar la barbarie porque le parece coherente que Putin no pueda tolerar vecinos occidentales, mientras se abraza con Cuba, Nicaragua y Venezuela con su reciente “línea Maginot” rusa en la frontera Colombiana.

La política internacional entendida como el ajedrez “geopolítico” de 4 líderes mundiales quienes reparten cuadritos, representa una visión desueta que solo sirve para justificar guerras estúpidas. Se debe enterrar por inhumana y cruel, y porque siempre desconoce lo más elemental: la vida, libertad y voluntad de los afectados. Los Ucranianos han sido contundentes: armaron la revolución de Maidán en el 2014 y sacaron al títere ruso, precisamente porque querían ser europeos.

La invalidez de la geopolítica, se confirma con la evolución de latinoamérica hacia regímenes totalitarios, en el “patio de atrás” de la que, hasta hace poco, fue la democracia más reconocida y admirada del mundo.

La salud, un negocio?

Una constante en el discurso de muchos directivos médicos de Colombia es que la Salud no debe ser un negocio. Según la aversión por la libertad económica del disertante o escritor, este dictum puede tener varias acepciones.

La primera, parte del derecho universal a la Salud, consagrado en la constitución y las leyes. Por decreto, todos tenemos derecho a tener salud. Pero cual la esencia de un derecho? En que sea inherente al ser humano. Algo que nadie debe poder quitar. Su expresión más sencilla la hizo Jefferson en la constitución americana enunciando el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. En el interés de precisar, muchos países han elaborado listas de derechos a los que llaman humanos, cuando aplican universalmente o fundamentales si aplican a un país o región. En estos listados, no está el derecho a la salud. Está definido el derecho a acceder a la seguridad social o servicios médicos. Se detalla el derecho a ser atendido en condiciones de emergencia sin exigencia de pago previo. Pero la salud, estar sano, saludable, no es un derecho. No es sino pensar, qué pasa cuando me enfermo. ¿Me atropellaron mi derecho? ¿Quién es responsable y quién debe responder? La concepción conduce al absurdo, salvo en escasas excepciones.

La segunda dificultad es definir Salud. ¿Cómo ausencia de enfermedad? Como el disfrute pleno de todas las capacidades físicas y mentales? Donde esta el limite de lo que cada cuál requiere para sentirse pleno? No hay que elaborar mucho para entender qué sería imposible satisfacer las pretensiones de “salud” de todos.

La tercera es la garantía del derecho para toda la población. Allí es donde el simplismo en Colombia llega a niveles irrisorios: sin consideraciones financieras, como lo han dicho en repetidas ocasiones magistrados, jueces y colegas.

Las sociedades serias que han pretendido cubrir a toda la población con servicios de salud, saben que se comienza con un presupuesto. ¿Cuánto del PIB se debe destinar a salud? Las socialdemocracias liberales y prósperas, han llegado a una cifra que oscila entre 5.000 y 7.000 dólares de gasto anual per cápita. Estados Unidos, campeón del gasto en salud puede llegar a 17.000. Con este 10 a 20% del PIB se asignan prioridades y definen cupos. El tan admirado sistema canadiense, que gasta 5.200 convive con largas listas de espera para consultas, procedimientos diagnósticos y terapéuticos, que tienen su válvula de escape en el vecino libre del sur. No hay sistema de salud social, serio y funcional que no racione la oferta de servicios. En los países más socializados, como Cuba o Canadá, todo se costea centralmente y unos sabios de la salud pública deciden que se justifica tratar, quien vive y quien muere.

Es lamentablemente tonto seguir repitiendo que la Salud es un derecho y que el sucio dinero no debe manchar las batas blancas. Cualquiera que tenga una modesta conexión con la realidad, tiene que mirar a la Salud como un negocio. Un acto en salud tiene unos costos definidos por el sitio en el que se prestan, los insumos requeridos y el grupo profesional que provee la atención. Y ese costo lo tiene que pagar alguien: el estado, un sistema de aseguramiento o el bolsillo del enfermo. Repetir la necedad de la salud gratis, sin pensar en las implicaciones económicas, llevará siempre a una fábula trágica. Porque si un país tiene un PIB de 16.000 y quiere tener el mismo nivel de quien gasta 7.000, tiene que pensar en que casi el 50% de sus recursos se van en salud y no fantasear con 280 dólares per cápita para dar atención básica. Esta concepción angelical del sistema ha llevado a la debacle financiera del sistema de salud colombiano, basado en emitir órdenes de atención que nunca se van a pagar. Y a la terrible burocratización e ineficiencia de las EPS, a la corrupción operando para obtener contratos, para que los paguen, para que acepten facturas infladas. Cuando se pasa un tiempo en este juego irresponsable, la EPS implosiona porque ha gastado mucho más de lo que tiene. No sirven las superintendencias, ni los jueces, ni los mecanismos de control. Cuando ya hay que liquidar la EPS, los prestadores se quedan con sus papelitos de recuerdo.

Entonces que habría que hacer? Lo primero es lograr que se aumente el gasto en salud siquiera al 20% de PIB. Eso significa pasar de de 1200 a 3000, reduciendo la financiación de otros sectores. Con eso podríamos comenzar a parecernos a lo que hace Israel, República Checa, Portugal o Corea del Sur. Luego hay que presupuestar y crear autorregulación. La forma universalmente probada que estimula y regula cualquier actividad económica, es la libertad. El principio de la libertad de escogencia, tan bellamente consagrado en la ley, es sistemáticamente ignorado. El sistema debe provisionar la atención de urgencias y enfermedades catastróficas y lo que queda es el límite per cápita en gasto, con un copago incremental según estrato. De esa manera cada cual define, según la enfermedad y su condición económica cuanto asume de su bolsillo creando autorregulación para el subsidio. La atención médica, esencial para la vida, sigue las reglas que rigen para la comida, la vivienda, el agua, el transporte, los servicios, que son también esenciales.

Es indispensable comenzar a manejar verdaderos indicadores de costo eficiencia. Por paciente, por enfermedad, por resultados en calidad de vida. Que sean públicos de manera que sean los usuarios quienes pueden juzgar y decidir.

Es necesario educar, sobre todo a los médicos, que el sistema no está mal porque se haya vuelto negocio. Es más bien porque no se ha manejado como un negocio, en el que las entradas tienen que ser más que las salidas, que la salud va llegando al desastre.

También está la corriente de quienes sostienen que lo grave es que sea un negocio en el que algunos hacen plata, es decir obtienen utilidades sobre su inversión. Quienes así se lamentan, disfrutan de todos los beneficios de una economía libre que se mueve precisamente por el incentivo económico. Desde luego que el sector salud se ha caracterizado por la existencia de fundaciones y entes sin ánimo de lucro que no reparten utilidades. Pero pocos piensan que para que las fundaciones sean posibles, tiene que haber empresas prósperas y muchos ricos que hayan ganado muy bien, para que estén dispuestos a compartirlas subsidiando hospitales. Si se busca que haya flujo de dinero hacia la salud, ésta debe tener negocios prósperos. No es sano que el desarrollo de la Salud dependa de la buena voluntad de unos pocos privilegiados. En el modelo de economía libre es precisamente la viabilidad de los negocios lo que atrae interés y capital. El sector financiero es próspero y organizado porque tiene unos márgenes bien establecidos. El sector manufacturero o de distribución de alimentos funcionan porque son negocios. El sector de la salud en Colombia se ha convertido en un desastre por la miope y cándida visión, que sostiene que la enfermedad no se combate con plata, cuando la verdad es que van a sobrevivir los pocos que llevan una estricta contabilidad de sus gastos y saben por tanto a qué precio pueden vender sus servicios. Las multinacionales que están comprando Clínicas y Hospitales saben que la comprensión del concepto en Colombia es todavía muy primitiva y que pueden volver las empresas más productivas, precisamente porque las convierten en mejores negocios. Y cuál es el efecto para el consumidor? Lo mismo que cualquier sector que opera con libertad: mejora la calidad, el acceso y bajan los precios. Las leyes de la economía, como las de la física, no hacen excepciones.